La segunda entrega de las novedades de octubre de 2019

EDNA O’BRIEN

La chica        (LUMEN)  226 páginas

Edna O’Brien (Tuamgraney, 1930) es una de las grandes escritoras irlandesas de hoy, para autores como Alice Munro, John Banville, J.M. Coetzee y Philip Roth, que la consideraba “la escritora de lengua inglesa con más talento”. Se dio  a conocer en 1960 con Las chicas de campo en la que recreaba la vida en la Irlanda de aquellos tiempos y la lucha de las mujeres por romper las barreras sociales y sexuales, una novela que conformó una trilogía clásica junto a La chica de ojos verdes y Chicas felizmente casadas. Impactada por la tragedia de las niñas secuestradas por Boko Haram de una escuela, niñas que fueron violadas y obligadas a casarse con desconocidos, con más de ochenta años se fue a Nigeria y habló con las supervivientes. El resultado es una novela estremecedora, pero repleta de esperanza. Maryam personaliza a esas niñas que sufrieron un infierno al ser  secuestradas y otro más cuando volvieron con sus bebés. Obra maestra.

SELVEDIN AVDIC

Siete miedos            (SAJALÍN)  193 páginas

El escritor y periodista bosnio Selvedin Avdic (Zenica, 1969) se forjó en la literatura escribiendo relatos, pero alcanzó la fama cuando en 2009 publicó esta novela, Siete miedos, un libro que se hizo tremendamente popular en toda la antigua Yugoslavia y que ha sido traducido a varias lenguas. La novela cuenta la historia de un tipo que tras pasarse nueve meses en la cama por la marcha de su mujer decide regresar al mundo un 7 de marzo de 2005, el mismo día en el que recibe la visita de Mirna, la hija de su viejo amigo Aleksa. Mirna quiere que le ayude a buscar a su padre, que desapareció durante la guerra en Yugoslavia. Las únicas pistas que tiene están en un diario que su hija encontró  y en el que el padre hablaba de una ciudad sitiada, encuentros con fantasmas, gemelos demoníacos y otros fenómenos paranormales. Un viaje físico y mental por un territorio repleto de dolor y miedo. Bosnia en los noventa. Tremendo.

VEA KAISER

El vals hacia atrás     (ALIANZA)  412 páginas

Esta novela, subtitulada Los espíritus de la familia Prischinger, es la tercera obra publicada por la joven escritora austríaca Vea Kaiser (Sank Pölten, 1988), a la que ya conocíamos porque la editorial Alianza había publicado su segundo libro, Los héroes felices. Sus libros, bastante premiados, suelen ocupar las listas de los más vendidos en Austria y Alemania. El vals hacia atrás cuenta una historia bastante dramática, pero con mucho sentido del humor. Lorenz se encuentra con un problema, el tío Willi acaba de morir y pidió ser enterrado en su Montenegro natal. El problema es que Lorenz y sus tres tías no tienen un euro y no se les ocurre otra cosa que trasladar el cadáver de manera ilegal desde Viena a los Balcanes en un Fiat Panda. Mientras la aventura avanza, la autora nos irá contando la historia de las tres tías, Mirl, Wetti y Hedi, que no tuvieron una vida fácil tras el final de la II Guerra Mundial, una vida marcada por una gran pérdida cuando eran jóvenes. Humor y calidez humana.

MARGARITA LEOZ

Flores fuera de estación      (SEIX BARRAL)  221 páginas

Margarita Leoz (Iruña, 1980) es una estupenda escritora. Licenciada en Filología Francesa y en Teoría de la Literatura, hasta el momento había publicado un libro de poemas, El telar de Penélope, y un libro de cuentos, Segunda residencia. Flores fuera de estación es su segundo volumen de relatos. Reúne cinco historias repletas de antihéroes, de personajes perdidos, empujados por la corriente. Aunque el mundo en el que se mueven es para el lector muy reconocible, para los protagonistas resulta extraño, ajeno, transitorio. Se enamoran de forma platónica, tienen sueños que no se atreven a cumplir, desean ser otra persona: viven a contrapié, fuera de lugar. Historias cotidianas en las que aparece lo inesperado, un ambiente turbador, un gesto contradictorio, una sombra en la mirada… Prosa elegante cargada de misterio; historias seductoras que perduran en nuestra memoria.

JOSÉ EMILIO BURUCÚA

Enciclopedia B-S        (PERIFÉRICA)  673 páginas

Esta es una novela sin un gramo de ficción, o un ejercicio de memoria e indagación profundamente literario. Cuenta la historia de dos familias, los Burucúa y los Schreider. Los Burucúa eran descendientes de emigrantes vascos y catalanes y entre ellos había una carismática profesora de piano, un pionero de la medicina latinoamericana, una madre obsesionada con el peronismo y un militar perseguido por sus compañeros golpistas. Los Schreiber eran una familia de judíos rumanos perseguidos por el nazismo que se exiliaron a Israel, volvieron a Bucarest y se afincaron en París. Al final todos acabaron cruzando sus caminos en Buenos Aires. José Emilio Burucúa (Buenos Aires, 1946) es un reconocido doctor en filosofía y letras e historiador que ha impartido clases en universidades de Argentina, Francia y Alemania. Es un experto en el Renacimiento. La historia de sus dos familias, aquí recogida, es un ejercicio fascinante de memoria, historia, humanidad, tragedia y sátira. Un libro total.

Sandra Labastie y la vida en el interior de una secta religiosa

Tximeleten eternitatea es la historia de una reclusión, una reclusión en régimen de libertad. La narradora de esta historia es una adolescente de trece años. Vive con su familia, que regenta un pequeño hotel en un bonito pueblo de la costa de Francia; la joven va la escuela, pero no tiene apenas amigos. Hasta aquí, podríamos estar ante la biografía de muchos jóvenes, pero su vida está condicionada por las creencias religiosas de sus padres: ellos pertenecen a una congregación que cree en el inminente fin del mundo. Se trata de una especie de secta en la que está mal celebrar cualquier cosa, en la que pintar, por ejemplo, no está bien visto, y en la que las mujeres son seres de segunda categoría: “Emakume baten erruz gaude gu hemen –dio artzainak ere-. Ebaren kulpagatik galdu zen paradisua betiko”. La congregación celebra reuniones periódicas, encuentros con las congregaciones de otros países, y la narradora y su madre van a menudo a predicar de casa en casa, donde son mal recibidas. Como os podéis imaginar, la pertenencia a un grupo tan antipático hará que la narradora sufra bulling en la escuela, y llegue a ser víctima de una agresión grave. Sin embargo, la chica parece fuerte y no tardará, inteligente como es, en cuestionarse muchos de los aspectos de su vida. Dueña de una gran curiosidad, consulta en una enciclopedia el significado de algunas palabras que desconoce como “espiritualidad”, “extremismo”, “verdad”… Pero la joven, que irá acumulando secretos, tendrá que aprender también a conocer su sexualidad, y en ese camino nos encontraremos las zonas más turbias de la novela.

En Tximeleten eternitatea nos topamos con un ramillete de personajes secundarios a través de los que la narradora penetra en el mundo al ver el autoritarismo del pastor de la congregación, el miedo que le tiene su mujer, la sumisión que muestran sus padres, la alegre frivolidad de Blanche, una mujer que accede a que le expliquen la Biblia en su lujosa casa, Richard, un hombre con un comportamiento anormal… Todos contribuyen a generar la atmosfera extraña y opresiva de esta novela, no demasiado extensa, dividida en párrafos cortos, y escrita con un estilo sencillo, pero con hallazgos que brillan en ciertas comparaciones o metáforas. La trama no tiene demasiados puntos de giro, no nos lleva de sobresalto en sobresalto ni mucho menos, pero sí transmite la idea de que va a suceder algo fuerte, hay una amenaza que sobrevuela la lectura y eso nos mantiene pegados a esta historia en la que  se alude tanto al demonio que parece mirar a los personajes de reojo.

La autora de este libro es Sandra Labastie, nacida en Biarritz en 1969. Autora de cinco novelas y de varias obras de teatro, recibió una educación muy religiosa, un conocimiento al que  da traslado de forma crítica en Tximeleten eternitatea, traducido al euskera por Mitxel Murua.

Txani Rodríguez

El concurso de Pompas de Papel del 12 de octubre de 2019

Nueva entrega del concurso de Pompas de Papel en el que Bego Yebra os pone a prueba y en el que tenéis que adivinar el nombre de un autor y el de su libro con las pistas que da. Tenéis que enviar las respuestas a nuestras direcciones: la digital es pompas@eitb.eus o la postal “Pompas de Papel. Radio Euskadi. Capuchinos de Basurtu 2, Bilbao-48013”. Entre todas las respuestas acertadas sorteamos tres lotes de libros. El libro que se buscaba era Sidi del español Arturo Pérez Reverte. Los ganadores de los libros han sido Marga Beristain Iceta, María Ángeles Elizburu y Mentxu Yusta. Ya tenemos nuevo enigma para resolver. Pincha y suerte.

Investigando en familia y otras historias truculentas

Este fin de semana en Pompas de Papel charlamos con la escritora catalana Rosa Ribas. La creadora, junto a la alemana Sabine Hofman, de la serie de novelas criminales protagonizadas en pleno franquismo por la periodista Ana Martí, inicia una nueva saga protagonizada por una familia de detectives con la novela Un asunto demasiado familiar. Además comentamos dos interesantes libros: Tximeleten eternitatea de la escritora labortana Sandra Labastie, sobre una chica atrapada por una secta religiosa, y El fin de la Tierra del estadounidense Jonathan Franzen, una reflexión ecológica sobre el futuro de nuestro planeta. También recomendamos la poesía de la vizcaína Idoia Carramiñana Miranda y Jardín de escarcha una selección de haikus para los más jóvenes del maestro japonés Masaoka Shiki. Y como siempre tuvimos reseñas de novedades, espacios creativos y el concurso.

Sábados a las cuatro de la tarde y domingos a las doce de la noche, Pompas de Papel, el club de los libros y los lectores de Radio Euskadi, desde hace más de treinta años. Pincha y disfruta.

El tocho. El Danubio de Claudio Magris

La soberanía habsbúrguica no es como el despotismo centralista y nivelador de Luis XIV, Federico II o Napoleón, no sofoca las diferencias ni supera las contradicciones, dejándolas subsistir en su sustancia y poniéndolas en juego, en todo caso, unas contra otras. El regidor del imperio era, por definición, también él, un Proteo, que cambia de máscara y de política con dúctil movilidad y no por ello quiere transformar a sus súbditos Proteos en ciudadanos de una sola pieza, sino que les deja que pasen del amor a la revuelta y viceversa, de la depresión a la euforia, en un juego sin final y sin progreso, que no quiere imponer una rígida unidad a los diferentes pueblos, sino dejarles subsistir y convivir en su heterogeneidad….

El estado parece querer hacer olvidar la política o por lo menos atenuar su injerencia, mitigar y frenar las transformaciones, convencer a sus súbditos de que los cambios se operan en periodos largos -y son, por tanto, perceptibles para las generaciones más que para los individuos- y dejar que las cosas permanezcan como están el máximo de tiempo posible, así como los sentimientos, las pasiones, las memorias.

Este es un párrafo de El Danubio, de Claudio Magris, gran germanista italiano, especialista, entre otras muchas cosas, en la historia de la dinastía austríaca de los Habsburgo. En este fragmento explicó el secreto de la larga vida del imperio austro-húngaro, a pesar de su extrema diversidad.

Es solo una de las muchas perlas que se pueden encontrar en El Danubio, un ensayo justamente célebre, publicado en 1988. Según el propio autor, puede leerse, dado su carácter híbrido, como una metáfora sobre la compleja identidad europea, como un libro de viajes, e incluso, como una novela de formación, que va cambiando al personaje narrador a medida que transcurre el tiempo y se desplaza por la geografía danubiana.

Al hilo de un viaje que dura cuatro años, a lo largo de los tres mil kilómetros del río más emblemático del centro y este de Europa, desde las discutidas fuentes en Baden-Wurtemberg hasta la desembocadura en el Mar Negro, el personaje narrador recorre, solo o en compañía de un grupo de amigos, parte de Alemania, Austria, Eslovaquia, Hungría, Serbia, Bulgaria y Rumanía; buena parte de la otra Europa, la que formó parte del imperio austriaco o del turco. De esa Europa oriental, mestiza, de identidad estratificada, en la que se pueden encontrar regiones fronterizas como el Banato, cuyas ciudades se nombran hasta en cuatro idiomas, alemán, serbio, húngaro y rumano.

Pero el libro es sobre todo un viaje a través del tiempo y de la cultura europea, de los conflictos que tuvieron su escenario en las cercanías del Danubio, y de los escritores y artistas que poblaron sus orillas. Y también de los personajes del pueblo que se va encontrando el narrador, como la abuela Anka, crítica implacable de las distintas nacionalidades danubianas.

Un ensayo de apabullante y amena erudición, escrito con gran soltura (aunque el autor abuse de términos y adjetivos recurrentes), cuya lectura muy probablemente les enganchará de principio a fin. Ese fue mi caso, y por eso se lo recomiendo. El Danubio, de Claudio Magris, en editorial Anagrama.

Javier Aspiazu

El poema. Beatriz Chivite, vasca

Ez dakit

olerki ironikorik

idazten.

Ez dakit

olerki erromantikorik

idazten.

Ez dakit

olerki postmodernorik

idazten.

Ez dakit

olerkiak idazten.

Errealitateak

bortitz

jotzen nauenean,

begiak ixten saiatzen naiz;

baina irekita

mantentzen ditut.

Gogor ikusitakoan,

mututzen naiz.

Zer esan nezake?

Zein hitz

izan daiteke

hainbeste samin

leuntzeko gai?

Argia?

Hauxe da Beatriz Chivite Ezkietak idatzitako Nola idatzi? poema. 2019ko udazkenean kaleratutako poema liburua da, Mugiatu izenekoa, Pamiela argitaletxearekin kaleratu du. Beatriz Chivite Iruñean jaio zen 1991an. Batxillergoa Italiako Duino herrian ikasi zuen, eta harrezkero, hamaika hiritan bizi izan da: Beijing, Venezia, Katmandu, Londres, Paris, Jakarta, Taipei, Londres eta Hong Kongen filosofia txinatarra eta artearen historia ikasketak egin ditu.  Bere lehenengo liburua 2017an kaleratu zuen Pekineko kea poema liburua izan zen. Zenbait literatur sari irabaziak ditu. Hau da bere lanik berriena.

Goizalde Landabaso

Philippe Lançon o cómo sobrevivir al horror

Este libro del periodista y crítico francés Philippe Lançon te agarra el corazón desde las primeras páginas y no deja de estrujártelo hasta el final. En medio hay mucho dolor (físico y mental), mucho miedo, mucha desesperación, momentos de euforia, momentos de depresión, instantes de cordura, instantes de locura, esperanza en el sur humano, desesperanza por la Humanidad… El libro arranca con una destrucción desoladora y termina con otra en la distancia. El autor quiere creer que somos gente civilizada, pero a veces la realidad lo hace complicado, muy complicado.

Este libro cuenta como Philippe Lançon sobrevivió al terrible atentado contra la revista satírica Charlie Hebdo, de la que era colaborador, el 7 de enero de 2015. Sobrevivió casi sin esperanzas, porque los atacantes islamistas le dispararon varias veces, la última un tiro de gracia que le destrozó la cara, la mandíbula. El atentado acabó con la vida de doce personas y dejó heridas a otras once. Las heridas más graves fueron las de Lançon. El primer capítulo cuenta cómo fue el día anterior al atentado. Un día normal en la vida del autor. Fue al teatro a ver Noche de reyes, para hacer una crítica después. Pensó en Bagdad, antes de los bombardeos, donde fue corresponsal, y en el último libro de Houllebecq, aquel que narraba la llegada a la presidencia de la república francesa de un musulmán moderado. El siguiente capítulo es otro día normal. Lançon ha decidido pasar por la revista Charlie Hebdo y después por la redacción del periódico Liberation, donde también colaboraba. En la revista hay risas. Se celebra la reunión semana. Todos hacen chistes y la mayoría se divierte. Alguno reprocha la acidez de algunas de las gracietas. Pero la cosa no va a más. Y tras terminar la reunión Lançon se queda charlando con algunos de sus compañeros. Y se oyen unos ruidos. Y alguien dice: “Ya están los gamberros de siempre con sus petardos”. Pero Lançon, que ha sido corresponsal de guerra, piensa: “Esos no son petardos, son disparos de un arma automática”. Y cuando se vuelve ve a los dos terroristas disparando y rematando a sus amigos y compañeros.

Y a partir de aquí el viacrucis. Las primeras horas en el hospital, las ensoñaciones; los primeros días, las visitas emocionadas; las primeras operaciones, las anestesias, los despertares; las plegarias, convertidas en el primer artículo del retorno; los políticos que pasan por la sala del hospital; los policías a la puerta que se van turnando; sus padres, su hermano, su novia chilena que vive en Nueva York, su ex mujer cubana; las enfermeras, los médicos y Chloé, la cirujana que le acabará devolviendo un rostro. Y repasar una vida, al cambiarse de casa para ir a otra más protegida (los “animales” pueden querer rematarle): fotografías, cartas, gentes, recuerdos de Cuba y otros países. Y por fin la operación definitiva, el colgajo que haya que construir para recuperar la mandíbula perdida, el labio perdido, la mejilla perdida. Un colgajo realizado con carne y huesos de otra parte del cuerpo. Y en medio Proust, y Kafka, y Mann, y Bach… sin los que hubiera sido imposible continuar viviendo: la cultura como dique contra la ignominia, contra el dolor y a favor de la esperanza.

El colgajo es un libro maravillosamente escrito, de una sinceridad abrumadora, insultantemente abrumadora, desgarrador, en el que su autor se abre en canal, sin ocultar nada, o prácticamente nada, sobre lo que sintió en las diferentes fases de su reconstrucción como ser humano. Decíamos que el libro se abre con un atentado y termina con otro, el de la sala Bataclán de Paris. Una vuelta a empezar. No estamos a salvo, pero debemos seguir viviendo y agarrarnos a todo aquello que nos hace humanos: el amor, la amistad, la risa, la cultura, la discusión civilizada. Y la escritura, seguir escribiendo, seguir contando, transmitiendo verdad o por lo menos “sensación de verdad” y “sentimiento de libertad”. No dejemos que el dolor se transforme en inquina, viene a decir Lançon, porque la inquina destroza los corazones. Una lección de vida, a pesar de todo.

Enrique Martín

Ibón Martín, asesinato en Urdaibai

El escritor guipuzcoano Ibon Martín (Donostia, 1976) acaba de publicar en la editorial Plaza y Janés la novela La danza de los tulipanes. Martín no empezó en la novela sino en la literatura de viajes. Enamorado del paisaje y la geografía vasca, recorrió durante años todas las sendas de Euskadi y, poco después de terminar sus estudios de periodismo, puso en marcha un proyecto personal en el que recogió más de trescientas rutas que reunió en diversas guías. El nacimiento de su primera novela, El valle sin nombre, se produjo de manera natural como modo de mantener ese cordón umbilical con sus raíces. Tras ella llegó la serie de cuatro libros inspirados por el thriller nórdico Los crímenes del faro, compuesta por las novelas El faro del silencio, La fábrica de las sombras, El último akelarre y La jaula de sal, que se convirtieron en un éxito rotundo. El paisaje continúa siendo uno de los protagonistas indiscutibles en su último trabajo, La danza de los tulipanes, donde investigación policial y conflictos emocionales se entrelazan con precisión. La novela arranca cuando Natalia, conocida periodista en Gernika, es arrollada por el tren que cubre la línea de Urdaibai. El conductor de la máquina es su marido. El comisario de la localidad, su amante. La víctima ha sido fijada a la vía con un delicado tulipán entre sus manos. La flor, de un intenso y brillante rojo, es tan hermosa como imposible de encontrar de forma natural en el mes de noviembre. La escena, cuidadosamente preparada, ha sido retransmitida en directo a través de Facebook. La Unidad Especial de Homicidios de Impacto, con Ane Cestero al frente, tendrá que dar caza a un asesino complejo e inteligente, capaz de rivalizar con los ritmos de la naturaleza que desde siempre han gobernado en Urdaibai. Con el autor hemos charlado. Pincha y disfruta de la conversación.

El comictario. Bezimena, la verdad de Nina Bunjevac

Hablar. Contar lo que te ha ocurrido. Que otras víctimas sepan que no están solas y que cuentan con apoyo y comprensión. Son reglas básicas para las mujeres que han sufrido una agresión sexual. El silencio es el muro tras el que se oculta el violador, a la espera de su siguiente presa. Un muro que se derrumba a base de testimonios como el de la ilustradora serbo-canadiense Nina Bunjevac, una mujer con una vida tremendamente difícil y que ha logrado superar todos los obstáculos hasta convertirse en una artista reconocida y respetada. Nina Bunjevac contó al mundo su odisea familiar y el sueño terrible de un país ficticio, la Gran Serbia, en su anterior novela gráfica, titulada Patria. Violencia, terror, una familia destrozada y dos viajes a Canadá, el segundo definitivo, huyendo del horror final, la Guerra de los Balcanes.

Pero aquel exorcismo no fue suficiente, todavía quedaban demonios en su interior, y Nina Bunjevac completa el sortilegio con un álbum tan sobrecogedor como bellamente ilustrado. Se titula Bezimena, palabra que en varias lenguas eslavas significa “Sin nombre“, y es un relato duro, incómodo y de difícil digestión sobre la psicología del agresor sexual. ¿Qué pasa por la mente del violador cuando comete sus crímenes? ¿De dónde viene su ansia perversa? ¿Se puede contar eso a base de dibujos? Nina Bunjevac lo ha hecho, con perturbadoras ilustraciones en blanco y negro, pavoroso realismo y basándose libremente en la leyenda de Artemisa y Sipretes, el joven cretense que vio a la diosa griega bañándose desnuda y ésta, como castigo, le convirtió en mujer.

El protagonista de Bezimena es Benny, un niño de familia acomodada que, desde pequeño, muestra un lado oscuro. Crece ocultando su ansia depredadora y un día, ya adulto, un libro misterioso y pistas que aparecen en sus páginas le llevan a satisfacer sus deseos manteniendo relaciones sexuales perversas con varias mujeres. Pero, por supuesto, nada es lo que parece, y el final de la historia estalla en todo su dramatismo, encogiéndonos el corazón ante los límites a los que pueden llegar la maldad y la locura. Y quien lo cuenta, Nina Bunjevac, sabe de lo que habla, porque ha sido víctima no de una, sino de dos agresiones sexuales. El álbum se completa con un epílogo de la autora, todo un testimonio que termina así: “Este libro está dedicado a todas las víctimas olvidadas y sin nombre de la violencia sexual. Que encontréis la paz, que encontréis la luz y hagáis disipar la oscuridad que os rodea“.

Bezimena de Nina Bunjevac, un cómic absolutamente imprescindible publicado en castellano por Reservoir Books. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo