Nerea Go Home

Ese sería el epitafio competitivo para la bizkaina, que cayó eliminada por Josu tras el último duelo. El vasco-australiano es un competidor nato. Es un showman redomado, pero tras sus excesos parece descansar la frialdad de un depredador. El duelo lo ganó tranquilamente, midiendo sus movimientos, sin un gramo de fuerza perdido extra además de los puramente necesarios. Sacó de quicio a su rival. Se ponía delante de Nerea para estorbarla. Después, cuando se dio cuenta de que la victoria no se le podía escapar, se regodeó en el sufrimiento de la perdedora. Es Josu Abrego. Es un tipo diferente.
Tras las nominaciones Josu mantuvo el estrés preduelo entre las dos candidatas a ser elegidas. Mantuvo en vilo a Nerea y Ainhoa. Su táctica es psicológicamente perfecta. Intentará no volver a ser nominado, pero si es el elegido jugará con todas las cartas, lícitas o no, para no perder.
Alonso, mientras, ya se ha escapado de su segunda asamblea. Tras lo sucedido en el primer duelo (según Iñaki se quedaba “el cáncer” del equipo) es un gran logro para el vitoriano.
Pero la peor noticia para los Pumas es que los capitanes vuelven a las andadas. Korta y, sobre todo, Juanito dieron el Juego de Inmunidad por perdido antes de disputarlo. Iñaki, Ainhoa y Nagore denunciaron ante sus capitanes esa falta de actitud. Juanito y Korta echaron la culpa al empedrado, es decir, a la Organización y esa campaña orquestada por no se sabe que extraños elementos para que ellos pierdan los juegos.

A los veteranos capitanes naranjas les ha salido otro “grano” en el camino. Ainhoa y la mayoría de las chicas del equipo piensan que sus líderes actuan con un talante negativo hacia las mujeres del grupo. Sus palabras en la asamblea y tras el Juego pueden jugar en contra de la supervivencia de Ainhoa en la aventura.

En el campamento rico, tras la victoria, vuelve la tensa tranquilidad del campamento rico. El premio extra del juego es un pavo al que los verdes deben engordar un kilo para poder comerlo.