Gabriele Volpi. El Padrino de la pallanuoto

Aquellos que traten de reconstruir la vida de este magnate italiano, apodado por la revista il Mondo como el Roman Abramovich italiano, poco van a poder encontrar. Su vida la mantiene a buen recaudo y no deja sorprenderse más allá de los eventos deportivos que él patrocina o es participe de alguna manera. Es el dueño del Pro Recco, el club más laureado de Italia y Europa en el waterpolo y, ha ampliado su mecenazgo a un equipo de fútbol de su país y otro de la liga croata, además de hacerse con el control del puerto de Rijeka (Croacia).

Volpi comenzó a amasar su fortuna en el año 1973. Fue entonces cuando empezó a trabajar en Nigeria y Angola, y a estudiar la posibilidad de trabajar en la explotación petrolífera. En el 81 comenzó a tratar con las autoridades nigerianas. En los 80, las extracciones petrolíferas nigerianas se hacían a 300 metros de la costa, pero a raíz de la participación de Volpi se llegan a hacer a 3000 metros. De este modo, su empresa (Intels), consiguió crecer tanto. Gracias a su intuición para la extracción de petróleo y a la buena forma de desarrollarlo, experimentó una evolución brutal desde 1993 hasta el día de hoy.

Haber conseguido tal éxito (la empresa ahora mismo cuenta con unos 15.000 empleados), unido a algún otro detalle de su vida empresarial, ha creado bastantes suspicacias en la Liguria, hasta el punto de ser un hombre bastante atacado desde algunos sectores. Tanto es así, que sus actividades no han pasado desapercibido al Senado de los Estados Unidos que, en un informe interno, trataron de desgranar la vida comercial del Román Abramovich italiano para conocer los entresijos del auge de su patrimonio.

Su gran pasión es el waterpolo, por eso compró en 2004 el Pro Recco, club de waterpolo de su ciudad natal y de gran nivel en Italia. Cuatro años después, decidió acudir en la ayuda de la Spezia Calcio, un club con mucho menos éxito en fútbol de lo que tenía el Pro Recco en waterpolo, pero de una gran tradición (nació en 1906), y que pasaba por un momento muy duro. Como él mismo comenta, sus inversiones y trabajo no le permiten disfrutar de la gestión de los clubes deportivos (en el Pro Recco es su hijo Simone el presidente en funciones, mientras que su hermano Matteo es quien ejerce este cargo en la Spezia), pero considera que en esta etapa de su vida, ya alcanzada la madurez, era el momento de ofrecerle al lugar que le vio nacer y crecer parte de su éxito.

Volpi celebra los títulos en el agua.
Volpi celebra los títulos en el agua.

 

La política de fichajes del Pro Recco, aunando a los mejores jugadores del mundo en la escuadra italiana ha sido criticada por no ayudar a las jóvenes promesas. Fruto de lo cual, Volpi extendió sus ayudas a las promesas del Camogli italiano y a una sección femenina de la pallanuoto.

El año pasado la actuación del Pro Recco en la Final Six fue un desastre, para todo el público quedará en la retina al gran capitán y portero de la Nazionale Stefano Tempesti sentado en el banquillo tras su sustitución. La actual temporada, el Recco se ha reforzado con varios jugadores de primer nivel que están haciendo que su temporada sea exquisita y que tenga pocos rivales en Europa. De seguir así, me temo que la Final Six de mayo en Barcelona tendrá un claro favorito.

En definitiva, Volpi es el Padrino del waterpolo. Su patrimonio le permite poder costear de su bolsillo a todo un All Star con los mejores jugadores del mundo en un equipo y, a la vez, disputar los partidos del Recco en una piscina que no es suya, con todos los costes que implica. También es de recibo resaltar que, sus relaciones con el organismo europeo de la LEN y la Federación italiano no es muy buena y que ha tenido altibajos en los últimos años debido a que su juicio, ambas se encuentran anquilosadas en posiciones pretéritas. Volpi es, sin duda, el mecenas del pallanuoto. Su gran pasión.