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Es el último minuto, carajoooo!

Los jugadores del Athletic van a tomar esta semana un poco de su propia medicina. Además de en otras ocasiones que mi mala memoria ha disculpado, en Anduva, en el Benito Villamarín y en San Mamés ante el Espanyol, los rojiblancos dejaron helados a sus seguidores en los minutos de extensión del partido.

Esos momentos en los que el minuto 90 ya ha caído a la fosa y los aficionados están pensando la ruta más sencilla para salir del estadio, alcanzar un vehículo y arrullarse entre las mantas. Esos momentos en los que, quien más quien menos, está comentando con su vecino las distintas posibilidades que da el resultado en la clasificación o en la superación de la eliminatoria. Pues justo en esos momentos es en los que el Athletic ha propinado jarros de agua fría a sus seguidores. Qué jarros, cubos, barriles, manguerazos de agua helada en forma de goles recibidos. De esos que silencian a la grada, o la vuelven loca, como en el caso de Sevilla.

Manguerazos de agua fría

Como consecuencia de esos manguerazos de agua fría el Athletic dejó en el alero una clasificación de Copa que luego reencarriló brillantemente y se encuentra fuera de la zona Champions. Eso es así. Pero también ha habido miles de forofos rojiblancos que tardaron media hora en encontrar su coche, ofuscados por la digestión del gol zombi, o se perdieron por las calles, o no lograron salir del estadio, o se confundieron de mantas en las que arrullarse. Porque un gol en el descuento confunde más que la noche. Lo cambia todo. Es eso, un manguerazo de agua fría.

El gol que dio la victoria al Betis en Sevilla, en el minuto 91 (Asier, en Deia)

El gol que dio la victoria al Betis en Sevilla, en el minuto 91 (Asier, en Deia)

Bien, pues la plantilla del Athletic va a conocer la sensación que se extiende entres sus aficionados en esos momentos esta misma semana. Si señor. Y no en el descuento de un partido. Sino desde la puerta del hotel cuando salgan a disputar el partido. Será el jueves en Moscú ante el Bielsamotiv, perdón, el Lokomotiv. Porque se esperan temperaturas de 15 bajo cero a la hora del encuentro de Europa League. Se conoce que igual que en el sur de Europa andan recortando derechos sociales, en Rusia lo que recortan son las temperaturas.

Ahí se van a dar cuenta los rojiblancos de lo que es un jarro de agua de fría, pero fría fría. A lo mejor les viene bien la experiencia y, a partir de ahí, por empatía se concentran en los minutos de prolongación del partido y evitan que goles sinsorgos dejen helados a sus seguidores.

Remedios para el frío de Moscú: hamsters en los calzones

Para Moscú, de todas formas, el Athletic lleva una equipación especial de guantes, camiseras térmicas, leggins y otra serie de adminículos. De todos modos, les voy a dar algunos consejos extras. Que lleven una docena de hamsters para ponérselos dentro de los calzones a los jugadores que salten al césped y al suplente que haga ejercicios: no se nota, es blandito y proporciona una temperatura uniforme a una parte de la anatomía que es especialmente delicada. A la hora de montar barreras defensivas, que se junten pero sin entrar en contacto, si se congela el sudor pueden quedar pegados unos jugadores a otros, es bueno a la hora de tirar el fuera de juego pero impide ocupar el campo. Que un central hable continuamente a Iraizoz para detectar de manera precoz posibles síntomas de congelación en el momento en que no responda o pronuncie frases más incoherentes que lo habitual. Entre los compañeros, aprovechar los saques de córner para abofetearse: calienta a la vez la cara del receptor y las manos del donante. Ojo en los córners: si Susaeta no vuelve es que se ha quedado tieso.

Como último consejo podría procederse a una lectura de la Reforma Laboral en voz alta en el vestuario antes de saltar a jugar. Así se darán cuenta de que 90  minutos a quince bajo cero tampoco son malas condiciones de trabajo.

Nada más sobre la aventura de Moscú. Sólo un apunte final referido a la final de Copa. Si el Athletic decide presionar sobre algún aspecto, probablemente sea más eficaz que en lugar de influir para que la final se celebre en el Bernabeu, apriete para que el partido dure 85 minutos.