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La novela japonesa del francés Jean-Marc Ceci

Hace unos a√Īos se pusieron de moda las novelas m√≠nimas, elegantes y resultonas. Novelas que como Seda de Alessandro Baricco tocaron la fibra sensible de un lector √°vido de historias de amor sencillas, emocionantes y ligeramente tr√°gicas. Eran novelas breves que adem√°s ten√≠an la capacidad de contraponer las est√©ticas y formas de vida de Oriente y Occidente. De cuando en cuando aparece en nuestras librer√≠as una novela de estas caracter√≠sticas que obtiene un triunfo inesperado. Es lo que ha sucedido con El se√Īor Origami, una novela del franc√©s de origen italiano Jean-Marc Ceci, que ha ganado en Francia el Premio Edm√©e de La Rochefoucauld y en Italia el Premio Murat, adem√°s de haberse convertido en un peque√Īo best-seller.

La novela cuenta la historia del maestro Kurogiku que a los veinte a√Īos de edad se enamor√≥ en su Jap√≥n natal de una joven italiana desconocida a la que vio pasar fugazmente. Dispuesto a encontrar a su ‚Äúamada‚ÄĚ, la Signorina Chao, se traslad√≥ hasta Italia y se instal√≥ en una casa ruinosa de la Toscana. All√≠ se le empez√≥ a conocer como el se√Īor Origami. Durante cuarenta a√Īos el maestro se dedicar√° a hacer washi, papel artesanal, y a confeccionar origamis, hermosas figuras surgidas al plegar ese papel. Kurogiku conseguir√° hacer las m√°s hermosas grullas que nadie haya podido contemplar. Al maestro, que no ha logrado encontrar a su ‚Äúamada‚ÄĚ, le ayudar√° una mujer llamada Elsa, que no sabemos muy bien si est√° enamorada de √©l.

Un d√≠a aparecer√° un joven relojero llamado Casparo que le pedir√° refugio. El joven est√° obsesionado con vivir una vida plena y con construir un reloj que contenga ‚Äútodas las medidas del tiempo‚ÄĚ. A este tr√≠o peculiar acabar√° uni√©ndose una gata llamada Ima. Mientras el maestro intenta encontrar la iluminaci√≥n a trav√©s de la pr√°ctica del zen, meditando sobre el origen de todas las cosas, Casparo entrar√° en una espiral autodestructiva que le llevar√° al borde del suicidio. Solo la dedicaci√≥n del maestro, sus silencios y su ejemplo vital, le har√°n volver a la senda de la b√ļsqueda del tiempo.

Una historia sobre el amor y la muerte, sobre el deseo y la incomprensi√≥n del otro, sobre la b√ļsqueda de un sentido a lo que hacemos, sobre el inexorable paso del tiempo, y sobre la creencia de que tarde o temprano, en esta o en otras vidas se acabar√° cumpliendo nuestro destino. Una historia de silencios y de gestos. Una hermosa y minimalista historia.

Enrique Martín

El notable debut literario de Miren Amuriza

Sabina es la protagonista de Basa la primera novela, dotada con la beca Igartza, de la bertsolari Miren Amuriza. Cuando la historia arranca, Sabina est√° en el hospital, convaleciente de una operaci√≥n en la pierna, atendida por dos de sus hijos, pero pronto vuelve a su casa, al caser√≠o de Altzerreka, situado relativamente cerca de Lekeitio. All√≠, Sabina cuida de su cu√Īado Henry, que tras haber pasado muchos a√Īo en Norte Am√©rica, regresa al que fue su hogar y el del marido de Sabina, ya fallecido. Henry est√° impedido, tiene una pierna y no sale de cama, y es Sabina quien lo cuida y se preocupa de √©l, a pesar del mar humor de su pariente. Ella es todo coraje, obstinaci√≥n y orgullo, es alguien que no se va a doblegar como si fuera un animal manso, que no va admitir su deterioro, que necesita sentirse √ļtil, que no va a aceptar ayuda. Y tambi√©n es alguien con un fondo de bondad innegable.

Sabina tiene tres hijos: con la mayor, Ester, la relaci√≥n se degrad√≥ al conocerse la homosexualidad de la joven, aunque la protagonista la llama con constancia sin obtener respuesta; Joseba, el peque√Īo, nunca tiene tiempo, al parecer, para cuidar de su madre; y es Karmele, madre separada, sobre la que recae esa responsabilidad. Superados por la situaci√≥n, los hijos sugerir√°n a Sabina ingresar al t√≠o en un geri√°trico y el caso de que la madre ni quisiera separarse del t√≠o, tambi√©n a ella. La respuesta, por supuesto, es una colosal negativa; sin embargo, el tema no termina de zanjarse.

Amuriza ha escrito esta novela a base de escenas, apartándose de los monólogos interiores y las digresiones que suelen abundar en las óperas primas, con lo que su relato llega con mucha vivacidad; las situaciones se muestran, se nos explican, y el carácter terco de Sabina, por ejemplo, o el egoísmo de Joseba se ven a través de las acciones y de los diálogos.

En mi opinión, el mundo del campo, la dureza del caserío, donde los animales no son mascotas, donde muchos no tienen ni nombre y se sacrifican si es necesario, está bien plasmado; sin duda, Amuriza no suaviza la realidad. De hecho, hay una escena durísima, relacionada con Sabina, cuando era joven, que no voy a desvelar, pero que da la temperatura de una determinada forma de andar por el mundo, que sobrepasa lo práctico, lo indolente, para revelarse como cruel. Todo escrito con un euskera riquísimo y pegado al entorno rural, que es el entorno de la novela.

La autora ha escrito una novela sencilla, breve, pero muy certera; y aborda de frente el tema de la vejez y de los cuidados, y se interroga sobre hasta qué punto los más jóvenes podemos decidir cómo ha de ser la vida que lleven nuestros mayores. No es fácil, y el planteamiento de la novela, no obvia la complejidad de ciertas decisiones,  ni niega de forma facilona la oportunidad de las mismas. Hay mucha seriedad en la manera en la que se enfocan los temas, y mucha transmisión en Basa, una novela que intercala la acción principal narrada en tercera persona con unos textos breves en primera persona que funcionan como una especie de presagio; quizá ese pálpito se habría podido integrar en el texto troncal, pero, con todo, Basa, combina realismo y tensión, y ofrece una lectura que no nos deja indiferentes. Sobresaliente, en resumen, debut de Amuriza.

Txani Rodríguez

Carmen Mola y su escritura negra “masculina”

Uno de los mejores descubrimientos del a√Īo pasado en el terreno de la novela negra llevaba la firma de Carmen Mola. Nos dec√≠an en el libro que el autor no ten√≠a ganas de ser conocido, y que ese nombre era un pseud√≥nimo. La novela aquella se titulaba La novia gitana y presentaba a una polic√≠a, que dirige un departamento especial de v√≠ctimas inusuales, que tiene una vida, como es habitual, bastante ajetreada. Por una parte es adicta a los karaokes, a la grappa, a frecuentar los mismos locales, a las citas amorosas inopinadas y a vigilar un lugar de la plaza en la que vive que es donde su hijo fue secuestrado. La intriga de aquella novela no ten√≠a nada que ver con las circunstancias de la protagonista, ya que se trataba de investigar el asesinato de una novia que muere poco antes de casarse en las mismas circunstancias en que su hermana hab√≠a fallecido a√Īos antes. Por supuesto hay que a√Īadir alguna dificultad m√°s, as√≠ que el asesino de aquella llevaba en la c√°rcel varios a√Īos.

Bien, si no han le√≠do La novia gitana pueden quedarse aqu√≠, porque ahora voy a soltar un peque√Īo spoiler, ya que es necesario para explicar la trama de la nueva novela: La Red P√ļrpura. Al final de la novela, y como un cliffhanger magistral, aparece una grabaci√≥n en la que el hijo de la protagonista le dice a su madre que deje de buscarle. Lo que da pie al argumento de esta segunda aventura. Y ah√≠ lo dejo en cuanto a tramas policiales se refiere. Aclaremos que este d√≠ptico, que seguramente se ver√° ampliado pr√≥ximamente, no viene a renovar la novela negra. Tenemos a una investigadora que cae en todos los t√≥picos en cuando a vida desordenada y conflictiva, un equipo variado de hombres y mujeres, cada uno cargando con su particular trueno, su historia, sus filias y fobias y su especialidad investigativa; unos malos de manual que venden snuff movies con torturas y muertes reales, unas investigaciones que no son precisamente originales, la primera lo es m√°s que la segunda.

Pero hay aqu√≠ una escritura eficaz, unos giros adecuados, un ritmo muy trabajado, unas aportaciones a la narraci√≥n estudiadas y una rapidez narrativa suficientemente intensa como para empujar a una lectura compulsiva. Ya digo, m√°s en la primera que en la segunda. As√≠ que, como parece que Carmen Mola ha gustado bastante, tendremos serie para rato, con nuevos casos criminales y nuevos implicaciones personales de los personajes protagonistas. Y ahora es cuando me tiro a la piscina y digo que en estas novelas hay algo ‚Äúinequ√≠vocamente masculino‚ÄĚ como dijo en su momento Robert Silverberg en el pr√≥logo a un volumen de relatos de James Triptee Jr. El problema result√≥ ser que Triptee era el pseud√≥nimo de Alice Sheldon, una excelente escritora que tambi√©n firmaba como Racoona Sheldon. Bueno, pues igual me equivoco, pero me parece que tras el nombre de Carmen Mola hay un escritor. Quiz√° nunca lo sepamos, pero, bueno, ah√≠ dejo mi apuesta. Mientras tanto pod√©is ir disfrutando de estas novelas, si es que lo vuestro es lo negro. Y si no, probad tambi√©n que os har√° da√Īo.

Félix Linares

Asesinando en el mar del norte, por Leticia S√°nchez Ruiz

Dora, una de las dos voces que narran esta historia, está en la casa de los padres de su novio, dispuesta a conocer a su familia política. Su padre, que viene de dar un paseo, anuncia que ha visto un cadáver en la playa. Ese es el desencadenante de Cuando es invierno en el mar del norte porque, poco después de esa visita, veremos cómo Dora está deshecha por el dolor que la produce la ruptura -las razones de las mismas las conoceremos al final- con el que ha sido su pareja desde sus tiempos universitarios. Del mismo modo, comprobaremos que la joven, una periodista en paro, se obsesiona con el cadáver y decide investigar esa muerte, que pronto se desvelará como violenta, por su cuenta.

Hay otra trama paralela, narrada por Guillermo Larfeuill, que transcurre en unas horas y en un solo escenario, una isla, la Isla de Or, como si de un largo plano secuencia se tratara. En este otro hilo, los protagonistas son la familia Larfeuill, casi al completo. Vienen de enterrar al abuelo, y cuando llegan a la residencia familiar, en la isla, se encuentran con que dos policías, Gloria y Pambley, les están esperando. Creen, por un estudio sobre las corrientes, que el hombre aparecido en la playa fue asesinado en la isla, durante una noche en la que la familia se reunió para celebrar una especie de despedida al abuelo, que quería que lo recordaran feliz. De ser eso cierto, había un asesino en la familia.

La investigaci√≥n avanzar√° a trav√©s de ambos planos, que se intercalan en cap√≠tulos alternos, y asistiremos a c√≥mo se descartan sospechosos y a c√≥mo se van atando cabos. La pesquisa reunir√° aspectos policiales, period√≠sticos y de colaboraci√≥n ciudadana, podr√≠amos decir. Y cada vez sabremos m√°s de Antonio Trigo, el hombre que asesinaron. Una historia truculenta del pasado volver√° al presente y algunas relaciones inesperadas quedar√°n al descubierto. Pero adem√°s la lectura no solo resulta amena e intrigante -nos recuerda a las novelas de Agatha Christie– por la trama que ha dise√Īado S√°nchez Ruiz, sino tambi√©n por la ambientaci√≥n, por las atm√≥sferas que crea.

La ciudad en la que transcurre la acci√≥n no se nombra, pero yo me la he imaginado como una mezcla de Donostia (por la isla y por el puerto de pescadores), Santander (por la playa y los palacetes) y Gij√≥n (por su barrios obreros, por el Arbeyal, quiz√°s). La Isla de Or, que recuerda por su cercan√≠a a la costa a la isla de Santa Clara, es un escenario que se convierte en un personaje m√°s. Su historia es la siguiente: all√≠ se abandonaban primero los cad√°veres de los apestados, despu√©s sirvi√≥ como manicomio y como hospital para enfermos de viruela, m√°s tarde se convirti√≥ en un extravagante conservatorio municipal que dirigi√≥ el abuelo, Agusto Larfeuil. ‚ÄúAl principio -leemos- sobre todo, los estudiantes, no se acostumbraban a aquel¬† vaiv√©n marino y acababan arrojando el contenido del est√≥mago por la borda y, en ocasiones, por descuido, tambi√©n los instrumentos. Por eso era frecuente encontrar flotando el mar violines, flautas y saxofones.‚Ä̬† Finalmente, la Isla de Or, por la insistencia del m√ļsico, se convirti√≥ en residencia familiar y, aunque pueda parecer un lugar buc√≥lico y magnifico, S√°nchez Ruiz, lo describe como grasiento, oscuro, h√ļmedo y con olor a medicinas y √ļlceras.

El mundillo del periodismo y las referencias musicales y literarias reforzar√°n la trama cl√°sica a la que la autora le da una vuelta para acercarla m√°s a la narrativa contempor√°nea. Secretos familiares, locuras que parecen maldiciones b√≠blicas, amores ocultos afloran en esta novela que lleva por t√≠tulo un verso del inolvidable √Āngel Gonz√°lez, un verso que es en s√≠ mismo una pista.

Leticia Sánchez Ruiz, que nació en Oviedo en 1980,  atesora ya una sólida trayectoria literaria, y es autora, entre otros trabajos, de El gran juego, novela por la que mereció el Premio Ateneo Joven de Sevilla. Cuando es invierno en el mar del norte viene a confirmar el talento y la imaginación de esta autora.

Txani Rodríguez

√Čric Vuillard, aclarando la historia con el ensayo novelado

√Čric Vuillard es un escritor, cineasta y dramaturgo franc√©s, nacido en Lyon en 1968, que se ha hecho muy popular en su pa√≠s por sus peculiares adaptaciones noveladas de hechos hist√≥ricos relevantes y de otros, quiz√°s m√°s desconocidos, que han tenido sin embargo una incidencia en la Historia verdaderamente notable. Son libros, publicados en los √ļltimos diez a√Īos, tan interesantes como Conquistadores, La batalla de Occidente y Congo, no traducidos al castellano, y Tristeza de la tierra: una historia de Buffalo Bill y El orden del d√≠a, su gran √©xito internacional, Premio Goncourt 2017, que el a√Īo pasado se convirti√≥ en un peque√Īo fen√≥meno entre nosotros, y que narraba c√≥mo se asent√≥ Hitler en el poder en los a√Īos treinta del pasado siglo antes de que se iniciara la II Guerra Mundial. La novela hace especial incidencia en el papel de los grandes empresarios alemanes ‚Äďlos due√Īos de Opel, Krupp, Siemens, IG Farben, Bayer, Telefunken, Agfa y Varta– que se plegaron a Hitler y sus deseos para conseguir magros contratos con el nuevo r√©gimen que les hizo todav√≠a m√°s ricos. Otros dos apartados notables del libro son los que hacen referencia al papel pusil√°nime de los m√°s importantes l√≠deres pol√≠ticos europeos, que dejaron hacer a Hitler, y a la vergonzosa invasi√≥n y absorci√≥n de Austria al Tercer Reich.

Gracias al √©xito de El orden del d√≠a se publica ahora un libro anterior a √©ste, que apareci√≥ en Francia en 2016, se trata de 14 de julio, en el que se narra c√≥mo fue el levantamiento del pueblo de Par√≠s en esa fecha del a√Īo 1789 contra el poder del rey Luis XVI, que acab√≥ con la toma de La Bastilla, la prisi√≥n que personificaba todos los excesos del r√©gimen borb√≥nico. El libro quiere rendir un homenaje a todos esos ciudadanos an√≥nimos que sin ninguna gu√≠a, sin ning√ļn l√≠der pol√≠tico, ni siquiera los ilustrados que aparentemente estaban de su lado, se levantaron en armas hartos de la subida de los precios indiscriminada (sobre todo del pan), de la bajada de los salarios, de la p√©rdida de puestos de trabajo y del hambre que provoc√≥ miles de muertos. El libro nos cuenta c√≥mo se desarrollaron esas 24 horas, desde la noche del d√≠a 13 de julio hasta la noche del 14. Mientras el pueblo se muere de hambre en Versalles se dilapida el erario p√ļblico, que no se tiene, en fiestas y org√≠as, que dejan al estado franc√©s al borde de la quiebra.

Fueron unos d√≠as de intenso calor, que exacerb√≥ m√°s los √°nimos. Fueron d√≠as en los que el pueblo se hart√≥ y comenz√≥ a asaltar tiendas¬† y cuarteles en busca de armas con las que atacar al poder. Y los parisinos ‚Äďj√≥venes, viejos, mujeres, de todos los oficios, de todas las procedencias y lenguas- se dirigieron a La Bastilla. El pueblo rug√≠a, y los dirigentes de la ciudad quisieron negociar. Los recibieron a pedradas, los echaron del lugar, los humillaron y se rieron de ellos. Hab√≠a peque√Īos l√≠deres que duraban un minuto al frente de la Revoluci√≥n, h√©roes an√≥nimos: alguien que lanzaba un grito, alguien que se lanzaba contra la puerta de la prisi√≥n, alguien que disparaba el primer tiro, alguien que cruzaba el patio interior, alguien que result√≥ herido, alguien que muri√≥‚Ķ Hay momentos para las risas, y para las imprecaciones, y para la congoja, y para la felicidad. Hay momentos para los vivos y para los muertos. Y hay finalmente, cuando cae La Bastilla, momentos para el jolgorio y la fiesta.

Vuillard logra lo que pretendía, que entendamos que la Revolución Francesa, fue un triunfo del pueblo, quizás uno de los primeros en la época moderna de la Humanidad. Luego pasó, lo que pasó, que los burgueses se hicieron con la Revolución y que el pueblo quedó de nuevo postergado, aunque algunas de las cosas conseguidas llegaran hasta nuestros días, convertidas eso sí en lo que hoy se conocen como democracias liberal-burguesas. Un pero pondría yo al notable libro de Vuillard, su exceso a la hora de colocarnos nombres propios por todas partes, que tienen un objetivo claro, poner nombre y apellidos a los olvidados de la Historia, pero que lastran la lectura por momentos. En todo caso bienvenidos sean los ensayos novelados sobre la Historia de Vuillard. Nos hacen comprender mejor nuestro pasado.

Enrique Martín

Be√Īat Sarasola intenta escapar del pasado

Al protagonista de Deklaratzekorik ez lo conocemos en el momento en el que su novia Luc√≠a se va a vivir a Madrid para cursar un reputado m√°ster en Historia del Arte. √Čl tiene que quedarse en Donostia donde trabaja desde hace demasiado poco tiempo como para pedirse una excedencia en una biblioteca p√ļblica. Como lector, no engancha con la literatura escrita en euskera: ‚ÄúUnaik gomendatu izan dizkio inoiz euskal literaturako nobedadeak eta beti pentsatzen izan du ‚Äėzelako horrorea, hori bada egungo euskal literatura onena, ederki goaz‚Äô‚ÄĚ. En las primeras p√°ginas, lo vemos adquirir un ejemplar del Zumalac√°rregui, incluido en los Episodios Nacionales, de P√©rez Gald√≥s. Tendremos oportunidad de conocer sus opiniones sobre el carlismo y c√≥mo la contraposici√≥n entre liberales y absolutistas a√ļn le es √ļtil para tratar de comprender el presente, un presente en el que ETA a√ļn no ha declarado el cese definitivo de la violencia, una violencia, un contexto pol√≠tico, con el que el protagonista es muy cr√≠tico.

Pero la novela combina ese plano temporal con un periodo anterior en el que este personaje se reun√≠a en una sociedad gastron√≥mica con sus amigos Imaz, Oier e Ibon, y en el que le vemos participar, nunca con demasiada convicci√≥n, en manifestaciones y concentraciones legales e ilegales: ‚ÄúEgia da inoiz ez zela leporaino sartuta egon, baina entorno famatuko jendea erortzen hasi zenean, ez zen askorik behar atxiki eraman zintzaten ‚Äďberaren kasua testigo-, eta bazen askoz gutxiagotik ostia ederrak jaso zituenetik‚ÄĚ. En efecto, formar parte del llamado entorno de ETA le cuesta una detenci√≥n, golpes y una breve estancia en la c√°rcel. Por cierto, que la escena del recibimiento en Donostia es tremenda. En todo caso, el protagonista quiere dejar todo eso atr√°s, est√° muy quemado, se vuelve muy cr√≠tico; sin embargo, la aparici√≥n de dos polic√≠as que quieren ofrecerle un trato lo devolver√° a ese pasado que quiere olvidar aunque, tal y como le recriminan en una ocasi√≥n, √©l, de alguna manera, nunca sali√≥ de aquel calabozo en el que estuvo una vez.

La novela está escrita en tercera persona, pero focalizada siempre sobre este mismo personaje (del que no conocemos su nombre), y solo los capítulos en los que se relatan sus vivencias durante la década de los noventa están escritos en primera persona, una primera persona que, además, se interna en el complejo territorio del monólogo interior y del fluir de la conciencia. Técnicamente, Sarasola demuestra un sólido dominio de la narrativa. Además, y esto es lo más importante, consigue articular un personaje muy creíble, que comparte  sus observaciones, críticas con las contradicciones entre nuestros ideales y nuestras formas de vida, con nuestra contemporaneidad, en definitiva, algo que le da consistencia y agudeza a la novela, que engancha porque nos deja ver muy de cerca al personaje, tan de cerca que sabremos también cómo le gusta hacer el amor y nos mostrará parcelas muy íntimas de su vida. Es muy difícil, por cierto, escribir escenas de sexo, solventes, que no sean monótonas, poco creíbles o un poco lo de siempre, y el donostiarra lo consigue con creces.

La novela mantiene bien la tensi√≥n narrativa gracias a la irrupci√≥n de la polic√≠a, a la particular relaci√≥n ‚Äďno precisamente id√≠lica- que mantiene con su novia, y a esa forma de narrar, potente, a la que alud√≠a antes. Nos sorprende a cada poco porque, y esto muy bueno, no hay clich√©s en el libro y creo que era f√°cil haber cedido a los mismos en algunos momentos. Los personajes de Deklaratzekorik ez ‚Äďel protagonista, su padre, su novia, sus amigos, Miren‚Ķ-est√°n muy lejos del arquetipo, y se agradece.

Esta primera novela de Be√Īat Sarasola, ya os digo que no parece una √≥pera prima, nos permite reflexionar sobre lo dif√≠cil que es escapar del pasado cuando no estamos en paz y cuando soportamos tanta confusi√≥n que no nos permite siquiera distinguir el amor cuando lo tenemos enfrente.

Txani Rodríguez

Philippe Claudel agita nuestro cómodo sillón

Philippe Claudel es ese autor que escribe novelas peque√Īas sobre cuestiones grandes. Buscar al culpable de un asesinato en medio de una masacre generalizada como las guerras mundiales, tal y como dej√≥ escrito en Almas grises y en El informe de Brodeck, las kafkianas circunstancias que se dan en el mundo que hemos creado supuestamente para crecer como especie, tal y como cuenta en La investigaci√≥n, las tradiciones que se reclaman respetables, pero ocultan el miedo al cambio de la humanidad, en este caso en las islas C√©lebres, donde se sit√ļa Bajo el √°rbol de los Toraya, la intolerancia y la inhumanidad que acechan en esa Europa indeterminada que recorren los inmigrantes de La nieta del se√Īor Linh. A ese caso y a ese espacio, vuelve en El archipi√©lago del perro, un lugar inventado, supongo, situado en alg√ļn punto del Mediterr√°neo, tal que Lampedusa pongamos, donde un d√≠a aparecen tres cad√°veres de subsaharianos, creando una enorme conmoci√≥n a un peque√Īo grupo de lugare√Īos, a los que conocemos por sus ocupaciones: el alcalde, el m√©dico, el maestro, el cura, artima√Īa que Claudel ya ha utilizado en otras novelas.

Hay pues problemas porque los intereses de ese pueblo amenazado por un volc√°n y que espera que se instale en √©l un balneario que d√© prosperidad a la localidad, tienen que cargar con esos cad√°veres. La historia ya ha sido contada en otras ocasiones, en Un enemigo del pueblo o Tibur√≥n, por poner dos ejemplos. Lo que hace Claudel, para darle su toque, es lo habitual en √©l, es decir poner a los personajes ante sus contradicciones y tratar de solucionar el asunto apelando a severas cuestiones morales, como por ejemplo al mal menor. Pero los apa√Īos nunca acaban bien y las cosas se complican. No les vamos a contar nada m√°s porque el lector tiene sus derechos, pero si les diremos que no hay nada nuevo en este libro para un lector de Claudel, salvo el reencuentro con un viejo amigo, pero hay una monta√Īa de sugerencias para aquellos que nunca se hayan atrevido a leerlo.

Y seguramente de empe√Īos como este saldr√°n legiones de admiradores de la literatura de este hombre que, sinceramente, no sabemos de d√≥nde saca tanto tiempo porque no ha llegado a los sesenta a√Īos y ya tiene una largu√≠sima producci√≥n de libros de narrativa, principalmente novelas, pero tambi√©n algunos vol√ļmenes de relatos hasta llegar casi a la veintena, la direcci√≥n de cinco pel√≠culas, y las innumerables clases dadas en liceos, universidades y lugares ex√≥ticos como c√°rceles e instituciones especiales.

Habrán descubierto ya que Claudel no es un autor complaciente, que leer sus novelas incomoda porque nos pone ante nuestra incompetencia para asumir algunas cosas, porque nos hace removernos inquietos ante nuestra vida, esa con la que hemos hecho un pacto y con la que no queremos más confrontaciones. Philippe Claudel nos molesta porque esos personajes somos nosotros y, aunque luego nos vayamos de fiesta, no conseguimos olvidarle, ni a él, ni a su obra. No cometan el error de ignorarle.

Félix Linares

Las familias infelices de Luis Landero

‚ÄúEn todas las familias hay mentiras, y tambi√©n en el amor y la amistad, entre otras cosas porque para convivir es necesario que cada cual tenga sus secretos (‚Ķ), y es que en gran parte somos nuestros secretos‚ÄĚ. Este extracto de Lluvia fina encierra parte del nervio de esta nueva novela de Luis Landero que se interna en los infiernos de una familia. La historia arranca cuando Gabriel llama a sus dos hermanas para convocarlas a la celebraci√≥n conjunta del ochenta cumplea√Īos de la madre, viuda hace unos a√Īos. A esa resoluci√≥n, la de reunir a toda la familia, tras varios a√Īos distanciados, asiste la mujer de Gabriel, que trata, sin √©xito, de disuadirlo. Ella, que es la confidente de todos los miembros de esa familia, prev√© que esa idea destapar√° la caja de los truenos, y que los conflictos del pasado, enquistados a√ļn, volver√°n con fuerza al presente.

El personaje principal de esta novela es precisamente Aurora, una mujer comprensiva, poco dada a enjuiciar a la gente, sobre la que los miembros de la familia descargan su basura emocional con bastante ego√≠smo y poca empat√≠a, ya que apenas se preocupan (¬Ņquiz√°s tampoco terminemos de fijarnos en ella quienes leemos el libro?) por c√≥mo est√© Aurora, madre de una hija enferma, y mujer de Gabriel, un hombre que parece predispuesto a ser feliz, pero que revelar√° pliegues extra√Īos en su personalidad. Todos esos personajes le relatan una y otra vez sus versiones personales sobre unos mismos episodios que no terminan de dejar atr√°s: el supuesto o no car√°cter tir√°nico de la madre, el robo de un anillo, el matrimonio medio forzado de la hermana mayor con Horacio, el hombre del que la menor estaba enamorado‚Ķ todo, ya digo, relatado a trav√©s de versiones contrapuestas, con lo que es dif√≠cil saber qui√©n dice la verdad y qui√©n miente, aunque al final de la novela, atemos si no todos, muchos cabos sueltos.

Como una lluvia fina, todo ese detrito en forma de palabras irá calando en el ánimo de la paciente Aurora, distanciada también de su marido por varios descubrimientos que han ido horadando su confianza en él. Todos dicen querer mucho a los otros miembros de la familia, pero hablan fatal los unos de los otros. Todas las familias guardan secretos, pero hay algunos horribles, como descubriremos en la parte final de la novela, cuando estalla ya la tormenta de las revelaciones y los reproches.

Desde el punto de vista t√©cnico, la novela es muy interesante. Por un lado, llama la atenci√≥n lo bien definidos que est√°n los personajes, a pesar de que pr√°cticamente solo sepamos de ellos lo que muestran a trav√©s de sus conversaciones con Aurora, y eso no es nada f√°cil de conseguir. El narrador¬† tampoco sabe qui√©n miente, qui√©n no, qui√©n es v√≠ctima y qui√©n, verdugo, ni c√≥mo son en el fondo los miembros de la familia, as√≠ que nos tenemos que quedar con lo escuchamos, y, como digo, nos quedamos con mucho. Por otro lado, Landero consigue cruzar las conversaciones de Aurora, solapar lo que habla con su marido con lo que le cuentan los dem√°s, sin apartarse del estilo directo, y sin que en el lector se pierda en ning√ļn momento.

Lluvia fina es quiz√°s, la novela m√°s tremenda de Landero, un escritor cuya calidad no vamos a descubrir ahora aqu√≠, y es tambi√©n una novela que nos deja uno de los personajes m√°s abyectos de la narrativa contempor√°nea espa√Īola.¬† Un libro impresionante, sin duda, aunque tras leerlo convendr√° salir a tomar un poco el aire.

Txani Rodríguez

González Harbour y los monstruos de la razón

Hace un tiempo os confesamos nuestra admiraci√≥n por una periodista c√°ntabra, nacida en Santander en 1965, llamada Berna Gonz√°lez Harbour. Subdirectora del diario El Pa√≠s, es autora de una serie de novelas negras notabil√≠simas. Son cinco las publicadas hasta ahora. Una independiente, titulada Los ciervos llegan sin avisar, y las otras cuatro pertenecientes a la serie protagonizada por la comisaria de polic√≠a Mar√≠a Ruiz.¬† La primera se titulaba Verano en rojo, apareci√≥ en 2012 y nos presentaba a la protagonista investigando una serie de cr√≠menes en el verano en el que la Roja, la selecci√≥n espa√Īola de f√ļtbol, se proclamaba campeona del mundo en Sud√°frica. Luego llegaron Margen de error, Las l√°grimas de Claire Jones y ahora El sue√Īo de la raz√≥n. Todas son autoconclusivas, pero en todas vemos c√≥mo va evolucionando la vida de la comisaria Ruiz.

En esta √ļltima novela la comisaria se encuentra apartada de su cargo y siendo investigada por acontecimientos que sucedieron en su anterior historia. Y estando en esta situaci√≥n particular, de la que depende su futuro como polic√≠a, aparece en Madrid un asesino en serie que parece regir sus pasos por los cuadros de Goya. Una historia que enseguida pondr√° en marcha a nuestra comisaria que no puede estar un momento quieta ni aunque se lo ordenen, ni aunque est√© suspendida. Justo por esto en su investigaci√≥n no podr√° contar con los miembros de su grupo, con sus fieles Esteban y Mart√≠n, y tendr√° que recurrir a la colaboraci√≥n de dos periodistas Luna, el veterano que se las sabe todas, a la vieja usanza, y Nora, la joven que se mueve como pez en el agua por las redes sociales e Internet. Tambi√©n le ser√° de gran ayuda el adolescente Eloy un okupa, un perroflauta, un chico huido de su casa y con un sentido de la √©tica y de la justicia a prueba de bombas, que era amigo de la primera v√≠ctima del asesino, una joven becaria llamada Sara que viv√≠a con √©l en una casa ocupada. Mientras los hechos se desarrollan, en el campo sentimental Mar√≠a Ruiz vive en un mar de dudas, entre mantenerse fiel a Tom√°s, su novio o ex novio, que qued√≥ malparado f√≠sica y mentalmente tras ser atacado por un asesino en un caso anterior y que no da se√Īales de vida, y Rodrigo un ex subdelegado del gobierno en Soria que ayud√≥ a la comisaria en un caso anterior.

La novela es una clara met√°fora de los tiempos pol√≠ticos que se viven en Espa√Īa, con un avance de las fuerzas m√°s ultraconservadoras y un ataque brutal a las conquistas sociales de los √ļltimos tiempos. No es balad√≠ que la autora haya escogido la figura del pintor Goya para personalizar esta deriva. Goya vivi√≥ dos tiempos pol√≠ticos muy diferentes. Uno luminoso cuando a√ļn gobernaba en Espa√Īa Carlos III, el rey alcalde, el mejor gestor de su tiempo, y otro oscuro y siniestro, el de la Guerra de la Independencia y el de la restauraci√≥n mon√°rquica en la figura de Fernando VII, uno de los reyes m√°s abominables que se hayan sentado en el trono de Espa√Īa. Por eso es peculiar que la esperanza en un mundo mejor se personifique en los que est√°n fuera del sistema, en los que lo repudian y quieren un mundo m√°s justo, en los okupas y los que viven fuera del foco haciendo su propio camino, a los que la sociedad ‚Äúbienpensante‚ÄĚ actual, conservadores y algunos progresistas, sataniza. Y junto a ello la parte m√°s siniestra, la de ese submundo de desesperados, de vagabundos, de deshechos del sistema que personifican el fracaso de todas las pol√≠ticas sociales, el fracaso de las democracias tal y como las hemos conocido hasta ahora. Es, en este sentido, la novela m√°s pol√≠tica de Gonz√°lez Harbour, tambi√©n la m√°s extra√Īa en relaci√≥n con las anteriores porque por primera vez la b√ļsqueda del mal se centra en un asesino en serie, una figura que nunca hab√≠a aparecido en las novelas de la comisaria Ruiz, porque este tipo de criminales no es muy habitual en la cr√≥nica negra espa√Īola. Como buena periodista que es, a la autora le da tiempo a reflexionar sobre el estado actual del periodismo al poner en boca del viejo reportero Luna esta frase: ‚ÄúMe temo que ya nadie nos cree nada, el periodismo se va a la mierda‚ÄĚ.

Como dijo Goya ‚Äúel sue√Īo de la raz√≥n‚Ķ produce monstruos‚ÄĚ, aunque no sea ‚Äúprecisamente el dormir lo que desata monstruos, sino renunciar a la raz√≥n, a la voluntad, a los principios, a las elecciones propias‚ÄĚ. Y desgraciadamente Espa√Īa se encuentra en ese momento, el del ‚Äúenfrentamiento, la guerra, la mugre, la incultura y la mezquindad‚ÄĚ que tan bien represent√≥ en sus Pinturas Negras. Gran entrega de las historias criminales de la comisaria Ruiz. Quiz√°s no sea la m√°s vibrante, pero s√≠ la que cuenta m√°s sobre el estado actual de las cosas. Le ha salido a Gonz√°lez Harbour una aut√©ntica novela del g√©nero negro. Brindemos.

Enrique Martín

La vida en prosa de Angel Erro

Llevaba, Angel Erro, catorce a√Īos tomando peque√Īos apuntes, casi al natural, sobre distintos asuntos; esas anotaciones eran para √©l, as√≠ fueron pensadas, pero hace poco decidi√≥, felizmente dir√≠a yo, recopilar los textos de esos cuadernos y conformar un dietario que ahora ha publicado Elkar bajo el t√≠tulo Lerro Etena (2004-2018). La primera entrada es de 2006 y la √ļltima de 2017, con lo que enseguida comprobamos que este libro no guarda un orden cronol√≥gico. Sin embargo, s√≠ destacan ciertos temas que tiene continuidad: la p√©rdida de la madre (a quien Erro ha dedicado anteriormente poemas verdaderamente hermosos), la enfermedad, la sexualidad, su vida en Madrid, su labor creativa, su participaci√≥n en el mundillo cultural (presentaciones de libros, jurados, jornadas, recitales, colaboraciones literarias‚Ķ), lecturas, viajes y algunas confesiones relacionadas con los grandes temas de la vida, pero tambi√©n con temas menores. Curiosamente, la situaci√≥n pol√≠tica ‚Äďla cosa- no tiene apenas traslado.

Algunos textos son algo un poco m√°s largos, sin que apenas superen el folio, pero la mayor√≠a se bastan de unas l√≠neas en las que a menudo asoman el humor o la iron√≠a: ‚ÄúBatek ez daki noiz eta nola harrapatuko duen joandako egun zoriontsuen arrastoak. Sienako Udalaren trafiko isun moduan iritsi zait niri‚ÄĚ. Este tono se mantiene hasta la √ļltima entrada, muy divertida, en la que nos devela cu√°l deber√≠a ser su epitafio. Hay pasajes que funcionan, en su brevedad, como si fueran aforismos. Unos ejemplos: ‚ÄúIragana da gerta dakigukeen txarrena‚ÄĚ o ‚ÄúBokazioa haur burugogorkeria jarraitua baino ez da‚ÄĚ o ‚ÄúBihurtuko naizen agureak baino ez dit jakin mina pizten‚ÄĚ.

Hay subtemas, digamos, que, desde luego, han captado mi inter√©s, como su lealtad a las piscinas, donde al parecer se le ocurren muchos de sus poemas; o su fascinaci√≥n por las entrevistas que conceden los pelotaris y que lee ‚Äďdice con iron√≠a- para relajarse: ‚ÄúPilotariak dira munduko izaki hedonistenak, eta hor badago denok ikasi beharreko lezioa. Ez dago pilotaririk kantxara gozatzera ateratzen ez denik‚ÄĚ. Su labor como columnista ‚ÄďErro firma una columna diaria en Berria– tambi√©n est√° presente: ‚ÄúNire lehen opor eguna da gaur, Berriatik behintzat. Goizean igeri egitera joan naiz, gero kafearekin batera egunkaria ikuskatzen egon naiz. Gutxienez, bi gai posible aurkitu ditut eta nola garatu pentsatzen hasi ere bai. Neure burua geldiarazi behar izan dut. Ez zait hainbeste ere kostatu. Dagoneko ez naiz oroitzen zeintzuk ziren‚ÄĚ.

A pesar de que, como decía, la ironía campe en muchos de los textos, podemos casi sentir sus buenos y malos días a través de un tono que puede ir del cinismo a la melancolía, de la diversión a la incertidumbre, y esas vibraciones son una de las grandes virtudes del libro.

Angel Erro, licenciado en Derecho y en Filolog√≠a Inglesa, hab√≠a publicado con anterioridad los libros de poes√≠a Eta Harkadian ni y Gorputzeko humoreak, ¬†y en este libro en prosa nos encontramos con la misma mirada, l√ļcida, tierna a veces y medio humor√≠stica, que recorre los poemas de este navarro. Lerro etena es un libro, con hallazgos y reflexiones interesantes,¬† para degustar a peque√Īos sorbos, creo yo, y que cuando se acaba nos deja la sensaci√≥n de haber estado charlando un buen rato con el autor.

Txani Rodríguez