Cuando fuí druida

Durante mi primer curso de bachillerato (entonces lo llamábamos BUP), el profesor de historia cogió la baja en varias ocasiones. Lo cierto es que no nos preocupamos por averiguar qué le ocurría, si realmente estaba enfermo o si sus recaídas coincidían sospechosamente festivos. Historia era una asignatura obligatoria, ardua y aburrida y descargábamos nuestro resentimiento con el maestro titular o bien con los eventuales.

He olvidado los nombres y los rostros de la mayoría de los substitutos que pasaron por nuestra aula durante ese curso, pero jamás olvidaré a René, con su marcado acento francés y su peculiar método para llamar nuestra atención Me pareció mayor entonces; no tendría más de cincuenta y cinco años.

rene goscinny

Cuando llegó, en su primer día de clase, le hicimos caso omiso siguiendo nuestro proceder habitual con los substitutos. Mostramos indiferencia a su parva presentación y los murmullos se triplicaron cuando nos dio la espalda para escribir en la pizarra. Bermúdez dijo, en su cansino tono quejumbroso, algo así comojo, ya nos hace escribir…” y Vázquez de Castro se levantó para mostrarnos unos pasos de baile que pretendían ser graciosos. Mientras la Montoy y Pili Orozco se enseñaban, de hilera a hilera de pupitres ,los tesoros que escondían en sus respectivo bolsos la Farreras le escondió la cartera Albert Capmany, al que luego llamaríamos, ya para siempre, Albertus. Como el maestro tardaba,  empezamos a revolucionarnos. Ya no hablábamos en voz queda,  algunos se levantaron de sus sillas y hubo quien ofreció chocolatinas o chicles.   Una bola de papel voló por el aire y, con un veloz giro, el profesor lo alcanzó antes de que golpeara la pizarra.

 – Si queréis batalla, la haremos, pero bien.

En la pizarra no había escrito nada: era un dibujo, algo tosco, una especie de campamento cuadrado cercado por una valla y, en una esquina, un grupo de hombres con grandes narices y cascos con alas. Luego, ante nuestro silencio expectante, alineó con rapidez unos escudos cuadrados con patas y cabezas.

 – ¡Soldados romanos!acerté a decir.

El profesor asintió y, señalando al grupo de la esquina nos contó que eran galos, los habitantes de la antigua Francia que, como casi toda Europa, estaba ocupada por los romanos.

 –¿Toda? – dijo Patri, antes de convertirse ya para siempre en “Falbalá”, mote que aún hoy, siendo esposa responsable y madre seria, usa.

Mientras nos contaba, de forma amena, cómo nació y se extendió el llamado Imperio Romano, escribió en la pizarra una serie de divertidos nombres.

 – Escoged uno, porque a partir de hoy seréis el pueblo de la Galia que se resiste al invasor romano.

Escogí a Panorámix, el Druida.

Durante las soumpah-pah_portadaeis semanas siguientes adoptamos distintas personalidades, según la época que nos contaba: fuimos normandos, godos, celtas e íberos; nos trasladamos a la corte del visir Iznogoud para profundizar en la época árabe de la península; supimos de los avatares de los indios por Umpa-pah y en compañía del vaquero Lucky Luke empezamos a conocer la historia de americana del norte.

 Recuerdo esos días como los más dichosos de mi adolescencia.

Volvió nuestro profesor y no ocultamos nuestra decepción y tristeza. Manteníamos la esperanza de volver a ver a René, el maestro francés con deje argentino, de padre polaco y madre ucraniana, ese gran narrador de historias que me contagió su pasión por la historia y me animó a la lectura, a través de los tebeos…

Pero, hasta hoy, no he había vuelto a saber nada de él.

Mi hijo, de trece años, ha regresado del Instituto muy animado,diría que casi excitado. A pesar de estar ya en esa edad en que se reserva sus alegrías y sus penas, me ha contado que les han cambiado el profe de historia.

 – A mí me toca ser Obélix.

Me he dado cuenta de que había estado esperando este día. El día en que he regalado a mi hijo mi colección de Astérix.

 El día en que he reencontrado a René Goscinny.

Goscinny con Uderzo, creadores de "Astérix"

Goscinny con Uderzo, creadores de “Astérix”

2 pensamientos sobre “Cuando fuí druida

  1. Falbalá2

    ¡Cuánto me ha hecho reír (y pensar) Astérix! El cómic se considera un género menor, pero creo que tiene grandes narraciones.
    Me gusta mucho el personaje de Edaddepiedix. Y elperoo Ideafix. La verdad es que todos los personajes, la aldea entera, son geniales. ¡Qué suerte tener de profe a Goscinny!

  2. Txemi Sánchez

    El primer comic de calidad que recuerdo apareció enla revista Strong, en 1969. Casi todas las historietas procedían de les bandes dessinées de Pilote. Allí estaban Los Pitufos, Iznogoud, Gastón el gafe, pero sobre todo Lucky Lucke. Siempre estuvo grabado en mi mente el duo Morris & Goscinny. El dibujo era vivo, preciso, expresivo y sólido, pero es que las historias eran divertidísimas y los personajes inolvidables, a la vez que paródicos.
    Más adelante fui viendo que la mano del gran Goscinny estaba detrás de muchos otros proyectos, sobre todo Asterix, prodigio de acierto en la idea y la creación de personajes.
    No tuve la suerte de esos alumnos con profesor enfermizo, pero Goscinny ejerció su sano y entusiasta magisterio a través de sus historietas y lo seguirá haciendo por los siglos de los siglos.

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