Inteligencia emocional

El dilema de la mensajería digital

Nada más comenzar 2021, Mark Zuckerberg volvió a dar un buen susto a la comunidad internauta mundial. Como no teníamos bastante con la pandemia, las redes sociales tenían que darnos nuevas preocupaciones y tema de conversación.

Aunque fue en 2012 cuando el gigante tecnológico compró Instagram, y dos años después WhatsApp, es ahora cuando nos ponemos en guardia respecto del uso de nuestra privacidad y empezamos a plantearnos cambiar de aplicación. Como consecuencia del barullo, Facebook ha pospuesto hasta a mayo la activación de sus nuevas medidas – quería haberlo hecho en febrero -. Ya en 2016 los usuarios de WhatsApp recibieron la opción de desvincular esta aplicación de Facebook y nadie se echó a temblar.

Lo que Whatsapp en realidad va a compartir [ahora] con su empresa matriz [Facebook] es el nombre, el número de teléfono, dispositivo móvil, los contactos, los datos personales de uso whatsapp, las ubicaciones o las compras realizadas. (…) El segundo cambio está relacionado con las claves privadas que cifran estas conversaciones. En principio, Whatsapp anunció que serían compartidas con algunas plataformas que en el futuro se conecten a Whatsapp para hacer negocio. Se trata de poder dar la opción de hablar con los usuarios siendo una empresa. (Rayón 2021).

Vemos la televisión, compramos, oímos música, radio, consultamos el tiempo, mapas, nos orientamos, enviamos y recibimos documentos, cartas y mensajes, controlamos nuestra salud (número de pasos, pulsaciones, horas de sueño, etc.), leemos (literatura, prensa, etc.), hacemos fotos, vídeos, operamos con nuestro banco, buscamos nuevas amistades o parejas… Siri, Alexa (o Echo) hacen lo que les pedimos y nos contestan o activan la domótica de nuestras casas… Mantenemos reuniones, atendemos a cursos de formación, conciertos, espectáculos, etc. Activamos nuestras alarmas, calefacciones, luces, etc. a través de nuestros teléfonos, tablets, ordenadores, televisores inteligentes, ordenadores de abordo en nuestros coches… Juntos, libre y voluntariamente, estamos haciendo realidad parte de la distopía del 1984 de George Orwel: Big brother is watching you! (¡El Gran Hermano te vigila!). E insisto: diaria, libre y voluntariamente, sin preocuparnos lo más mínimo.

Volviendo a la mensajería: La gran ventaja de WhatsApp es el llamado efecto red: cuanta más gente hay, más gente necesita estar. Ser primero es básico y ha sido el gran éxito de Facebook y de sus dos grandes compras, Instagram y WhatsApp. (Pérez Colomé 2021)

Algunos datos mundiales de enero de 2021 sobre el número de usuarios de las cinco primeras compañías: Facebook 2.740 millones, Youtube 2.291 millones, WhatsApp 2.000 millones, Messenger 1.300 millones e Instagram 1.221 millones. Salvo Youtube – hasta hoy – las otras cuatro están bajo el paraguas empresarial de Facebook (Galeano 2021).

Existen otras muchas aplicaciones de mensajería para comunicarnos. Entre ellas, veintiuna gratuitas: Signal, Discord, Tox, Element, Threema, Telegram, Skype, Google Hangouts, Viber, WeChat, Line, KaKao Talk, Wire, Kik, Kontalk, Snapchat, IM+, Voxer, Slack, HighSide y FortKnoxter (Startup Stash). Zoom, Meet, Teams…

Habremos oído también hablar de Big Data: (…) cualquier cantidad voluminosa de datos (…) que tienen el potencial de ser extraídos (…) para obtener información (… Se) capturan, a través de Móviles, páginas Web, Wi-Fi, Bluetooth, GPS, Smart TV, cámaras de vigilancia de tiendas, bancos, en la calle… Transforman (…) Almacenan: en gigantescas Bases de Datos, analizan (… y) visualizan a través de mapas ordenados y perfectamente clasificados según los criterios que se deseen aplicar (Duque 2018).

Netflix lanzó en antena – ¡en y por la red! –  el 26 de enero de 2020 una película-documental muy interesante: El dilema de las Redes (de visionado más que recomendable y cuyo título he emulado para encabezar esta publicación). Una de las afirmaciones que puso sobre la mesa alguno de sus entrevistados fue que

“Si no pagas por el producto, entonces tú eres el producto”. (…) Tristan Harris, ex diseñador ético de Google; Tim Kendall, director de monetización de Facebook; Justin Rosenstein, el inventor del botón “Me gusta”; y Guillaume Chaslot, creador de la infraestructura de videos recomendados para YouTube, entre otros (…) los cuales se encargan de ponernos la verdad ante los ojos. Todos, en cada una de sus empresas, han puesto la alarma de hacia dónde se ha ido el interés del negocio: “Hackear al humano para manipularlo”, rompiendo así el pensamiento naif de que las redes sociales son una herramienta por el simple hecho de que  te ayudan y pasan a ser un elemento de sometimiento porque tiene como función seducirte para lograr que dures más tiempo en ellas y lograr así una adicción con consecuencias bastante desleales:  alteraciones de autoestima, polarización de opiniones (la cual es extremadamente eficiente para mantenerte conectado) y hasta la radicalización de posturas (Peña 2020).

 

Si nos detenemos un momento, podemos hacernos estas preguntas:

  • ¿Qué redes sociales uso?
  • ¿Qué comparto en las redes?
  • ¿Con quién?
  • ¿Para qué?
  • ¿Cuánto tiempo estoy conectado?

Una característica de estas herramientas de comunicación que las diferencia de las precedentes es su grado de transmisión de información de quien las utiliza. Si me acerco a un quiosco (…) a comprar una revista, saludo a la persona encargada, elijo mi revista, la cojo, la pago, me despido, me la llevo y ya buscaré el momento para leerla. La persona que me la ha vendido me conocerá si soy cliente habitual o se olvidará de mí en breve. Y hasta ahí todo intercambio de información sobre mí.

Si leo la versión digital de esa misma publicación desde cualquier dispositivo con conexión a internet (…) estoy transmitiendo sin apenas darme cuenta quién soy, dónde vivo, dónde estudio o trabajo, dónde estoy, con quién, cómo voy, qué me gusta y qué no, a qué hora y qué leo, cuándo duermo, quiénes son mis amigos y familiares, cuál es mi orientación sexual, religiosa, política… (Duque 2018).

Es posible cambiar la App que queremos utilizar para comunicarnos, pero la presión cibernética gratuita es muy poderosa. Si nos instalamos otra App para comunicarnos, ¿nos desinstalaremos WhatsApp, Instagram, Facebook, TikTok u otras aplicaciones que seguirán facilitando todos (o muchos de) nuestros datos? ¿Nuestros contactos también lo harán? ¿No nos quedaremos aislados de muchos de ellos? ¿Tenemos la certeza absoluta de que la nueva aplicación respeta – o no dejará de hacerlo en el futuro – nuestra privacidad? ¿Esa nueva App no será fagocitada por Facebook, Google, Microsoft, Apple u otras tecnológicas en breve?

Visto lo visto, quizás tendríamos que pensar en que diversificar nuestras herramientas de comunicación no sería una mala opción, además de que

 (…) Tomar algunas medidas preventivas podría ayudarnos a no dejarnos avasallar por manipuladores externos. Entre otras:

  • Cuidado con lo que publicamos
  • Cuidado con nuestra privacidad
  • Cuidado con los permisos de las aplicaciones
  • Cuidado con los virus
  • Cuidado con nuestra identidad digital
  • Actuación frente a los acosadores (Duque 2018)

Las herramientas del ebanista o del carpintero no son per se buenas o malas. Es fundamental sin embargo conocer cómo se usan para no causar un destrozo mayor, incluso para evitar hacernos daño o hacérselo a alguien cuando nuestra intención es crear o reparar algo. Hagamos de la comunicación una herramienta que contribuya a mejorar nuestro mundo…

Trailer de The Social Dilemma (subtítulos en castellano) (https://youtu.be/A39iYpDFjKE)

Trailer de The Social Dilemma (English) (https://youtu.be/uaaC57tcci0)

Bibliografía

BBC Mundo (2018, 20 de marzo). 5 claves para entender el escándalo de Cambridge Analytica que hizo que Facebook perdiera US$37.000 millones en un día. BBC Mundo. Recuperado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-43472797

Duque Ametxazurra, Juan Carlos (2018, 11 de mayo). Redes sociales: emociones a flor de piel. Blog de Inteligencia Emocional de EiTB. Recuperado de: https://blogs.eitb.eus/inteligenciaemocional/2018/05/11/redes-sociales-emociones-a-flor-de-piel/

Galeano, Susana (2021, 29 de enero). Cuáles son las redes sociales con más usuarios del mundo (2021). Marketing 4 Ecommerce. Recuperado de: https://marketing4ecommerce.net/cuales-redes-sociales-con-mas-usuarios-mundo-ranking/

La Vanguardia (2019, 5 de agosto). Facebook agregará su nombre a Whatsapp e Instagram. La Vanguardia. Recuperado de:  https://www.lavanguardia.com/tecnologia/20190805/463864555022/facebook-whatsapp-instagram-zuckerberg.html

Peña, Enrique (2020, 18 de septiembre). “Si no pagas por el producto, entonces tú eres el producto”: la complicidad en The Social Dilemma. El Nacional. Recuperado de: https://www.elnacional.com/opinion/si-no-pagas-por-el-producto-entonces-tu-eres-el-producto/

Pérez Colomé, Jordi (2021, 24 de enero). “Me he ido de WhatsApp”. Cuánto han crecido Signal y Telegram por el embrollo de la aplicación de mensajes. El País. Recuperado de: https://elpais.com/tecnologia/2021-01-22/me-he-ido-de-whatsapp-cuanto-han-crecido-signal-y-telegram-por-el-embrollo-de-la-aplicacion-de-mensajes.html

Rayón, Alex (2021, 12 de febrero). Whatsapp y sus cambios: un problema de comunicación y reputación. Alumni Time. Recuperado de: https://alumnitime.deusto.es/2021/02/12/whatsapp-y-sus-cambios-un-problema-de-comunicacion-y-reputacion/

Startup Stash. 21 Free WhatsApp Alternatives: Best Chat Apps in 2021. Recuperado de: https://startupstash.com/whatsapp-alternatives/

Tres buenas brújulas morales: Vergüenza, culpa y orgullo

En esta entrada trataré sobre las emociones autoconscientes: la vergüenza, la culpa y el orgullo, a partir de Etxebarria Bilbao (2020). En una entrada anterior, Empatía y moralidad, tomé como base el mismo libro. Las emociones autoconscientes son una brújula interna importante para el control de la conducta por parte del yo; hacen menos necesario el control externo. De las tres, el orgullo es la menos estudiada.

En inglés, los conceptos de shame y guilt no se corresponden exactamente con nuestra vergüenza y culpa, respectivamente. En la siguiente tabla 1 podemos ver las diferencias entre una y otra en nuestro contexto cultural. Shame no incluye las versiones más livianas de vergüenza, que estarían más cerca de embarrassment (que traducimos como vergüenza, pero también como corte, apuro o bochorno; y se suele producir en presencia de otras personas).

Tabla 1: Diferencias entre vergüenza y culpa
Vergüenza Culpa
Pública (requiere observadores externos) Privada (desaprobación propia)
Fallos no morales (es vs. desearía ser) Fallos morales (es vs. debería ser)
Fallos incontrolables Fallos controlables
Deseo de huir Deseo de reparar
Foco: Yo en su conjunto Foco: Acción concreta

Fuente: Adaptado de Etxebarria Bilbao (2020: 85)

La vergüenza provoca el ‘tierra trágame’, el deseo de no hacer actuado así o que, por lo menos, nadie lo hubiera visto. Suele conllevar rumia. Se manifiesta en encogimiento del cuerpo y rubor. Recuerdo las palabras de quien fuera compañero en la universidad, Iñaki Beti, en su escrito Breve elogio de la vergüenza: “Sin vergüenza, nuestros comportamientos y palabras muchas veces devienen en procaces, irrespetuosos, soberbios, mentirosos y engañosos”.

La culpa, que en el ámbito moral suele considerarse la emoción más importante, aparece cuando somos conscientes de que hemos hecho, o vamos a hacer, algo que está mal. Se habla de dos tipos de culpa: 1) intrapsíquica (intrapersonal) o ansioso-agresiva, asociada a actos, pensamientos o deseos que contravienen normas [esta tiene unos límites difusos con la vergüenza]; y 2) interpersonal o empática, aparece como reacción al dolor ajeno y relacionada con la conciencia de ser causante del mismo.

En las experiencias de culpa se dan: empatía, ansiedad, agresividad (dirigida hacia uno mismo o los demás), así como asco o miedo. Las reacciones de culpa son más habituales o intensas cuando los actos afectan a personas cercanas.

El orgullo tiene que ver con una autoevaluación positiva en distintos ámbitos: deportivo, profesional, etc. Se distinguen dos tipos de orgullo: auténtico, ligado a una situación concreta (yo-en-acción) y hubrístico, se generaliza a todas las situaciones (yo-como-actor). Es una emoción muy permeable a la opinión de los demás. En el ámbito moral tiene una función reguladora de la acción moral, pero es débil. Puede verse socavada por diversos factores.

Veamos en la tabla 2 los distintos efectos que tienen la vergüenza, la culpa y el orgullo.

Tabla 2: Efectos de la vergüenza, la culpa y el orgullo
Vergüenza Culpa Orgullo
Implica tendencia al escape, a la huida. Motiva la reparación (a favor de la víctima o de otras personas).

 

Refuerza la conducta moral positiva.
Conlleva intentos de superación de los propios fallos. Favorece la revisión crítica de la propia conducta. Favorece la conducta a la que se asocia.
Favorece (de forma limitada) la prosocialidad y mejora las relaciones sociales. Motiva la conducta prosocial, conlleva autocorrección moral (aunque, en ocasiones, puede dar lugar a mecanismos proyectivos). Favorece la congruencia entre los valores y la conducta moral.
Función autoreguladora de las conductas sociales inapropiadas. Inhibe las conductas a las que se asocia. Favorece la identidad moral.
Puede conducir a conductas autopunitivas, para restaurar el equilibrio con la víctima (véase el Efecto Dobby, en alusión al personaje de Harry Potter). En conjunto, culpa y orgullo son esenciales para dirigir y controlar el comportamiento en consonancia con los valores morales.
Favorece la conformidad con las demandas ajenas (no solo las de la víctima).
Fuente: Elaborado a partir de Etxebarria Bilbao (2020: cap.4)

Vistas estas emociones y los importantes efectos que tienen, cabe destacar el gran papel que tienen como brújulas morales. Seamos conscientes de ello y trabajemos para desarrollarlas.

Bibliografía

 

 

Pensamiento positivo

¿Qué es el pensamiento positivo?

De una manera sencilla se puede decir que pensamiento positivo es tener una visión optimista de las cosas, tener una expectativa de que ocurrirán más cosas buenas que malas. El pensamiento positivo se enfoca en resaltar el SI en lugar del NO, una actitud de abundancia que no tiene porque ser naif. Me explico, la moda de pensar en positivo puede causar una especie de pensamiento mágico en el que alguien piense que, con tan solo soñar en su imaginación con una casa, ésta va a aparecer en su vida sin hacer nada para conseguirla. O en algunas personas genera una especie de culpabilidad porque a pesar de forzarse a ser positivas, los resultados que están obteniendo no son los deseados. También una visión sesgada de las cosas que fomenta la falta de estrategia.

Más allá de las frases MrWonderful, es una actitud mental enfocada a destacar y poner en valor lo positivo, confiar en las posibilidades, recursos y capacidades, sin obviar las áreas de mejora ni los aspectos más oscuros y en vivir atendiendo al presente.

En definitiva, se trata de tomar una decisión de hacia dónde quieres dirigir tus pensamientos porque éstos influyen en las emociones y en las conductas, y en ocasiones esta decisión hay que forzarla un poco para generar el hábito de pensamiento positivo.

 

Beneficios del pensamiento positivo

Mayor vida útil

Tasas más bajas de depresión

Niveles más bajos de angustia

Mayor resistencia al resfriado común

Mejor bienestar psicológico y físico

Mejor salud cardiovascular y menor riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular

Mejores habilidades de afrontamiento durante las dificultades y los momentos de estrés

 

Entrenar el pensamiento positivo

Sabemos que el cerebro es plástico y que podemos cambiar su estructura y funcionamiento, permitiendo que las neuronas se regeneren anatómica y funcionalmente. El cerebro está inmerso en la generación de nuevas rutinas o aprendizajes, establece conexiones neuronales, de tal manera que pensar en positivo también se puede aprender. ¿Cómo?, aquí te doy unas pautas para que puedas empezar a hacerlo.

 

  • Prestando atención al lenguaje: Atendiendo a los pensamientos que fabrica tu cerebro, al cómo te hablas y qué tipo de mensajes te lanzas. El paso siguiente sería sustituir esos pensamientos limitantes, autocríticos o dañinos por otros que te potencien más, aunque no te los creas en un principio.
  • Presencia: realizando prácticas que te ayuden a estar aquí y ahora, meditación, mindfulness, consciencia corporal, cualquiera vale si te aleja de pensamientos que te anclan al pasado o te hacen pre-ocuparte por lo que aún no ha sucedido.
  • Atendiendo a cómo te influye tu entorno: escúchate, obsérvate y mira a ver cómo te influye el entorno, ya sean personas o espacios, un entorno muy tóxico puede minar hasta a la persona más optimista, así que ojo con las críticas, actitudes victimistas y a dar rienda suelta a las quejas.
  • Sonreír: La teoría de la retroalimentación fácil dice que existen determinados gestos que generan emociones, de tal manera que si movilizas determinados músculos asociados a una emoción tiene un efecto sensorial en el cerebro que facilita la experiencia de esa emoción. De todo el mundo es conocida la teoría de la sonrisa telefónica, que dice que cuando hablamos por teléfono con alguien y sonreímos, el interlocutor detecta nuestra buena predisposición.

 

Y tú, ¿de qué manera te entrenas en el sí?.

A Sabino Ayestarán

Mi homenaje a Sabino Ayestarán

Quedaban apenas tres días para dar por finalizado 2020 cuando recibí la noticia de la muerte de Sabino. Es cierto que en nuestros últimos encuentros su estado de salud no era bueno y que no contestaba a las llamadas. Aun así reaccioné mal, con incredulidad, tristeza y enfado.

Agradezco el haber tenido la oportunidad de trabajar y aprender con él durante más de cinco años. Provocaba mi admiración cada vez que cuestionaba, argumentaba, y nos decía que teníamos tiempo para mejorar, pues el apenas había llegado a confirmar sus teorías e hipótesis sobre el trabajo con equipos a los 80 años. Su exigencia nos animaba a continuar.

Su libro “Facilitación de equipos de Innovación” nos acompañaba en el camino, un libro de lectura es sencilla pero compleja aplicación, cada equipo es un mundo, cada vez, cada contexto es diferente, y hay que hacer músculo probando una y otra vez con el método. Es imposible olvidar algunos de los mantras que aprendimos con el. La creatividad es individual, la innovación es un trabajo de equipo.

Una y otra vez en las diferentes ediciones del proyecto Aprender a liderar equipos de innovación, una perspectiva individual, grupal y organizacional, partíamos de sus enseñanzas para formar y poner en funcionamiento los equipos. Adaptando, ajustando, incorporando herramientas. Sabino llevó al extremo la puesta en marcha de sus conceptos teóricos y metodologías apartándose del proyecto, dando el relevo, aunque siempre dispuesto para apoyarnos. Con su ejemplo mostraba el rol y  las diferencias precisas al actuar como facilitador del equipo, como coordinador, como experto.

Cuando preparábamos el libro que recogía los aprendizajes de nuestro proyecto: “El reto de liderar equipos de innovación en Pymes”, las cuatro autoras estábamos nerviosas por conocer su opinión. El prólogo que nos dedicó fue generoso en extremo con nuestro trabajo y me emociona leerlo de nuevo. Extracto una parte en la que el propio Sabino explica su trayectoria (las negritas son mías):

“ (…)me han pedido que prologue este libro. Lo hago con mucho gusto. Es una forma de mostrar mi agradecimiento a todas las personas que me han acompañado en el largo camino de la integración entre personas, grupos y organizaciones. Esta integración ha sido el objetivo de mi vida académica. Cómo psicólogo clínico, yo estudié, en primer lugar, a los individuos. Me dediqué durante 25 años a los grupos de terapia. El grupo era para mí un instrumento de mejora emocional y motivacional de los individuos. Cuando la Vicerrectora de Calidad e Innovación, Itxaso Ibañez, me ofreció la responsabilidad de coordinar la Cátedra de Calidad de la UPV/EHU, accedí al mundo de los equipos de mejora y aprendí a utilizar los grupos como instrumento de mejora en el rendimiento laboral de las personas. Me faltaba todavía la integración de estas dos formas de trabajar en los grupos: las técnicas terapéuticas y las técnicas de la calidad. Es lo que encontré en los equipos de innovación.

Los equipos de innovación son instrumentos que facilitan el crecimiento de las personas, básicamente, en tres competencias: creatividad, emprendimiento y productividad. Al mismo tiempo, los equipos de innovaciónaseguran el logro de los objetivos de la organización. Para ello, aprenden a construir proyectos compartidos y a utilizar una metodología de trabajo que permite codificar, digitalizar y evaluar las actividades de los individuos y de los equipos. La síntesis de las diferentes técnicas grupales (terapia, calidad e innovación) se realiza en las organizaciones. Son ellas las que crean la cultura de la innovación, las que desarrollan una metodología científica de trabajoy las que cuidan el desarrollo y salud emocional de las personas. “

 

Era un excitante reto trabajar con él. No huía del conflicto, cuestionaba ideas, conceptos, propuestas, herramientas, soluciones. En el siguiente encuentro ya había leído, indagado y validaba o no tus argumentaciones. Invitaba siempre a utilizar adecuadamente las bases de datos y los estudios previos sobre el reto en cuestión, a decidir de forma precisa cual era la información pertinente a recoger por el equipo y las herramientas para hacerlo de forma sistemática, a adquirir el compromiso de hacer todo el trabajo entre sesiones y utilizar las reuniones solo para decidir o para reflexionar sobre el funcionamiento del equipo.

Son muchas las personas, equipos y organizaciones que se han beneficiado de su dedicación. Para hacernos idea de su influencia quiero destacar el libro colectivo : “Innovación, transparencia y comunicación en grupos y organizaciones. Influencia de las aportaciones teóricas y metodológicas de Sabino Ayestarán”

 

“El impulso inicial de este libro obedece al reconocimiento agradecido hacia el profesor Sabino Ayestarán. Prácticamente todas las personas que han tenido la ocasión de relacionarse con el profesor Ayestarán han quedado gratamente sorprendidas por la humanidad que destila. Con la relación hemos descubierto otras facetas como su laboriosidad, productividad, cuestionamiento crítico, afán de superación…”  (extracto del prólogo)

 

17 profesores universitarios que han tenido relación personal y académica con Sabino firman esta obra colectiva, un verdadero homenaje al trabajo del profesor. Los capítulos recorren su trayectoria, añado aquí algunos de los títulos de los artículos recogidos que más resuenan en mi experiencia de trabajo con Sabino:

 

Profesor Sabino Ayestarán, motor de la innovación desde la Psicología Social

Cultura, Cognición y Emoción: investigaciones en valores y emociones a través de los individuos, los grupos y las organizaciones.

Desde la Terapia de Grupo hasta los equipos de Innovación: metamorfosis teórico práctica del profesor Ayestarán.

Liderazgo transformacional y persuasión en los procesos de innovación, cambio y transformación organizacional.

El trabajo en equipos virtuales: el papel del feedback y la reflexión guiada.

Liderazgo auténtico en las organizaciones: transparencia vs. Deshumanización.

 

El propio Sabino participó en este libro con un interludio titulado: Organizaciones basadas en la construcción del conocimiento compartido.

Añado un extracto del mismo (las negritas son mías).

 

“Los conflictos entre personas esconden conflictos de poder entre personas que tienen capacidades diferentes, como ha dejado bien claro el programa elaborado por Belbin (2011). Las personas cerebro, que tienen muchas ideas nuevas, necesitan de las personas implementadoras, mucho más pragmáticas, que son las que transforman la creatividad en innovación. Las personas impulsoras, que exigen resultados y llevan al equipo a un alto nivel de tensión, necesitan de las personas cohesionadoras, que valoran lo alcanzado por el equipo y rebajan su nivel de tensión. Las investigadoras de recursos, que aportan al equipo nuevas experiencias y nuevas propuestas, necesitan de las personas finalizadoras, que piden que se termine la tarea iniciada antes de comenzar una nueva tarea. Las monitoras-evaluadoras, que sintetizan las diferentes ideas aportadas por los miembros del equipo, necesitan de las personas coordinadoras que estimulan intelectualmente con sus preguntas al equipo y empoderan a sus miembros poniendo en valor sus aportaciones. El equipo es un espacio donde personas, con diferentes competencias y diferentes roles, compiten por el reconocimiento de los miembros del equipo hasta que se dan cuenta de que cooperando van a ganar todos mucho más que compitiendo. Es una cuestión de inteligencia social. Cooperando, ganamos todos. Compitiendo, perdemos todos. Este es el aprendizaje básico de los equipos de innovación. Este aprendizaje está en la base de la innovación social.”

Recuerdo Sabino la insistencia en señalar que buena parte de los problemas de las organizaciones está en la falta de coherencia entre valores proclamados y valores practicados. Queda mucho trabajo por hacer, y, afortunadamente muchos que queremos dar continuidad a lo aprendido estos años contigo.


No hemos podido mostrártelo, Sabino, pero estoy segura de que habría sido de tu agrado el libro de Gorka Iglesias Toquero: “Ready Steady Go!, Una forma diferente y realmente eficaz de liderar equipos, que fruto de la experiencia de Gorka y con su participación en el programa de equipos de innovación como detonante, ha sido publicado en diciembre de 2020, ( tenía prevista una entrada para hablar del mismo que ahora tiene que esperar),  ¡Cuánto me gustaría conocer tu opinión!.

 

Aun puedo escuchar a Sabino hablar de transparencia, confianza e innovación en la  conferencia “Ética y cooperación para construir juntos” en la que compartía mesa con Victoria Camps.

Sabino señaló lo decisivo del desarrollo de la creatividad y de la capacidad de cooperación entre diferentes. Y su insistencia sobre la importancia de las plataformas digitales se adelantó a esta era de pandemia y teletrabajo.

Ojalá la técnica de negociación creativa a la que apelaba fuera adoptada por nuestros líderes. En un momento en el que necesitamos el esfuerzo de todos para construir futuro, sus palabras me parecen más necesarias que nunca.

Es imposible resumir aquí todo tu legado. Has sido para mi un mentor, un sabio, un profesor. Gracias Sabino, de todo corazón.

¿Has sufrido algún hackeo emocional?

¿Te han hackeado tus emociones?

A medida que va pasando el tiempo tengo la sensación de que conozco mejor algunos aspectos del entorno que me rodea. Con suerte podría decir que es un proceso que no acaba nunca y que podría denominarse “aprendizaje inteligente” porque de alguna manera me permite, nos permite, tener más información, destreza y experiencias muy útiles para el diario vivir. Además ese incremento del saber está, también, vinculado por el hecho de que la realidad cambia constantemente por lo que es imprescindible actualizar lo que sabemos de lo que nos rodea sencillamente para estar al día. Así llegamos al contexto desde el que quiero enfocar este artículo, la situación de cualquiera de nosotros intentando aprender desde las dos perspectivas anteriores, la de aumentar su conocimiento del mundo y la de actualizar la información sobre aquellos aspectos de lo que nos rodea que más rápidamente cambian.

¿Cual es el papel de las emociones en dos cuestiones claves de estos dos procesos de aprendizaje? Por una parte, ¿cómo seleccionamos los aspectos de la realidad en la que enfocarnos y cual es el papel de la emoción en esa decisión?. Y por otra parte, ¿cuales son los cambios que centran nuestra necesidad de actualización? Buenas preguntas para las que, veremos si tenemos respuestas de parecido nivel. Allá vamos!!!!

El deseo de influir en los demás ha sido una constante en la historia de la humanidad. Supongo que se trata de una consecuencia lógica derivada de la interpretación de las necesidades relacionadas con la supervivencia en general, o de la protección de nuestros intereses en particular. La cuestión es que a medida que han ido avanzando los tiempos las técnicas y las estrategias para influir en los demás han llegado a un punto de no retorno. Un punto en el que las personas debemos aprender a manejar nuestra emocionalidad no tanto para aumentar. nuestra capacidad de disfrute de la vida, sino para protegernos de los “hackeos emocionales”.

Hasta ahora la “influencia” quedaba limitada al ejercicio del poder en cualquiera de sus formas. Yo tengo fuerza para imponer al otro una manera de hacer. Esta forma de sometimiento sigue, por supuesto, estando presente en nuestra sociedad, pero ha ido cambiando para hacerse más sutil, más invisible, y por tanto, más compleja. Hemos conocido en el siglo XX una aplicación de tecnologías psicológicas para aumentar la capacidad de persuadir de cara a mejorar las ventas de productos. El mundo de la venta y tras él el de la publicidad fueron los primeros en darse cuenta de cómo utilizar ciertas “técnicas” para vender más. Cuestiones como dar la sensación de quedar en deuda, tener la oportunidad de conseguir algo a un precio menor del normal, o asociar un producto a deseos reales de los consumidores se han usado de muchos modos diferentes pero, en cualquier caso, con mucha eficiacia para los objetivos de quienes los utilizaban. Con la aplicación de estos conocimientos al ámbito de las ventas se abre un camino por el que aparecen el marketing y la publicidad. Son los tiempos de los grandes medios de comunicación de masas que trasmiten modelos de conducta, asociaciones de ideas que posibilitan posicionar mejor en el mercado ciertas marcas o productos.

Ya en este siglo han aparecido nuevas realidades como la que ha recibido el nombre de ingeniería social, que en el ámbito de la seguridad informática, ha supuesto que muchas organizaciones se preparen para luchar contra un nuevo tipo de amenza.

Por otra parte se observa desde hace tiempo cómo se está produciendo un nuevo salto a través de la aplicación de la minería de datos y la inteligencia artificial al viejo objetivo de influir sobre los demás. Nuestros datos permiten a los algoritmos perfilarnos, conocernos. Solo que el uso de este conocimiento se aplica para identificar nuestras necesidades, adelantarse a ellas o, incluso, para crear nuevas necesidades que podamos aceptar de buen grado. Por otra parte se busca empujarnos a una toma de decisiones muy determinadas por la alta emocionalidad. Desde luego buscando un tipo de consumo compulsivo que parece encontrar sosiego tras la compra pero que pronto se ve insuficiente para seguir el ritmo de los cambios creados a los que nos vemos abocados a seguir. Por otra parte buscando una reactividad comportamental basada en una alta emocionalidad que no pasa por otros procesos racionales como la comprobación de las fuentes de los datos, del debate de ideas, de las búsqueda de matices o puntos de encuentro. Cada vez parece más claro que se está buscando un tipo de influencia en la ciudadanía basada en la polarización de la emocionalidad, de la creación de falsas identificaciones contrapuestas y, sobre todo, en una despersonalización del diferente. Se trata, en definitiva, de espolear nuestras reacciones más primitivas que permiten una mejor predicción, y un mejor control de las acciones derivadas por ellas.

El mecanismo se ha hecho más complejo pero podría tener el siguiente esquema: los individuos se mueven en contextos virtuales en los que reciben información (modelos) e estimulación (contenidos) sobre lo que deberían hacer o sentir. Las personas toman por correctas estas referencias y las adoptan como propias, haciendo suyas las necesidades, ideas y comportamientos que se proponen. Hay un factor grupal que afecta a la individualidad como acelerador de estos procesos. En definitiva nos hacen ser lo que no somos a través de la construcción de una propuesta atrayente de lo que deberíamos ser, hacer, pensar y sentir. Y la verdad es que es cómodo. Nos evita buscar fuentes alternativas, hacer una labor de investigación y comparación, la contrariedad de observar que no se lleva razón y evitar (al menos temporalmente) enfrentar ciertas emociones como la frustración.

Otro elemento de esta nueva realidad tiene que ver con su carácter mixto entre lo analógico y lo digital, entre lo presencial y lo virtual. En este nuevo contexto estás técnicas de persuasión han adquirido una mayor profundidad en su intencionalidad. Estamos hablando de que está llegando un momento en el que tener herramientas para defenderse de estas tecnologías empieza a ser más que una prioridad una urgencia. Parte de la defensa que tenemos los ciudadanos radica en la inteligencia emocional, es decir, en el conocimiento y gestión de nuestra emocionalidad con el objetivo de marcar nuestro propio camino, o al menos seguir siendo nosotros/as los que en último término tomamos nuestras propias decisiones.

Se afirma que las emociones deciden y la razón justifica. Ese es el verdadero peligro, que nuestra capacidad de decidir, basado en el uso adecuado de nuestra inteligencia pueda verse anulada por el hackeo emocional. Así pues protegernos de estos “ataques” nos exige trabajar nuestra inteligencia emocional para saber que si bien las emociones nos pueden llevar a decisiones rápidas, es necesario utilizar otras capacidades intelectuales del ser humano para determinar hasta qué punto somos nosotros quienes dirigimos las decisiones importantes de nuestras vidas. Y, por supuesto, reflexionar si nuestra emocionalidad nos acerca o nos aleja de los valores con los que queremos construirnos como personas y como sociedad.

A veces…


La semana pasada vi cómo la última hoja del calendario del año que se fue caía y estrenábamos uno nuevecito con sus páginas intactas. Como perro apaleado, lo miré con recelo con la aviesa intención de abrirlo y deshojarlo rápidamente para escudriñar cómo serían el nudo y el desenlace de ese nuevo ejemplar compuesto por 365 anversos y reversos. Más que nada por estar al menos algo preparado o prevenido.

Me vinieron a la mente los días en los que nacieron mi hijo y mis tres hijas: 13 de mayo, 3 de marzo, 22 de enero y 4 de octubre. Cada fecha, cada una de esas hojas, inserta en el calendario de su año respectivo. Diferentes los años y diferente mi vida en cada uno de ellos. Muy diversas también las posteriores trayectorias vitales de cada uno de los cinco…

En esas andaba, cuando volví a oír por la radio la conocida leyenda Cherokee de los dos lobos:

Érase una vez, en una noche hermosa con un cielo estrellado maravilloso y contemplando el fuego de una gran hoguera, un viejo cherokee que estaba enseñando a su nieto de qué iba la vida.
Anoki, en nuestro interior hay una lucha entre dos lobos. El primero es oscuro de piel. Es el miedo, la envidia, la ira, la pena, el remordimiento, la avaricia, la arrogancia, la autocompasión, la procrastinación y el ego.
El segundo es de piel clara. Es el amor, el ser positivo, la alegría, la confianza, la esperanza, la paz, la humildad, la serenidad, la empatía, la verdad y la compasión.
 Entonces Anoki, imaginándose a esos dos lobos en dura batalla forcejeando en su interior, preguntó intrigado…
 – Y abuelo, ¿cuál de los dos va a ganar?
 A lo que el viejo sabio cherokee, mirando a su nieto con una sonrisa sabia y serena respondió:
 – Aquél al que más alimentes, Anoki. Ése, es el que ganará…

Pensé entonces en los míos, en mis lobos. Descubrí que los dos seguían conmigo y que ninguno había muerto de inanición… Muy a mi pesar y en contra de lo que yo creía, en distintos momentos de mi vida había alimentado alternativamente a ambos, a uno más que a otro según la ocasión, y cada uno seguía luchando por ser el (o la) alfa de mi pequeña manada. De mí seguía dependiendo quién la lideraría finalmente, sin eliminar a ninguno de los dos por el camino.

Pensé también en mis hijos, en qué iba a dejarles de útil para sus vidas. Caí en la cuenta de que tanto los días del año recién estrenado, cuanto las páginas que quedan aún de nuestras vidas, estaban todas por escribir…

Joan Manuel Serrat – Esos locos bajitos
https://youtu.be/ki6GEcteLao

A menudo los hijos se nos parecen
Así nos dan la primera satisfacción
Esos que se menean con nuestros gestos
Echando mano a cuanto hay a su alrededor

Esos locos bajitos que se incorporan
Con los ojos abiertos de par en par
Sin respeto al horario ni a las costumbres
Y a los que, por su bien, hay que domesticar

Niño
Deja ya de joder con la pelota
Niño, que eso no se dice
Que eso no se hace
Que eso no se toca

Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma
Con nuestros rencores y nuestro porvenir
Por eso nos parece que son de goma
Y que les bastan nuestros cuentos
Para dormir…

Nos empeñamos en dirigir sus vidas
Sin saber el oficio y sin vocación
Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones
Con la leche templada
Y en cada canción

Niño
Deja ya de joder con la pelota
Niño, que eso no se dice
Que eso no se hace
Que eso no se toca

Nada ni nadie puede impedir que sufran
Que las agujas avancen en el reloj
Que decidan por ellos, que se equivoquen
Que crezcan y que un día
Nos digan adiós…

Buceando entre lecturas.

Comienza 2021 y retomo mi cita con este blog. Momento isla entre tanto ajetreo navideño.

Me acompaña mi pequeña libreta azul, regalo familiar. A punto de expirar: 2020 nos ha dado tantos momentos de interés que desbordan sus páginas.

En ella atesoro ideas, lecturas, ocurrencias, notas … Tomadas de aquí y de allá. En ocasiones, el descuido me juega una mala pasada y olvido donde recogí aquella idea genial. En otras, recorro sus páginas en busca de “inspiración”.

Localizo “Quantix: La física cuántica y la relatividad en cómic”, compañero de viaje en días de aislamiento hogareño. Que me recuerda que somos átomos: protones, neutrones, y electrones. Básicamente hidrógeno, salpimentado de carbono, oxígeno y nitrógeno. Cuatro elementos, que hacen de nosotros siempre lo mismo, siempre diferente.

Me topo con “Una sirena en París” de Malzieu y disfruto con sus soñadoras de combate activadas con el combustible del entusiasmo. Y con la cuadrilla de sorpresistas campando a sus anchas por la ciudad.

Me emociono con “Los hermanos Iñurrategi: un latido en la montaña” y su invitación al optimismo: “Mañana también amanecerá”. Y con la sutil distinción entre “llegar a la cumbre” y “alcanzar el éxito”. “… sería triste medir los logros según la altitud de la montaña porque después del Everest, ya no quedaría nada …”

Me indigno con las incómodas verdades que relata “El consentimiento” de Springora. ¡Qué fácil ser depredador cuando la sociedad aplaude obnubilada a la estrella! ¡Qué gratuito doblegar la voluntad de una niña con un carisma forjado de perversos caprichos!

Me estimula la osadía de Darwin. En algún sitio leí que Charles recopilaba en una libreta, hechos y eventos que refutaban sus hipótesis. Saludable afición esta de atender aquello que te contradice. Qué útil para inocular sentido común en tiempos de algoritmos para el autoengaño.

Cuando me dispongo a terminar mi inmersión entre lecturas, me encuentro una poderosa pregunta. Sobre todo, para quienes no lo tenemos todo claro. Su autor, B.F.Skinner ¿Por qué la gente se comporta de la forma como lo hace? ¿Por qué nos comportamos como lo hacemos? ¿A qué causas obedece nuestra conducta?

La persona con quien estamos más familiarizados somos nosotros mismos. Y bajo nuestra piel está contenida una pequeña parte del universo.

¿No sería éste un buen punto de partida para comprender por qué -entre todas y todos- estamos consiguiendo resultados que nos hacen infelices?

Empatía y moralidad

Estoy leyendo un libro de Itziar Etxebarria Bilbao, Catedrática de Psicología Básica de la UPV-EHU, que me cautivó por el título: Las emociones y el mundo moral. Más allá de la empatía. Voy a resumir y comentar el capítulo dedicado a “La empatía y emociones derivadas”.

Hay dos concepciones de la empatía: 1) respuesta cognitiva, comprensión de los pensamientos, sentimientos, etc. de la otra persona (se fija en el proceso); 2) respuesta emocional ante la situación de la otra persona (se fija en el resultado del proceso). Los autores que se han fijado en la relación entre empatía y moralidad se decantan por la segunda concepción, y la mayor parte de los análisis se centran en el papel de la empatía ante el sufrimiento ajeno (aunque la empatía con el bienestar de las otras personas también tiene un gran valor moral). En este sentido se suele hablar de preocupación empática (empathic concern).

Como señala Etxebarria Bilbao (2020) la empatía tiene efectos positivos en el ámbito moral:

  • La empatía centrada en la víctima (preocupación empática) favorece conductas de ayuda, más allá de la búsqueda de un interés personal, la respuesta a un malestar personal (empatía centrada en uno mismo).
  • La empatía, que no es propiamente una emoción, es la fuente de diversas emociones morales, que pueden darse de forma combinada: compasión (que favorece la ayuda y consuelo de las víctimas); la indignación (que lleva frenar el daño a las víctimas); culpa (que conduce a reparar el daño, o si es anticipada, a inhibirse de hacer daño); cólera (que mueve a luchar contra las injusticias). Hay cierta base innata de moralidad, que incluso compartimos con muchos animales (véase el vídeo), y que puede estar presente incluso en situaciones muy desfavorables de socialización.
  • La empatía inhibe la agresión, aunque a veces el impulso agresivo es tan fuerte que no puede frenarlo (con la correspondiente culpa a posteriori). En las guerras se intenta anular los sentimientos de empatía hacia los enemigos mientras que en los procesos de resolución de conflictos se tratan de potenciar.
  • La empatía favorece el perdón. Aunque, paradójicamente, en ocasiones la empatía con la víctima impone el imperativo moral de no perdonar.
  • La empatía juega un papel importante en la distinción entre moralidad y convención. En la primera el bien o mal es independiente de la existencia de una norma social al respecto.
  • La empatía influye en los principios y los juicios morales: activa la idea de evitar dañar a otros y procurarles el bienestar; contribuye a la preferencia por los principios de necesidad e igualdad frente al de equidad (especialmente la basada en el producto); juega un papel fundamental en el juicio moral y la toma de decisiones.

A pesar de estas valiosas contribuciones la empatía tiene riesgos y limitaciones, reconocidas por la mayoría de los autores:

  • La sobre-activación o sobre-excitación empática, que hace que la preocupación empática se convierta en malestar personal y active defensas que hagan desaparecer todo lo que la empatía aporta.
  • La habituación. Ante un estímulo repetido la intensidad de la respuesta disminuye.
  • Los sesgos empáticos, entre los que destacan el de aquí y ahora (se empatiza con más facilidad con lo cercano frente a lo lejano; con lo que ocurre en el momento presente frente a lo que ocurra en el futuro); y el de familiaridad-semejanza (se siente mayor empatía hacia los familiares/cercanos o aquellas personas que se nos asemejan).
  • La fragilidad de la empatía. Los prejuicios raciales, culturales, etc., así como las ideologías pueden debilitar, e incluso anular la empatía. La psicopatía parcial o circunscrita es un fenómeno más común de lo que se piensa.

Por lo anteriormente señalado es muy importante educar la empatía, “transformar una simple respuesta natural, con todos sus riesgos y limitaciones, en una virtud. Se trata de pasar de lo que es a lo que debe ser: sentirse concernido no solo por los próximos, sino por cualquier ser humano (e incluso otros animales)” (Etxebarria Bilbao, 2020: 70), lo que exige subrayar la común humanidad y educar otras emociones que anulan la empatía (asco, miedo al diferente, odio al oponente, etc.).

Hace algún tiempo escribía en una entrada de blog que “La compasión es empatía en acción, va más allá de comprender el dolor del otro desde su situación, me mueve y me compromete. Es un sentimiento humano muy elevado que deberíamos cultivar desde la cuna. El mundo sería un lugar mucho más amable si hubiera más compasión” (ver entrada Compasión: empatía en acción). La imagen que abre esta entrada representa a la perfección lo que es la compasión, que la empatía no es solo una respuesta cognitiva, sino también emocional. Los niños y niñas son grandes maestros de lo que es la empatía, universal y libre de prejuicios. Tal vez deberíamos volvernos como niños y recuperar esa mirada limpia y compasiva.

Bibliografía

 

 

The Crown y el hipercontrol emocional

La serie The Crown sobre el reinado de Isabel II de Inglaterra, me tiene atrapada, además de ser parte de la historia reciente, de estar magníficamente ambientada y de tener unas interpretaciones de quitarse el sombrero, me ha cautivado el personaje de la reina y cómo alguien puede llegar a desvincularse tanto de su mundo emocional.

El personaje principal está interpretado por dos actrices en distintos momentos de su vida, Claire Foy y Olivia Colman quienes abordan un rol donde la neutralidad emocional es una de sus principales características. Como monarca, no cabe duda, que este celo emocional habrá cumplido su función, pero como mujer, como ser humano ¿Cuál es el precio de mantener la imparcialidad emocional a toda costa?

 

El coste del exceso de autocontrol

La actriz Olivia Colman comentó en la entrega de los globos de oro, que en algunos momentos de rodaje de escenas de alta intensidad emocional tuvo que recurrir a algunos trucos para no “emocionarse” y mantenerse dentro del papel, y así mientras rodaba una le decían por el pinganillo cosas aburridas para mantener el tono neutro.

 

 

 

Pero lo cierto es que somos seres emocionales, y seamos o no conscientes, estamos experimentando constantemente emociones, lo que hagamos con ellas, cómo nos comportemos y cómo las experimentemos es lo que marca la diferencia. Una cosas es manejar las emociones de forma apropiada a la situación permitiéndonos adaptarnos a lo que está sucediendo para poder resolverla de la manera más favorable posible, y otra muy distinta es estar en permanente estado de hipervigilancia, pretendiendo manejar todas los escenarios posibles y la respuesta ante ellos. Esto altera mucho al sistema nervioso, elimina cualquier atisbo de espontaneidad, anula la capacidad de pensamiento creativo y genera rigidez en la forma de experimentar el mundo.

Este exceso de control genera un perfeccionismo exacerbado y hace que haya un juez interno crítico muy castigador, tanto para la persona como para el entorno, dificultad para delegar y una tendencia a revisar las tareas de manera compulsiva para no cometer ningún fallo. El foco se dirige hacia el fallo y mucha dificultad para confiar y entregarse.

Entiendo que, para una reina, el “fluir” no está dentro de las cualidades principales a desarrollar, pero si la innovación, la adaptación a los nuevos tiempos y necesidades y a un paradigma donde a la mayoría de la gente le gusta ver la figura “humana” que hay detrás de la fachada. ¡Qué papel más difícil! Estar siempre aparentando, controlando, y en definitiva, no permitiéndose ser.

 

 

 

 

 

Refugios para 2021: abrazos, Cuidados, libros y viajes.

Los abrazos que no he dado.

Las personas a las que no he visto en persona, personalmente.

Los besos que no he sentido.

Los cafés que he tomado sola soñando que acompañaba.

Las miradas que he anhelado.

Las celebraciones que han quedado en suspenso, ahogadas.

Los preparativos que se han quedado a medias porque no había audiencia.

Los aplausos no recibidos porque el público estaba a otra cosa.

Las lágrimas ocultas.

Los equívocos fallos de conexión, esas frías pantallas.

Los pasos perdidos entre salas y reuniones sin puertas, sin sillas, sin paredes, sin ventanas.

Las voces lúcidas, ásperas, críticas y esperanzadoras.

La confusión, el miedo, la angustia.

La búsqueda, el bloqueo, la necesidad de decir y la falta de palabras.

La búsqueda ansiosa, el exceso de información, los fríos datos, las cifras trucadas.

La búsqueda de otras miradas, otros enfoques, otros futuros posibles.

La fragilidad, el aleteo, el cosquilleo de lo que quiere aflorar.

El asombro, la luz, lo extraño y lo magnifico.

La calma, el encuentro.

La duda sutil frente a tanta certeza desmedida.

El movimiento interrumpido, el pensamiento en suspenso.

El azul y el verde, mar y montaña, el horizonte que no veo desde aquí.

El ritmo de mis pies, de los tuyos.

Los viajes a escala humana.

Los viajes alrededor de mi casa, alrededor de mi habitación, alrededor de mi mente.

Los viajes recordados, revividos, anhelados, los que remueven.

Los libros, los pensamientos, los otros.

Los libros, el refugio, el clamor.

Los libros, la resistencia, las historias para compartir.

La pandemia que nos convierte en estatuas de sal, los libros contra el nuevo desierto de lo real.

Los mil y un intentos de entender.

Las reflexiones, las brumas, la niebla, la confusión mental.

Los tiempos, el tiempo que se ha roto.

El consuelo, el apoyo, el acompañamiento.

Las pequeñas complicidades, las otras formas de sonreír tras la máscara.

 

La pandemia nos convierte en estatuas de sal. Los libros, contra el nuevo desierto de lo real

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