Terrorista a la vista o metedura de pata


He dudado mucho antes de escribir este posting porque lo escrito, queda escrito para siempre, aunque al final me he decidido a hacerlo. He pasado el fin de semana en Montreal, Quebec, una ciudad que me encanta, que visito, al menos, una vez al año y a la que voy a volver con frecuencia, apesar de lo ocurrido en mi ultimo viaje.
Tras un gratificante fin de semana, magníficos paseos, a pesar de los 10 bajo cero, y excelentes comidas, el domingo por la tarde regresaba a Nueva York. Llegué al aeropuerto de Montral con dos horas de antelación, tal y como mandan los cánones.

  

Como el avión vuela al aeropuerto neoyorquino de LaGuardia, donde no hay aduana, se deben pasar los controles de inmigración en Montreal. Nada más llegar a la cabecera de la cola, la agente me mandó a la ventanilla No. 13. Como soy un tanto supersticioso, mientras me dirigía a la ventanilla me volví hacia ella y repetí: “¿el 13?”, pregunta ante la cual puso cara de complicidad.

Presagiando lo peor, saludé al funcionario al que entregué mis papeles y mi pasaporte. Éste no se dignó en contestar. Me hizo una pregunta que le hice repetir ante lo cual levantó la vista del escritorio y con total arrogancia me dijo: “cálmate, escucha con atención mis preguntas y respóndeme”. A partir de ahí, me planteó las cuestiones habituales como que cuántos días había estado en Montreal, dónde me había alojado, en qué zona estaba el hotel y me hizo describir en varias frases qué había hecho durante mi estancia en la ciudad. “Pasear, ir a cenar a varios restaurantes, divertirme…”, contesté.

– ¿Has venido solo? – me preguntó el agente.

– No, estoy con un amigo- contesté.

De nuevo en tono altivo, me dijo que se le señalara a mi amigo con el dedo.

– Está ahí – le dije.

– ¡Eh tú, márchate! – le ordenó.

Ante mi, al parecer, ya evidente nerviosismo –la boca se me había secado por completo- me espetó:
– ¿Por qué estás tan nervioso? –

– Porque me da miedo viajar en avión, hace unos años mi avión casi se estrelló al aterrizar en Londres – expliqué.

– ¡Pues haber venido en tren! – me replicó con desprecio.

– Para tres días no merece la pena venir en tren -. Esta respuesta no le gusto lo más mínimo y a partir de ahí me soltó una retaíla de preguntas como: – ¿llevas un arma de fuego?, ¿llevas encima más de 10.000 dólares?, ¿has hecho algo ilegal en Montreal? -.

– ¿Perdón? – contesté sorprendido, ante lo cual, con aire absolutamente contrariado, me devolvió el pasaporte, la tarjeta de residente y la declaración de aduanas y me dijo que me dirigiera hacia una puerta, a la zona a la que envían a los sospechosos.

Curiosamente al perderle de vista y, sin tener nada que ocultar, me tranquilicé de inmediato. En esa habitación, la comisaría del aeropuerto, supongo, una mujer blanca y un hombre negro de edad avanzada y aspecto cansado, registraron mis maletas y comprobaron una y otra vez mis paleles mientras se intercambiaban miradas de asombro. El hombre me hizo algunas preguntas de rutina mientras seguía sin encontrar nada en el ordenador. Ella me hacía vaciar los bolsos: la cámara fotográfica, el ordenador, unos cuadernos de la maleta, mi neceser… Volvieron a mirarse y me dijeron que recogiera mis cosas y me marchara. – ¿Está todo en orden? -, pregunté.
– Todo bien, salga por esa puerta y buen viaje -.

La experiencia me dejó triste y deprimido durante muchas horas. Yo soy el primero en querer que se apliquen medidas de seguridad en los aeropuertos y no quiero que un terrorista se cuele en mi avión. Pero espero que cuando los funcionarios de inmigración me interroguen, lo hagan de forma firme, pero educada y sin faltarme al respeto, sin aires de superioridad ni tono intimidatorio.

No quiero ni pensar cómo el funcionario de nombre de origen polaco impronunciable tratará a los residentes provinientes de países de Oriente Próximo, Latinoamérica o África. No me extraña que algunos amigos míos no quieran venir a este país en el que nada más llegar a la aduana te hacen sentirte sin derecho a nada y te tratan como si se hubiesen dado de bruces con el terrorista más peligroso del planeta, en lugar de dirigirse a tí como mereces; ni más ni menos.

0 pensamientos sobre “Terrorista a la vista o metedura de pata

  1. Kaliforniatarra

    ..el dia en que dos aviones hizo fin a los torres gemelos…es el dia en que todo un nuevo mundo en que la idea en que ni puedes fiar en tu vecino ha crecido hasta el momento en que los derechos y libertades ya no tenemos como antes. Como sociedad, estamos poco a poco iendo hacia el “conformismo”; lo que era lo raro…ahora lo es lo habitual. Es el precio que pagamos. Cuando lei tu historia, Luis, mi primera reaccion era ….”..bueno..y que??”…..es decir, ya estoy accostumbrado que esas cosas pasen. Menos mal te ha pasado en Montreal en vez de un control de Guardia Civiles de cualquier pueblo de Nafaroa.

  2. gaspar

    Desde mi punto de vista son situaciones k te pueden suceder en cualkier parte del mundo, y n x eso, ai k satanizar el sistema de toda una nacion u.s.a. a pesar de k e vivido x una laga temporada “años” no es uno de mis paises favoritos mas bien el ultimo de la lista pero lo dixo el komportamiento de un energumeno n debe empañar la onrra de toda una nacion sea kual sea…

  3. Pancho

    ¡Jode! ¡Si eso te pasa a ti, con esa cara de buena gente que tienes, mejor me quedo yo en casa! Por cierto, ¿qué te pasó en Londres, ese día que por poco te estrellas?

  4. Luis Foncillas

    Hace unos seis años, volaba desde Bilbao a Nueva York vía Londres. Había una tormenta terrible en media Europa que afectaba principalmente a la costa británica. El piloto se colocó en la cabecera de la pista en Bilbao y Londres le autorizó a salir. Hubo turbulencias durante toido el viaje pero al llegar a la costa británica, el piloto pareció perder el control del avión. De mala manera llegamos al aeropuero y al ir a aterrizar el avión daba unos bandazos terribles, la gente gritaba en el avión, algunos rezaban… Yo no estaba demasiado asustado hasta que vi a las azafatas aterrorizadas. Cuando, de mala manera, conseguimos aterrizar, el piloto dijo que en sus 25 años de vuelo, nunca había tenido un aterrizaje tan malo.
    Dos días después, no recuerdo dónde, un avión se estrelló muriendo todos los pasajeros. El incidente fue muy similar al nuestro, y desde entonces, me aterra viajar en avión.
    El domingo pasado se me habían acabado las pastillas que, desde entonces, me receta el médico para cuando vuelo. De ahí mis nervios…

  5. Iñaki Aramayo

    Luis, ante todo un placer compartir también este espacio! ¿Con qué cara me imaginabas?
    Algo similar me sucedió con los aviones, ya que volviendo de República Dominicana a Buenos Aires, en viaje de trabajo para Radio Euskadi, durante el vuelo tuvimos unas turbulencias increíbles y un aterrizaje no menos complicado. Desde allí también le tomé miedo a los aviones. ¿qué aconsejas?.
    Besarkada bat
    Iñaki Aramayo

  6. Iturralde

    El aeropuerto de Bilbao es uno de los peores que conozco, y debo conocer más de cien, para esto de aterrizar con viento. ¿Remedio? Recordar que no sé de ningún accidente grave en… el aeropuerto de Bilbao.

  7. Alberto

    For Iturralde: en Bilbo ha habido unos cuantos accidentes.
    El peor fue en el 85 cuando se estrelló un avión de iberia en el Oiz en maniobra de aterrizaje, murieron todos los ocupantes, 148.
    En el 2001 un airbus 320 de iberia hizo un aterrizaje de emergencia, fue deslizandose por la pista hasta que se paró, le explotaron la ruedas traseras y el tren delantero se rompió, no hubo muertos pero el avión se fue a la chatarra.
    En el 2002 en un accidente en la aproximación un avion de carga se estrelló, murieron tres personas creo recordar.
    aio,

  8. Jose del Moral

    100% de acuerdo, Luis. En EE.UU. la gente es sensacional. Toda, salvo la que trabaja en aeropuertos. Es impresionante la poca paciencia e incapacidad de agradar que tienen. Debe ser uno de los peores trabajos que hay y están todos amargados.

  9. Iturralde

    Ha habido otros (pequeños) accidentes, pero no que hubiera que explicarlos
    en el viento lateral, que es el malo aquí. Lo de Oiz no fue en el aeropuerto ni por maniobra de aproximación ni por inclemencias meteorológicas. Lo del Airbus podría tener que ver con inclemencias y ubicación de pista, y con el tipo de avión también.

  10. Luis Foncillas

    Eskerrik asko por el link. Efectivamente es un artículo muy interesante, que con tu permiso, utilizaré en un próximo posting.
    Y razón no te falta, reconocer el problema es el primer paso.

  11. liberal

    Vascos y vascas (españoles todos) despertar de matrix! La historia (verdadera) más grande que jamás os han contado (ocultada por los sucesivos gobiernos nacionalsocialistas).Para gente abierta de mente recomiendo encarecidamente este blog: blogs.diariovasco.com/cuevavasca/
    Menos odio y más amor hacia lo que habeis sido, sois y sereis: españoles
    Un español que os quiere como hermanos que sois

  12. true

    LOS MITOS DEL NACIONALISMO VASCO
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    LA «IKURRIÑA»

    Habían merendado en casa de D. Ángel Zabala Tremoya-Ozámiz, Sabino de Arana, el anfitrión y otro amigo. Trataban de temas concernientes al nacionalismo que estaban poniendo en marcha. Zabala preguntó: ” ¿Cómo será nuestra bandera?”.

    En la sala había una litografía que representaba un buque británico. Sabino tomó una caja de lápices de colores y sobre el pabellón del buque pintó los colores rojo, blanco y verde. “Esta será nuestra bandera”. El cuadro en cuestión existía todavía hace unos quince años en casa de D. Aingeru Zabala, nieto de D. Ángel.

    Había que justificar la bandera adoptada y los signos de que se componía. La fértil imaginación de Sabino de Arana recurrió a la mítica batalla de Arrigorriaga. No importa que no exista ningún documento histórico que la mencione. Sabino de Arana, después de un alambicado razonamiento en que dio brillantes pruebas de su poder de fabulación, fijó su fecha: el día de San Andrés del año 808. Así justificó la inclusión de la Cruz de dicho Apóstol en su inventada bandera. Para la cruz blanca no necesitó inventar nada. Ya figuraba en algunas representaciones adulteradas del escudo del Señorío. Adulteradas porque, como demostró el historiador carlista Labayru, dicha cruz la introdujeron algunos copistas sin que correspondiera al auténtico escudo.

    El mismo nombre de “ikurriña” es otro producto de la imaginación de Sabino. “Arresoaren bandera, ai, nolakoa ote da?” ( «¿Cómo será la bandera de los de Areso ?» ) , cantaban o cantan los de Leiza para burlarse de los de su vecino pueblo. En el himno de San Ignacio se dice: “Inazio or dago, beti erne dago bandera zabalik …” ( «Ahí estás Ignacio, firme con la bandera desplegada»). A Sabino no le iban las palabras de origen castellano. Recurrió al verbo irakurri (leer). Se imaginó que estaba formado por las raíces ira e ikurri, interpretando que “leer” equivalía a “dar significado”. De ello dedujo o imaginó que en vascuence existió el verbo ikurri, “significar”. De ahí a la palabra ikurriña, “lo que hace significar”, no había más que un paso. El fallo estaba en que irakurri también significa “vendimiar”. No es el vascuence el único idioma en que “leer” y “vendimiar” vienen significados por la misma palabra. Lo mismo ocurre en latín y en alemán. (Legere y lesen). Parece ser que latinos, germanos y vascones encontraron cierta relación entre la recolección de la uva y la lectura.

    No comprendemos cómo nadie se ha dado cuenta, o al menos se lo callan, que en la configuración de la ikurriña se han vulnerado las normas de la heráldica que prohiben el color sobre color y metal sobre metal. Aparece la cruz verde de San Andrés sobre un campo rojo (gules). La bandera que más se asemeja a la ikurriña es la de la marina imperial rusa. En campo rojo (gules) tiene una cruz de San Jorge de plata (blanca) y otra de San Andrés azul. Pero, para respetar las reglas de la heráldica, esta última está sobre otra cruz de plata. Así se evita el azul sobre rojo. Para cumplir las normas de la heráldica, debería ser modificada la ikurriña de modo que entre la cruz verde de San Andrés se interpusiera otra blanca, como la rusa. Sabino pensó su bandera para Vizcaya. Su partido la adoptó como propia. En 1931 Luís de Arana Goiri, hermano de Sabino, protestó cuando los nacionalistas proponían su ikurriña como bandera de todos los vascos. Dijo que ellos la habían concebido como bandera de Vizcaya y que para Euzkadi había que inventar otra.

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    EL «ABERRI EGUNA»

    Cuando los nacionalistas comenzaron a celebrar esta fiesta, coincidiendo con el Domingo de Resurrección en 1932, dijeron que conmemoraban los cincuenta años desde que Sabino de Arana había recibido la inspiración de que los vascos formaban una nación distinta de la española. Citaban incluso un texto de su fundador que rezaba: “Pero el Domingo de Resurrección de 1882, ¡bendito el día en que conocí a mi Patria!…” D. Juan Olazábal Ramery había estudiado en los jesuitas de Orduña con Sabino de Arana. Había sido amigo suyo y conservó esta amistad hasta la muerte de Sabino. Cuando los nacionalistas mencionaron el año 1882, como la fecha en que Sabino se convirtió al nacionalismo, quien había sido su amigo en vida publicó un artículo en La Constancia, de San Sebastián, en que desmentía semejante afirmación. Según Olazábal, Sabino se mantuvo carlista hasta 1888, fecha en que ambos siguieron la escisión integrista. En 1882 no tenía ni la menor idea de nacionalismo. Terminaba el artículo diciendo que, al final de su vida, Sabino renunció a sus postulados independentistas y que, como siempre se había mantenido en línea doctrinal tradicionalista, Sabino había retornado al tradicionalismo español.

    Ignoramos la intensidad de las relaciones de Sabino y Olazábal desde que abandonaron el colegio y, por tanto, el fundamento de las afirmaciones de este último. Pero algo habría porque Olazábal mantuvo hasta 1932 la esperanza de que los nacionalistas retornasen al primitivo redil integrista. Perdió esta esperanza y rompió radicalmente con ellos cuando aceptaron las propuestas de Prieto y renunciaron a las reclamaciones de tipo confesional contenidas en el primer
    proyecto de estatuto. A partir de entonces su enfrentamiento con los nacionalistas sería total. En 1934 publicó un folleto en que les acusaba de haber estado complicados en la revuelta marxista de octubre. Esto no se lo perdonaron los nacionalistas. En julio de 1936 lo detuvieron. Lo llevaron a Bilbao al retirarse de San Sebastián y fue fusilado en el asalto a las cárceles del 4 de enero de 1937, a la edad de 72 años. Es por tanto muy probable que fuese una invención posterior de sus seguidores lo de la “inspiración patriótica” recibida en 1882, y que la elección de esa fecha para “Día de la Patria” se debiera aun malsano deseo de confundir lo temporal con lo eterno y dar un carácter patriótico a la fiesta clave del Cristianismo.

    El seguidor de Sabino que verdaderamente introdujo el nacionalismo en el movimiento separatista fue Engracio de Aranzadi, “Kikitza”. Este publicó su obra “La Nación Vasca” en la que aplicaba las doctrinas nacionalistas de Mazzini. Un jesuita, profesor de Deusto y simpatizante del nacionalismo, le salió al paso y denunció la presencia de conceptos panteístas en la misma. El hecho es que ya el día 1 de Abril de 1923, Domingo de Resurrección, celebraron los nacionalistas un gran acto público en el Frontón Euskalduna y “Kikitza” lo anunciaba, en el diario Euzkadi, del que era director, de este modo: “Ha llegado el gran día. El día de la Resurrección es nuestro. En él la patria se yergue gloriosa, pisando la tumba preparada en siglos de ceguera infinita. Se levanta vencedora, burlándose de la muerte, la nación más antigua de Europa, engalanada con los esplendores de una juventud eterna”.

    En ocasiones hemos leído semejante párrafo a nacionalistas, les hemos citado el día y mes de publicación y les hemos propuesto como adivinanza que nos dijeran en qué periódico pudo haberse publicado. Siempre contestaban: Arriba, El Alcázar o Hierro (diario de FET de Bilbao). Y es que tanto el nacionalismo vasco, a través de «Kikitza», como el español, a través de Ortega y Gasset, beben en la misma fuente: Mazzini. No está de más que reproduzcamos otro párrafo del mismo artículo para que se vea que el nacionalismo centralista y totalitario: « …La persona nacional vasca es una. Los antiguos Estados son miembros de esta personalidad nacional. Se deben a la unidad, a la totalidad, a la nación. No son, no pueden ser sujetos de derechos los miembros; solo la persona lo es…». «Kikitza» negaba todo principio de subsidiaridad. En el año en que se comenzó a celebrar el “Aberri Eguna” los ánimos estaban muy soliviantados en el País Vasco por la política anticristiana de la República. El PNV convocaba la celebración en los siguientes términos: «El día de la Resurrección del Señor. Día de la Patria Vasca. Un solo día para fundir dos recuerdos queridos: la Resurrección del Señor, que al triunfar de la muerte por sí nos lega la prueba más clara de su divinidad; la resurrección de la raza vasca, salvada de la muerte por Sabino”.

    El fundamentalismo es una forma de la herejía monofisita que confundía lo divino y lo humano de Nuestro Señor. El fundamentalismo puede llevarnos a una teocracia que nunca ha sido admitida por la Iglesia Católica. Pero puede ir por un camino peor: el de la religión al servicio de intereses temporales y “más peor”, cuando esos intereses son los de la Revolución, los de Satanás. El hecho es que tenemos, como caso único en España, un partido político que regula la celebración de una fiesta puramente civil por el calendario litúrgico católico. ¿Puede darse una confusión mayor entre Dios y el Cesar?

    LOS NOMBRES “VASCOS”

    El vascuence nunca ha sido empleado para las inscripciones de actas bautismales. El mismo Pierre de Axular, autor de la primera obra importante en vascuence, siendo párroco de Sara, asentaba sus partidas bautismales en castellano. De acuerdo con las normas eclesiásticas se imponían nombres extraídos del santoral con las formas habituales en la época. Así tenemos Joseph, Josef y José. Los nombres precristianos de los vascos fueron cayendo en desuso y para encontrarlos hay que recurrir a documentos medievales. Sabino de Arana quiso remediar esa carencia y compuso su “Euzkotar Ixendegía” o “Santoral Vasco”. Tomó un catálogo de nombres cristianos. Recurrió a sus formas en los idiomas de donde procedían y los transformó de acuerdo con unas normas fonéticas que se inventó. Así nacieron por ejemplo Koldobika (Luis) del germano Klotwig y Kepa (Pedro) del arameo Cefas. Se encontró con una dificultad. En vascuence no existe género. ¿Cómo distinguir a Antonio de Antonia? Sabino encontró solución al problema. Había leído que existía la creencia popular de que los recién nacidos varones cuando lloran abren la boca y emiten una “a”, mientras que las hembras la cierran y emiten una “e”. Los nombres de varón terminarían en “a” y los de hembra en “e”. Estos nombres fueron inmediatamente aceptados por sus seguidores políticos. El resto de los vascos los puso en cuarentena. El P. Resurrección Mª de Azkue escribió un opúsculo titulado: “A Propósito del Santoral Vasco” en que refutaba las leyes fonéticas que utilizaba Sabino. Poner esos nombres a sus hijos constituía una declaración de adscripción política. Cuando los nacionalistas reclamaban el derecho de bautizar a sus hijos en “su lengua”, mentían. Otra cosa habría sido que reclamasen en derecho de imponer a sus hijos el nombre que ellos querían, sin más explicaciones. Porque no vamos a defender aquí la Ley de Registro Civil que los liberales copiaron de Francia y que excluía los nombres en idiomas distintos del oficial. Norma que no existía en otros países, como Alemania. El que un alemán, que había vivido muchos años en Barcelona, pudiera poner a su hija el nombre de Mercedes ha dado lugar a que hoy esté extendido por el mundo para designar una acreditada marca de automóviles. Del santoral sabiniano los nacionalistas pasaron a la leyenda para tomar sus nombres.¡Quién le hubiera dicho a nuestro Navarro Villoslada, cuando escribió su novela “Amaya”, como un canto a la Unidad Católica española, que ese nombre sería utilizado por los nacionalistas vascos para llamar a sus hijas! La misma leyenda se les quedó pequeña. Hoy se imponen a los niños, como vascos, nombres que no tienen el menor sentido. Que suenan a vascos, pero que nadie sabe qué significado tienen. Hace unas semanas creímos ver visiones cuando leímos que aun niño le llaman “Adur”. “Adur” quiere decir “baba” y son los inmigrantes quienes con más facilidad aceptan esos nombres que no son vascos. Quieren “integrarse” y aceptan como de la tierra lo primero que les ponen por delante. Un canónigo de la Catedral de Bilbao, notorio nacionalista, se quejaba en una carta al director del empleo de esos nombres no cristianos. Decía que eso no es lo que Sabino pretendió. “No es eso, no es eso”. Esa queja nos suena.

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    EL OLENTZERO

    En algunos pueblos de Navarra y Guipúzcoa existía la costumbre de sacar el día de Nochebuena un grotesco muñeco, gordinflón, sentado en una rústica silla y fumando en pipa. Era el Olentzero. Dice la leyenda que un carbonero vio en oriente una gran luz, el día que nació Nuestro Señor y bajó al pueblo a anunciar a sus vecinos el fin de una época y el principio de otra. Otros afirman que la fiesta de Olentzero es un resto de las saturnales romanas que se introdujeron entre los vascones. Como quiera que sea, la fiesta era desconocida en casi todo el País Vasco-navarro, con excepción de la zona mencionada. Hace unos 45 años se introdujo la costumbre en San Sebastián. De allí paso a Bilbao y al resto del País Vasco. Hoy el Olentzero es como un Papá Noel vasco que trae juguetes a los niños y, como Papá Noel, está sirviendo para desplazar al Niño Dios del centro de la fiesta. Entre los medios sociales descristianizados ya ni se menciona la palabra Navidad, se festeja la fiesta de Olentzero. La celebración es reciente. Pero han conseguido hacer creer a todo el mundo que se trata de un fiesta tradicional de todo el País Vasco. Y para que no falte la anécdota que demuestra la parte que tienen los clérigos nacionalistas en la descristianización de nuestras costumbres, hemos de hacer constar que fueron grupos juveniles acogidos a determinados conventos, y luego otros de parroquias, los primeros en salir a la calle con el grotesco muñeco que hoy disputa la fiesta de Navidad a Dios hecho Hombre.

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    EL INVENTO DE LA PALABRA EUZKADI

    Las palabras euskera, euskalduna y Euskalerría, eran de uso corriente en el vascuence y significaban respectivamente «el vascuence, el que habla vascuence y el Pueblo Vasco» Todas ellas contienen la raíz eusk. Sabino de Arana transformó eusk en euzko. Con zeda. Con su fértil imaginación encontró una explicación para el término. Siguiendo las leyendas que hacían proceder a los vascos de oriente, imaginó que eran adoradores del sol y que, siguiendo al astro rey, llegaron a nuestra tierra. No se le ocurrió pensar que, de ser cierta tal explicación su asentamiento definitivo tendría que haber sido Galicia o Portugal. Sol en vascuence se dice eguzkia, Sabino de Arana imagina que los vascos se denominaban a si mismos como eguzkikoak «los del sol», que se contrajo en euzkoak. De este modo el nombre de la lengua se transforma en euzkera a pesar de las protestas de todos los conocedores del vascuence, y especialmente de su correligionario navarro Arturo Campión. Es de advertir que en casi toda Vizcaya confunden la «ese» con la «zeda». No así en el resto de Euskalerría donde se diferencian claramente y pronuncian la «zeda» pegando la lengua al paladar y dejando como un conducto intermedio para la salida del aire, sin sacar la punta de la lengua como se hace en Castilla. Por eso para los vizcaínos era lo mismo euzkera que euskera. Como euskaldun realmente significa «que habla vascuence», Sabino inventó la palabra euzkotarra, para denominar al vasco, hable o no el idioma. En Ondárroa se la utilizó para designar a los nacionalistas ya que eran estos quienes así se autodenominaban.

    Euskalerría es, en rigor, el país donde se habla vascuence. Por eso Sabino inventó la palabra Euzkadi, componiéndola con las raíces euzko y -di. Con ello quiso significar «conjunto de vascos». Efectivamente la raíz -di, -ti, significa un colectivo. Pero nunca de personas y siempre de vegetales, especialmente árboles y arbustos: pagadi, aristi, artadi, piñudi, gorostidi… Muchas de estas palabras son apellidos. Ni qué decir tiene que los carlistas rechazaron las innovaciones por erróneas y por partidistas. En los enfrentamientos, cuando unos gritaban ¡Gora Euzkadi Askatuta!, los carlistas contestaban: ¡Gora Euskalerría! La aparición de ETA y de una intelectualidad vasca izquierdista e innovadora supuso el que casi todas las teorías lingüísticas sabinianas fueran abandonadas. Se empezó a escribir Euskadi con «ese». Hoy es la forma normal excepto en algún acérrimo seguidor sabiniano. Últimamente incluso esta misma forma está siendo desplazada por el término Euskalerría. De esto se quejaba hace poco un periodista nacionalista que recordaba que ése es el término utilizado siempre por los carlistas.

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    CONCLUSIÓN

    A la vista de los hechos hay que hacer constar que el nacionalismo ha tenido un gran éxito en difundir “sus” mitos y hacerlos pasar como tradiciones vascas. Esto nos tiene que hacer reflexionar pues si, quienes estamos obligados a ello, hubiéramos puesto más interés en la conservación de las auténticas, no se habría producido el vacío que ha permitido la entrada de tanta falsificación. Los nacionalistas, por su parte, pueden estar muy orgullosos de su éxito con el que no han conseguido más que poner etiqueta de vasco a lo que no lo es y matar la auténtica alma de nuestro pueblo.

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