Chiloé, Una experiencia Ultratrail

LANGUEDOC-ROUSSILLON: Circuito Gard la Pequeña Camarga a ras de agua

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Saint-Gilles, sendero del agua
Saint-Gilles, famosa en la Edad Media por su iglesia abacial que atraía a numerosos peregrinos y cuya espléndida fachada es Patrimonio Mundial de la UNESCO, es una puerta abierta a la Camarga. Esta localidad es el punto de partida de numerosas excursiones: el sendero del agua por las orillas del Canal del Ródano en Sète, a través de viñedos y huertos, el camino de Cougourlier, para ver los cañaverales y marismas desecadas donde pacen los toros, con una vista única sobre la Pequeña Camarga y las lagunas del Scamandre.

Al encuentro del avetoro en la laguna de Scamandre
La laguna de Scamandre, una zona húmeda típicamente mediterránea, convertida en Reserva Natural, acoge a los visitantes en su centro de descubrimiento que organiza varios senderos de interpretación para dar a conocer la diversidad de medios naturales y sus habitantes. Extensiones de gramíneas, sansouires y cañaverales –donde todavía se cortan cañas– nos permitirán observar el pico rojo del calamón o el colorido plumaje del bigotudo. La zona boscosa alberga, entre otras, a los graciosos moritos y algunas de las nuevas especies de garzas existentes en Europa y que frecuentan estos parajes.

El alma bouvine a orillas del Vidourle
Los festejos taurinos marcan la temporada de verano de Saint-Laurent-d’Aigouze, donde nos encontramos con el único ejemplo en Europa de sacristía-toril (el toril se mete dentro de la propia sacristía) catalogado como monumento histórico, la iglesia contigua a la plaza de toros. Desde el pueblo, amplias pistas para pasear se extienden entre arrozales y praderas pobladas de toros y caballos de Camarga. A orillas del Vidourle, a lo largo del circuito aparecen masías aisladas mientras que a lo lejos, en medio de las marismas, se levanta la Tour Carbonnière (torre de finales del siglo XIII). El paraje conocido como «Martelière du Vidourle» ofrece un bonito panorama desde la ribera de este río famoso por sus desbordamientos impetuosos que reciben el nombre de vidourlades.

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Un minicrucero por los canales desde Aigues-Mortes
Aigues-Mortes merece por sí sola un día de visita. Pero también puede ser un excelente punto de partida para hacer un crucero por los canales. Un autobús la une con el Grau-du-Roi, ofreciendo otro aspecto de estas ciudades emblemáticas de la Pequeña Camarga. Eligiendo otros circuitos podremos admirar los colores irisados de las salinas del Midi, que más lejos nos llevarán hasta las «puertas del Vidourle» -esas imponentes compuertas metálicas- para ver la fauna y la flora de la Camarga del Gard, los viñedos y los arrozales.

Sumergirse en los libros de Lunel
La ciudad de Lunel no solo es célebre por su vino muscat sino también por su cultura taurina. Además, el casco antiguo ha conservado de su pasado medieval calles estrechas que bien merecen ser conocidas para ver los restos de la encomienda de los templarios, el antiguo convento de los capuchinos o algún otro edificio histórico. Abierto en 2014, el Museo Médard, dedicado a la historia del libro y de sus artes y oficios, contiene 5000 obras raras y valiosas, destacando entre ellas la “Historia natural de las aves” de Buffon, una copia del Decamerón de Bocaccio que perteneció al duque de Choiseul, etc. La plaza de toros de San Juan, lugar emblemático para la corrida libre, con una capacidad superior a los 3000 espectadores, es uno de los templos de la tradición taurina donde se miden los mejores cocardiers durante las corridas camarguesas, temporada que empieza en el mes de abril. Ideal para iniciarse en este arte…

Las piedras de la abadía de Franquevaux
La antigua abadía cisterciense del siglo XII, que perteneció a los templarios antes de volver a la familia del vizconde de Nimes, fue construida a orillas de la marisma de la laguna de Scamandre. Fue levantada con las piedras de las canteras de Fontvieille. Cuando llegó su declive en el siglo XV, una gran parte de sus piedras sirvió para construir las casas de Franquevaux, localidad situada en plenos viñedos de las Costières de Nimes. En los restos de la abadía se han construido alojamientos y un restaurante donde se puede pasar unos días muy especiales en el corazón de la Pequeña Camarga. +INFO

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