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Rodrigo Ibarrondo. A caballo y a pie por Mongolia. Capitulo primero: Por el desierto del Gobi.

Rodrigo es un gran amante de la naturaleza. Nacido en Burgos, a los 17 años se instalo en la ribera de Deusto y luego viajo a Venezuela. Trabajó en un centro de recuperación de animales los Llanos y en la protección del cóndor en los Andes. Prosiguió su actividad en defensa de la naturaleza durante cuatro años en Indonesia. Nos lo contó en Levando Anclas (13/4/2008). Durante los meses de junio a septiembre se fue a Mongolia a cabalgar a caballo por la estepa. Cuando iba por el desierto de Gobi uno de los caballos se escapó con el equipaje. Prosiguió a pie. En el camino le acompaño un perro de  montaña. Accidentalmente termino participando en las ultimas etapas del Mongol Rally.

 

 

Rodrigo Ibarrondo vive en el valle de Soba en Cantabria en donde ha reconstruido una casa pasiega en el monte. Vive sin electricidad. Bastante aislado, con un caballo y tres gatos. Hace unos días quede con Rodrigo para hacerle una entrevista pero un tronco de haya caído en el camino le impedió bajar del monte y acercarse a los estudios de Radio Euskadi. Este lunes festivo 8 de diciembre seguro que esta con nosotros en Levando Anclas.

 

Rodrigo Ibarrondo se fue de junio a septiembre a Mongolia y China. Estuvo tres meses y medio en el primer país y 20 días en el segundo. En total recorrió 350 kilómetros a caballo, 500 kilómetros a pie, 1200 kilómetros en autostop y dos  mil en un coche del Mongol Rally.

 

 

Rodrigo aterrizo en Ulam Bator. En una ciudad cercana, durante siete días estuvo negociando la compra de un par de caballos con los pastores. Le resultaba difícil comunicarse, por medio de dibujos y gestos consiguió hacerse con una pareja de cuadrúpedos semisalvajes y rudos. Les llamo Tim Tim y Tom Tom.

 

Con ellos se fue al desierto del Gobi en su parte norte. Iba dirección hacia el oeste. Lo más problemático era encontrar agua y alimento. Con unos prismáticos divisaba las pocas zonas verdes en donde podía ver algún pozo. Algunos de ellos estaban sucios, tenían hasta ratas. El sol pegaba fuerte. A Rodrigo se le quemó la cara y se le abrieron los labios.

 

Al décimo día de cabalgadura Tom Tom empezó a dar coces y se escapó con todo el equipaje. Tim Tim aprovecho el caos para también huir. Rodrigo se quedó en medio, veía perplejo y con asombro como sus dos cabalgaduras trotaban libres por el desierto.

 

Tim Tim fue obediente y regresó. Rodrigo lo montó y rápidamente fue en busca de Tom Tom pero era inútil, el desierto es inmenso. Menos mal que en los bolsillos conservaba el pasaporte y el dinero.

 

Rodrigo pidió ayuda en unos nómadas que descansaban en una yurta. Con uno de ellos llegó a un trato. Si encontraba al caballo que le faltaba le recompensaría con dinero. Si no lo encontraban le regalaría a Tim Tim.

 

Durante un par de días siguieron el rastro sobre la arena que dejó Tom Tom. Encontraron buena parte del equipaje pero fue imposible adivinar el paradero del caballo rebelde. Así que Rodrigo regalo Tim Tim al nómada. Fue un momento de liberación. A partir de ese momento continuo a pie dirección a las montañas.

 

La aventura continua…