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Javier Cercas, noveleando en negro sobre la corrupción

Y lleg√≥ el d√≠a en que Javier Cercas decidi√≥ dejar de responder preguntas sobre la autoficci√≥n, ese g√©nero literario donde el autor es parte del reparto de personajes. Y nada m√°s eficaz para ello que dejar de escribirla. El autor de Soldados de Salamina, El emperador de las sombras y El impostor, libros en que aparece un tal Javier Cercas investigando las circunstancias de la trama, ha decidido pasarse a la ficci√≥n pura, aunque conserve un peque√Īo huequito para aparecer, aunque sea en segundo plano. El cambio se produjo con Terra alta, aquella novela con la que gan√≥ el premio Planeta. En realidad aquella era una novela negra casi can√≥nica que utilizaba, intercalados, cuatro de sus diez cap√≠tulos para contar la historia del protagonista, y los seis restantes para aclarar un delito: el asesinato de una pareja de empresarios. Una f√≥rmula de manual en cualquier novela de g√©nero.

Y as√≠ naci√≥ Melchor Mar√≠n, un peque√Īo delincuente reciclado en polic√≠a que tuvo una participaci√≥n decisiva en el enfrentamiento en Cambrils derivado del atentado en la Rambla de Barcelona, y que, con tal motivo, para evitar represalias, es destinado a una regi√≥n apartada, con muy escasa poblaci√≥n, perfecta para un tipo que, como buen investigador es un poco asocial, bastante violento, m√°s o menos rom√°ntico, pero a diferencia de la mayor√≠a de detectives no bebe, o solo lo hace en ocasiones, y aunque tiene un pasado tormentoso, el asesinato de su madre al que no ha podido dar soluci√≥n, goza de una cierta calma de esp√≠ritu. Bueno, eso ocurr√≠a en Terra Alta, pero ahora acaba de aparecer Independencia, que es la nueva aventura de Melchor Mar√≠n, un charnego a quien uno de sus amigos llama espa√Īolazo, ya se sabe nadando y guardando la ropa, algo que el autor practica con entusiasmo, donde se ve metido en un asunto de mas altos vuelos, como es el solucionar el caso de un chantaje a la alcaldesa de Barcelona, no Ada Colau, sino la que le sustituye en el futuro, porque la acci√≥n se sit√ļa en el a√Īo 2025, lo que permite a Cercas hacer algunas especulaciones.

El autor, claro, no quiere repetirse y aqu√≠ los cap√≠tulos intercalados presentan unos di√°logos en los que sabemos pronto que uno de los interlocutores es Mar√≠n, pero, de entrada, desconocemos la personalidad del otro. Conforme avance la acci√≥n lo vamos descubriendo. Bien, el n√ļcleo es esa investigaci√≥n en las altas esferas de la pol√≠tica y de los negocios, territorio muy apreciado por el autor y que le va a facilitar personajes y situaciones demostrativos de la corrupci√≥n institucional. Como parece haber descubierto un desusado amor por el dialogo, esta es, sin duda, su novela m√°s hablada, Cercas utiliza a los personajes del entorno de la alcaldesa para que cuenten sus historias de ascenso en el mundo de la pol√≠tica e ilustran variados episodios de trapacer√≠as econ√≥micas y pol√≠ticas. No obstante lo de la ‚Äúindependencia‚ÄĚ del t√≠tulo tiene trampa porque aunque es un asunto que asoma nunca ocupa un lugar destacado en la trama y en las conversaciones.

Cercas cumple como escritor profesional que es. Y como parece que ha encontrado un filón con el personaje, anuncia al menos cuatro novelas protagonizadas por él, se muestra entusiasmado con la idea. Quizá deberíamos esperar más de quien escribió Soldados de Salamina o la más personal Las leyes de la frontera, pero tal y como están las cosas se agradece que haya escritores que nos satisfagan aunque no nos deslumbren. Nos hemos acomodado, ya no esperamos milagros. Aunque es bien sabido que ocurren. Les informaremos cuando sucedan.

Félix Linares

Laurent Mauvignier y las alarmas del mundo de antes

Hagamos, antes de nada, un poco de memoria: en  marzo de 2011, un terremoto de gran magnitud provocó un tsunami en la costa de Japón y, poco después,  el accidente nuclear de Fukushima. Murieron más de 20.000 personas. El eje de la tierra se desplazó diez centímetros. Bien, pues esa tragedia es el vínculo que une a los personajes de Alrededor del mundo, el nuevo libro del escritor francés Laurent Mauvignier. Se trata de una novela que arranca ese fatídico 11 de marzo de 2011 y que transcurren en distintas partes del mundo: hay quien nada con delfines en Las Bahamas, quien hace autostop en Florida, quien rescata a un anciano durante un crucero por el mar del norte, quien fotografía leones en Tanzania, quien juega en un casino en Eslovenia, todo suena exótico, pero en aquella época realizar un gran viaje era algo normal en los países del llamado primer mundo.

A√ļn no hab√≠a surgido el concepto ‚Äúflygskam‚ÄĚ, que puede traducirse como ‚Äúverg√ľenza de volar‚ÄĚ, ni hab√≠a irrumpido Greta Thunberg ni desde luego se hab√≠a reducido la movilidad a nivel global. Por eso considero muy interesante, que antes de que se formularan esas preguntas y se impusieran los confinamientos, Mauvignier ya se planteara qu√© sentido tiene viajar en una √©poca en la que, a trav√©s de la televisi√≥n, parece que lo hemos visto todo, y hasta qu√© punto el viaje no es m√°s que un producto de consumo poco revelador. Hay personajes que, a veces, olvidan incluso de d√≥nde vienen: ‚ÄúSiempre est√°¬† en otros lugares, en todas partes, all√≠ donde el mundo es una enorme y proliferante empresa que necesita cemento, hierro, componentes qu√≠micos, electr√≥nicos, pl√°stico, pero tambi√©n vidrio, nanotecnolog√≠as y, por supuesto, lujo‚ÄĚ.

Sin embargo, cuando parece que estamos seguros, seguros, incluso, en exóticos lugares, en un mundo globalizado, la naturaleza puede recordarnos que somos frágiles. Los personajes de Alrededor del mundo, dispares y poco arquetípicos, no se conocen entre sí, pero a todos les afecta el tsunami y, de pronto, decisiones irrelevantes se volverán vitales. Escrito en presente y narrado con agilidad pero con hondura y con inteligencia, la edición incluye unas fotografías que abundan en la idea del  turismo de masas.

Laurent Mauvignier, uno de los escritores favoritos del a√Īorado Chirbes y uno de los m√°s celebrados en Francia, naci√≥ en Tours en 1967.Es autor de libros como Lejos de ellos, Hombres, En la turba o Lo que yo llamo olvido. Alrededor del mundo ha sido traducida por Juana Salabert.

Txani Rodríguez

Harvey Weinstein, la mirada vitriólica de Emma Cline

Hace cinco a√Īos lleg√≥ a nuestras librer√≠as una novela titulada Las chicas. La firmaba una debutante escritora estadounidense llamada Emma Cline (Sonoma, 1989). La novela est√° protagonizada por una adolescente insegura y solitaria en el verano de la California de 1969. La chica se encontrar√° con unas j√≥venes que viven en una comuna a la que acabar√° uni√©ndose. La comuna, asentada en un rancho solitario, est√° dirigida por un gur√ļ de las drogas psicod√©licas, carism√°tico y manipulador. Son los tiempos del amor libre. La novela estaba¬† inspirada en la historia de la comuna de Charles Manson que acab√≥ en un ba√Īo de sangre. Era una historia repleta de aristas y bastante desasosegante. Cline ha decido con su nueva novela seguir desliz√°ndose por el filo de la navaja para meterse en la mente de Harvey Weinstein, el famoso productor de cine actualmente encarcelado por violaci√≥n y abusos sexuales, un aut√©ntico depredador sexual que hubiera quedado impune, como muchos otros antes, sin el movimiento ‚ÄúMe Too‚ÄĚ.

En Harvey Cline revive, imagina, el √ļltimo d√≠a de libertad de Harvey Weinstein antes de que se conociera la primera sentencia en 2020 que le conden√≥ a 23 a√Īos de prisi√≥n por violaci√≥n. Si no conoci√©ramos nada de la historia, nos imaginar√≠amos que estamos ante el acoso, seguramente por envidia, de un viejo productor de cine enfermo y cansado. Un hombre que no entiende la persecuci√≥n que se ha montado contra √©l y que cree que no ha hecho nada malo. Cline nos presenta a Harvey viviendo en la mansi√≥n de su amigo el multimillonario Vogel ¬†en Connecticut, a unas horas de Nueva York, atendiendo a su secretaria, la fiel Nancy, intentando hablar con viejos periodistas c√≥mplices, que le han dado la espalda (especialmente Joan), siendo atendido por el mayordomo de la casa, el callado y sol√≠cito Gabe, y por un doctor y una enfermera rusa, Anastasia,¬† que aten√ļan sus dolores. Un Harvey que elude hablar con sus abogados, especialmente con el inefable Rory, porque ‚Äú¬Ņpara qu√© va a hablar si todo el mundo sabe que le van a declarar inocente?‚ÄĚ. Y que charla con su vecino, que no es otro que el famoso y esquivo escritor Don Delillo (o cree que es √©l) con el que fantasea llevar a la pantalla su famosa novela Ruido de fondo. Y que recibe la visita de su amada hija Kristin que viene con su nieta Ruby para darle √°nimos. Todo entra√Īable, todo muy injusto con ese ‚Äúpobre hombre‚ÄĚ.

Pero entonces Cline va introduciendo peque√Īas fisuras en ese marco id√≠lico y melanc√≥lico. Harvey se encara con soberbia ante Gabe aunque r√°pidamente le pide perd√≥n. Harvey reprocha su actitud a la periodista Joan, reproche que suena a amenaza. Harvey se insin√ļa cort√©smente ante Anastasia, que recula con miedo. Harvey se muestra amoroso con su hija Kristin, mientras despotrica de Franny, su hija menor que dice le ha abandonado. Harvey sufre un arrebato de ira, del que se arrepiente r√°pidamente: ‚Äúno puede presentarse as√≠ ante el mundo‚ÄĚ. ¬ŅHipocres√≠a? Y entonces nos damos cuenta de que el MONSTRUO est√° ah√≠, agazapado, esperando salir de nuevo cuando las circunstancias sean propicias, cuando ‚Äútodo esto‚ÄĚ sea olvidado. El Monstruo, que no sabe que el mundo ha cambiado, est√° cambiando, y que seguramente (aparentemente) no va a permitir actitudes como las suyas. A partir de ahora el Poder deber√° ejercerse de otro modo, m√°s cortes, menos agresivo, menos intimidante, m√°s civilizado‚Ķ Pero Harvey no lo sabe, es de otra √©poca, y va a pagar por √©l y por todos los dem√°s, por los que son como √©l, que no pagar√°n en vida.

Emma Cline ha construido una novela perfecta en la que se habla de abuso, corrupci√≥n y agresiones contra las mujeres, sin casi hablar de todo ello, pero desnudando a los agresores, despoj√°ndoles de ese hermoso ropaje con el que se pueden esconder gracias al dinero y al poder que facilita el dinero. ¬ŅHa llegado el momento del cambio? El tiempo lo dir√°. Ojal√° sea s√≠, pero el Poder es camale√≥nico y la misoginia tambi√©n.

Enrique Martín

Las mujeres de Antxi√Īe Mendizabal y el tiempo del dolor

Odolekoak es la historia de una familia a lo largo de las d√©cadas que van desde el final de la Segunda Rep√ļblica hasta el a√Īo 2005. La acci√≥n transcurre en su mayor parte en Iru√Īa y arranca con el matrimonio entre Matilde Echaluce, una mujer de familia acomodada y carlista, y Segundo Vigalude, un empresario del sector del autom√≥vil, un hombre espabilado capaz de adaptarse a casi cualquier situaci√≥n. La historia pone el foco en Matilde, as√≠ como a lo largo de las trescientas p√°ginas de esta novela lo ir√° poniendo sobre otros personajes femeninos. ‚ÄúTodas las mujeres de este libro son el fruto del tiempo que les toc√≥ vivir‚ÄĚ, se afirma en el ep√≠logo.

En efecto, as√≠ es, no son hero√≠nas, tienen sus sombras. Matilde Echaluce, por ejemplo, es, en su juventud,¬† clasista y reaccionaria, aunque genera empat√≠a porque pronto sabremos que es desgraciada, que no debi√≥ de casarse con Segundo, que lo hizo solo por el miedo a quedarse solterona, algo muy triste en aquella √©poca, y que vive secretamente enamorada de Mart√≠n, a quien conoci√≥ porque, tras leer un anuncio en un peri√≥dico fue su ‚Äúmadrina de guerra‚ÄĚ. Luisa, la mujer que trabaja en casa de Matilde y familiar de Mart√≠n, le oculta que est√° en un campo de concentraci√≥n ruso. Matilde no quiere ser madre, pero en la novela la vemos parir un hijo tras otro: Amparo, Pablo, Mart√≠n y Teresa. Resulta tambi√©n muy duro asistir a las relaciones sexuales que debe mantener a la fuerza, en contra de su voluntad. Lo que quedaba en la intimidad de las mujeres, aqu√≠ se comparte.

La Iru√Īa ¬†de la primera mitad de la novela es asfixiante. La propia Matilde, tan afecta al r√©gimen, echa de menos el cine, el teatro, el colorido. Y busca en revistas como Vogue, un tesoro en aquella √©poca, un poco de luminosidad. A excepci√≥n de Martin, le costar√° entregar amor a sus hijos, que crecen sin su afecto, algo por lo que sufre, especialmente, Teresa. En la novela cobran importancia las vidas de las amigas de Matilde, de sus familiares, y la realidad social ‚Äďllegar√° el hambre- es insoslayable. A medida que avanzamos en la lectura, los acontecimientos hist√≥ricos se suceder√°n: cierto aperturismo, el asesinato de Carrero Blanco, la aparici√≥n de ETA‚Ķ Son hechos conocidos. Pero en la novela veremos c√≥mo afecta a la familia, qu√© posiciones adopta cada quien, c√≥mo surgen los rencores, las decepciones, las alianzas. Los hijos de Matilde y Segundo, especialmente Teresa y Mart√≠n, van sosteniendo la acci√≥n a medida que pasan los a√Īos. Y es el personaje de Teresa mi favorito, un personaje que me ha conmovido absolutamente, pero no desvelar√© el porqu√©.

Odolekoak está escrita en presente, una elección que funciona muy bien porque da vivacidad al pasado, porque para los lectores todo está sucediendo mientras leemos la novela, y permite que la autora recree con mucha eficacia las distintas escenas, llenas de detalles. Mendizabal, por supuesto, se ha documentado, pero la información se introduce de forma pertinente, con trazos precisos, y la historia fluye de manera adictiva.

‚ÄúMemoria motz geratzen da edozein istorio kontatzen hasita‚ÄĚ, leemos en el ep√≠logo. Y es verdad, faltar√≠a la emoci√≥n, y de eso tambi√©n hay mucho en estas p√°ginas.

Txani Rodríguez

Las advertencias de Maalouf sobre el destino del mundo

Hace poco m√°s de treinta a√Īos el mundo de los lectores se volvi√≥ loco por Le√≥n, el Africano, la novela de un debutante en la narrativa llamado Amin Maalouf, nacido en L√≠bano, pero residente en Francia desde temprana edad y con el idioma franc√©s como lengua narrativa. En realidad Le√≥n, el Africano se benefici√≥ del enorme √©xito de El m√©dico, una novela del estadounidense Noah Gordon que se hab√≠a convertido en un √©xito inmediato por su mezcla de historia, lugares ex√≥ticos, aventuras ins√≥litas y acumulaci√≥n de peripecias. Le√≥n, el Africano era lo mismo, pero mejor escrito, con una prosa que trataba de imitar el lenguaje de las versiones de Las mil y una noches que han llegado hasta nosotros, a mitad de camino del mito y la historia. Y un cierto encanto naif y asombrado ante las maravillas que se contaban.

Despu√©s de ese √©xito se publicaron las novelas posteriores de Maalouf, e incluso se recuper√≥ un ensayo anterior, Las cruzadas vistas por los √°rabes, que tambi√©n tuvo su repercusi√≥n. Y as√≠ llegaron Samarcanda, Los jardines de luz, La Roca de Tanios, Las escalas de Levante o El viaje de Baldasarre, e incluso una novela de ciencia-ficci√≥n, El primer a√Īo despu√©s de Beatrice. Con el tiempo Maalouf fue incorporando a sus libros la historia de su familia, se fue acercando en la historia al siglo XX, y poco a poco su escritura fue evolucionando, perdiendo su encanto naif y acerc√°ndose al ensayo, que es por donde ha transitado en los √ļltimos diez a√Īos. Pero, ahora, y, seg√ļn dice, por las circunstancias del mundo, ha decidido volver a la narrativa porque cree que hay cosas que solo se pueden contar as√≠. Estoy de acuerdo. La inventiva viene a sustituir a la historia con ventaja en algunos casos.

El asunto es que ha publicado Nuestros inesperados hermanos, una novela donde el mundo est√° al borde del enfrentamiento definitivo y, entonces, surge una organizaci√≥n legendaria, una especie de secta que ha estado escondida varios siglos, que paraliza el mundo para decirle que por ah√≠ va mal. Me recuerda ¬†a Ultim√°tum a la Tierra, aquella pel√≠cula de Robert Wise del a√Īo 1951, cuyo t√≠tulo original era El d√≠a que pararon la Tierra, y en la que aparec√≠a un extraterrestre que nos dec√≠a a los humanos que esas bombas que manej√°bamos con soltura y despreocupaci√≥n pod√≠an acabar con nosotros. Esta novela viene a ser lo mismo, con una trama un poco¬† m√°s elaborada y narrada desde un peque√Īo islote donde vive el protagonista. No entrar√© en los hechos que va contando, que tampoco son gran cosa, ni en las conversaciones, digamos, filos√≥ficas, entre el protagonista y el representante de los sabios y de los poderes terrenales, pero si comentar√© que me parecen un tanto simples. Pero, lo peor es que Maalouf ha perdido definitivamente el encanto de su escritura, aquel que fascin√≥ a todo el mundo y que ya no aparece en su obra.

Nuestros inesperados hermanos es una novela plana, exenta de atractivo, vieja en el sentido que ya conocemos todo lo que se nos narra y sin puntos de inflexión que hagan avanzar la acción y nos enganchen para continuar la lectura. En fin, el tiempo pasa para todos. Quizá si leemos ahora las primeras novelas de Maalouf descubramos que tampoco eran para tanto. Así que no lo voy a hacer y seguiré pensando que, en su momento, este escritor vino para dar una lección de narrativa diferente. Pero los completistas, ya se sabe, tienen que tener todo lo escrito por sus ídolos. Ahí es donde tiene su razón Nuestros inesperados hermanos.

Félix Linares

Manuel Jabois y los secretos de la Galicia costera

Tras el √©xito de Malaherba, Manuel Jabois regresa a las librer√≠as con Miss Marte, una novela ambientada en Galicia que se apuntala sobre una intriga: en 1993, una joven¬† llamada Mai Lavinia, enigm√°tica y divertida, llega junto con su hija a Xaxebe, un pueblo de la costa gallega. All√≠ conocer√° a Santi, el hijo de una familia acomodada, del que se enamora. Llegan a casarse, pero el mismo d√≠a de la boda, la felicidad de ambos se ve truncada porque la hija de Mai, una ni√Īa de dos a√Īos, desaparece de la fiesta sin dejar rastro. En el pueblo, por supuesto, se forma bastante revuelo y las teor√≠as sobre la desaparici√≥n y sobre los implicados en el suceso se multiplican. Tiempo despu√©s, en 2019, una periodista, autora de un libro superventas, Berta Soneira, quiere rodar un documental sobre aquella desaparici√≥n y para ello toma como ayudante, digamos, al narrador de este libro, un periodista del pueblo, aunque apenas pasa por all√≠ desde que muriera su madre. ‚ÄúHab√≠a construido una vida aburrida, discreta y lenta en Pontevedra, donde hac√≠a lo mejor que sab√≠a, periodismo local‚ÄĚ, leemos.¬† Antes de esa vida discreta, hab√≠a sido uno de los mejores amigos de Mai y Santi.

La intriga, la parte negra, tira de la tensi√≥n narrativa, porque la investigaci√≥n resulta interesante, sin embargo, lo mejor del libro, en mi opini√≥n, es el desfile de personajes que declara ante las c√°maras de Berta Soneira. Hablar√° el alcalde Gir√≥n y Gir√≥n, ‚Äúun hombre din√°mico que entend√≠a gobernar como un ejercicio f√≠sico, por eso acud√≠a a todos los actos sociales, especialmente a los entierros‚ÄĚ. Hablar√° el polic√≠a, que antes de polic√≠a hab√≠a sido concejal. ‚ÄúSardinas en cualquier caso, fue un concejal prodigio, un hombre que se hizo con la cartera de Fiestas y Jardines cuando ten√≠a veinti√ļn a√Īos‚ÄĚ. Hablar√° Pepe Galvache, padre del novio, hablar√°n los amigos de la pareja, hablar√° medio pueblo. De ese modo, adem√°s de conocer a un ramillete de personajes que Jabois describe con eficacia, conoceremos tambi√©n c√≥mo era la vida en aquella localidad costera, y c√≥mo fue la relaci√≥n entre Mai y Santi: ‚ÄúMuchos se preguntaron despu√©s por aquella relaci√≥n, por aquel amor, por aquella manera de quererse que parec√≠a venir de antiguo. Nadie tuvo una explicaci√≥n clara, tampoco los amigos que est√°bamos en el momento en que los presentaron. Fue como ver ¬†a dos desconocidos entrar en una casa y ponerse a vivir dentro como un matrimonio‚ÄĚ. Poco a poco, se reconstruir√°n los d√≠as anteriores y posteriores a la desaparici√≥n de la ni√Īa, y parte del misterio que envolv√≠a a la propia Mai ir√° desvel√°ndose.

La novela, como decía, tiene tensión suficiente y de sobra, pero además Jabois despliega su estilo, una combinación de observaciones muy agudas, humor y falsa ligereza, y lo pone al servicio de unas escenas muy bien construidas, con diálogos geniales. Una de las mayores virtudes de este periodista es que la lucidez no se le ha embarrancado en el cinismo, por lo que sabe transmitir emoción. Recomendable y atlántica, esta Miss Marte.

Txani Rodríguez

Casta√Īo y Zapico, rememorando la vida en la cuenca

Una de las mejores cosas que ha traído la revisión del pasado a través del movimiento de la Memoria Histórica es la recuperación de esas vidas que nos hicieron mejores, y que si no se hubieran contado habrían acabado en el agujero oscuro y profundo de la Historia, ese al que van las cosas que se olvidan. De rebote ha comenzado también la recuperación de modos de vida que se están perdiendo y que marcaron a generaciones. Por ejemplo, la vida en las cuencas mineras y en especial en los valles mineros asturianos.

La periodista asturiana Aitana Casta√Īo est√° recuperando esas vidas duras marcadas por una actividad terrible, la extracci√≥n del mineral en el interior de la tierra, y por unas condiciones exteriores especialmente crueles, como la de la represi√≥n franquista. Ayudado por las ilustraciones de otro asturiano de pro, Alfonso Zapico, el gran guionista y dibujante de c√≥mics tan extraordinarios como Dublin√©s, Los puentes de Mosc√ļ o La Balada del Norte (un proceso en creaci√≥n), Casta√Īo ha publicado ya dos vol√ļmenes con estas historias ficcionadas que se empapan de la realidad. El primer libro se titulaba Los ni√Īos de humo, y acontec√≠a en los a√Īos posteriores a la Guerra Civil, y el segundo, recientemente aparecido, Carboneras nos lleva a los a√Īos sesenta y rinde homenaje a las mujeres de los valles mineros, esposas y viudas, sin las que es imposible entender ese mundo que est√° desapareciendo.

Las historias de Carboneras, como decimos, están marcadas por un lado por la penuria y por otro por la represión de la Guardia Civil, que es brutal, que viene de arriba y que intenta acabar con la resistencia de una comunidad que solo buscaba mejorar las condiciones de vida y de trabajo. Pero para el franquismo eran rojos y a los rojos había que tratarles con dureza. Y era imposible denunciar la violencia y las torturas que quedaban impunes, curiosamente en una época en la que el régimen se jactaba de apertura y de tiempos nuevos. Pero en las cuencas pocas cosas habían cambiado.

Aitana Casta√Īo hace de la realidad ficci√≥n, transformando las vidas reales de miles de personas en personajes incre√≠bles. Porque las mujeres, las carboneras, hac√≠an de todo. Trabajaban en las tolvas eligiendo mineral, cuidaban de las casas, de los ni√Īos, de los mayores y muchas veces se cuidaban entre ellas. Las historias de este libro, que se relacionan entre s√≠, van formando un gran mosaico, una gran novela, en el que aparecen todo tipo de mujeres. Teresa la zapatera que huy√≥ a Argentina. Rosa la joven que vino del sur y que dio a luz en el momento en el que su marido mor√≠a en la mina. La adolescente Tina, la gaitera, hija de un sindicalista y tan valiente como √©l. Charo, la anciana que organizaba la solidaridad. Maruja, la jefa de las carboneras que nunca, nunca, se dej√≥ doblegar. Y entre estas mujeres admirables destacan dos hombres: el infame capit√°n Trujillo de la Guardia Civil y el honesto Don Bernardino, uno de los primeros curas-obreros, mejor dicho curas-mineros.

En este libro encontramos la narración de un accidente en la mina, como no lo habíamos leído nunca. En este libro se recoge el lenguaje, el idioma de los valles mineros, que es un asturiano marcado por los acentos y las palabras de los que vinieron de fuera, de manera muy musical. En este libro asistimos a una protesta insólita de los mineros en un concurso de talentos por un pucherazo que impidió ganar a una gaitera de los valles, la mejor entre todos. En este libro aprendemos como las mujeres lidiaban con la economía familiar durante una huelga, y también controlaban a sus maridos para que no se gastasen la paga en alcohol. En este libro asistimos a uno de los momentos de tortura y violación de una mujer, más salvajes que recordamos. En este libro leemos uno de los primeros enfrentamientos entre un cura-obrero y la autoridad, en este caso la Guardia Civil. En este libro hay tristeza, amargura y dolor, pero también amor, generosidad y solidaridad a raudales. Y en este libro hay momentos de humor desopilantes, y de jolgorio, y de fiesta… porque a pesar de todo, la vida ofrece momentos hermosos.

Nos ha gustado mucho Carboneras, como nos gust√≥ Los ni√Īos de humo, un libro¬† repleto de historias que enhebran una gran novela. Y nos ha gustado mucho el ep√≠logo dibujado por Zapico, donde se nos cuenta el futuro de algunos de los personajes principales en base a una serie de fotograf√≠as. Todo indica que nos encaminamos a una tercera entrega, quiz√°s la de los tiempos finales de la miner√≠a, no hace tanto, cuando los pozos se cerraron tras agotarse el carb√≥n. Nos gustar√≠a leer ese libro. Porque estamos ante una serie que es un compendio de memoria y de buena literatura. En el futuro, cuando se vaya a estudiar esta √©poca, estos relatos ser√°n el complemento perfecto al relato de los historiadores. Quiz√°s incluso m√°s importante, porque los autores nos han acercado al alma de un tiempo y de sus gentes.

Enrique Martín

Maialen Diaz Urriza y los amores imposibes

Herri hura es la primera obra de teatro para adultos que firma Maialen Diaz Urriza. Licenciada en Arte Dram√°tico, es autora de las obras Etxerik txikiena e Ilargiaren atzean, destinadas al p√ļblico infantil. Con Herri hura ha merecido el Premio Kutxa Ciudad de San Sebasti√°n en la modalidad de teatro en euskera. La historia que nos relata D√≠az Urriza tiene dos protagonistas: Abeli√Īe y Bernardo. Ambos son originarios de un pueblo del norte de Navarra y sienten un gran apego por su tierra natal, pero ambos se establecieron fuera: Abeli√Īe en Tudela, a donde se fue a vivir de peque√Īa con una t√≠a soltera y relativamente acomodada, y Bernardo porque como tantos vascos ‚Äďla historia transcurre en la posguerra- march√≥ a Estados Unidos, a Idaho, a trabajar como pastor con la idea de regresar al cabo de unos a√Īos comprar un caser√≠o y casarse.

La acci√≥n arranca cuando estos dos personajes se reencuentran en la plaza del pueblo. Rondan ya los sesenta. √Čl ha regresado de vacaciones, con su esposa Meredith, tras una vida fuera, y ella ha ido a visitar a su hija. Mantienen una breve conversaci√≥n y el lector sabr√° pronto que son tambi√©n los protagonistas de una historia de amor que pudo haber sido y no fue. A partir de ese momento, de ese encuentro, la trama retrocede y nos muestra las juventudes de los dos protagonistas, sus sue√Īos, sus aspiraciones y sus renuncias. Sabremos de lo duro que le resultaba a Bernardo la soledad y el fr√≠o de las monta√Īas y el desarraigo que provoc√≥ en Abeli√Īe tener que dejar su pueblo primero, y dejar despu√©s en ese mismo pueblo a su propia hija. Con un par de pinceladas y mucha habilidad, Diaz Urriza¬† refleja la importancia que ten√≠a la diferencia de clase, as√≠ como las estrecheces de la √©poca.

El uso de la lengua es destacable. Abeli√Īe y Bernardo hablan en euskera de Navarra, Jose, el marido de Abeli√Īe, habla en castellano, un amigo de Bernardo, Joakin, habla en vizca√≠no‚Ķ¬† El texto, sin duda, tiene bastante vivacidad y los di√°logos sobre los que descansa en mayor medida esta historia ‚Äďpeque√Īos mon√≥logos aparte- son √°giles e informativos y nos permiten situarnos perfectamente en las distintas escenas.

Herri hura habla, entre otras cosas, de la imposibilidad de elegir y fantasea con las vidas que pudieron haber vivido los personajes, unos personajes que tampoco han  sabido, de todas formas, buscar su felicidad.  La libertad de elección es un privilegio y esta obra de teatro nos lo recuerda con eficacia y sencillez.

Txani Rodriguez

Dror Mishani y las seducciones oscuras

Dror Mishani es un intelectual israel√≠, escritor, traductor, editor y experto en historia de la novela criminal. Hace diez a√Īos comenz√≥ una serie, de momento una trilog√≠a, con un polic√≠a, Abraham Abraham, protagonista. La primera novela, Expediente de desaparici√≥n fue publicada en castellano por Destino con el nombre de D.A. Mishani. Como la novela no vendi√≥ lo suficiente las otras dos de la trilog√≠a se quedaron en el limbo. Quiz√° alg√ļn d√≠a se recuperen Posibilidad de violencia y El hombre que quer√≠a saber, pero no conf√≠en demasiado en ello. No tuvo la misma suerte¬† en otros pa√≠ses. Por ejemplo en Suecia premiaron esa primera novela. Pero, por lo que sea, Mishani abandon√≥ hace cinco a√Īos a su creaci√≥n y se embarc√≥ en un proyecto m√°s complejo, sin abandonar el tema que tanto parece gustarle.

Tres es un thriller disfrazado de otra cosa. La primera parte cuenta la vida de una mujer divorciada que trata de rehacer su vida y coincide con un hombre con el que podr√≠a llegar a tener un inter√©s rom√°ntico. El tipo parece interesante, es amable, no presiona, da posibilidades a que ella marque el ritmo de esa relaci√≥n. Casi es una novela social aunque siempre est√© por ah√≠ la sombra de que algo oscuro oculta ese individuo. Sin duda influencia del ‚Äúdomestic noir‚ÄĚ que parece que ahora ha bajado el pist√≥n pero que hace pocos a√Īos era la bomba de la especialidad. La segunda parte nos muestra a otra mujer, muy diferente, emigrada desde Letonia que tiene un fuerte sentimiento de culpa, que se siente atrapada por una sociedad de la que no conoce ni el idioma y una religi√≥n minoritaria en el pa√≠s. Por all√≠ aparece el mismo tipo. Y luego llega la tercera parte y la mujer en este caso es una ejecutiva que trata de terminar su tesis y que lo hace en un caf√© por donde aparece, efectivamente, nuestro inevitable seductor.

Están muy bien trazados los personajes centrales de esta novela, sobre todo las mujeres. El protagonista masculino es un poco más brumoso, menos definido, lo que le viene muy bien a la historia, aunque sabemos bastantes cosas de él. El autor utiliza algunas trampas para confundir al lector, sobre todo en la parte final, donde junto al nuevo romance también aparece la investigación. Pero, curiosamente esta es la parte más breve de todas. Esta es una novela que va creciendo poco a poco, que inquieta lo suficiente, aunque la narración de lo que ocurre, al margen de esa parte criminal que estamos esperando y que tarda en concretarse, es lo suficientemente interesante como para atraparnos. Y, sobre todo, este es un enorme fresco de la vida actual en Israel, un país algo hermético para nosotros, con una sociedad muy diferente a la nuestra, aunque podamos coincidir en los elementos más globalizados.

Me perdí en su momento Expediente de desaparición, y ahora lo lamento después de leer Tres. Así que, a partir de ahora trataré de seguir la pista de este autor que aporta una visión y un estilo diferentes al mundo de la novela criminal. No lo olviden se llama Dror Mishani y la novela se titula simplemente Tres.

Félix Linares

Luis Landero revisa su pasado con melancolía y humor

Tras el √©xito de la novela Lluvia fina, el escritor Luis Landero ha querido reencontrarse con las memorias,¬† g√©nero que ya cultiv√≥ con El jard√≠n de invierno y que, como digo, retoma ¬†ahora con El huerto de Emerson.¬† El resultado de esta revisi√≥n es delicioso, realmente. El extreme√Īo comparte sus lecturas, la forma desesperada en la que le√≠a de joven, la sensaci√≥n de que, tras todo lo le√≠do, apenas queda un poso de sabidur√≠a, una sabidur√≠a poca concreta. El extreme√Īo recuerda las palabras sinceras que dirig√≠a a sus alumnos, y confiesa debilidades. Mantiene que escribir novelas no es un oficio: ‚ÄúHacer novelas carece del repertorio t√©cnico necesario propio de una profesi√≥n o de un oficio (‚Ķ). ¬ŅQu√© clase de oficio es ese ‚Äďpensemos en un m√©dico o en un ebanista- que depende de la inspiraci√≥n del momento?‚ÄĚ. As√≠ mismo, se muestra convencido en estas p√°ginas que cualquiera que aspire a alcanzar lo mejor de s√≠ mismo es el que prolonga de alg√ļn modo su infancia.

Pero m√°s all√° de sus vivencias relacionadas con la literatura, la literatura que en realidad empapa todo el libro, Landero recuerda momentos de su infancia y juventud en su peque√Īo pueblo, recuerda sus primeros amores, sus primeros poemas. Es capaz de hacernos vibrar con paginas bell√≠simas sobre la manera en la que se crea la noche o sobre un boliche que se monta inopinadamente en mitad de la nada, en los campos extreme√Īos cercanos ya a la frontera de Portugal.

Mirar al pasado es siempre un poco melanc√≥lico, pero quiero destacar que en este libro tambi√©n hay humor. Me he re√≠do bastante con la manera en la que describe a cierto tipo de madrile√Īo que, indiferente a modas, al curso mismo del tiempo, parece inmortal, y me ha parecido muy divertido tambi√©n la manera en la que cuenta c√≥mo le despidieron de su primer trabajo de una forma elegant√≠sima o el modo en el que contrapone el car√°cter resolutivo de las mujeres de su infancia -hadas con alpargatas y mandil-, frente al atolondramiento de los hombres. Llega a confesar que una prima suya no cre√≠a que el fuese el autor de sus libros: ‚Äú‚Ķacaso yo los tenia inventados en la cabeza, pero¬†quien los hab√≠a hecho de verdad era mi mujer como ven√≠a ocurriendo desde siempre‚ÄĚ.

En El huerto de Emerson contemplamos el Madrid palpitante de la transici√≥n y tocamos la tierra de los campos extreme√Īos, paseamos junto al autor, escuchamos sus dudas y nos quedamos con sus certezas, asombrados, como esos ni√Īos que nunca debimos dejar de ser.

Txani Rodríguez