Rosquillas de naranja y vainilla

Esta semana he estado preparando rosquillas. En mi casa gustan mucho y a mí es uno de los dulces de sartén que más me gusta hacer. En el blog tengo varias recetas, todas ellas muy ricas y diferentes, pero con esta receta creo que he conseguido hacer las rosquillas que andaba buscando, esponjosas, ricas y muy bonitas a la vista.
La receta la he hecho ,un poco, con los ingredientes que me gustan, en cantidades razonables y el hecho de añadirle un sobre de pudin de vainilla le da un toque distinto que le sienta muy bien.
Si os gustan las rosquillas tanto como a mí, no dudeis en prepararlas así y luego……¡ya me contareis!

ROSQUILLAS DE NARANJA Y VAINILLA
INGREDIENTES:

. 3 huevos
. 1 vasito de aceite frito (125 gr.)
. 1 vasito de zumo de naranja (125 gr.)
. 1 vasito de azúcar (125 gr.)
. ralladura de naranja y limón
. 1 sobre de pudin de vainilla ( de venta en Lidl)
. 1 cucharadita de esencia de vainilla
. 3 sobres dobles de gaseosas
. anís en grano (matalahúga)
. harina, la que admita
. azúcar y canela para rebozar


ELABORACIÓN:

En primer lugar, se pone a calentar el aceite en una sartén con la piel del limón (solamente la parte amarilla, ya que la blanca amarga). Una vez que está frita la cáscara de limón, se retira la sartén del fuego y se echa una cucharada de anises y se deja enfriar la infusión, para que el aceite tome los aromas del limón y de los anises.
Se cascan los tres huevos en un bol y se baten con una batidora eléctrica de varillas hasta que estén espumosos, se añade el vaso de azúcar y se continúa batiendo hasta que la mezcla esté cremosa y de color blanquecino.
Se añaden las ralladuras de naranja y limón y la vainilla líquida. Se vierte el vasito de aceite colado, frito y frío y se continúa batiendo, seguidamente se echa el vaso de zumo de naranja y se mezcla.
En este punto tendremos una masa bastante líquida, dejamos de lado la batidora eléctrica y comenzamos a mezclar con las varillas manuales, se comienza incorporando el sobre de pudin de vainilla, seguidamente vamos echando harina tamizada y los sobres de gaseosas y mezclando con las varillas. Llegará un punto en que no podamos seguir mezclando con las varillas y tendremos que usar las manos.
La cantidad de harina es orientativa, cuando veamos que la masa se va espesando, iremos incorporando la harina en pequeñas cantidades para no pasarnos y dejar una masa demasiado dura. La consistencia ideal de la masa es “blandonga”, una masa algo difícil de modelar, y será necesaro untarnos las manos con aceite para poder formarlas.
FORMADO de las rosquillas: Lo ideal para trabajar esta masa es dejarla reposar una vez que la tenemos lista durante ½ hora. Después se irán cogiendo porciones del tamaño de una nuez y se formará una bola, se mete el dedo pulgar e índice en el centro y se le hace un agujero, se van dejando las rosquillas formadas sobre la encimera (que previamente habremos pincelado con aceite), con un cuchillo se les da unos cortes alrededor de cada rosquilla (esto se hace para que se abran y crezcan durante la fritura).
En una sartén profunda, se calienta abundante aceite de girasol, se van friendo las rosquillas en tandas de cuatro. Al principio irán al fondo, pero rápidamente subirán a la superficie, se esponjarán y crecerán. Una vez que están doradas por ambos lados, se sacan a una bandeja con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite, aún en caliente se rebozan en canela y azúcar al gusto.
*** en caso de que no queramos rebozarlas, se doblará la cantidad de azúcar inicial, o sea , en vez de un vasito de azúcar (125 gr), se pondrán dos (250 gr).
*** la correcta temperatura del aceite es MUY importante para el resultado final del producto. Deberá estar caliente pero no demasiado, ya que con un aceite muy caliente lo que ocurre es que se queman rápidamente por fuera, pero quedan crudas por dentro. Por el contrario, si tenemos el aceite demasiado frío, las rosquillas tardan en hacerse pero absorben mucho aceite, consiguiendo unas roscas aceitosas y poco agradables al paladar.
Por lo tanto, el conseguir el punto ideal de temperatura es MUY importante para lograr unas rosquillas jugosas, doradas por fuera, esponjosas, bien hechas por dentro y nada aceitosas.