Archivo del Autor: Txus Brizuela

Nuevas caras en busca del viejo estilo

A la finalización de la pasada temporada después del 4º partido de la final ACB con el triunfo del Barcelona sobre el Baskonia, la rumorología apuntaba en la dirección de una profunda renovación en la plantilla baskonista. De hecho, por aquel entonces, ya se conocía la no continuidad de Mickael y Rakocevic. A ello se sumaron las declaraciones de Prigioni anunciando su deseo de no continuar en Gasteiz. Además, la falta de continuidad y de peso específico en el juego del equipo, presagiaba la baja del segundo base, hasta 4 jugadores pasaron por ese puesto sin éxito, la salida del perennemente apagado McDonald y se apuntaba como muy dudosa la continuidad de San Emeterio. En definitiva más de la mitad del equipo habría de renovarse.

Luego, el verano, en diferentes tiempos, propició no sólo la salida de los citados, sino la sorpresa de llegar a prescindir del capitán Sergi Vidal ante la dificultad para buscar acomodo en otros equipos a San Emeterio, al parecer por su elevada ficha.

Con todo ello, de cara a este nuevo proyecto, los aficionados tenemos que hablar de un equipo recompuesto, que me ofrece la posibilidad de realizar algunas consideraciones:

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Formando al jugador: “más cómo y menos cuánto”.

Me acerco, robándoles de nuevo un tiempo a mi familia y aprovechando que la tarde en Gasteiz no da para estar en la calle, a ver un nuevo derby de baloncesto entre equipos nuestros de 1ª nacional de Baloncesto, esta vez Baskonia frente a UPV. De salida decir que me encanta; me encanta acercarme a ver baloncesto más cercano, más puro, me encanta ver a muchos de los que han compartido conmigo horas de enseñanza y práctica del basket, me encanta que aún sigan mostrando entusiasmo por jugar, por entrenar y seguir disfrutando con ello a pesar de los esfuerzos que supone, me encanta ver en la grada a la gente del basket de Vitoria de toda la vida, eso sí que es ambiente de basket, y ello a pesar de que añoro los tiempos en los que, los pequeños campos en los que jugábamos, se llenaban de aficionados a favor de uno u otro equipo para terminar después todos juntos, jugadores y amigos, yendo a concluir el partido con la consabida cerveza y a seguir con nuestro “pique” como compañeros que no rivales.

De salida me encuentro con una sorpresa en el partido: Matías Nocedal juega por primera vez con los del Baskonia. Es lógico, el jugador se hace a base de horas y horas de entrenamiento, pero la práctica real, los partidos, son absolutamente necesarios para que el aprendizaje sea el correcto. Que juegue, por lo tanto, es acertado y eso que a sus compañeros no parece hacerles falta “su ayuda”, vista la magnífica trayectoria que llevan este año en su competición. Es, por lo tanto, una oportunidad de ver cómo y de qué forma progresa el jugador.

Rápidamente se puede observar las primeras virtudes de Nocedal: gran físico, se le nota hasta en el andar ( ¡imagínate cuando corra! ). Aceptable estilo de tiro, aunque no se prodiga en él. Buen manejo de balón. Pero también de forma rápida se le observan las primeras carencias: sólo ve juego para él, cuando recibe el balón, bota y bota hasta buscar una solución personal con un solo objetivo, penetrar y anotar. Si cada vez que recibe el balón gasta 6, 8 e incluso hasta 12 botes en busca de una ventaja para él, ¿a qué juegan sus compañeros?. Afortunadamente para su equipo, en los momentos que lleva la dirección del juego Unai Eizagirre, este maneja a la perfección cómo y con quién jugar y apoyándose en Martín Buesa ( en lo que representa la conexión Prigioni – Splitter en el Tau Baskonia ) consiguen remontar un partido difícil y llevarse el derby. Sería injusto no reseñar que, además de lo dicho, el acierto de Nocedal en los tiros libres (26 puntos al final, muchos de ellos desde la línea de personal) contribuyó a no pasar demasiados apuros en el final del partido.

La reflexión es clara: Un jugador con enormes perspectivas de futuro, que trabaja única y exclusivamente para el basket, debe de completar la formación jugando pero, cuando juegue, debe de demostrar su calidad como jugador completo, de equipo e individual, con toma de decisiones continuas, para él y sus compañeros, pero siempre en busca del bien de su equipo. Si no lo hace así, estará jugando en una situación que posteriormente no se va a encontrar en la competición de alto nivel. ¿Acaso algún equipo en la alta competición le permitirá tener el balón en el 70% de la posesión de 24″ esperando a que él decida y gane? ¿Es esa la realidad del juego del baloncesto?

En definitiva, lo importante es la práctica real en los partidos de lo aprendido en el entrenamiento, pero en esa práctica importa, o debe de importar, mucho más el cómo que el cuánto.