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Andri Snaer Magnason, salvando el mundo desde Islandia

Es el autor de este libro un ciudadano sensato que, preocupado por el futuro del planeta, ha decidido escribir un libro para explicarnos por qu√© debemos cambiar de comportamiento. Me temo que es un esfuerzo vano, pero siempre aprecio las buenas intenciones. Andri Snaer Magnason hab√≠a escrito art√≠culos, reportajes en revistas especializadas, hab√≠a participado en congresos, incluso hab√≠a detectado en ellos cierta desidia por parte de los asistentes que inmediatamente despu√©s de haber escuchado, y tomado notas, sobre el calentamiento global, sal√≠an de all√≠ en coches de alta gama para coger un avi√≥n que les llevara a la otra parte del mundo, quemando unos cuantos litros de combustible y emponzo√Īando, y calentando, un poco m√°s el ambiente. Pero alguien le dijo que ten√≠a que escribir un libro, que as√≠ permanec√≠an m√°s las cosas y que se consegu√≠a mayor difusi√≥n de las ideas, y se puso a la tarea.

Como el mensaje ecologista le parec√≠a escaso decidi√≥ repasar su √°rbol geneal√≥gico y descubri√≥ que algunos de sus antepasados se hab√≠an recorrido los glaciares de Islandia, esos que, como todos los glaciares del mundo, est√°n perdiendo volumen a una velocidad mucho m√°s acelerada de lo que se pensaba. Y, adem√°s, uno de sus abuelos, m√©dico, hab√≠a operado al Sha de Persia¬† y a Andy Warhol, entre otros famosos, as√≠ que merec√≠a la pena contar su historia y apuntar sus reflexiones, que el hombre estaba vivo en el momento en que se escribi√≥ el libro. Y una abuela de nuestro autor estuvo trabajando en la casa de Tolkien, justamente cuando empezaba a escribir El hobbit para su hijo Christopher. ¬ŅTienen inter√©s est√°s biograf√≠as para el objetivo del libro? Pues seguramente no, pero queda muy chulo. Y luego como ha tenido un par de encuentros con el Dalai Lama, pues tambi√©n recoge aqu√≠ sus conversaciones.

¬ŅCu√°l es la aportaci√≥n entonces de este prohombre a la lucha contra el calentamiento global? Pues que apaga la luz cuando sale de una habitaci√≥n y se ducha, no se ba√Īa. ¬ŅSi hici√©ramos todos lo mismo el planeta se salvar√≠a? Casi con seguridad no, pero por algo se empieza. Bueno, ya veis por donde van las cosas en este libro, un texto amable, aclaratorio de algunas cosas que deber√≠amos conocer y preocuparnos mucho y que resulta bienintencionado como pocos. ¬ŅPor qu√© no va a cumplir el objetivo de Magnason? Pues porque estos libros solo los leemos los ya informados, los que sabemos lo de la ducha y el ba√Īo, gente que no necesita saber m√°s para hacer lo poco que puede hacer. El resto de la humanidad permanece fija en su intento por acabar con el planeta sin pensar en ello, sabedores de que siempre podr√°n decir despu√©s ‚ÄúAh,¬† nadie me advirti√≥‚ÄĚ.

Y bastantes incluso dir√°n que les importa un pimiento pero que con sus beneficios no se juega. Pero para calmar la conciencia Sobre el tiempo y el agua de Andri Snaer Magnason es estupendo. Te deja con el convencimiento de que est√°s haciendo lo correcto. ¬ŅQui√©n necesita m√°s? Este es, pues, un libro imprescindible. Y sirve la frase para ser pronunciada muy en serio, y tambi√©n con iron√≠a. Y, adem√°s, al final a√Īade cuatro p√°ginas sobre el COVID-19 y nos dice que en Islandia las decisiones m√©dicas las tomaron cient√≠ficos y no pol√≠ticos, con lo que nos convence de que si de alg√ļn lugar debe llegar la salvaci√≥n del planeta tendr√° que ser desde Islandia.

Félix Linares

Los viajes físicos y metafóricos de Franco Chiaravalloti

Insular es el nuevo libro del escritor argentino Franco Chiaravalloti, que, desde 2005, reside en Barcelona, donde estudió Literatura Comparada. Hace más de una década que imparte clases de escritura en el Ateneu barcelonés. Anteriormente, había publicado los libros de relatos Como un cuentagotas que se presiona suave, muy suavemente y Esos de ahí fuera. Bien, hechas ya las presentaciones, se impone ahora hablar de Insular, una colección de relatos en los que las localizaciones cobran protagonismo. De Japón a Irán, de Guinea Ecuatorial a Tuvalu, de Buenos Aires a una remota isla llamada Tristán, a 3.000 kilómetros de suelo firme y sin aeropuerto. Esos son algunos de los escenarios por los que deambulan los personajes de Insular, visitantes en otras tierras, trabajadores eventuales más que turistas, a veces residentes, bastante solitarios, desamparados, en su mayoría, aunque algunos establezcan inesperadas relaciones.

En el primer relato nos encontramos con una joven que estudia japon√©s en Tokio y que recibir√° all√≠ una mala noticia. El segundo cuento nos describe un reencuentro amoroso en la ciudad iran√≠ de Mahnaz; en Mundo seguimos a una madre y su hija huir de la guerra‚Ķ Uno de mis relatos preferidos es King Tide. Nos cuenta la historia de una periodista que llega a Tuvalu una de las cuatro islas que forman la Polinesia con la intenci√≥n de escribir un reportaje. Es un lugar id√≠lico, pero es tambi√©n el lugar del mundo m√°s amenazado por el cambio clim√°tico, tanto es as√≠ que dicen que en cincuenta a√Īos desaparecer√°. Los habitantes de Tuvalu est√°n a la espera de una gran marea y Bruna, la protagonista, entabla amistad con una mujer polinesia. En este cuento, Chiaravallloti lanza algunas ideas sobre la narrativa que ha trabajado en este volumen: las investigaciones previas a un viaje pierden valor cuando se llega a destino. ¬†Stella Polaris, el d√©cimo y √ļltimo relato, es tambi√©n estupendo. El protagonista es un profesor que llega a la remota Trist√°n, y que cuando est√° a punto de abandonar la isla, agobiado, se entregar√° a una pasi√≥n.

El autor le ha dado a cada historia el color del lugar, el tono, la atmósfera necesaria, y esa variedad es uno de los potenciales del libro. Montaigne pensaba que viajar era una forma de escapar, de huir, y eso es lo que hacen muchos personajes de Insular, aunque, finalmente, las cosas no les salgan como cabía esperar o a pesar de que salgan exactamente como cabía esperar por no asumir riesgo alguno.

Insular juega adem√°s con la idea de que escribir tambi√©n es explorar: ‚ÄúHallar una idea in√©dita, descubrir una nueva estrella en el cielo, dar con la met√°fora perfecta‚ÄĚ.

Txani Rodríguez

Las infidelidades amorosas de Pilar Tena

Pilar Tena (Madrid, 1955) ha tenido una vida muy intensa. Licenciada en derecho y ciencias de la informaci√≥n, ha desarrollado pr√°cticamente toda su vida profesional en instituciones, p√ļblicas o privadas, relacionadas con el mundo de la cultura. Ha vivido por todo el mundo, desde Madrid a Londres, desde Nueva York a Nueva Delhi, desde Dubl√≠n a Sidney, desde Estocolmo a Ginebra‚Ķ Actualmente es directora del Instituto Cervantes en los Pa√≠ses Bajos, en Utrecht. Adem√°s de todo esto es una notable escritora que hab√≠a publicado hasta el momento un volumen de relatos, Contratiempos, dos novelas La embajadora y Luciana, y una reflexi√≥n, muy cercana a su experiencia personal, sobre el mundo del trabajo, titulada C√≥mo sobrevivir a un despido‚Ķ y volver a trabajar. Y, ahora, a todos estos vol√ļmenes acaba de sumar esta novela publicada por la editorial Tres Hermanas, Fin de semana, que cuenta la relaci√≥n entre dos matrimonios, uno brit√°nico y otro espa√Īol, a lo largo del tiempo, desde los ochenta hasta casi nuestros d√≠as. Lo que nos cuenta la autora acontece, como bien indica el t√≠tulo del libro, durante distintos fines de semana en Inglaterra y Catalu√Īa. Una novela en la que se habla de la amistad y del amor, y del deseo, el enga√Īo y la lealtad.

Est√° claro que la literatura de Tena, aunque no tenga un car√°cter autobiogr√°fico s√≠ se nutre mucho de sus experiencias, sobre todo de sus viajes y de los lugares en los que ha vivido. Seguramente los matrimonios que protagonizan la historia son gente que podr√≠a vivir en su entorno. Son matrimonios de clase acomodada, alta burgues√≠a podr√≠amos decir, compuestos por un lado por Luisa y Toni y por otro por James y Anna. Aunque hay que se√Īalar que la autora pone el foco de su inter√©s en el matrimonio espa√Īol, y especialmente en Luisa, que vive muy bien, pero que nunca ha encontrado su papel en la vida: salvo ser esposa de un gran empresario y madre sobreprotectora, no ha sabido encauzar, por ejemplo, una vida profesional.

La narraci√≥n est√° repleta de reflexiones sobre la deslealtad matrimonial, y sobre la ‚Äúinfidelidad‚ÄĚ, que si es cometida por el hombre es achacable a una ‚Äúalegr√≠a‚ÄĚ pasajera, pero ¬°ay, si la cosa es al rev√©s!, si la infidelidad es femenina‚Ķ Estas familias podr√≠an ser muy liberales, pero el machismo era y en muchos casos sigue siendo abrumador. Y hay muchas preguntas que sobrevuelan toda la narraci√≥n, especialmente una muy significativa: ¬Ņmerece la pena desvelar todos los secretos de nuestra vida?, o dicho de otra manera ¬Ņimporta la verdad absoluta? No hay una respuesta clara al dilema.

Por cierto que aunque transcurre mucho tiempo en la historia, unos treinta a√Īos, no se le da mucha relevancia a los acontecimientos hist√≥ricos o sociales. Quiz√°s porque de lo que se pretende hablar es del interior de las cosas y no del exterior. Aunque hay una excepci√≥n en la novela por donde se cuela el exterior, la subtrama que protagoniza Flora, la hija de Luisa y Toni, y su desgraciada experiencia como lectora para una editorial, cuando sufre el acoso laboral de su jefa, algo muy actual. No deja de sorprender en todo caso este a√Īadido porque si se eliminara pr√°cticamente no afectar√≠a a la historia principal. Y no decimos que no sea interesante lo que se cuenta, porque habla del dolor de vivir, de la presi√≥n de cumplir unas expectativas familiares y sociales, pero‚Ķ En fin.

En todo caso que no se nos olvide se√Īalar lo bien que est√° escrita esta novela, la fluidez en la manera de contar, la magn√≠fica construcci√≥n de los personajes, lo medido que est√° el tempo, la habilidad de la escritora para irnos dando poco a poco los elementos necesarios para entender toda la complejidad de las relaciones que se establecen entre los protagonistas y los secundarios del libro. Da la sensaci√≥n de estar todo muy trabajado, muy pulido, muy pensado.

Fin de semana una novela que seguramente te llevará con ansiedad a comprar el resto de la bibliografía de Pilar Tena.

Enrique Martín

La habitación propia de Xabier Lete, un caso de Ainhoa Urien

Cuando ten√≠a catorce a√Īos,¬† Ainhoa Urien Telletxe recibi√≥ de manos de su madre un regalo que iba a tener una gran trascendencia: el poemario Egunsentiaren esku izoztuak. Para la joven, que hab√≠a empezado tambi√©n a volcar sus miedos y angustias en el papel, los versos de Xabier Lete supusieron un fogonazo, y prendi√≥ la fascinaci√≥n por la obra del genial poeta de Oiartzun. Ainhoa emprendi√≥ as√≠ una investigaci√≥n que ha durado diez a√Īos ‚Äďimagino que, adem√°s, a√ļn seguir√° en marcha de alguna manera- y que ha tenido varias etapas. Por un lado, elabor√≥ su trabajo de Fin de Grado de la licenciatura de Filosof√≠a sobre la capacidad terap√©utica de la creaci√≥n, tomando la obra de Lete como base principal. Fue entonces cuando Joxerra Garzia la anim√≥ a llevar ese trabajo de ‚Äúla academia a la plaza‚ÄĚ y ah√≠ empieza una segunda transformaci√≥n de una misma obsesi√≥n porque Urien se matriculo en el m√°ster de la Universidad de Mondrag√≥n sobre la transmisi√≥n de la cultura vasca.

La autora, que se interes√≥ primero por la poes√≠a de Lete y luego por el poeta y por la persona, absorbi√≥ todo lo que pudo de su legado, ya fuera en forma de conferencia, entrevista, disco o libro y se entrevist√≥ adem√°s con varias personas que hab√≠a conocido de cerca al autor de Xalbadorren heriotzean. Esas conversaciones van estructurando este segundo trabajo que ha sido publicado por Pamiela bajo el t√≠tulo Poesia, zaurien ukendu. Xabier Leteren arrastoan. Entre las personas con las que Urien se entrevist√≥ cabe mencionar al m√ļsico Joxan Goikoetxea, al escritor Jose Angel Irigarai,¬† a los m√©dicos del Hospital Donostia, F√©lix Zubia y Anjel Mendia, a Arantxa, la hermana de Xabier, y a Santiaga, Santi, que fue durante mucho tiempo empleada del hogar de Lete e Iriondo. Precisamente, su testimonio, impregnado de una po√©tica involuntaria, ha sido uno de los que m√°s me ha conmovido.

Poesia, zaurien ukendu a√ļna un conocimiento hondo de la obra de Lete con un acercamiento emocional a la persona, transmitido todo con un tono cercano, a veces confidencial, a veces memor√≠stico, siempre con el respeto que da la admiraci√≥n: ‚Äú(‚Ķ) ez diogu merezi duen besteko estimurik Xabier Leteren opariari. Bizitza argitzeko eta azaltzeko poes√≠a erabili zuen; hitzak erregalatu zizkigun, eta hitzen bidez eraikitako mundo oso bat eskaini. Hor betirako finkatua dagoen Bianditz mendiaren moduko poetika bat da Letek uzten diguna: handia, solidoa, denboran iraungo duena‚ÄĚ.

Txani Rodríguez

Las tumbas que visitó Mariana Enríquez

En m√°s de una ocasi√≥n he dejado claro mi entusiasmo por los escritos de Mariana Enr√≠quez, representante m√°xima del g√≥tico andino, esa corriente fant√°stica que entrelaza g√©neros anteriores, s√≠ tambi√©n hereda algo del realismo m√°gico, y crea una nueva forma anclada mas en el cuento que en la narraci√≥n larga. Es cierto que M√≥nica Ojeda parece abanderar el movimiento, pero siempre estar√° antes Mariana Enr√≠quez que nos ha dado unos magn√≠ficos vol√ļmenes de relatos y una novela mejorable. Ahora nos presenta la parte documental de su producci√≥n con estas visitas a cementerios que ya hab√≠an tenido una edici√≥n anterior, pero que ahora se ve incrementada con otros ocho recorridos funerarios correspondientes a los √ļltimos a√Īos.

Sabemos que la visita a los cementerios, incluso a aquellos que nos son ajenos, en los que no est√° enterrado nadie cercano a nosotros, es una costumbre bastante extendida, sobre todo cuando hay famosos de por medio. As√≠, por ejemplo, todo el mundo habla del cementerio de Pere Lachaise porque all√≠ yacen Oscar Wilde y Jim Morrison por citar dos extremos del famoseo. Mariana Enr√≠quez prefiere otros lugares. No es que no haya ido a Graceland a ver la tumba de Elvis o haya buscado la de Bon Scott en un olvidado cementerio australiano, pero lo suyo son cosas menos mundanas, e, incluso, su propia biograf√≠a que aparece aqu√≠ entreverada con los paseos, desde el amor arrebatado por un m√ļsico en el primero de ellos, hasta las andanzas barcelonesas de una mujer que no sabe si exiliarse o quedarse en Argentina en los tiempos dif√≠ciles.

Seguramente lo que m√°s buscar√°n los lectores en este libro ser√°n las citas con mausoleos, estatuas, nombre famosos y peculiaridades de los cementerios visitados. Poco de eso se da en los recorridos por los cementerios de Donostia que visita la autora como con prisa y cierta desgana, con la idea de que no va a encontrar experiencias paranormales, ni nombres sonoros e incluso desperdicia la cita de ‚ÄúVulnerat omnes, ultima necat‚ÄĚ que ve escrita y sobre la que pasa sin mayor aclaraci√≥n.

Enr√≠quez escribe bien., y el asunto que trata es de su agrado as√≠ que, a veces se entusiasma y habla de la historia de los grandes nombres y de los artistas que ornamentaron sus tumbas. Est√° bien el libro, entretiene, permite la lectura fragmentaria, interesa hasta donde interesen estos asuntos al lector y quiz√° desate las ansias de viajar por las necr√≥polis del mundo. En mi no lo ha conseguido, pero es que yo soy muy de servirme de los referentes documentales y de mi imaginaci√≥n. Y tanto joven y ni√Īo muertos cuando a√ļn no hab√≠an tenido la oportunidad de vivir lo suficiente, acaba convirti√©ndose en algo repetitivo. Espero con ansiedad el nuevo libro de relatos de Mariana. Que llegue cuanto antes. Mientras tanto podemos servirnos de estos libros que est√°n bien, pero a los que les falta algo para la excelencia.

Félix Linares

Las andanzas del Giro contadas por el gran Ander Izagirre

Con Cómo ganar el Giro bebiendo sangre de buey, el escritor donostiarra Ander Izagirre retoma la ruta que abrió con Plomo en los bolsillos, un apasionante libro sobre la historia del Tour de Francia. A través de estas nuevas páginas, sabremos que el Giro nació del impulso de La Gazzetta dello Sport y que fue un ciclista muy tramposo, pero muy seguido,  que se llamaba Giovanni Derbi el que precipitó la decisión del periódico de organizar la carrera. Era tan tramposo, como decía, que sobornó al guarda que controlaba la barrera de un tren por la que pasaba la carrera para que tras pasar él el primero bajara la barrera y los ciclistas quedaran atrapados a la espera del paso del tren, que no terminaba de pasar.

En las primeras ediciones del Giro, que arranc√≥ en 1909, destaca la pobreza extrema de los ciclistas, que eran obreros o campesinos en su mayor√≠a. La primera edici√≥n, la gan√≥ un alba√Īil que todas las ma√Īanas pedaleaba sesenta kil√≥metros para llegar al punto en el que los capataces seleccionaban a los mozos. Tras diez horas en el andamio, recorr√≠a de nuevo los sesenta kil√≥metros de vuelta. Los ciclistas pasaban hambre tambi√©n durante las carreras, y se las ten√≠an que ingeniar porque, adem√°s, en aquella √©poca la dieta era ingerir todo lo posible: huevos, pollos, vino, lo que fuera para afrontar largu√≠simas etapas. Algunos llegaron a beber la sangre de un buey que acaban de matar en un caser√≠o. Alguno hubo que se aliment√≥ solo de pan y queso durante la carrera para esconder la comida del avituallamiento en el maillot y poder, as√≠, llev√°rselo a la familia.

Otra cosa que me ha llamado la atenci√≥n ha sido la conformaci√≥n de Italia. Cuando los ducados se unieron como reino en 1861 solo un 10% de la poblaci√≥n hablaba italiano. Por otro lado, un abismo separa el rico norte del sur. Un dato: seg√ļn el censo de 1901, en el norte de Italia se registraban 87.000 bicicletas; en el sur, 2.000.

Avanza el siglo, y la cr√≥nica se pone m√°s pol√≠tica. Nos enteremos as√≠ de que las bicicletas no gustaban a los socialistas porque cre√≠an que distra√≠an a los j√≥venes de las cosas importantes; curiosamente, a los fascistas tampoco les iba el ciclismo, de hecho, los ciclistas le parec√≠an figuras tristes. ‚ÄúAl fascismo lo seduc√≠a velocidad, la multiplicaci√≥n entre m√ļsculos y motores‚ÄĚ, leemos. Con Mussolini en el poder, el Giro, su trazado, incluso, fue utilizado como maniobra o propaganda pol√≠tica. Por aquella √©poca, hay que ubicar a Gino Bartali, leyenda del ciclismo, enredado en rivalidades con Fausto Coppi. Bartali, durante la Segunda Guerra Mundial, sigui√≥ entren√°ndose para mantenerse en forma y para, esto es incre√≠ble, transportar documentaci√≥n falsa en los tubos de su bicicleta. Era un h√©roe nacional, resultaba dif√≠cil sospechar de √©l, pero con esos papeles salv√≥ la vida de 800 jud√≠os italianos.

Otra etapa muy importante del Giro es la que se desarrolló bajo la dirección de Torriani, que encontró en los recorridos imposibles y en la climatología adversa aliados para generar algo que le interesaba mucho: espectáculo.

Despu√©s llegaron Eddie Merckx, y alguna gesta alucinante del equipo KAS y el inolvidable Marco Pantani. El nuevo milenio arranca con los esc√°ndalos relacionados con el dopaje que dejaron muy tocada ‚Äďmedio hundida- la credibilidad de este deporte, que volvi√≥ a vivir un gran momento en Italia con Vicenzo Nibali. Y la historia contin√ļa porque acaba de terminar la edici√≥n de este a√Īo en la que ha dominado el colombiano Egan Bernal.

C√≥mo ganar el Giro bebiendo sangre de buey tiene casi quinientas p√°ginas, y abarcarlo en un breve comentario es imposible. Pero s√≠ dir√© que el libro trasciende al ciclismo, que es una delicia y que Izagirre es un grand√≠simo escritor que tiene un encanto inusual para contar historias. Para m√≠, este es uno de los libros del a√Īo.

Txani Rodríguez

Las vidas secretas de Arantza Portabales

Arantza Portabales naci√≥ en Donostia en 1973 y es una de las escritoras en lengua gallega (aunque tambi√©n escribe en castellano) m√°s importantes del momento. Seguramente os extra√Īar√° lo de lengua gallega y nacida en la capital guipuzcoana. Pero es f√°cil de explicar. Sus padres llegaron a Euskadi como inmigrantes gallegos, aqu√≠ naci√≥ Arantza, y se volvieron otra vez a Galicia cuando nuestra la escritora ten√≠a quince a√Īos. Portabales es abogada, trabaja como funcionaria de la Xunta, y comenz√≥ a escribir hace bien poco, hace tan solo seis a√Īos. Pero fue empezar y no parar, y adem√°s con gran √©xito. Se forj√≥ en el microrrelato, publicando, en castellano, el libro A Celeste la compr√© en un rastrillo. Y a partir de aqu√≠ comenz√≥ su producci√≥n en gallego: una novela negra titulada Sobrevivindo, que se public√≥ por entregas en un diario y luego en formato de libro, aunque no ha sido traducida al castellano; Deixe a s√ļa mensaxe despois do sinal (Deje su mensaje despu√©s de la se√Īal en castellano), una novela intimista construida a base de mon√≥logos que habla del empoderamiento de la mujer, que ha sido un gran √©xito y que se ha publicado en varias lenguas; y despu√©s otra novela negra, impresionante, Beleza vermella, que public√≥ Lumen en castellano como Belleza roja.

Ahora Arantza ha decidido recuperar a los protagonistas de aquella historia criminal, el torturado inspector de policía Santi Abad y su ayudante la subinspectora Ana Barroso, para hacerles protagonizar A vida secreta de Úrsula Bas. Si en Belleza roja investigaban el asesinato de una joven en la casa familiar, en La vida secreta de Úrsula Bas se adentran en los entresijos de un caso endiablado que comienza con el secuestro de una escritora famosa y se va complicando con el asesinato de otra mujer, acontecido en el pasado, y con la posibilidad de que estén ante un asesino en serie. En paralelo a la resolución del caso, los protagonistas tendrán que ir aclarando en qué punto está su relación, tras la ruptura provocada en el final de la primera novela, y solucionar sus problemas personales y de comportamiento.

Portabales es una entusiasta de los misterios derivados de la vida familiar, donde se esconden todo tipo de secretos, porque ‚Äúnada es lo que parece‚ÄĚ y donde los investigadores deben practicar el angustioso, y peligroso, ejercicio de ‚Äúlevantemos las alfombras y ya veremos‚ÄĚ. La novela bucea tambi√©n en el mundo editorial, y concretamente en el mundo que rodea a los escritores de √©xito, donde tampoco es oro todo lo que reluce. Lo que viene a decir la escritora es que llegar cuesta, pero mantenerse en la cima mucho m√°s. En este sentido los lectores no tienen que hacer grandes esfuerzos para identificar algunos perfiles de la novela con personajes reales. Especialmente interesante es c√≥mo retrata la autora a los que est√°n detr√°s de las escritoras de √©xito, sus parejas y sus familias. Quiz√°s sean una caricatura, en algunos cosas, pero m√°s cercana a la realidad de lo que pudiera parecer. Por cierto que en la pareja protagonista ha introducido un elemento ‚Äútensionador‚ÄĚ, la figura del comisario Alex Veiga, que tiene un papel m√°s protagonista que el anterior comisario.

Por lo dem√°s los di√°logos de la novela siguen siendo electrizantes, lo que da un gran dinamismo a la narraci√≥n. Hay que reconocer que Portabales tiene un gran o√≠do y ella sabe que √©ste es uno de sus puntos fuertes. Hasta el extremo de que hay momentos que parece que estuvi√©ramos ante guiones casi cinematogr√°ficos. Lo tendr√≠an muy f√°cil los que quisieran adaptar las aventuras de Abad y Barroso a la peque√Īa o gran pantalla. Todo indica, tal como termina esta novela, que la serie no acaba y que habr√° m√°s historias ambientadas en Santiago de Compostela y alrededores de estos dos polic√≠as que se han convertido ya por m√©ritos propios en parte de nuestro paisaje favorito de la novela negra. Entretenimiento con mar de fondo.

Enrique Martín

El mundo líquido de Nerea Arrien

Tras Hirutter, que fue su estreno en la narrativa para adultos, y despu√©s de publicar t√≠tulos de literatura infantil como Atrapa Eguna, Eskola hodeian o Etxegabetuak, la escritora lekeitiarra Nerea Arrien, regresa con Jende Likidoa. Se trata de un volumen de relatos protagonizados por personajes conectados entre s√≠, en los que el concepto de lo l√≠quido, tanto literal como metaf√≥ricamente y tambi√©n sociol√≥gicamente, cobra protagonismo. Una escritora que quiere escribir sobre una mujer de la limpieza que termina escribiendo sobre la escritora, un arquitecto aficionado al surf, un buzo, una pescadera, un empleado de un acuario son, entre otros, los protagonistas de unas vidas en las que, efectivamente, falta solidez. Los personajes, que parecen haber levado el ancla y navegar a la deriva, buscan en el sexo, en el trabajo, en distintas relaciones alg√ļn tipo de huida, alg√ļn tipo de consuelo o de asidero. Todos se entrecruzan:‚ÄúNahiz eta ohiko parajeetan ez zituen lagunik ikusten. Ezta ezagunik ere ez. Bai, ordea, egunerokoak: bebarruak garbitzen zituen idazle hura, bebarrua zikintzen zuen bestea, arkitekto tatuatua, itsas hondoan plantxak ote zeuden galdetzera hurbildu zitzaion dise√Īatzailea‚Ķ desagertzear zegoen Groseko biziklase hura: erdi maila likidoa‚ÄĚ.

Todos los relatos transcurren en nuestro tiempo y est√°n ambientados en Donostia. Cada una de las doce historias est√° precedida por un breve texto, de estilo m√°s l√≠rico que los relatos, que recorre distintos estados del agua: la condensaci√≥n, la evaporaci√≥n, la sublimaci√≥n, as√≠ como otros conceptos igualmente acu√°ticos como las inundaciones o la navegaci√≥n. ‚ÄúMaitasuna likidoa bada, politika likidoa bada, teknologia likidoa bada‚Ķ nola ez da literatura izango?‚ÄĚ, se pregunta la protagonista del primer relato, estableciendo as√≠ la premisa sobre la que se sostiene el libro. Los personajes, que podr√≠an ser felices, que si no tienen todo s√≠ tienen mucho, no resultan envidiables por la carga de frustraci√≥n ¬†y vacuidad que entra√Īa un estilo de vida que, m√°s o menos, todos conocemos, y en los que a veces, podemos reparar, como la ni√Īa del relato Zilar arraina, en la belleza de las cosas cotidianas, comunes, como pueda ser el brillo plateado de un chicharro.

Arrien demuestra una gran capacidad para idear tramas, pero, sobre todo, para profundizar en los personajes, en sus secretos y en sus partes oscuras.  También es destacable la capacidad de la autora para adaptar el registro de su prosa a la temperatura de las distintas historias. Con Jende likidoa nos reencontramos, pues, con la mirada y la voz de una escritora que, a buen seguro, seguirá proponiéndonos lecturas que nos pongan frente al espejo.

Txani Rodríguez

Houellebecq releyendo a Lovecraft; entre monstruos

Una reflexi√≥n inicial: debo estar haci√©ndome viejo. Dicen que cuando alcanzas una determinada edad, quiz√° la que ahora tengo, lees mas ensayo y menos narrativa. Y, √ļltimamente, me he descubierto leyendo mas ensayo. Cierto que se trata de memorias personales y cosas relacionadas con la literatura, pero hay cosas que empiezan inadvertidamente y para cuando te quieres dar cuenta ya est√°s en otra dimensi√≥n. Anunciaba al final de mi comentario anterior que hab√≠a empezado a leer el trabajo que Michel Houellebecq dedic√≥ a Howard Philips Lovecraft hace ya treinta a√Īos, al que se a√Īadi√≥ un pr√≥logo de Stephen King en la reedici√≥n de 2004. Ahora vuelve a las librer√≠as. Como yo antes no le√≠a ensayos no lo hab√≠a le√≠do. Ahora que las cosas han cambiado le he clavado el ojo.

Es curioso como a los franceses les gusta reconocer casi como propias algunas cuestiones consideradas secundarias en el mundo de la cultura estadounidense. Lo hicieron con las pel√≠culas de g√©nero, la novela negra, el jazz, la ciencia-ficci√≥n y hasta con el terror. Y lo hacen gentes que est√°n en lo alto de la consideraci√≥n cultural. Emmanuelle Carrere, por ejemplo, en aquella biograf√≠a de Philip K. Dick,¬† Houellebecq con Lovecraft. Es cierto que en 1990 Michel no era tan conocido como ahora, de hecho no hab√≠a escrito aquella primera novela, Ampliaci√≥n del campo de batalla, que tanto llam√≥ la atenci√≥n de la cr√≠tica. El p√ļblico esper√≥ a la siguiente, Las part√≠culas elementales, para aceptar que estaban ante un fen√≥meno literario.

Pero estábamos con Lovecraft, ese autor para adolescentes habitantes de mundos fantásticos poblados por criaturas amenazadoras, que tiene un innegable atractivo para los aficionados al terror. Tuve mi etapa Lovecraft, como todos. Hace siglos (en tiempo lovecraftiano). No todo es bueno, el propio Houellebecq reconoce que hay un grupo de narraciones que puedes disfrutar y el resto es accesorio y repetitivo. Pero el francés repasa la vida del autor de Providence revisando con lupa los acontecimientos que moldearon su carácter y su forma de vida. No fue una gran experiencia, Lovecraft llevó una vida perra, agobiado por la falta de dinero, con un matrimonio que no conseguía entender, deseando volver a vivir con su tía y sus gatos y escribiendo febrilmente, a veces sus relatos, a veces miles de cartas a amigos y colegas.

No se obvia su condición de racista. Tampoco de su desprecio de la vida y del mundo que le parece un lugar terrible. Pero muestra su carácter amable y poco dado a la discusión. Es enternecedor como relata sus relaciones con los médicos poco antes de morir. Lovecraft es un personaje del siglo XVIII, nacido en el XIX y que realizó su obra en el XX. Y su escritura así lo testifica. Es antigua en un sentido muy amplio de la palabra. Pero es, paradójicamente, un autor que ha resistido muy bien el paso del tiempo y ahora es muy seguido por gente de todas las edades. Como me consta he buscado en este libro la explicación al fenómeno. Seguramente está en el hecho de que todos, los lectores también, estamos volviéndonos cada vez más simples, cada vez tememos mas a los muchos peligros que nos acechan. Entre otros la edad. Y saber que esos peligros están allá lejos, en la costa este de Estados Unidos nos tranquiliza porque esa costa está muy lejos.

Michel Houellebecq es un autor discutido, pero casi todos aceptan que es un observador perspicaz y ese comienzo cuestionando la novela realista me parece  muy acertado. Así que sigues un poco y enseguida estás llegando al final. Puede que esta pseudobiografía no guste mucho a los seguidores de Lovecraft, pero estoy seguro de que será muy beneficiosa para poner las cosas en su sitio con un autor que corre peligro de ser mitificado.

Félix Linares

Najat El Hachmi y las mujeres musulmanas modernas

El lunes nos querr√°n es una novela que desde luego no deja indiferente y que con una carga de honestidad rotunda invita a la reflexi√≥n. Adem√°s, alumbra una realidad que a la mayor√≠a nos puede resultar ajena-aunque en ciertos aspectos nos podamos ver reconocidas- como es la que asiste a las mujeres, hijas de emigrantes musulmanes, que han crecido en Espa√Īa. Es el caso de Najat El Hachmi, la autora de la novela que hoy vamos a recomendar. Nacida en Marruecos en 1979, a los ocho a√Īos vino a vivir a Catalu√Īa, donde estudi√≥¬† Filolog√≠a √Ārabe en la Universidad de Barcelona. El Hachmi ha trabajado como mediadora cultural y t√©cnica de acogida antes de dedicarse por completo a la literatura. Ha firmado libros como el ensayo Jo tamb√© soc catalana o la novela El ultimo patriarca, que mereci√≥ el Premio Ram√≥n Llull. Con Los lunes nos querr√°n ha conseguido alzarse con el prestigioso Premio Nadal.

La protagonista de este libro es una mujer, hija de emigrantes marroquíes, que vive en la periferia de Barcelona y que recuerda su juventud en un relato que dirige a quien fuera su amiga intima, también de familia marroquí, pero educada de una manera más relajada en relación a los preceptos del islam. Por ello, la novela está escrita en segunda persona y adquiere un tono confidencial y honesto.

En las primeras p√°ginas, la narradora explica por qu√© desea contar su historia y la de su amiga, una historia que versa sobre la conquista de una libertad que a las mujeres musulmanas les hab√≠a sido tradicionalmente negada: ‚ÄúNo lo har√≠a, no hablar√≠a de nosotras, si no fuera porque ahora me voy encontrando con chicas en todas partes que son como nosotras, chicas que me cuentan sus vidas, que son dolorosamente parecidas a las nuestras. Mujeres que escuchan el redoble de tambor y quieren escapar de la trinchera, de barrios como el nuestro, casas como la nuestras, familias y normas e infinidad de barreras id√©nticas a las que nos atenazaron a nosotras (‚Ķ), pero, sobre todo, porque tienen derecho a recibir, si as√≠ lo desean, el legado de nuestra memoria‚ÄĚ.

De este modo y con ese fin, la autora recrea el día en el que conoció a su amiga y a otra joven del barrio, Sam, que quería ser negra porque, decía, leo textualmente, las moras no somos nada, no salimos en videoclips, ni en películas, no existimos. Habla de su afición a la lectura, de su entrega a los estudios y de su lucha contra un entorno asfixiante y, en especial, de la relación compleja que mantenía con su propio cuerpo.

Muy cr√≠tica con el islam, El Hachmi, detalla ese camino hacia la libertad. ‚ÄúNosotras √©ramos una nueva especie de hembras, nacidas y criadas en pa√≠ses que ten√≠an la ex√≥tica costumbre de dejar que las mujeres adultas hicieran lo que les diera la gana, a¬† diferencia de lo que pasaba en la vida de nuestros padres‚ÄĚ, asegura. El lunes nos querr√°n no representa solo un potente testimonio sino que, como novela, funciona de maravilla, las p√°ginas vuelan.

Txani Rodríguez