Tras el rastro

Animales en la carretera, peligro de atropello: Qué hacer y qué no

Hiru basurde Sunbillan (Nafarroa). Artxiboko argazkia: Josetxo Apezteguia

Hiru basurde Sunbillan (Nafarroa). Artxiboko argazkia: Josetxo Apezteguia

Un 88% de los conductores del Estado español aseguran haberse encontrado un animal en mitad de la vía, en mayor medida animales salvajes, lo que refleja una situación que parece ser demasiado común entre los conductores, y un factor de riesgo de accidente muy importante.

Así lo revela un estudio elaborado por el RACE para alertar del peligro de atropello de animales en España, en el que pregunta a 1.000 conductores.

Según el informe, más de la mitad de los conductores ha sufrido alguna situación de riesgo al volante derivada de la presencia de un animal en la carretera. Entre ellos, un frenazo (73%), volantazo (50%), la necesidad de invadir el carril contrario (24%) e incluso la salida de la vía (4%).

Además, un 42% ha sufrido o ha visto un atropello de un animal, situación que en muchos casos ha derivado en otras situaciones de riesgo mayor, como tener que detener el coche o salirse de la vía.

Con respecto a los animales domésticos, un 14,1% de los conductores ha sufrido un accidente por un animal doméstico que se encontraba invadiendo la calzada. De ellos, el perro es el animal doméstico que tiene una mayor representatividad en este tipo de accidentes, con el 79,8% de los casos.

En el año 2018 se produjeron 599 accidentes por atropello de animales en vías interurbanas, de los cuales 510 sucedieron en carretera convencional. En total, casi 1.000 personas resultaron heridas, 58 de ellas con ingreso hospitalario, y hubo 10 fallecidos.

Respecto al tipo de animal que resulta atropellado al irrumpir en la vía, son cinco las especies más presentes, destacando el perro y el jabalí (ambos con un 25%), seguidos por el corzo y, en menor medida, el vacuno y el ciervo.

Cómo actuar en caso de accidente

El RACE recomienda que en tramos con posibles animales sueltos se debe reducir la velocidad y aumentar la distancia de seguridad. También hay que prestar atención a la señalización de advertencia de animales sueltos en carretera, ya sean salvajes o animales domésticos.

Además, si un conductor se cruza con un animal, hay que evitar tocar el claxon fuertemente con objeto de que no se asuste y pueda realizar movimientos impredecibles. Si no se consigue que se aparte con leves toques de claxon, se recomienda llamar a las autoridades para que puedan hacerse cargo.

Si el conductor tiene que pasar al lado del animal, hay que hacerlo muy lentamente, pues nunca se sabe cómo puede reaccionar, ya que suelen estar desorientados. Además, si se ve un animal en la calzada o en los alrededores, es muy probable que pueda haber más.

En caso de circular por la noche con luz de carretera y divisar un animal, lo mejor es cambiar a luz de cruce para no deslumbrarle y evitar que se quede parado en medio de la carretera.

Si el accidente es inminente, hay que intentar evitar dar un gran volantazo, tratar de sujetar el volante fuertemente, y procurar detener el coche de forma controlada. Tras chocar, lo más importante es garantizar la propia seguridad y la del resto de usuarios, por lo que, si es posible, hay que colocar el vehículo fuera de la calzada.

En caso de obstaculizar la circulación, RACE recuerda que se debe señalizar el accidente mediante las luces de emergencia, ponerse el chaleco reflectante, y tener en cuenta antes de bajar que puede que el animal se encuentre herido y ser peligroso, por lo que hay que cerciorarse de si se encuentra en los alrededores, o bien, si está tendido en el suelo sin moverse, no acercarse a él. Posteriormente, se aconseja señalizar el lugar del accidente mediante los triángulos de emergencia y avisar a los servicios de emergencia.

Por último, el RACE advierte de que no hay que tocar nunca animales muertos a menos que se use guantes, dado el riesgo de infección, y pide no seguir nunca a un animal. Bastará con indicar su dirección de huida en el informe del accidente con objeto de facilitar a las autoridades el encontrar al animal herido.

¿Responsabilidad en caso de accidente?

La Ley 6/2014, de 7 de abril, responsabiliza al conductor de las consecuencias derivadas del accidente ocasionado por una especie cinegética, siendo éste el responsable de los daños a personas o bienes sin que pueda reclamarse por el valor de los animales que irrumpan en aquéllas. Existen solo dos excepciones donde no hay responsabilidad del conductor:

La primera de ellas es que el atropello del animal sea como consecuencia directa de una acción de caza colectiva de una especie de caza mayor llevada a cabo el mismo día o que haya concluido 12 horas antes, siendo el responsable el propietario del terreno.

Y en segundo lugar, que el accidente se haya producido por no haber reparado la valla de cerramiento en plazo, o por no disponer de la señalización específica de animales sueltos, siendo en este caso responsable el titular de la vía.

En caso de que el accidente de tráfico sea con un animal doméstico, se aplica el art. 1.905 del Código Civil, que dice que es responsable el poseedor del animal: “El poseedor de un animal, o el que se sirve de él, es responsable de los perjuicios que causare, aunque se le escape o extravíe. Sólo cesará esta responsabilidad en el caso de que el daño proviniera de fuerza mayor o de culpa del que lo hubiese sufrido.”

Esta responsabilidad es civil y responde por el daño causado por el animal, pero también puede ser responsabilidad penal, si existen heridos o fallecidos.

A nivel del seguro del coche, las compañías aseguradoras ofrecen generalmente la cobertura de daños propios por impacto contra animales cinegéticos como una garantía optativa de las pólizas básicas, sin que sea necesario contar con un seguro a todo riesgo.

 

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