Archivo por meses: junio 2011

Mario Vargas Llosa premio Nobel de Literatura 2010

Todas las flores del desierto están cerca de la luz.

26189_1326528596125_1018221308_30960671_8031671_nTodas las mujeres bellas son las que yo he visto, las que andan por la calle con abrigos largos y minifaldas, las que huelen a limpio y sonríen cuando las miran. Sin medidas perfectas, sin tacones de vértigo. Las mujeres más bellas esperan el autobús de mi barrio o se compran bolsos en tiendas de saldo. Se pintan los ojos como les gusta y los labios de carmín de chino.

Las flores del desierto son las mujeres que tienen sonrisas en los ojos, que te acarician las manos cuando estás triste, que pierden las llaves al fondo del abrigo, las que cenan pizza en grupos de amigos y lloran sólo con unos pocos, las que se lavan el pelo y lo secan al viento.

Las bellezas reales son las que toman cerveza y no miden cuántas patatas han comido, las que se sientan en bancos del parque con bolsas de pipas, las que acarician con ternura a los perros que se acercan a olerlas. Las preciosas damas de chándal de domingo. Las que huelen a mora y a caramelos de regaliz.

Las mujeres hermosas no salen en revistas, las ojean en el médico, y esperan al novio, ilusionadas, con vestidos de fresas. Y se ríen libres de los chistes de la tele, y se tragan el fútbol a cambio de un beso.

Las mujeres normales derrochan belleza, no glamour, desgastan las sonrisas mirando a los ojos, y cruzan las piernas y arquean la espalda. Salen en las fotos rodeadas de gente sin retoques, riéndose a carcajadas, abrazando a los suyos con la felicidad embotellada de los grandes grupos.

Las mujeres normales son las auténticas bellezas, sin gomas ni lápices. Las flores del desierto son las que están a tu lado. Las que te aman y las que amamos. Sólo hay que saber mirar más allá del tipazo, de los ojazos, de las piernas torneadas, de los pechos de vértigo. Efímeros adornos, vestigios del tiempo, enemigos de la forma y enemigos del alma. Vértigo de divas y llanto de princesas.

La verdadera belleza está en las arrugas de la felicidad…

FOTOGRAFIA DE JAVIER SANCHEZ. COMO SIEMPRE….. EXQUISITA.

Luis Camino: los entretelones de la entrevista

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Entrevistar a Luis Camino Maresma, llegó a mi vida de manera insospechada. Cuando miro el hilo conductor que me llevó al encuentro, veo reflejada una trama que actúa mas allá de nuestra consciencia, porque nunca hubiera imaginado llegar hasta allí.

Luis nació un 15 de mayo de 1960 en el Barrio del Antiguo de San Sebastian (Donosti). Allí no solo se encontró con la música, sino también con otras formas de expresión como la fotografía. Nacía un alquimista.

Autodidacta por excelencia, intentó antes de su “si quiero” a la música estudiar delineación (estudio del cual solo terminó la primera parte: oficialía). Pero su camino, no tenía como primer objetivo hacer planos toda su vida.

Nos cuenta durante la entrevista como fue ese “si quiero” cuando estaba con su madre en la ventana de su casa, y ve pasar a una chica con guitarra a cuestas. Solo dijo: “ama quiero ser músico”. Y Luis Camino…. Empezó a caminar.

En tiempos de juventud, comenzó tocando la guitarra con un amigo. Sonaba Bob Dylan, Cat Steven, Crosby, Stills & Nash entre otros. Y luego de tres meses de tocar juntos, ya fueron requeridos para tocar junto al grupo de folk vasco Izukaitz

(http://www.dlsi.ua.es/~inesta/Prog/SPE/izukaitz-e.html Enlace a la pagina de la enciclopedia del rock sinfónico y progresivo español)

Su paso por Izukaitz fue intenso (1978-1980),abandonando el grupo para hacer un paréntesis con el mundo musical. Y Luis, se encontró con la cocina. Fue el primero en hacer solo repostería. Pero la música, no quedó a un lado pues en el mismo curso se encontró que varios estudiantes eran músicos, formando un grupo que si bien no tocaba para el público en general, si lo hacía para de alguna manera satisfacer su enamoramiento con la música.

Amor por la música, amor por la cocina y también amor por la fotografía. Es el mismo quien se define como alquimista al reconocer estas tres facetas de su personalidad.

Y podría seguir contándote, pero prefiero que escuches el programa completo en el cual hacemos un paseo no solo por oriente sino por toda su música. Anécdotas de la India y la casualidad como condimento en muchos de sus encuentros con personas que luego compartió tiempos de trabajo.

Su música tiene nombre: AbyaAyala. Nombre que proviene de los indios Kuna de Panamá que llaman así a la Madre Tierra, o Amalar, o Pacha mama. Nombre que por cierto, fue confundido en algunas oportunidades por aquellos que pensaron que era su nombre artístico.

Mikel Laboa, Benito Lertxundi, Xabier Lete, son algunos de los músicos con los cuales compartió escenario. Tiempos de trabajo intensísimo que le dejaron tanto experiencia, como la necesidad de parar.

Pero más que seguir contándote lo que el mismo describe durante la entrevista, te cuento lo que yo vi de Luis. Rostro tranquilo, voz pausada un collar que recuerda su paso por la India. Planta serena pero a la vez enérgica. Constancia, responsabilidad, libertad en el hacer pensar y sentir. Alquimista y buscador nato que tiene a Peter Gabriel como  gran influencia. No se huele alma de divo como en otros músicos. El mismo se describe como autodidacta que no es virtuoso en ningún instrumento en especial, pero congas ,bongo, pailas, cencerros ,darbukas árabes, jarrón de Nigeria,  balafon africano, xilofón de bali, txalaparta….. no se le resisten.

Luis Camino apostó por la percusión.  “Esa onda energética que nos acompaña desde el principio de la vida. El pulso vital”

En otro post, encontrarás el audio del programa completo. Merece la pena escucharlo, pues te encontrarás con anécdotas, historias de vida y por supuesto, su música.