Julián García: “El waterpolo en España está al límite”

Mucho se ha escrito sobre las gestas deportivas y el dominio absoluto en materia deportiva del Barceloneta en la última década del waterpolo español pero detrás de cada entidad exitosa, siempre debe de existir una gestión adecuada que blinde las victorias del equipo. Por eso, desde Enfermos del Balón Amarillo, tuvimos la ocasión de entrevistar al presidente Julián García.

Llevas una vida ligada al deporte, primero como deportista y, más tarde desde los despachos…

Empecé a nadar a los 11 años y a los 14 entré en la Blume. Lo combinaba con el waterpolo en una etapa en la que, el Barceloneta, empezaba a imprimir un juego distinto al habitual, con más ritmo debido a nuestro dominio de la natación. Pero por mi profesión trabajando en los puertos, me desvinculé de manera activa del club.

¿Rivalidad histórica con el vecino?

Si, claro. Hubo dos o tres años donde nos alternábamos ganaban ellos, luego nosotros… pero luego pasamos más de veinte años por un momento difícil en el área del waterpolo con un deporte más profesional y no teníamos una entidad lo suficientemente asentada para competir hasta que vinimos a estas piscinas (San Sebastiá) en el año 1995, donde pudimos empezar a estructurarnos mejor.

¿Qué pasó cuando os ‘mudásteis’?

Creo que la clave fue la llegada de Santi Fernández. A raíz de esto, comenzamos a elaborar un plan deportivo a largo plazo trabajando desde la base con la gran ayuda de Chus Martín.

¿Cuáles son las claves de bóveda de ese plan deportivo?

Comprendimos desde el principio que el poco dinero que teníamos había que invertirlo bien y trabajamos en base a eso. Sabíamos que no podíamos jugar contra los serbios de su misma manera así que nos amoldamos a nuestro físico y a una manera de jugar que culminó el año pasado en el Final Six.

¿En qué fase se encuentra ese plan actualmente?

En ocho años habremos cumplido el 75% de lo dicho en aquel momento. Ahora mismo tenemos un equipo por año, es decir, dos por cada categoría y también estamos incorporando a chicas que no me cabe duda, en unos años acabarán en División de Honor.

Con tantos chavales, la captación debe ser imprescindible… ¿Qué pasos seguís?

Obviamente seguimos trabajando en el barrio pero vamos más allá. Trabajamos con los colegios que tienen piscina. Llegamos a un acuerdo y ponemos monitores. Es cierto que debido a la crisis trabajamos con menos centros educativos pero nos las arreglamos como podemos.

No debe ser fácil lidiar con tantos jugadores, socios con tan poca lámina de agua…

Nada fácil. Por eso estamos saliendo fuera y cerramos acuerdos de colaboración. Por ejemplo el otro día con el CN Montjüic, también entrenamientos con el CN Barcelona, estamos en Sans (Maristas), Mediterrani… No pedimos dinero si no que nos dejen espacio. Ahora estamos hablando con Poble Nou debido a su delicada situación, mirando a ver si podemos crear una escuela en Sant Adriá.

¿Se os está quedando pequeña San Sebastiá?

Desde el año 1995 hemos invertido en las instalaciones, sin subvenciones públicas, 15 millones de euros y en deporte 23 millones. Sin sponsors a gran escala y con la cuota controlada por el ayuntamiento. Tenemos alrededor de 9.500 socios anuales y estamos pensando en invertir 7 millones más de aquí a siete años para construir una piscina exterior descubierta de 25x20m y una zona de agua puntera.

A pesar de todo, en una de las entidades más punteras de España en materia acuática…

En nuestro Club tenemos todo lo necesario para desde el momento en que un niño entra para formarse, pueda escalar en las categorías hasta llegar a ser olímpico. De hecho, hemos sacado a nuestros mejores jugadores del CAR de Sant Cugat debido a esto.

Julián García (izq.) entregando las insignificante de oro del Club.
Julián García (izq.) entregando las insignificante de oro del Club.

 

¿Qué le falta al Barceloneta según su presidente?

Tenemos que dar un salto en las nuevas tecnologías. No somos un deporte de televisión y nuca lo seremos y por lo tanto tenemos que montar nuestros propios partidos. Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma.

Dejando de un lado al Club, ¿Cómo ves al waterpolo español?

Mal. Estamos al límite. Ahogados económicamente y la crisis ha hecho que los socios bajen. Y además el coste de la Alta Competición… Eso sí, como no hay dinero juegan los más jóvenes y esa es la lectura positiva porque están creciendo más rápido.

¿Y qué ocurre con la RFEN?

La Federación ha decidido tener un seleccionador conflictivo. Pero Gabi no tiene la culpa, la tiene quien le ha contratado. Porque me hubiese llevado una decepción si Gabi Hernández no hubiese actuado como lo está haciendo porque ha sido conflictivo toda su carrera deportiva y, lo digo, sabiéndolo perfectamente porque ha estado aquí tres veces. Pocos recursos los clubes y encima en una situación de enfrentamiento.

¿Por qué se ha llegado a este punto?

El año pasado no hubo ninguna concentración y fuimos Campeones de Europa. Este año con lesiones, Felipe Perrone que no acaba de entrenar al completo y encima el seleccionador piensa que los clubes estamos única y exclusivamente a su merced… pues esto no funciona. Estamos en un conflicto y yo me estoy pensando seriamente que si esto continúa, presentar un primer equipo más joven y ya volveremos otra vez a niveles previos. Me ahorraría 170.000 euros si no vamos a la Copa de Europa. Hemos esperado 102 años a ser Campeones, podemos esperar otros tantos. A mi me preocupa la entidad.

Hace apenas unas horas te has reunido con Fernando Carpena en lo que estoy seguro que ha sido un tenso encuentro…

Antes de la cita me he enterado de la convocatoria contra Serbia, que allí perdimos 9-1 así que ya ves que no nos jugamos nada. He visto que nos han convocado a seis jugadores del Club. Nosotros demandamos que por todos los problemas que hemos tenido nos dejen entrenar más todos juntos. Que nos dejen entrenar en equipo porque si se van seis los demás no pueden entrenar. Y van seis pero podrían haber ido mínimo uno más.

¿Hablas de Dani Pinedo?

Si el seleccionador no hubiera sido tan arrogante probablemente no hubiéramos tenido el problema de no ir al Mundial. Yo no lo cuento por estar peleado si no por constatar unos hechos. Él defiende a la selección y yo a la entidad. Esta es mi verdad. Yo no soy el salvador del waterpolo y, lo único que pido es que Gabi tampoco lo sea. Sólo quiero que entienda que es un empleado de la RFEN y para que el waterpolo español esté en lo más alto se debe de nutrir de los clubes. Él mismo hacía esta queja hace unos años, lo que pasa es que ahora está en el otro lado. Hay que tener memoria y no perderla.

¿Y qué opinas de la última publicación de las cuentas más que dudosas de la RFEN?

Yo ahí me callaría porque soy miembro de la junta directiva de la Federación pero conozco perfectamente el tema. En octubre de 2014 nos comunicaron que íbamos a tener un superávit de 200.000 euros y en diciembre nos dicen que hemos tenido un desfase de 800.000 euros. No pienso decir nada más hasta darle tiempo al presidente (Fernando Carpena) para que nos diga qué piensa hacer y cómo lo va a arreglar. Lo que tengo claro es que los clubes no vamos a pagar más de lo que estamos pagando ya. Que no se invente más campeonatos de natación ni historias. No podemos más.

¿Cómo ves el futuro del waterpolo en España?

Difícil porque los clubes emanan de las entidades como la del Barceloneta en su mayoría y, aquí en Barcelona, ya hay empresas privadas que gestionan instalaciones. Nosotros tenemos que competir con ellos y además tenemos que hacer deporte federado y esto se está agotando. Les moleste o no, al final tendremos que reflexionar todos. Hoy es el Poble Nou que se ha conocido que debe dinero, pero mañana será otro y así sucesivamente. Hoy he estado con algún jugador de este equipo y me han comentado que acabarán la temporada aunque sea poniendo dinero de su bolsillo pero no les queda mucho más. El CN Barcelona también con problemas… no podemos seguir así.

¿Y el futuro de Julián García?

No tengo ninguna aspiración. Ni presidente de la Catalana, ni de la española… todo lo que tenía que hacer ya lo he hecho, ahora me gustaría mantenerlo. Cuando los socios opinen que estoy fuera del mercado me iré. Las personas se marchan pero afortunadamente las entidades permanecen para siempre.

De todos estos años de presidencia ¿con qué te quedas?

Indudablemente me quito el sombrero con lo que hizo el equipo el año pasado en la Final Six pero para mí, lo más importante y de lo que más orgulloso estoy es del buen hacer en la cantera.