La Diputación debe renovar todavía 140 kilómetros de guardarraíles para adaptarse a la legislación

El Gobierno foral no sabe cuándo podrá finalizar las obras, aunque dice que son “prioritarias” e invierte 500.000 € anuales desde 2008

En días pasados Octavio Igea publicaba un artículo en El Correo hablando de la inversión anual que hace la Diputación Foral de Bizkaia para protección de guardarraíles, de los kilómetros que aún quedan sin proteger, y del peligro que estos suponen para ciclistas y motoristas.

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Políticos, motoristas y expertos comenzaron a denunciar la peligrosidad de los quitamiedos durante la década de los 90. En 2001 el Gobierno foral anunció la renovación de 130 kilómetros de bionda, desde 2008 ha modificado 46 kilómetros de guardarraíles para adaptarlos a las normativas existentes y aún quedan por renovar unos 140 kilómetros.

Como dice Pablo Martínez Zarracina en su artículo de opinión adjunto al de Igea: “No parece lógico que unos artefactos destinados a aumentar la seguridad de los conductores puedan terminar convirtiéndose en un considerable generador de inseguridad”.

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Pero la Administración sigue confundiendo la causa del accidente con la causa de la muerte al decir: “Renovar los (guardarraíles) de una recta no tiene sentido, ahí los accidentes ocurren por deficiencias en el firme o por choques”. No, un gardarraíl sin proteger causa la muerte del ciclista o motorista que choca contra él. Como dice Martínez Zarracina: “actuará como una cuchilla y en muchos casos transformará en un drama una caída que quizá por sí misma no tendría importancia.”  Y eso es lo que ha de entender la Diputación Foral y, por extensión, la Administración en general a la hora de decidir qué guardarraíles se protegen y cuáles no: TODOS deben ser protegidos para evitar más dramas de muertes innecesarias y familias rotas.

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