Charla del entrenador post-partido: ¿cuándo y cómo?

Fin del partido. ¿Y ahora qué? Si el partido ha ido bien la charla postpartido sale prácticamente sola. Cuando los resultados reflejan derrota o fracaso cuesta más encontrar el momento oportuno.

Es importante saber controlar la impulsividad poco recomendada de querer analizar y buscar responsables inmediatos del resultado obtenido. De no hacerlo, es probable que se lancen mensajes erróneos que haya que subsanar durante la semana siguiente. ¿Prevenir o curar?

La valoración (o la ausencia de ésta) que reciba el jugador concluido el partido hará que perciba mayor o menor apoyo de las personas que tiene a su alrededor y puede hacerse una idea de la expectación que se crea en torno a su actividad deportiva. Para el deportista, como persona que es, también es importante saber que hay alguien al otro lado deseando que las cosas le salgan bien; este análisis puede influir en variables psicológicas como la motivación, el estrés, la auto confianza y, sobre todo y más importante, en su imagen de auto concepto personal. El entrenador debe tener en cuenta qué es lo que dice y cuándo debe hacerlo.

MOMENTO OPORTUNO

Evitar hacer la valoración del partido nada más terminar. El mensaje que se lance al equipo al finalizar el partido debe ser muy breve, sin entrar en detalles, puesto que las emociones experimentadas durante la competición pueden pasar una mala jugada a la hora de hacer un análisis de lo ocurrido y la valoración estará envuelta en la subjetividad del momento. Ocurre de manera muy habitual que los jugadores malinterpretan las conclusiones del entrenador por el déficit de atención existente y/o la distorsión de la realidad sobre las causas que han provocado el resultado obtenido. Se analizará mejor el partido cuando hayan pasado unas horas y el organismo se haya liberado de la tensión/emoción acumulada. Los detalles serán analizados desde una perspectiva más objetiva y realista porque el enfoque de la atención habrá recuperado su estado normal.
Propiciar la receptividad del equipo. El jugador estará mejor preparado para escuchar y regular las conclusiones al cabo de unas horas (y al día siguiente). Durante la competición, el nivel de atención que se pone en juego supone un esfuerzo muy grande y estresante debido a la sobrecarga y conflicto de demandas atencionales y, tras ese desgaste, el organismo necesita un periodo para recuperarse: al igual que lo necesitan los músculos también lo demanda el cerebro. Teniendo esto en cuenta, la charla post partido será más enriquecedora al comienzo del siguiente entrenamiento en el que los deportistas estarán más receptivos.

 

CONTENIDO DEL DISCURSO

Decidir el tipo de reunión: unidireccional o participativa. Pasadas unas horas, los jugadores habrán tenido tiempo también de reflexionar sobre las decisiones tomadas y sus consecuencias  e incluso se podrá animar a qué compartan sus impresiones si así lo cree conveniente el entrenador.  Escuchar al grupo de una forma activa potenciará que el jugador se sienta más partícipe del rumbo del equipo y guiará al entrenador a comprender determinados comportamientos de sus jugadores. En otras ocasiones, será preferible realizar un discurso unilateral que refuerce la identidad del grupo y remarque el objetivo a seguir, dejando clara la idea de trabajo a seguir.
Transmitir un mensaje constructivo. El jugador no debería acabar la charla con un estado de ánimo peor al que tenía. Aunque el objetivo del discurso sea dar un toque de atención al grupo o crear un estado de incertidumbre para provocar una reacción en el jugador, no deben faltar las pautas que le ayuden a retomar la situación y le hagan ponerse el mono de trabajo con la confianza de que puede mejorar la próxima vez.
Sin embargo, cuando el discurso está orientado a felicitar al grupo por el buen trabajo realizado no debe obviarse transmitir el próximo reto, alterando si es necesario la confianza del deportista si existe demasiada relajación y buscando el nivel de exigencia adecuado para seguir mejorando.
Es fundamental saber encaminar la conversación post partido a un cierto estado de bienestar controlado evitando tanto la culpabilidad como el exceso de confianza. Puede tenerse como referencia que si el deportista se queda peor de lo que salió del vestuario, no se ha elegido ni el momento ni el mensaje adecuado.

Esto sigue… ¡y la competición continúa!

About anamermejo 9 Articles
Especialista en Psicología deportiva

2 Comments on Charla del entrenador post-partido: ¿cuándo y cómo?

  1. Gracias, Ismael. Sería muy enriquecedor que comentarais si lo veis útil para ponerlo en práctica, si ya lo hacéis así… E incluso si hay algo en lo que no estáis de acuerdo.

  2. Leo con atención estos artículos que escribes. Me parecen muy interesantes.
    Felicidades Ana.
    Un saludo, Ismael

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