Archivo por días: 14 abril, 2010

Efrén Vázquez, el piloto que nació donde el cielo también es de asfalto

Esta madrugada he vuelto a ver la carrera de Efrén Vázquez en Qatar. En un oasis de alquitrán en pleno desierto, el piloto bilbaino quiso subirse al podio del mundial como si le interesara ver el paisaje.

A sus 23 años Efrén ha logrado su primer podio en el mundial de motociclismo. El va subido en una de esas pequeñas cafeteras de 125 centímetros cúbicos que corren como flechas sobre dos cuchillas de afeitar.

Hace 16 años Herri Torrontegui se bajó de un podio como el de Qatar. Hoy, sin acne, con algunos kilos de más y sus patillas de baronet escocés disfruta con Vázquez. Quienes vimos la carrera de Qatar, como Torrontegui, percibimos que Efrén tiene una buena moto, ganas de ganar y nada de miedo. Puede llegar el primero cualquier carrera. El día menos pensado. Y seguro que no mirará hacia atrás.

Rekalde, el barrio de Bilbao, o república independiente según se mire, en el que nació Vázquez es un buen lugar para venir al mundo si quieres ser piloto. En Rekalde, el suelo es de asfalto, y el cielo también. Sobre el barrio vuela una autovía de ocho carriles. Si naces en Rekalde tienes ruedas y motores hasta en las nubes. Allí no trinan los pájaros, rugen los pistones. Y si mañana cayera un neumático de lo alto sobre la plaza, no sería la primera vez.

Además, el barrio, o la república independiente, está plagado de talleres, desguaces, lavacoches, tiendas de recambios…Es más fácil tropezar con una cable de embrague que con una rama. Y si el tropezón lleva a una caída, no basta con rezar para evitar una mancha de lubricante.

Así es el cielo en Rekalde

Así es el cielo en Rekalde

Si alguien pregunta en Bilbao a un mensajero o a un pizzero de los que van sentados de costado en sus cacharros de dónde es, puede que este responda que es de Santutxu o de Zurbaran o de Arangoiti, pero lo más probable es que se sacuda la ceniza del cigarrillo y señale hacia Rekalde.

Rekalde solo tiene una calle llana. El resto son pendientes por todos los lados. Por ellas suben y bajan sin parar jóvenes en escúters, en ciclomotores, en motocicletas…en cualquier trasto con menos de tres ruedas y provisto de, al menos, un carburador. Los únicos grillos del barrio son esos ciclomotores cuyo perfume es el de la mezcla de gasolina y aceite quemados.

Efrén Vázquez ha tomado ahora una de las calles que suben hacia arriba desde Rekalde. Lo ha hecho sobre su Derbi de 125 centímetros cúbicos, un grillo con mucho músculo. Y ni siquiera él mismo es capaz todavía de adivinar hasta dónde sube esa calle. Lo único seguro es que el cielo bajo el que nació, también es de asfalto.

En el campo base avanzado

14 de abril

¡Viva la república!.

Seguimos con la estrategia del caracol. Desmontamos todo, cargar los yaks y hasta el Campo Base Avanzado a 6.400 metros. ¡Hoy se nota la altura de verdad!.  Es como si tuviera a alguien sentado encima del pecho

Camino a cámara lenta, con pasitos muy cortos. No tengo apenas fuerzas en las piernas y voy dando  tumbos. La subida se me hace interminable y no me sobra nada para llegar.

Para compensar es un día de belleza insuperable. Todo el día vamos subiendo al lado de un espectacular glaciar gigantesco, formado por innumerables dientes de hielo muchos de los cuales miden más de treinta metros de alto. Un espectáculo grandioso que todo el rato invita a hacer fotos, excusa perfecta para recuperar la respiración. El mejor día hasta hoy.

El Campo Base Avanzado es espectacular. Está pegado a la pared norte del Everest. Descomunal y cercano a la vez. Impresionante. Todo merece la pena por pasar una noche aquí.

Ahora estaremos aquí quietos 3 o 4 días para organizar el campamento y acostumbrarnos a la altura.

Real Madrid-Barcelona, el polvo del siglo

Nos ha ocurrido a todas. Y seguro que a ellos también. Hablo del polvo del siglo. De repente, se te abre la expectativa de una noche única. Conoces a alguien diferente. Alguien especial. Se desencadena la tensión sexual no resuelta.

Empieza el juego de sms. Le sigue el intercambio de privados por el Facebook. Alguna llamada telefónica en la que resulta difícil mantener la compostura ante el babeo mutuo.

Y quedas para una fecha. Un sábado por la noche. Se lo comentas a tus amigas, o a tus amigos. Les enseñas una foto de esas del móvil. “Vaya tipazo, y, además, parece agradable” te dice todo el mundo.

La expectativa crece. Va a ser el polvo del siglo, el del milenio, el de tu vida. Haces planes. Estrategia. El lugar para la cita. Un restaurante. La ropa. Unos zapatos. Lencería. Joder¡…el perfume. Hidratante corporal. Pedicura. Todo se va acelerando. Empieza un vértigo que se transforma en ansia viva. Más sms que suben el tono. Más privados por el Facebook.

Para los hombres creo que será lo mismo. O muy parecido. Le vas diciendo a todo el mundo que se acerca el gran día.

Pellegrini, comapareciendo ante la prensa tras el partido

Pellegrini, compareciendo ante la prensa tras el partido

Luego, resulta que llega. Y no era para tanto. La propia tensión, los nervios, la excitación, han impedido que la cosa fuera lo que prometía: el polvo del siglo. La experiencia ayuda a resolver estas situaciones. Lo normal es darse un beso al amanecer y susurrar un “ya nos veremos”.

Pues el Real Madrid-Barsa del sábado fue algo muy parecido. Iba a ser el partido del milenio, la madre de todos encuentros futbolísticos, el recopón de la rebaraja. Y al final fue un partido más. Disputado con energía, tesón, rigor táctico y contadas gotas de genialidad. ¿Fue trascendente? Quizá. En caso de que el Barcelona mantenga la diferencia de puntos, si. Al menor tropiezo regresará la tensión liguera no resuelta.

Raúl, otro de los afectados por el usar y tirar

Raúl, otro de los afectados por el usar y tirar

Pero vamos, lo que me toca las narices, e imagino que a ustedes también, es el bombardeo policéntrico con el temita del partido del siglo, el clásico, la cima…Ocurre como con el polvo del siglo, se convierte en un asunto obsesivo, omnipresente. Claro que el polvo del siglo afecta, usualmente aunque hay excepciones, a dos personas y a sus allegados más próximos. Esto nos sumerge a todo el personal en un universo monotemático. Y somos todo el personal quienes apagamos la tele con un beso y un “ya nos veremos”.

Por cierto, después del partido o del polvo del siglo, a Manuel Pelegrini se le quedó cara de condón.

Usado.