El hotel de Cobeaga en Hollywood

El martes me llamó Sonia Charcán, jefa de programas de Radio Euskadi y me preguntó que cómo veía los Oscars. Le contesté que muy bien, muy bonitos y muy relucientes o algo así. Un año más, Radio Euskadi me manda como envíado especial a Hollywood para cubrir la entrega de los prestigiosos premios que anualmente concede la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas.

Todo el mundo sabe que “Eramos pocos”, del donostiarra Borja Cobeaga, es uno de los 5 filmes seleccionados para aspirar al Oscar al mejor cortometraje, así que la emisora pública de nuestro país no podía faltar a esta cita anual en la capital mundial del cine.

  

En 2005 el cántabro Nacho Vigalondo fue seleccionado por su cortometraje “7:35 de la mañana” y también fui como enviado especial.

El mismo martes llamé a Borja, que acababa de regresar de Los Ángeles donde participó en un almuerzo de nominados de los Oscars para primero darle la enhorabuena por la nominación, decirle que iré a la entrega de los premios y preguntarle en qué hotel se van a hospedar durante su estancia en Hollywood. Me dijo que fue un viaje relámpago, que está cansado pero muy contento. Leo en Diario Vasco una crónica escrita por él, en donde cuenta que comió junto con su novia Marta, en la misma mesa que Will Smith (el Príncipe de Bel Air), a quien le tiro un vaso de vino por encima y su mujer Jada Pinkett y que repartió copias de su DVD a diestro y siniestro (incluido Steven Spielberg). Cobeaga y su novia comieron también en la misma mesa que el director de Babel, Alejandro González-Iñárritu,

Antes de colgar, Borja, quien tal y como todo el mundo me había dicho, es un tipo absolutamente encantador, me pasó el e-mail y teléfono de Laura Olaizola, responsable de prensa. Es tarde en Madrid, donde está la empresa, pero mando un mensaje y Laura me respondió de inmediato dándme la localización exacta del hotel y ofreciéndose para lo que necesite.

El jueves pasé dos horas enteras intentando hacer la reserva del hotel, estratégicamente situado a un par de manzanas del Kodak Theater. Grace me atiende al teléfono. Parece sacada de una película independiente: sosa, antipática, pasota… Me da el precio de la habitación, que cuesta 40 dólares más que en el website; se lo comento y me dice con desgana que haga la reserva por Internet y me cuelga.

Cuando intento hacer la reserva, vale 10 dólares más que el precio que me ha dado. Vuelvo a llamar a Grace, quien como casi todos los camareros y camareras de L.A. seguro que es una mala actriz que no encuentra empleo y trabaja como recepcionista y espera que la descubra un famoso productor de Hollywood (Borja, no te dejes engatusar; ya hablaré yo con Marta para que no te quite ojo ni un minuto). Grace me dice ahora que no me puede atender y que me llama “en un minuto”. Una hora y media después, y con toda la simpatía del mundo –necesito alojarme en el hotel de Cobeaga- le digo que no me ha llamado y que quiero reservar la habitación. Silencio al otro lado de la línea, me pone en espera y al rato, vuelve al auricular sin siquiera disculparse. Reservo la habitación y ni se despide.

Estoy agotado; ahora tengo que llamar a El Deseo para saber si van a ofrecer alguna rueda de prensa y ponerme en la cola para entrevistar a Penélope Cruz, nominada como mejor actriz por su interpretación en Volver. Hace unos años Pedro Almodóvar se enfadó muchísimo conmigo en una rueda de prensa en Nueva York tras malinterpretarme una pregunta. Lo dejo para mañana.

También quisiera ponerme en contacto con los del ‘Laberinto del fauno’, la cinta de Guillermo del Toro que representa a Méjico en los Oscars pero que ha sido producida mayormente con capital español. ‘El laberinto del fauno’ se ha convertido en la película en español que más entradas ha vendido en Estados Unidos.

Quiero tener a todos controlados porque Los Ángeles (La La Land) durante la semana de los Oscars, es una auténtica locura; un lugar en el que nadie responde tus llamadas ni contesta al teléfono, menos todavía si eres un medio pequeño. Es tal la cantidad de medios que quieren entrevistar a los nominados que éstos están desbordados, agotados y con los nervios a flor de piel.

Este año no voy de novato, ya he pisado la alfombra roja con anterioridad y las estrellas de Hollywood ya no me deslumbran. Además, esta vez, no vuelvo a casa sin el premio. Cobeaga txapeldun!.

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