Tras el rastro

La caza puede ayudar a la conservación de las especies, según una revisión de 1000 estudios

Pasa de palomas en Etxalar. Foto: Joxe Zubieta

Pasa de palomas en Etxalar. Foto: Joxe Zubieta

La caza recreativa, especialmente la de especies carismáticas por sus trofeos, genera preocupaciones éticas y morales al tiempo que se defiende con frecuencia como una forma de conservar la naturaleza y apoyar los medios de vida de la población local. Una revisión de 1000 estudios realizada por científicos conservacionistas apunta ahora a que esto puede ser así.

En un nuevo artículo publicado en la revista One Earth, científicos de la Universidad de Helsinki, en Finlandia, y la Universidad Flinders, en Australia, han revisado más de 1.000 estudios sobre caza recreativa, en lo que constituye el primer intento de resumir la literatura científica que examina la biodiversidad y los efectos sociales de la caza recreativa a nivel mundial.

El coautor principal, el profesor asociado de la Universidad de Helsinki, Enrico Di Minin, dice que, si bien puede parecer contradictorio, hay evidencia que sugiere que la caza recreativa puede generar beneficios ambientales y sociales.

Su colega de la Universidad de Helsinki y coautor principal, el doctor Hayley Clements, añade que se necesitan más análisis para comprender cómo y por qué la caza recreativa puede funcionar para bien, y en qué áreas puede ser perjudicial.

Por su parte, el profesor de la Universidad de Flinders, Corey Bradshaw, resalta que se trata de una paradoja que se dirige al corazón de los pros y los contras de la caza recreativa.

“Por un lado, la caza recreativa puede reducir el número de animales individuales en una población, mientras que, por el otro, desviar la tierra del desarrollo agrícola o de otro tipo a áreas de caza prioritarias puede beneficiar a ecosistemas enteros”, explica Bradshaw, quien dirige el Laboratorio de Ecología Global de Flinders.

La investigación sobre la caza se ha centrado principalmente en el comportamiento y la dinámica de la población de grandes mamíferos en América del Norte, Europa y África.

Sin embargo, el doctor Clements puntualiza que aún faltan pruebas para responder las preguntas urgentes de por qué la caza contribuye a la conservación sostenible de la biodiversidad en algunos lugares y no en otros.

“Dos tercios de la investigación sobre caza se centra en mamíferos. El ciervo rojo, el venado cola blanca, el jabalí, el alce y el león son los más estudiados. De estas especies, solo el león es motivo de preocupación para la conservación, con muchas recomendaciones sobre cómo se puede hacer sostenible la caza mediante cuotas o límites estacionales”, resume el doctor Clements.

Aproximadamente 1.394.000 km2 de tierra están dedicados a la caza de trofeos en África subsahariana, sin embargo, hay poca investigación sobre la eficacia de estas áreas en la conservación de ecosistemas y cómo las comunidades locales se benefician de la caza.

El profesor asociado Di Minin, que dirige el Laboratorio de Ciencias Interdisciplinarias de la Conservación de Helsinki, sostiene que la investigación futura debería centrarse en la contribución de la caza recreativa al logro de los objetivos sociales y de biodiversidad.

“Hemos esbozado una agenda de investigación para evaluar el papel de la caza recreativa en diversos sistemas socioecológicos y considerar los valores y necesidades de la población local. La necesidad de tal evidencia es urgente dada la disminución del número de cazadores recreativos en algunas regiones y la creciente oposición a la caza de trofeos en otras”, advierte el profesor asociado Di Minin.

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