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Addio Marco, non ti dimenticherò mai

Hasta siempre Marco, nunca te olvidaré.

Hoy es un día triste. Un día en el que el motociclismo se viste de luto y los aficionados conmocionados admiramos más que nunca a esos tipos que se juegan la vida en cada una de las curvas de cada circuito. Hoy es un día en el que nos deja un grande, Marco Simoncelli. Un campeón con todas las letras, un tipo diferente, curioso, de carácter controvertido, pero ante todo una persona especial, un piloto que nos ha maravillado, que nos ha dejado adelantamientos al límite, apuradas de frenada espectaculares y un sin fin de imágenes que guardaremos en la memoria aquellos que somos amantes de este deporte.

Cuando faltaban 19 vueltas para el final, ésto fue lo que pasó en Sepang.

Marco sale de la curva, pierde el control y se va al suelo.

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Colin Edwards pasa por encima de Marco, el norteamericano nada puede hacer para evitar el accidente. Rossi también pasa por encima.

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Sobran las palabras...

Ciao Marco.

Simoncelli, el motorista que pilota con las gónadas (y se merece una patada en ellas)

Desde que se inventó la rueda hay una cosa que les hace perder la cabeza a las jovencitas en verano. A falta de un experimento en condiciones de laboratorio, les aseguro que mi experiencia lo corrobora machaconamente. Y eso que les hace perder la cabeza es que un apuesto joven, educado, detenga junto a ellas su potente motocicleta, se quite el casco, muestre su melena y diga: ¿Qué, quieres dar una vuelta?. Es como si las motocicletas quemaran la gasolina de una manera especial que ataca las hormonas femeninas.

Decenas de miles de familias se han formado en todo el mundo tras esa frase. En China, Indonesia y Malasia incluso toda la familia sigue viajando encima de la misma motocicleta.

En el universo entero, sólo a un hombre le ocurrirá que invite a una jovencita a montar en su moto y la chica se niegue. No hablo de un hombre mayor, obeso, con bubas y maleducado. Qué va. Me refiero a un chico de 24 años, uno ochenta, atlético, famoso y millonario. Ese hombre es Marco Simoncelli. Tras pronunciar ese nombre ya entenderán ustedes por qué las muchachas, hasta las más imprudentes, saldrían corriendo, profiriendo aullidos y perdiendo los tacones con tal de alejarse de la moto de Simoncelli.

Simoncelli justo en el momento de recibir una patada en las gónadas antes de salir a una sesión de entrenamiento. Lo que lleva detrás de la visera es su pelo. Fausto Gressini,el jefe de su equipo,desmintió que se tratara de un caniche cabreado.

Simoncelli justo en el momento de recibir una patada en las gónadas antes de salir a una sesión de entrenamiento. Lo que lleva detrás de la visera es su pelo. Fausto Gressini,el jefe de su equipo,desmintió que se tratara de un caniche cabreado.

Lo primero que hay que decir del piloto italiano es que cabe la duda fundada de que fuera capaz de frenar su máquina antes de arrollar a un par de jovenzuelas. El tipo volvió a caerse en el último gran premio de Moto GP. Y está dotado de la extraña virtud de caerse sólo muy pocas veces. Lo habitual es que se lleve a un compañero de viaje a medir el asfalto. En el paddock se ha extendido la costumbre de apostar no ya sobre si Simoncelli se irá al suelo o no, sino sobre quién se irá al carajo con él. Por los sistemas internos de radio de los equipos se suele generalizar un suspiro de alivio cuando Marco derrapa y se da la galleta. Pero la angustia y los sudores fríos regresan cuando el de Cattolica se incorpora, levanta su Honda y la empuja para regresar al circuito. Es una pesadilla. Algunos pilotos ya han propuesto que haya dos carreras de Moto GP por premio. Una en la que corran todos y otra en la que corra Simoncelli solo. “Para él tendrá mucha menos emoción, pero nosotros iríamos mucho más seguros a 300 kilómetros por hora” ha manifestado un portavoz anónimo de la asociación de afectados por Marco Simoncelli.

Marco es un gran piloto con un pésimo peluquero. Es, sin duda, uno de los llamados a suceder a Valentino Rossi. Pero antes de eso tendrá que aprender a conocer las limitaciones a las que nos sujetan las leyes de la física. Y eso le está costando mucho. Más al resto de los integrantes del elenco de Moto GP que a él mismo.

Según veo yo la cosa el principal problema de Simoncelli es que le pueden las gónadas. Mientras que existen pilotos que conducen con el cerebro, como Dani Pedrosa, con la intuición, como Lorenzo, con el corazón, como Stoner, o con el talento, como el propio Rossi, Simoncelli pilota a base de gónadas. Y es sabido que las gónadas carecen de talento, cerebro e intuición.

Un tratamiento calmante

Por eso recomiendo calmarle las gónadas a Simoncelli antes de cada carrera con un método tradicional: una patada en la entrepierna. De este modo, Marco saldrá mucho más calmado desde la parrilla, obtendrá mejores resultados, ya que conseguirá acabar carreras, y lo agradecerán los esqueletos del resto de pilotos. Me ofrezco voluntaria para oficiar de operaria de gónadas, acabo de comprar unas botas Dr. Marteens en las rebajas y quisiera estrenarlas.

Esta es, desde mi punto de vista, la solución a la manera de correr de Marco Simoncelli, el único hombre en el mundo que ligaría antes a lomos de un triciclo que de una motocicleta.