Resumen Charla-Coloquio ‘Durango por la Movilidad Segura: Avances y retos’

A punto de finalizar la campaña ‘Durango por la Movilidad Segura’, el pasado 25 de junio llevamos a cabo una charla-coloquio en la cual contamos con personas de un reconocido prestigio dentro del ámbito de la movilidad, tales como: Alfonso Sanz (Técnico Urbanístico de Gea 21 y gran experto en temas de movilidad con una larga trayectoria que lo avala), Manu González (Director Técnico del Observatorio de la Sostenibilidad de la Fundación Cristina Enea de Donostia), Aitor Larrucea (Técnico en planificación del Ayuntamiento de Durango y movilidad de Agenda Local 21) y Luis Bande (Coordinador de Movilidad y Educación Vial del Ayuntamiento de Durango).

El primero en aportar su visión sobre el tema fue Aitor Larrucea, quien, a través de imágenes, mostró cómo era Durango cuando se introdujeron los vehículos: un pueblo pensado sólo para los coches, donde el peatón quedaba relegado, y cómo se ha transformado hasta recuperar los espacios públicos y convertirse en un pueblo en el que convivimos todos.

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 Larrucea también habló de los retos pendientes que recoge el Plan Agenda 21 (2013-2020). “El objetivo es avanzar hacia la movilidad sostenible y la accesibilidad universal”, explicó. “Avanzar en un modelo de movilidad pivotado en el peatón y la bicicleta, elaborar una nueva red de bidegorri, dar a conocer la ordenanza sobre la convivencia entre peatón y bicicletas para que deje de suponer una lucha diaria, y liberar determinados espacios del centro urbano destinados al tráfico para el uso ciudadano y del peatón” son algunos de los objetivos recogidos en dicho Plan. “Durango está en proceso de un cambio cultural, y ese cambio tiene que darse sí o sí”, concluyó.

Luis Bande, coordinador de Movilidad y Educación Vial, por su parte, habló de lo referente a la educación vial en Durango. En ese aspecto, realizan  varias iniciativas dirigidas a escolares de entre 5 y 14 años, quienes reciben clases teóricas y pasan por la pista fija de educación vial de Landako, y otras para colectivos de 16-19 años: el anual Road Show, actividad con la que desea continuar y realizar dos veces al año.

Alfonso Sanz, por otro lado, comenzó felicitando a los durangueses por esa transformación de ciudad para el coche a ciudad sostenible y de convivencia en la que se ha convertido Durango, y centró su discurso, apoyándose en vídeos, en dos conceptos que, en sus investigaciones, le llaman mucho la atención: el concepto de convivencia y el de accidentes.

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Explicó que, cuando comenzaron a registrarse los primeros coches, ocurrieron dos cosas. Una de ellas, la transformación de la ciudad para que tuviera cabida el coche. “Cuando el coche empezó a dominar, comenzaron los atascos y se optó por la segregación: se relegó el espacio central para los vehículos, y se restringió al peatón a las aceras y a cruzar en unos puntos determinados de la calle”, explicó. “Durango, afortunadamente, no se ha roto suficientemente, porque tenéis una ciudad cuyo patrimonio fundamental es el espacio público”, felicitó.

La otra consecuencia fueron los accidentes, que ocurrían a diario, “pues ni la ciudad ni la cultura de los ciudadanos estaban adaptadas a los vehículos”. ¿Cómo descendieron los accidentes? En palabras de Sanz, con un cambio de comportamiento: “hasta que no se disciplina a la gente de que ese es el nuevo orden, hay accidentes; cuando ya hay educación, es cuando empiezan a descender”. Y criticó que esa bajada siempre se atribuye a la seguridad vial, y no a uno de los factores fundamentales de dicho cambio, que es el cambio de comportamiento de la población.

Otro de los puntos en los que incidió mucho fue precisamente la seguridad vial. “La seguridad vial es algo más que accidentes, interviene nuestra percepción de peligro y riesgo y, en ese sentido, puede haber espacio sin accidentes, pero espacios inseguros”, expresó. Por eso, recalcó que las políticas de seguridad vial deben de circunscribirse también a una recualificación de espacio público como un espacio seguro. En conclusión, “pensemos en seguridad vial como algo más amplio que cero accidentes, que deberíamos repensar el espacio público para construir un espacio donde todos quepamos”, finalizó.

Manu González, director Técnico del Observatorio de la Sostenibilidad de la Fundación Cristina Enea, por su parte, habló de la experiencia de Donostia, a la que se refirió como una ciudad en transición, y recalcó que “hoy en día tenemos que aprender a vivir con el desconocido y eso se hace a través de la experiencia”. Como ejemplo, expuso que las personas mayores no tienen problema con los coches en Donostia, porque están acostumbrados. Sin embargo, sí que lo tienen con las bicicletas, pues no están acostumbrados a que se les invadan un espacio que entienden como suyo.

Hizo, así, hincapié en varias ideas. Por ejemplo, en que en la transición es un reto importante que exige tanto elementos viales como elementos culturales: “Hacer una transición en la que pasen cosas, en la que se conviva con las personas, crea conflicto, pero, si pensamos con los pies, sabremos cómo reciclar la ciudad para las personas.”

También hizo ahínco en que hay que ver al peatón como elemento básico de la cadena de transporte, en la necesidad de recuperar la ciudad para las personas, y en el conflicto que hay en San Sebastián del peatón con el ciclista. “Hay que entender que una cosa es la percepción del peligro, y otra el riesgo real”, dijo. Por ello, reafirmó que la transición exige, sobre todo, un cambio, un elemento cultural y que “la ciudad, ante todo, es para vivirla”.

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por Nagore Centeno

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