Marcos Mallo, Carmen Díez y Sahara Ugatz. Familia naturalista en América.

Carmen Díez es bióloga y su marido Marcos Mallo naturalista. Con su hijo Sahara Ugatz de 5 años cruzan América al encuentro de los animales salvajes mas simbólicos del continente. Iniciaron su andadura en Costa Rica en mayo de 2012. Han conocido grandes reservas naturales en Chiapas, Belice, la selva de Darien y el Golfo de México. Han permanecido de voluntarios inventariando aves rapaces.  Nos comunicamos con ellos en Bogotá. En Colombia participaron en el marcaje de cocodrilos y caimanes en la reserva de La Encrucijada. Descansan en la capital colombiana después de realizar una excursión en busca del oso de anteojos.

 

Carmen Díez es de Ourense, Marcos Mallo de Pontevedra. Son una pareja muy nómadas. Su hijo Sahara Ugatz nació hace 5 años y medio en Fuerteventura, desde entonces no han parado en un lugar fijo.

Marcos Mallo viaja desde los 19 años, cuando salió de la casa de sus padres para estudiar y de esa, se quedó viajando. Les gusta conocer otras culturas pero especialmente buscan fauna. Marcos nos comenta: “Tenemos una enfermedad que es la de querer ver todos lo animales que hay, normalmente animales emblemáticos”.

Antes del periplo actual americano estuvieron un par de meses en el Himalaya de la India al encuentro del leopardo de la nieves. Primero estuvieron observando tigres. Luego estuvieron en Ladakh haciendo un recorrido por el valle de Marka siguiendo el rastro del leopardo de las nieves. No lo llegaron a ver pero sí algunas señales dejadas por él. Además, disfrutaron con lobos, linces y otras especies.

Marcos nos dice: “Nuestro hijo tenía tres años y caminó como un campeón. Hemos subido con él pasos de más de 3.500 metros. Pasamos mucho frío a las mañanas, en las esperas, pero nos acostumbramos”.

“Alquilamos a un lugareño cinco caballos y él venía como arriero. Montábamos nuestras mochilas y a veces montaba Sahara.”

Anteriormente estuvieron en Patagonia. Marcos recuerda: “Cuando Sahara tenía un año y medio estuvimos como tres meses en Patagonia, de arriba abajo, de oeste a este. Principalmente queríamos ver al puma y conseguimos el objetivo. Sahara comenzó a caminar más a menudo. Cuando nació vivíamos en Canarias, trabajábamos con una especie de buitre amenazado y nos tocó subir muchas montañas no demasiadas altas. Así que está acostumbrado a caminar pero en Patagonia sus piernas se hicieron fuertes.

¿Cómo fue el encuentro con el puma?.

“ Vimos cuatro ejemplares en distintos momentos. Un par de ellos fueron muy emocionante. Uno, en una pingüinera en el parque costero de Monte León, cerca de Tierra de Fuego. Los pumas se alimentan sobre todo de pingüinos. Hacíamos esperas. Un día, cuando nos retiramos, encontramos huellas y las seguimos entre los matorrales y como a 15 metros estaba un puma sentado mirándonos. Era impresionante.

Dos meses después estábamos en la pampa. Colaborábamos con una gente que hacía muestreo de ratones y pequeños mamíferos. Macheteábamos dentro de un bosque mientras Carmen y Sahara nos esperaban en la pista. Carmen nos llamó porque a unos 20 metros de ella había un puma sentado mirándolos y no se movía”.

En la actual travesía por América Latina llevan recorridos nueve países. Los dos grandes objetivos son el jaguar y el oso de anteojos que, de momento, se les están resistiendo. Justo acababan de llegar a Bogotá después de tres semanas intentando ver al oso de anteojos. Es exclusivo de los Andes. También se le denomina oso andino. Es el único de esta especie que habita en América del Sur. Su hábitat es el páramo andino y los bosques de niebla de las laderas de la cordillera. Se mueve entre los dos y cuatro mil metros. Es un animal mítico protagonista de muchas leyendas indígenas. Han visto bastantes rastros en contacto con una asociación que les pone collares para saber más de su vida.

Comenzaron el trayecto en Costa Rica. Bajaron a Panamá, a la selva del parque nacional de Darien, uno de los lugares más salvajes que todavía quedan en Centroamérica. Se empecinaron en conseguir los permisos. Fueron con un guía de la etnia enbera con el que surgió una buena amistad. Dormían obligatoriamente en los puestos de guarda del parque. Es una zona muy rica de reptiles y anfibios. Hay serpientes de las más venenosas que han visto.

Ahorraron durante varios años. Minimizan el gasto con voluntariados. Hay meses que no gastan nada. Acampan mucho.

Después de Panamá subieron al Golfo de México en donde hicieron un voluntariado de dos meses contando aves rapaces (gavilanes, halcones, pequeñas águilas, buitres) en el fenómeno emigratorio más grande del mundo, pasan cinco millones de aves rapaces que cruzan entre el norte y sur del continente.

Luego fueron a Chiapas donde contactaron con el servicio de parques nacionales. En el parque de la Encrucijada, en la costa del Pacífico de México, una zona manglar no demasiado conocida, estuvieron en dos ocasiones trampeando cocodrilos y caimanes para tomar medidas y haciendo censos. Salían con un foco a la noche para contarlos e intentaban atrapar los máximos posibles. Sahara agarraba cocodrilos pequeños.

En Belice vivieron durante un par de meses en una cabaña. Un lugar muy idílico al lado de un río. Lo único que hacían era bañarse y tumbarse en la hamaca. Hicieron un voluntariado protegiendo guacamayos en un parque nacional de difícil acceso. Dormían bajo los nidos de guacamayo porque hay tráfico ilegal que roba los pollos.

Volvieron a la selva del Darien para repetir con el guía enbera.

Una vez en Colombia volaron en avioneta y navegaron en lancha por la región del Chocó en Colombia.

Ahora continúan en el empeño de ver al oso de anteojos para luego posiblemente pasar a Venezuela.

Marcos Mallo intervino desde Bogotá en el programa de Radio Euskadi “Levando Anclas” el 23 de marzo de 2014.

www.aventurasencentroamerica.blogspot.com

Puedes escuchar el audio del programa:

https://www.eitb.eus/es/audios/detalle/2108008/liv-arnesen-polo-sur/

 

 

Un pensamiento en “Marcos Mallo, Carmen Díez y Sahara Ugatz. Familia naturalista en América.

  1. marcos mallo

    Hola Roge,
    primero de todo, gracias por entrevistarnos en tu programa e interesarte por nuestro viaje!!!!
    solamente una pequeña puntualización, los pasos de montaña subidos con Sahara cuando tenía tres años fueron de casi 5.500 metros….y los cruzaba caminando por su propio pie!!!
    ahora acabamos de volver a Bogotá después de unos días en la montaña del Parque Nacional El Cocuy, donde volvió a caminar hasta los 4.900 metros, donde comienza el glaciar del Pan de Ázucar, un pico del lugar…..
    saludos de esta familia viajera!!!
    Marcos

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