Archivo por días: 3 diciembre, 2008

¿Nos creemos la vuelta de Armstrong?

Dijo que volvía. Dijo que volvía para ganar su octavo Tour. Luego dijo que quería probar el Giro. Yo no le creí. Ni su vuelta, ni su intención de ganar el octavo Tour ni nada.

Sin embargo, Lance Armstrong ha ido dando en estos meses los pasos necesarios para la vuelta. Ha aceptado las condiciones de la UCI para su vuelta, ha encontrado equipo bajo la protección de Johan Bruyneel y se ha echado a la carretera para comenzar los entrenamientos con el Astana de Haimar Zubeldia.

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Lo admito. Tengo dudas. No sé qué creer. La vuelta de Lance Armstrong me sigue generando muchas dudas. Tras dejar el ciclismo en activo, volver al máximo nivel es muy complicado y todos sabemos que el norteamericano tiene intereses más allá del ámbito puramente deportivo.

Su lucha contra el cáncer y también, cómo no, su campaña de marketing requieren de grandes estrategias publicitarias y su vuelta a las carreteras puede convertirse en la mayor y más certera acción comercial. Y en los negocios, todo vale.

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Su vuelta a los entrenamientos con el Astana en Tenerife dicen que ha sido espectacular. Llegó a Tenerife en jet privado y por una ruta diferente a la del resto de compañeros, viaja con su séquito (comparable, dicen, al de un gran mandatario) y es el único corredor que no comparte habitación. En el primer día de entrenamiento, ni siquiera coincidió con Alberto Contador, ya que entrenaron en grupos diferentes.

¿Nos tenemos que creer la vuelta al ciclismo de Armstrong? ¿Nos han vendido una campaña de publicidad y hemos picado todos? ¿Volverá el de Texas al nivel en el que estuvo antes de la retirada? Yo no me lo creo.

Formando al jugador: “más cómo y menos cuánto”.

Me acerco, robándoles de nuevo un tiempo a mi familia y aprovechando que la tarde en Gasteiz no da para estar en la calle, a ver un nuevo derby de baloncesto entre equipos nuestros de 1ª nacional de Baloncesto, esta vez Baskonia frente a UPV. De salida decir que me encanta; me encanta acercarme a ver baloncesto más cercano, más puro, me encanta ver a muchos de los que han compartido conmigo horas de enseñanza y práctica del basket, me encanta que aún sigan mostrando entusiasmo por jugar, por entrenar y seguir disfrutando con ello a pesar de los esfuerzos que supone, me encanta ver en la grada a la gente del basket de Vitoria de toda la vida, eso sí que es ambiente de basket, y ello a pesar de que añoro los tiempos en los que, los pequeños campos en los que jugábamos, se llenaban de aficionados a favor de uno u otro equipo para terminar después todos juntos, jugadores y amigos, yendo a concluir el partido con la consabida cerveza y a seguir con nuestro “pique” como compañeros que no rivales.

De salida me encuentro con una sorpresa en el partido: Matías Nocedal juega por primera vez con los del Baskonia. Es lógico, el jugador se hace a base de horas y horas de entrenamiento, pero la práctica real, los partidos, son absolutamente necesarios para que el aprendizaje sea el correcto. Que juegue, por lo tanto, es acertado y eso que a sus compañeros no parece hacerles falta “su ayuda”, vista la magnífica trayectoria que llevan este año en su competición. Es, por lo tanto, una oportunidad de ver cómo y de qué forma progresa el jugador.

Rápidamente se puede observar las primeras virtudes de Nocedal: gran físico, se le nota hasta en el andar ( ¡imagínate cuando corra! ). Aceptable estilo de tiro, aunque no se prodiga en él. Buen manejo de balón. Pero también de forma rápida se le observan las primeras carencias: sólo ve juego para él, cuando recibe el balón, bota y bota hasta buscar una solución personal con un solo objetivo, penetrar y anotar. Si cada vez que recibe el balón gasta 6, 8 e incluso hasta 12 botes en busca de una ventaja para él, ¿a qué juegan sus compañeros?. Afortunadamente para su equipo, en los momentos que lleva la dirección del juego Unai Eizagirre, este maneja a la perfección cómo y con quién jugar y apoyándose en Martín Buesa ( en lo que representa la conexión Prigioni – Splitter en el Tau Baskonia ) consiguen remontar un partido difícil y llevarse el derby. Sería injusto no reseñar que, además de lo dicho, el acierto de Nocedal en los tiros libres (26 puntos al final, muchos de ellos desde la línea de personal) contribuyó a no pasar demasiados apuros en el final del partido.

La reflexión es clara: Un jugador con enormes perspectivas de futuro, que trabaja única y exclusivamente para el basket, debe de completar la formación jugando pero, cuando juegue, debe de demostrar su calidad como jugador completo, de equipo e individual, con toma de decisiones continuas, para él y sus compañeros, pero siempre en busca del bien de su equipo. Si no lo hace así, estará jugando en una situación que posteriormente no se va a encontrar en la competición de alto nivel. ¿Acaso algún equipo en la alta competición le permitirá tener el balón en el 70% de la posesión de 24″ esperando a que él decida y gane? ¿Es esa la realidad del juego del baloncesto?

En definitiva, lo importante es la práctica real en los partidos de lo aprendido en el entrenamiento, pero en esa práctica importa, o debe de importar, mucho más el cómo que el cuánto.