María Carpio Pérez, la “masai blanca de Arkadia”.

María Carpio Pérez pasó de trabajar en los bancos de inversión en Londres a instalarse en un poblado de Tanzania en donde lucha por los derechos de las viudas masais. Residió en la capital de Inglaterra durante 15 años. Tenía en mente irse de voluntaria a África con alguna organización humanitaria. En junio de 2009 ascendió a la cumbre del Kilimanjaro en una expedición solidaria para recaudar fondos para combatir el cáncer masculino. Ese viaje le cambió la vida. Observó la pobreza que había en Tanzania y verificó la falta de apoyo de las ONG locales, de manera que decidió crear la Fundación Carpio Pérez para actuar con las viudas masais que se encuentran desprotegidas.

 

María Carpio Pérez nació en 1971 en Salamanca. Es economista. Trabajaba en el mundo de las finanzas en Londres. Tras alcanzar la cima del Kilimanjaro, sus amigos británicos le animaron a que fundara su propia organización humanitaria para que tuviera una total transparencia. Un mes después de regresar de Tanzania, en julio de 2009, registraba la Fundación Carpio Pérez. En octubre de ese año se instaló en Arusha, una localidad en el norte de Tanzania, entre el Kilimanjaro y el parque nacional de Serengeti.

María conoció a Mibaku Mollel, guerrero masai e hijo de viuda que luchaba por los derechos de la mujer masai. Decidió apoyar sus propuestas y ahora trabajan juntos en diversos proyectos que cubren los sectores de salud, educación, saneamiento y actividades generadoras de ingresos para las mujeres.

Las viudas masais son rechazadas por la familia del marido y quedan desheredadas y sin propiedades.

La Fundación Carpio Pérez atienden a 395 viudas de tres aldeas diferentes, con una media de seis hijos cada una, así que tienen a su cargo unos dos mil niños.

Promueven proyectos de cría de animales, les proporcionan cabras, vacas y burros como medio de transporte. Otra forma de mantenerse económicamente es mediante la carga de móviles a particulares a través de placas solares con las que también iluminan sus chozas. 

Han construido las letrinas de una escuela que cobija a 180 niñas que escapan de la ablación del clítoris. La mutilación genital femenina está muy extendida entre los masais ya que forma parte de la ceremonia de iniciación de paso de niña a mujer. María y sus compañeras educan sobre las consecuencias de esta práctica que va en retroceso.

María se comporta como una masai, participa en sus ritos y fiestas. Tal es así que la conocen como “la masia blanca de Arkadia”, nombre de una de una de las tres aldeas en las que acogen a viudas.

A María le he conocido gracias a Alain Díez, un baterista de Basauri (Bizkaia) que ha visitado dos veces el proyecto de la Fundación Carpio Pérez en Arusha.

 

María y Alain participaron en el programa de Radio Euskadi “La Casa de la Palabra” el viernes 27 de enero de 2012.

www.fundacioncarpioperez.org

Puedes escuchar el programa: https://www.eitb.eus/es/audios/detalle/822080/por-derechos-viudas-masais/

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