El oasis vasco quiere competir

Acaba junio y con el cierre de este mes, en muchos clubes comienza un periodo de reflexión. El análisis de los resultados emanados de los campeonatos en categorías inferiores es inevitable. A sabiendas de que los dos grandes focos del waterpolo español son Catalunya y Madrid, a los equipos de la periferia les ha sido prácticamente imposible poner en dificultades a los clubes de ambas regiones, hasta ahora. El crecimiento paulatino de Galicia y Euskadi -además del conocido caso andaluz- va equilibrando poco a poco esa desigualdad tan acentuada en años anteriores.

La participación de los equipos vascos ha sido notable en este año 2014. El primero en estrenarse fueron las cadetes de Leioa Waterpolo que cumplieron con creces en Terrasa. A pesar de su octavo puesto, el mérito de estas chicas es indudable pues en todos y cada uno de los partidos compitieron de tú a tú a equipos como el CN Sabadell (6-4), Caballa (8-5), Boadilla (8-9) y Escuela Zaragoza (3-2). El equipo estaba formado por unas cuantas infantiles como veremos más tarde.

Los cadetes de Askartza creo que fueron -con permiso del Helios- la gran revelación del torneo disputado en Zaragoza. Se sabia de antemano que los equipos catalanes y madrileños coparían las primeras posiciones pero pocos tenían referencias del conjunto claretiano. Es lo que hay cuando vives alejado de los núcleos fuertes, calibrar el estado de tu equipo es misión imposible. La mala suerte quiso que fueran encuadrados en el grupo de la muerte -¡en otro la hubiesen liado!-. Pusieron contra las cuerdas al campeón de Catalunya, el Atlétic Barceloneta con un 7-6 ajustado. La derrota les obligaba a ganar al Real Canoe para poder clasificarse. A pesar de ir ganando 3-0, los pupilos de Albella y Arias fueron derrotados por 7-5. Las victorias contra el Turia y el histórico CN Barcelona dejaron el pabellón bien alto. Las sensaciones que dejó Askartza fueron muy buenas y algunos entrenadores de renombre felicitaron al cuadro técnico por el trabajo realizado.

El infantil femenino organizado por el Leioa Waterpolo -desde aquí mis felicitaciones por el trabajo- ha finalizado este domingo. He de decir que he visto mucha calidad en gran parte de las chicas que han participado. La RFEN tiene un diamante que pulir con esta sección. Las chicas del Leioa han ganado el bronce con un partidazo por el metal que nos ha llevado a la pena máxima donde la portera local, Ane Jaime, ha sido decisiva. Para las chicas de Leioa y todo su club es un premio al trabajo que desde hace años llevan a cabo.

La última representación vasca ha sido la de los chicos y chicas del Urbat en el infantil mixto disputado en Barcelona. Han quedado en el puesto 13 de 16 y uno de sus jugadores ha logrado quedar entre los cinco primeros goleadores. Es todo un éxito para este joven club guipuzcoano que año a año progresa con su modestia como característica principal.

Pero bien ¿por qué el oasis? Lejos de los núcleos fuertes del waterpolo, donde existen ligas competitivas, unas instalaciones apropiadas -en Leioa es un grave problema-, y una dinámica más activa de partidos que permiten a los clubes poder aprovechar de la cantera jugadores con una cantidad de partidos óptima para poder competir. La lejanía geográfica de Euskadi es un obstáculo para poder equipararse con el resto. Por mucho que desde hace poco las ligas en el norte hayan despertado, todavía es pronto y dentro de éstas, la desigualdad también es notoria.

De modo que cuando un club o dos 'arrasan' dentro de sus ligas regionales ¿cómo puedo yo preparas a mis chicos y chicas para una Estatal? ¿qué hago para hacerlos más competitivos y poder alimentar en el futuro a un primer equipo en nacional? Todo radica en la competitividad para tener un marco donde poder trabajar y mejorar. Sin ese marco referencial las complicaciones se multiplican. Detrás de eso, además de mucho trabajo, el ingenio por parte de los entrenadores es indudable. Porque a pesar de todos los obstáculos, el amor por este deporte y las ganas de progresar hacen que el oasis vasco quiera competir con los grandes. La mecha ya está prendida.