Inteligencia emocional

“CREÍ QUE ME SECUESTRABAN”

Empiezo este post con una de las frases que más me sorprendió y que me permitió cambiar la visión que hasta ese momento tenía de los niños que habían sido adoptados. Una frase que me hizo ser más observador y crítico con algunos modos y situaciones, que se dan en procesos de adopción y que quiero poner de manifiesto en estas líneas

Soy conocedor, porque me dedico a ello, de los deseos, anhelos, sensaciones, fantasías, que se entremezclan cuando una pareja decide empezar un proceso de adopción en sus distintas opciones. Somos consientes, tanto familias como profesionales de la farragosa, engorrosa y larga andadura burocrática y emocional que supone embarcarse en esta aventura. Pero a pesar de todos los pasos, exámenes, cuestionarios, entrevistas incluidas en este largo camino, me pregunto: ¿cómo se puede determinar la idoneidad de las familias que van a recibir a un menor para el resto de su vida?

Debemos ser muy rigurosos en este proceso porque hay veces que los profesionales tenemos que determinar que hay parejas que no están preparadas para adoptar por muy buena, por ejemplo, que sea su posición socioeconómica o cultural. No quiero entrar tampoco a señalar ahora y poner sobre el papel, todos los intereses que hay detrás de aquellas organizaciones nacionales e internacionales que tienen a los niños y niñas para adoptar, pero este también sería un gran debate.

Como decía, por mi desempeño profesional, tengo la gran ventaja de poder “visitar” los dos polos de esta dualidad: la de los adultos y la de los menores. Esto me ha permitido ver lo que sucede al cabo de un tiempo en el que se constituye esta nueva familia. A veces no somos conscientes, de la repercusión profundamente emocional que tienen estos procesos en los propios niños y niñas. Entendemos que al poder ofrecerles un lugar mejor del que dejan, sus inquietudes y miedos desaparecerán, pero en muchos casos no es cierto.

Soy consciente de la diversidad de orígenes en los que se han desarrollado en este sentido los menores. Soy consciente de que muchas parejas saben que vienen cargados con lo que se suele denominar “su mochila”. Un eufemismo al que nos referimos para hablar de los problemas que tienen en sus desarrollos, tanto físicos como psicológicos.

Imaginémonos por un momento, niños que con algunos años de vida, tres, cuatro ya son medianamente conscientes de su lugar y familia de origen y que de repente, casi,  de la noche a la mañana aparecen rodeados de personas extrañas, en muchos casos amenazantes, no me refiero a los futuros padres y madres, sino al personal de los diversos centros, que les llevan a lugares extraños y alejados de los que  conocen o han conocido. Que el miedo, el pánico que les agarra y que no les suelta, incluso, en algunos casos, hasta el final de sus vidas. Que este miedo les lleva a estar en un estado de hiperalerta perpetuo y que no les permite comprender ni saber por un instante que va a ser de ellos. No solo pienso en que les recojan personas bondadosas y cuidadoras, caritativas y con entornos adecuados, que no es ni de lejos, la mayoría. Pensemos, en que se les trasladan a los niños de cualquier manera, sin explicarles absolutamente nada, que son transportados a entornos y centros que ni cumplen con las medidas mínimas para cuidar del bienestar físico y psicológico.  Donde solo “se visten de gala” para atender a las parejas que desean adoptar. Donde el ruido no cesa ni de día ni de noche…

No deseo que se me mal interprete o se piense que soy alguien que está en contra de las adopciones, no es lo que creo, pero hay un largo camino por mejorar este proceso a muchos niveles. Empezando por dejar en muchas ocasiones de ver a estos niños como objetos. Entendiendo, que si al cabo de un tiempo no sé manejarme con ellos o me dan más problemas de los esperados, los puedo devolver (sabemos de unos cuantos casos). Por desgracia siempre habrá menores que necesitan de un hogar y parejas, del tipo que sean, que no pueden tener hijos. Creo que juntarles es necesario para ambos, pero que en muchas ocasiones y aunque parezca paradójico, al que menos tenemos en cuenta en este proceso, es al propio menor. La influencia que en su vida puede tener esta decisión. Ni siguiera se toma el tiempo para imaginar, atisbar y reflexionar con tranquilidad, muchas veces por una falta de una orientación profesional rigurosa,  lo que estos niños ven y sienten, quizás ensordecidos y cegados por la certeza adulta, de que estamos aquí como salvadores y rescatadores de estos menores. Solo digo, que hay a veces que debemos de asumir que en la vida, como muchas otras cosas, no podemos tener hijos de ninguna de las maneras y que esa energía que estos niños necesitan la podemos utilizar para otros menesteres.

No quiero dejar pasar la ocasión, para felicitar de forma sincera y emocionada, a todas aquellas familias y profesionales que sí son conscientes de lo que esto significa y están siempre, a pesar de las dificultades.

Gracias por elegirme y escucharme

 Hoy traigo a este espacio el agradecimiento porque en los últimos tres meses he tenido la oportunidad de agradecer muchas cosas a muchas personas y también, muchas personas me han mostrado su agradecimiento. Por unas y otras, me siento honrado, orgulloso, satisfecho y afortunado.

Y es que el agradecimiento, dar las gracias a alguien es una gran habilidad emocional. Empezaré por dar las gracias a Maribel Navascúes porque me ha inspirado con su último post referente a los Equipos de Innovación. Pero es que en este blog se ha escrito mucho sobre esta cuestión, sobre la gratitud y sobre su gran poder en las relaciones humanas y en el seno de las organizaciones, e incluso se han dado las gracias por anticipado a sabiendas que con ello se reconoce el esfuerzo y compromiso que alguien va a acometer.

Según la RAE; Agradecer es sentir y mostrar gratitud o dar gracias. Y en su Diccionario de las emociones y fenómenos afectivos (me encanta esta definición) Rafael Bisquerra y Giselle Luymuns describen el agradecimiento como sentimiento de valoración por algo recibido, y gratitud como sentimiento que nos induce a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer alguien, predisposición a corresponder a él de alguna manera.

En esta definición hay algo relevante, deja claro que no sólo hay que agradecer lo que se hace, sino también lo que se ha querido hacer, el intento, el esfuerzo en muchas ocasiones se nos olvida agradecerlo, aunque no se consiga el resultado deseado.

Y vaya si es importante el agradecimiento que, en las obras literarias, académicas y de investigación se reserva un apartado para agradecer a todas las personas que han contribuido de alguna manera a su elaboración.

En mi opinión, el agradecimiento constituye una habilidad emocional asociada, tanto a la autonomía emocional, como a la competencia social puesto que en realidad se trata de una valentía emocional (es la capacidad de pensar, hablar y actuar precisamente a pesar del temor o la vergüenza que podamos sentir – Harrier Lerner). Digo valentía porque dar las gracias nos coloca en una posición de humildad, reconocemos una debilidad y vulnerabilidad propia, alguien ha hecho algo -que necesitamos- por nosotros y así lo mostramos.

Yo suelo incluir en mis talleres esta cuestión mediante las 5 valentías +1. Consisten en tener aspiraciones, afrontar retos, enfrentarse a si mismo, establecer valores, empezar ahora mismo. A estas cinco se añade el agradecimiento a quienes te ayudan en el camino.

Al dar las gracias otorgamos reconocimiento y autoestima a quién nos ayuda, y no es necesario esperar a los grandes acontecimientos, situaciones y/o fechas señaladas. Considero que, tal vez, tiene mayor relevancia e importancia el dar las gracias en el interior de nuestros hogares, a las personas más cercanas y queridas, y se nos olvida.

En el día a día se dan infinidad de situaciones y momentos en las que podemos practicar el agradecimiento; alguien ha hecho la comida, alguien ha limpiado la casa, alguien ha servido la comida, alguien ha planchado la ropa, alguien nos da un beso, alguien riega las plantas, alguien nos da un rato de conversación, y un extenso catálogo de momentos y motivos para dar las gracias que en nuestra vida cotidiana pasan desapercibidos y no valoramos ni reconocemos lo suficiente y necesario. A este respecto permitidme que haga un recordatorio, por favor, no olvidemos agradecer cada pequeño detalle con los que otra persona contribuye a nuestro bienestar. Porque si no se dice, el agradecimiento no sirve de nada.

No quiero marcharme hoy sin aprovechar y agradecer a EiTB por ofrecernos este espacio bloguero, a todas y todos los que nos visitáis, a quienes habéis contribuido y contribuís de alguna manera a su dilatada vida,

Para finalizar os dejo dos bonitas muestras de agradecimiento; la famosa frase final de la canción de Lina Morgan, Gracias por venir:  Agradecido y emocionado, solamente puedo decir, Gracias por Venir 

y también Gracias por elegirme de Los Secretos

Por cuidarme tanto y por no irte
Gracias por no decirme
Todo aquello que me pone siempre triste.
Por estar siempre a mi lado sin pedirme explicación
Por hacer que un día malo sea el mejor.
Y no paro por decirte: gracias por elegirme
Gracias por no fallarme
Que a mí la suerte nunca me acompañe
Por contar todos los trozos de las cosas que rompí
Y olvidar lo que nunca quise decir
Yo quiero repetirte: gracias por elegirme.
Si me pierdo en el camino me iluminas con color
Y ese frío que me hiela, ahora es calor
Sólo decirte: gracias por elegirme
Gracias por escucharme
Y fingir que lo que digo es importante
Por seguir aquí a mi lado, sin guardar ningún rencor
Y cambiar por alegría mi dolor.
No quiero irme: gracias por elegirme
Gracias por elegirme, gracias por elegirme
Gracias por elegirme.

 

 

 

Todo es más sencillo


Viernes especial. Tenemos nuestra habitual cita con la inteligencia emocional en nuestra tertulia. Mónica, Sonsoles, Iker, Tomas, Sergio y yo celebramos aniversario ¡10 años desde que este sexteto inauguró un lugar de recreo para compartir lecturas emocionales! Una rareza, una afición tan inusual como necesaria. Un privilegio compartir mesa y mantel una década plagada de conversaciones sin órdenes del día.

Hoy tenemos una cita con “El extraño orden de las Cosas” de Antonio Damasio. Este neurocientífico es un invitado habitual a nuestra tertulia. En 2010 nos animamos con “El error de Descartes”. Un clásico imprescindible. Poco tiempo después volvió a ocupar silla con “Y el cerebro creó al hombre”. Aún no hemos degustado “En busca de Spinoza” pero estoy convencido de que le convocaremos a un próximo menú viernesero. Veremos.

En su última propuesta, Damasio se plantea una original hipótesis: “los sentimientos de dolor y placer, desde el bienestar y el malestar y la enfermedad, habrían sido los catalizadores de los procesos que llevaron al ser humano a interrogarse acerca del mundo y a tratar de comprender y resolver problemas, es decir, a aquello que distingue con mayor claridad la mente humana de la mente de otras especies vivas” Sensatez y originalidad a raudales.

Tradicionalmente, los sentimientos apenas se han tenido en cuenta al describir este proceso tan humano y humanizador que es la cultura. Se les ha atribuido un papel secundario, en minúsculas, frente al papel estelar de la RAZÓN -en mayúsculas- en el cultivo del alma que decía Cicerón. Dualismo cartesiano …

Tres son -según Damasio- las maneras en las que los sentimientos contribuyen a la cultura:

  1. Como factores de motivación de la creación intelectual.
  2. Como controladores del éxito o el fracaso de instrumentos y prácticas culturales.
  3. Participando en la negociación de los ajustes que el proceso cultural requiere a lo largo del tiempo.

Para este neurocientífico … “La confrontación con el dolor, el sufrimiento y la certeza de la muerte -en contraste con la posibilidad aún no alcanzada de bienestar y prosperidad- bien pudiera estar detrás de algunos de los procesos creativos humanos que dieron origen a los instrumentos de cultura. Estos instrumentos son el resultado de una santa alianza entre sentimientos e inteligencia creativa.”

Leo entre asombrado e incómodo, el modesto comienzo de este proceso de creación de la cultura.

Asombrado porque según la tesis del autor, no fue la mente de homo sapiens, el particular “principio constitutivo” de la cultura y el gobierno social. Aunque debiéramos estar acostumbrados a estas burlas del destino (recordemos los varapalos a nuestro ego de Copérnico, Darwin y Freud) seguimos obstinados en el error de autopercibirnos en “nivel dios”.

Incómodo porque debiéramos haber interiorizado que todo es más sencillo y no lo hemos hecho. Para muestra, un botón relativo a lo social. Organismos unicelulares -como las bacterias- utilizaban moléculas químicas hace millones de años para sentir y responder, para detectar determinadas condiciones en el entorno, incluida la presencia de otros organismos, y para decidir sobre las acciones necesarias para organizar y mantenerse con vida en un entorno social determinado. Sin cerebros ni unos ni trinos: ni reptiliano, ni límbico ni racional. Con una sencillez unicelular.

Hoy sabemos que las bacterias cuando crecen en un terreno fértil, rico en nutrientes, pueden permitirse “el lujo” de vivir una vida relativamente independiente; cuando viven en entornos más hostiles, no. En éstos últimos, cuando las bacterias viven en la escasez, se agrupan en colonias. Digamos que son individualistas en la opulencia; sociales para surfear en colonia la escasez. Sociales por deprivación.

La forma más primitiva de vida -las bacterias- crean una dinámica social compleja durante la cual pueden cooperar con otras. El éxito frente a la escasez, a las adversidades del entorno y en la rivalidad con otros grupos, depende de la cooperación entre sus miembros.

“Podemos reconocer en organismos tan simples como las bacterias patrones que anticipan comportamientos que el ser humano ha empleado en la construcción de la cultura. Y en la vida de insectos sociales como las hormigas y las abejas, avispas y termitas. Su comportamiento no está guiado por un sentido filosófico de responsabilidad, sino por las necesidades de regulación de su vida”.

Otra más. La cultura nos hace más humanos. Desde la sencillez. Todo es más sencillo. Como una bacteria.

Derechos Humanos en Entornos Digitales

La Declaración Deusto Derechos Humanos en Entornos Digitales se ha hecho pública esta misma mañana, 26/11/2018, a partir de las 09:30, en el Paraninfo del campus bilbaíno de la Universidad de Deusto. En el programa han intervenido el rector José M. Guibert, SJ, la ministra de Política Territorial y Función Pública Meritxell Batet, el consejero de Gobernanza Pública y Autogobierno del Gobierno Vasco Josu Erkoreka, y han procedido a la lectura de la declaración tres estudiantes de la Universidad de Deusto, Aitziber Agirre, Jaime Baniandrés y Martina Vellani, quienes lo hicieron en euskara, castellano e inglés respectivamente.

Tras este acto se desarrolló una mesa redonda en la que han participado  Adela Cortina, catedrática de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valencia y doctora honoris causa por la Universidad de Deusto, Antonio Ortega, Director General de Personas, Medios y Tecnología de Bankia, Regina Llopis, científica y premio Ada Byron 2017 a la mujer tecnóloga, Eloy Velasco, magistrado-juez de la Audiencia Nacional, bajo la moderación de Iñaki Ortega, profesor en y director de la Deusto Business School, en la sede de la Universidad de Deusto en Madrid.

En un post anterior (Redes Sociales: emociones a flor de piel) hemos tratado la proliferación del uso de las redes sociales y las precauciones que debemos tener a la hora de su uso. Son muchos también las y los autores que analizan desde distintas perspectivas los pros y contras de la digitalización de nuestras vidas.

Es en este sentido que una Declaración de Derechos Humanos en Entornos Digitales no solo era necesaria, sino que cubre un vacío que hasta la fecha nadie se había atrevido a afrontar decididamente.

Esta declaración, según sus autores, no pretende oponerse a la tecnología, que ha venido para quedarse y por mucho tiempo, sino que quiere articularse mediante su humanización asumiendo seis compromisos:

  • La prioridad del ser humanos sobre todas sus creaciones, como la tecnología, que está a su servicio.
  • La integridad de la persona, más allá del reduccionismo de los datos que pretenden cosificarlo.
  • La prevalencia del bien común sobre los intereses particulares, por mayoritarios y legítimos que estos sean.
  • La reivindicación de la autonomía y responsabilidad personales frente a las tendencias paternalistas y desresponsabilizadoras.
  • La equidad y la justicia universal en el acceso, protección y disfrute de los bienes y derechos que posibilitan una vida digna del ser humano.
  • La especial atención a la protección de los menores por su mayor vulnerabilidad y el impacto que la transformación digital tiene en el desarrollo de su personalidad y en su educación.

Tras el preámbulo, se enuncian los dieciséis derechos:

  • Derecho al olvido en internet
  • Derecho a la desconexión en internet
  • Derecho al “legado digital”
  • Derecho a la protección de la integridad personal ante la tecnología
  • Derecho a la libertad de expresión en la red
  • Derecho a la identidad personal digital
  • Derecho a la privacidad en entornos tecnológicos
  • Derecho a la transparencia y responsabilidad en el uso de algoritmos
  • Derecho a disponer de una última instancia humana en las decisiones de sistemas expertos
  • Derecho a la igualdad de oportunidades en la economía digital
  • Derecho a las garantías de los consumidores en el comercio digital
  • Derecho a la propiedad intelectual en la red
  • Derecho a la accesibilidad universal a internet
  • Derecho a la alfabetización digital
  • Derecho a la imparcialidad en la red
  • Derecho a una red segura

A modo de recordatorio, una vez más, la profesora Cortina ha hecho hincapié en los tres poderes del mundo contemporáneo: la empresa, los políticos y los ciudadanos, y ha repetido que las declaraciones, una vez hechas, tienen que ser cumplidas. Vuelvo a citar el texto donde Adela profundiza esta idea:

“Otro mundo es necesario, no sólo posible (…). Y es necesario porque el que tenemos no está a la altura de lo que los seres humanos merecen; no está a la altura de las grandes declaraciones que hemos hecho (Declaración Universal de los Derechos Humanos, Objetivos del Milenio, Objetivos del Desarrollo sostenible, etc.)… tenemos que proteger y respetar los derechos de todos sin exclusiones.

El lenguaje nos compromete (‘le tomo a usted la palabra’)… cuando decimos “Declaramos”, es más que soñar o una utopía, supone un compromiso. Y nuestras realizaciones están muy por debajo de nuestras declaraciones…” (Arantza Echaniz Barrondo, sobre la ponencia de Adela Cortina Nuevo Modelo Social: ¿razones para la esperanza?)

Ahora nos toca a todos asumir nuestro compromiso haciendo que se respeten nuestros derechos y, con igual intensidad, que se respeten los de las y los demás…

¿Por qué tengo miedo?

Recientemente he asistido a un concierto, más bien una meditación comunitaria cantada, de la Hermana Glenda, a quien descubrí hace unos veinte años. Es una cantautora de música cristiana nacida en Chile y con nacionalidad española que se dedica a la evangelización a través de la música. Una de las canciones, que hacía mucho que no escuchaba, me removió por dentro, Nada es imposible para ti. Sus versos todavía resuenan en mí: “¿Por qué tengo miedo? (…) ¿Por qué tengo dudas?”

Como dice mi amigo Roge hay muchos miedos… “Miedos desadaptativos, paralizantes, agresivos, humillantes, cotidianos, invisibles, amigos, condicionados y condicionantes, viejos y nuevos, aceptados, odiados, del pasado, del presente, del futuro… de los más peligrosos. Miedos fóbicos, terroríficos, pavorosos, pero también sutiles, silenciosos, permanentes, depresivos y deprimentes”. A veces nos cuesta vernos como animales y no somos conscientes de que nuestra razón no puede acallar lo que nuestras emociones ‘gritan’ por cada poro de nuestra piel. Ante el miedo nuestro cerebro tiene grabadas tres respuestas: ataque, huida o inmovilidad. He de reconocer que en mí la más habitual es la inmovilidad, el miedo me paraliza, me bloquea. Y, como dice Roge, eso te hace presa fácil de los depredadores y depredadoras, que huelen el miedo y  les excita porque te conviertes en  una presa. ¿Y cuáles son mis mayores miedos, los fantasmas que me acompañan? En mi caso los tengo bien identificados: el rechazo y el abandono… Y esto me habla del miedo a la soledad.

Hay un vídeo muy sugerente de José María Rodríguez Olaizola sj que se titula “¿Se puede bailar con la soledad?” (tiene también un libro con ese título). Como señala puede parecer una paradoja porque el baile evoca algo alegre mientras que la soledad evoca algo triste. En toda vida hay soledad (creo que la mayor constatación de ello es que todas las personas nacemos y morimos solas aunque estemos rodeadas de gente). Hay soledad buscada con la que es fácil bailar. Lo complicado es bailar con esa soledad no buscada, la que te ataca cuando miras las vidas de los demás y te parece que están llenas de vínculos y encuentros mientras que la tuya no lo está. Rodríguez Olaizola da tres claves para bailar con esa soledad: 1) Escuchar la música, aprender a oír los ruidos y voces que nos hablan de vida y nos demuestran que no estamos solos o solas; 2) Aprender a escuchar a las demás personas, a reconocerlas, con sus luces y sus sombras, más allá de sus máscaras; 3) Ofrecer afecto, no exigirlo… ahí empezamos a bailar.

Y merece la pena bailar porque, como señala el siguiente autor al que vamos a mencionar,  “la buena vida se construye con buenas relaciones”Robert Waldinger es el 4º director del Harvard Study of Adult Development, una investigación sobre la vida (trabajo, salud, vida familiar, etc.) de 724 hombres a lo largo de 75 años realizada a través de cuestionarios, entrevistas, historias médicas, etc. La pregunta a la que tratan de dar respuesta en el estudio es: ¿Qué nos hace felices y saludables?  El mencionado estudio comenzó en 1938. En la fecha de la charla, diciembre de 2015, 60 de esos hombres continuaban con vida y seguían participando en el estudio. Había dos grupos iniciales: uno eran alumnos cursando segundo año de carrera en Harvard; el otro eran chicos de los barrios más pobres de Boston. Actualmente están estudiando a los descendientes de los participantes en el estudio, más de 2000, y hace una década se incorporó a las mujeres de los participantes. La conclusión central del estudio no tiene que ver con la fama y el dinero: “Las buenas relaciones nos hacen más felices y más saludables”. Se derivan tres aprendizajes importantes: 1) “Las conexiones sociales nos hacen bien y la soledad mata”; 2)”Lo que importa es la calidad de las relaciones más cercanas”; 3)”Las buenas relaciones no sólo protegen el cuerpo, protegen el cerebro”. No es necesario que las relaciones sean buenas todo el tiempo, en todas hay altibajos, lo importante es saber que se puede contar con la otra persona.

Volviendo a la canción que mencionaba al principio… ¿Por qué tengo miedo sin nada es imposible para ti y, añado, has llenado mi camino de personas que le dan brillo y sentido?

Vídeo final: Si yo, tu

El reto de liderar equipos de innovación en pymes

¡Por fin tengo en mis manos el libro “El reto de liderar equipos de innovación en PyMEs”! Tras el intenso trabajo realizado en el proyecto “Aprender a liderar equipos de innovación”, estoy ilusionada al culminarlo con esta publicación. Creo que es la mejor forma de compartir con todos los participantes, con vosotros, con nuevos equipos y organizaciones, los aprendizajes y experiencias adquiridos a lo largo de estos tres años.

Este libro es el resultado de un trabajo colaborativo entre la UPV/EHU, Innobasque y el Consorcio de Inteligencia EmocionalEdurne Martínez-Moreno, Olga Gómez, Olaia Agirre y yo misma, Maribel Navascués, somos las autoras, con el imprescindible soporte de Sabino Ayestarán, que nos ha regalado un bello prólogo.

En sus páginas hemos querido trasladar los principales aprendizajes de las organizaciones participantes en este proyecto que, entre 2015 y 2017, han activado 20 equipos de innovación, cerrando además un ciclo de cuatro investigaciones iniciadas en 2004, en las que han colaborado 48 organizaciones.

Equipos de Innovación, nuestra aventura.

Soy consciente de que caminamos a hombros de gigantes. La labor pionera de un proyecto colaborativo iniciado en 2004 por Olga Gómez y Sabino Ayestarán, que representaban respectivamente al Cluster del Conocimiento  y a la UPV/EHU, es el germen de un viaje que ha durado 14 años. El carisma, generosidad y conocimientos de ambos han hecho posible este recorrido y que hoy podamos presentar este libro.

Olga Gómez, jefa de proyecto de Innobasque, ha sido incansable dinamizadora, impulsora, facilitadora, tanto en el Cluster de Conocimiento, como en el Consorcio de Inteligencia Emocional, de quien sin duda es el alma y la persona más reconocida.

Olga Gómez Gerbolés: el soul de CIE

Sabino Ayéstarán, Catedrático Emérito de Psicología Social en la UPV/EHU, sus artículos y libros sobre equipos, cambios en la organización y facilitación de equipos de innovación son toda una referencia. Este proyecto no hubiera sido posible sin su ayuda.

Conscientes de esta deuda con todo el trabajo previo, en  “El reto de liderar equipos de innovación en pymes”, incorporamos en la Introducción (origen y antecedentes),  un cuadro resumen con los cuadernos de trabajo, libros y publicaciones resultantes de las 3 investigaciones previas. Este libro detalla la cuarta y última investigación. Sería interesante habilitar un espacio “biblioteca” digital en el que alojar todas las publicaciones y tener acceso a los contenidos de este longevo proyecto en colaboración, ya que, las webs y enlaces a los mismos en su mayoría no están disponibles.

En todas las ediciones de este proyecto, la formación-investigación-evaluación ha permitido unir teoría y práctica, el mundo académico y el mundo de la empresa; esto supone “contrastar desde la experiencia y la aplicación práctica lo que las distintas investigaciones sobre liderazgo y trabajo en equipo proponen“.

Este libro es una Propuesta conceptual y metodológica para la activación de la innovación en pymes dividida en 5 partes:

  1. Parte 1: Teoría e investigación en torno al liderazgo de los equipos de trabajo orientados a la innovación.
  2. Parte 2: Práctica y experiencia en torno a la activación y el liderazgo de equipos de trabajo orientados a la innovación: o cómo transitar de un liderazgo transformacional a un liderazgo compartido.
  3. Parte 3: Caja de herramientas “viva” para la coordinación del equipo de innovación.
  4. Parte 4: Plan de entrenamiento. Activación de la innovación y entrenamiento de competencias.
  5. Parte 5: En primera persona: experiencia de personas y organizaciones que han activado equipos de innovación en sus organizaciones.
  6. Claves de contexto para la innovaciónbibliografía y anexos con plantillas de algunas de las herramientas propuestas.

 

¿Existe cultura innovadora en mi organización?, ¿La innovación es estratégica para nosotros?

¿Cómo es el proceso para dar respuesta a retos y encargos mediante equipos de innovación?, ¿Está mi organización preparada para proyectos en cooperación?

¿Tenemos personas dispuestas, capacitadas, formadas para ser facilitadoras y coordinadoras de equipos de innovación?, ¿Hay experiencia previa?

¿Cómo funciona un equipo de innovación?, ¿Qué sucede en la etapa de formación del equipo?, ¿Y en la de funcionamiento?, ¿Y el cierre?

¿Cuáles son los momentos críticos, momentos de la verdad, en este viaje?

¿Cómo es la experiencia individual de participar en un equipo de innovación?, ¿Hay contagio en el resto de la organización?, ¿Y en el entorno?

 

Si alguna vez te has hecho alguna de estas preguntas, esta publicación quiere ofrecerte algunas pistas. La mayor parte de los retos, encargos, problemas, etc., a los que hoy nos enfrentamos, requieren una mirada distinta, una forma diferente de hacer, nuevas formas de trabajar en equipo.

“Los equipos de innovación son instrumentos para activar la innovación en pymes y organizaciones. A través de los proyectos que desarrollan, contribuyen a generar otro tipo de innovaciones (de producto, proceso, servicio, mercado), a la par que facilitan un cambio cultural y desarrollo de personas orientado a la innovación.

En estos equipos se promueven formas de trabajo que integran la orientación a resultados con el liderazgo compartido, y la innovación en cooperación, entendida como la construcción de nuevo valor desde las diferencias de conocimientos, habilidades y competencias.”

No en todos los casos activar un equipo de innovación va a ser la respuesta, a veces será suficiente con un equipo de mejora, en ocasiones convivirán ambos, pero cuando en la organización decidimos que es necesario hacerlo, las páginas de este libro van a ayudarnos con: conceptos previos, una metodología validada, algunas de las herramientas más adecuadas para el viaje, casos prácticos y los testimonios y experiencias de empresas que ya han activado equipos de innovación.

El punto de partida del lector, sea académicoinvestigador, futuro promotor, facilitador, coordinador, o miembro de un equipo de innovación, le llevará a interesarse más por los resultados de la investigación que ha acompañado a este proyecto (coordinada por Edurne Martinez-Moreno ), por el journey map de la persona coordinadora, la propuesta de plan de entrenamiento para organizaciones y promotores, para las personas facilitadora y coordinadora de equipos de innovación en las organizaciones, por las claves para su contextualización.

Esta publicación quiere servir de ayuda a las organizaciones y empresas que necesitan activar equipos de innovación,  en especial a las personas que tienen que liderar y/o coordinar proyectos de innovación. Hemos podido comprobar que el contexto, tamaño y características de la empresa son determinantes, y por ello este libro quiere hacer un guiño especial a las PyMEs, dado el potencial de mejora en el desarrollo de actividades innovadoras en PyMEs que señala el RIS* 2017. *Regional Innovation Scoreboard

Espero que la lectura y uso de “El reto de liderar equipos de innovación en pymes” sea tan gratificante como lo ha sido para nosotras todo este proceso de trabajo y aprendizaje.  No todo ha sido fácil; como en todos los viajes, hay etapas intensas, de disfrute, también de dudas, de mucha planificación, de espera, de enfados y frustración, de ajustes entre los miembros del equipo, de negociaciones y acuerdos. Dar respuesta al reto, concluir satisfactoriamente el encargo, hacer un cierre adecuado, conseguir y ofrecer reconocimiento entre los miembros del equipo, en la organización y en el entorno, son algunos de los destinos que teníamos marcados en nuestra ruta.

Desde 2015, a lo largo de varias entradas en este blog, he detallado las empresas y organizaciones participantes en el proyecto. Desde aquí mi agradecimiento para todas las personas que han formado parte de equipos de innovación, que han dedicado su tiempo, conocimientos, entusiasmo y compromiso a este proyecto. GRACIAS a todas ellas.

Quiero agradecer también y destacar el gran esfuerzo de mi compañera y coautora, Olaia Agirre, os invito a leer la entrada en su web dedicada a este libro.

“El libro se ha escrito, como no podía ser de otra forma, en cooperación. (…) hemos contribuido para construir conjuntamente nuevo valor a partir de las aportaciones individuales, hasta llegar a esta última versión. Un proceso intenso y enriquecedor, que ha tenido impacto (como todo proyecto de innovación en cooperación), tanto en el resultado final (el libro) como en cada una de las participantes del proceso”.

Además quiero incidir en la dedicación especial, con su participación activa en estos 3 años y su experiencia en equipos de Iñaki Perez.

Hemos contado con la colaboración de Marian Albaina y Lorea Jiménez de Belbin España.

También mi agradecimiento a Pablo Cueva, presidente del Consorcio de Inteligencia Emocional hasta 2016. Desde nuestra primera reunión con la UPV/EHU e Innobasque ha sido un apoyo decisivo en este viaje.

Hay muchas otras personas, equipos y organizaciones que han participado en pasadas ediciones y espero con ilusión sus opiniones y aportaciones tras la lectura atenta de este libro. Entre ellos, aunque no los únicos, mencionar a Javier Barez y Javi Riaño, que conocen la labor de facilitadores de equipos de innovación; ambos son miembros de los más antiguos en el Consorcio de Inteligencia Emocional y compañeros de escritura en este blog.

En “Algunas claves de contexto para la innovación”, al final del libro, el apartado “Personas y equipos emocionalmente inteligentes como agentes de cambio”, nos hacemos eco del “Marco de Aprendizaje Emocional para la Transformación”, elaborado y propuesto por el Consorcio de Inteligencia Emocional.

Quiero expresar que este libro es un logro y homenaje para todos los que desde el CIE lo habéis hecho posible.

Abordar problemas complejos y ofrecer nuevas soluciones es una tarea de equipo. Siempre me ha gustado decir que La innovación está en las personas, y mi paso por este proyecto me ha dado un importante matiz, que la creatividad es de la persona y la innovación es un trabajo de todo el equipo, ¿verdad, Sabino? .Generar conocimiento compartido, y hacerlo entre diferentes.

“Se relaciona el cambio organizacional con la creación de un conocimiento compartido sobre los objetivos, método de trabajo y gestión de la misma organización. Esta innovación organizacional supone aumento de la creatividad y del comportamiento cooperativo en las personas y desarrollo de la transparencia y del liderazgo transformacional en la organización. “

Sabino Ayestarán

Extracto del capítulo Organizaciones basadas en la construcción del conocimiento compartido, incluido en el libro: “Innovación, transparencia y comunicación en grupos y organizaciones. Influencia de las aportaciones teóricas y metodológicas de Sabino Ayestarán”.

Trasladar y traducir estos aprendizajes a proyectos futuros, constituir nuevos equipos, contagiar a otras organizaciones es el reto que tenemos por delante, ¿nos acompañas?

 

El reto de liderar equipos de innovación en PyMEs en la editorial de la UPV/EHU, estará también a la venta en Elkar.

 

La época del postureo

Like. Postureo.

Leo en el diccionario de la RAE el significado de postureo y me encuentro con esta definición: “actitud de adoptar ciertas costumbres o actividades más por ánimo de querer aparentar o causar buena impresión que por auténtica convicción”. Rápidamente me doy cuenta que hay algo que no me encaja completamente. Me paro un instante a pensar con idea de descubrir de qué se trata. ¡¡¡¡Buffff!!!! Creo que se han quedado cortos o, tal vez, el paso del tiempo ha hecho que la descripción del término quede anticuada. No se qué idea tendrán las personas que lean este artículo pero, desde mi punto de vista, el postureo se ha convertido en algo mucho más complejo que la versión moderna, adaptada al uso de las tecnologías, del aparentar, del querer dar una imagen que supongo que habrá acompañado a la humanidad desde los primeros pasos como colectividad civilizada.

Dice la RAE que postureo es una actitud pero lo que yo observo es que, para muchas personas, es mucho más que eso. Hoy ha llegado al punto en que es un modo de vida o, lo que es peor, un modo de conocer la realidad.

Hablamos de postureo cuando hay un uso de las redes sociales que busca trasmitir una imagen que no se corresponde con la realidad. Y no es que la realidad de se asoma a la ventana global de internet no sea verdadera, la cuestión es que es parcialmente sesgada. Supongo que hasta ahí solo nos encontramos con la actualización digital de la necesidad de aparentar o del querer dar una imagen favorable de uno mismo.

Pero con la misma velocidad que avanzan los cambios en nuestra sociedad de la tecnología, este uso conectado con algunas de las necesidades humanas ha mutado al ritmo del impacto de estas herramientas en nuestras vidas y en nuestra sociedad. Imagino que siempre ha habido un cierto riesgo de autoengaño en quienes han deseado esconder ciertas vergüenzas detrás de una apariencia estudiada. Hoy la realidad se desdibuja entre tormentas de información que nos aturden y que limitan nuestra capacidad de conocer la fuente a través de la que acceder a la realidad de forma autónoma. Además, vivimos a una velocidad que nos impide dedicar tiempo a contrastar, a estudiar, a debatir o a dialogar. Consumimos información manufacturada y, con ella, construimos la idea de realidad con la que vivimos.

Una persona con habilidad de conexión a través de las redes sociales puede vivir de ello siendo “influencer“, “youtuber” o “podcaster”. Los medios de comunicación construyen una compleja red de contenidos en los que cada vez más se cuelan “fake news” o “falsas noticias” que se extienden gracias al impacto que producen en un ecosistema con alta velocidad de interacción. Creemos saber lo que pasa en un mundo globalizado pero, casi siempre, lo que conocemos en un trozo pequeño y sesgado de la realidad a la que hemos accedido por la “cocina” de terceros interesados.

Una consecuencia es que los ciudadanos dejamos de reflexionar y de debatir. Y desde esa comodidad resulta mucho más fácil tomar posiciones rápidamente ante las amenazas de los distintos que esforzarse por entender o empatizar. Y así la “cultura de postureo” se convierte en el modo de conectar visiones parciales del mundo con las que, ya ,muchas personas ven y reaccionan ante una globalidad inexistente. Los menores son, por todo esto, fuente de preocupación, pero no tanto por los riesgos de un inadecuado uso de las redes sociales, al menos no solo por ello. Se trata de la primera generación que se va a desarrollar en esta cultura en la que el “like” no solo sirve para generar autoestimas dependientes de una aprobación exterior, sino que corren el riesgo de no aprender el valor de la mirada, la conversación y la convivencia como modo de construcción social.

Como sociedad nos queda el recurso a las emociones observadas como el modo en que las personas vivimos nuestras vidas. Nos queda la inteligencia emocional con la que gestionar una vida emocional en la que haya una exigencia de ver más allá del gesto, del “like”, con la que seguir construyendo relaciones más allá de los postureos, y sociedades en las que las personas y sus historias, todas, sean los valores con los que construir nuestras realidades.

tú también puedes emocionARTE en el cole

contacto con Mari Mar, directora del colegio Trueba, tras una jornada relacionada con la innovación educativa que se celebra en Madrid, qué curioso, la directora del cole en el que curso EGB (Educación General Básica),

8 cursos que equivalen a los seis años de primaria y los 2 primeros de secundaria, un viaje al pasado, desde los 5 a los 13 años aproximadamente, de los 6 a los 14, esa edad en el que el niño está próximo a ingresar en la adolescencia, qué lejos queda,

aunque siempre adolecemos de algo, no importa que te hagas mayor,

y quedo con ella para visitar de nuevo el cole, un viernes por la mañana, aprovechando que estoy con un par de talleres de 7 emociones en Bilbao y Vitoria, visita a los primeros años en el cole, qué rico,

en este ejercicio que me lleva de no reconocer nada de lo que veo, en la entrada, tan cambiada, con las 8 palabras clave del modelo del centro, el taller de Mindfulness, en mis tiempos no existía eso, TRUEBA FOR CHANGE, o el centro de comunicaciones,

pasando a las salas de reuniones, en las que nos encontramos un guiño a las grandes urbes del mundo, Tokio, Nueva York y Madrid sustituidas por Tijuana, Efeso y Artxanda, qué bueno es el sentido del humor, cada vez que lo aplicamos con gusto,

para pasar a recordar poco a poco esas instalaciones en las que juego y crezco, la cancha de baloncesto, la piscina, el campo de fútbol, el corredor para coger los autobuses, el comedor con las bandejas, unas bandejas que sobreviven al tiempo,

qué recuerdos,

pasando por las aulas, el salón de actos, subiendo hasta el último piso, en el que un proyecto inesperado nos recibe, Atapuercos, una recreación en toda regla de una cueva prehistórica que no llego a visitar en profundidad,

está tan oscuro y no tenemos tiempo para prender el fuego,

una cueva que me deja entrever qué bonito es este enfoque en el que nuestros jóvenes desarrollan proyectos en los que se entretejen las materias, y las mates conviven con la historia, y con la geografía, y las ciencias naturales con la tecnología,

y en las que las cajas se rompen, dentro de la cueva, y el grupo experimenta, y volvemos un rato a la pre-historia, como es mi caso, en este cole que no conozco, y que sí recuerdo, vaya si me acuerdo de las bandejas del comedor, Mari Mar,

muchas gracias por este paseo en el tiempo, y por este maravilloso proyecto en el que las emociones, el buen gusto, el hacer colaborativo y el cariño están presentes en cada rincón.

   así lo vimos…

de vuelta a casa busco este vídeo en el que puedes observar cómo luce la vida en la gruta, Atapuercos, en este viaje a la pre-historia, a lo que vive antes de que la historia comience, 14 años y la adolescencia, mira que ha llovido desde ahí.

y dejo para el final un par de fotos, de este concurso de fotografía que nos permite contactar, desde nuestra particular forma de ver el mundo, lente mediante, con el mundo de las emociones,

qué bueno que en un punto del camino se hacen presentes en el cole, emocionARTE, o el arte de la emoción.

Muchas gracias por tu tiempo y tu cariño, Mari Mar, txapelduna, campeona, claro que sí, la próxima te llamo para juntarnos, bandejas mediante, a comer.

Excluidos de la felicidad

La noche del 18 al 19 de octubre, una noche fía y a ratos lluviosa, participé en el recuento nocturno de personas que duermen en la calle que se llevó a cabo de manera simultánea en 26 municipios de la CAPV. Se trata de una acción que viene realizándose desde el año 2010 y forma parte de un amplio estudio sobre la situación de las personas que padecen exclusión residencial grave.

Esta actividad ha sido realizada en el marco del Protocolo de colaboración institucional para la investigación, seguimiento y análisis de las situaciones de exclusión residencial grave en la CAPV. Su principal objetivo es establecer un marco estable de colaboración con relación a las actividades de investigación, reflexión y análisis del fenómeno de la exclusión social severa.

Los primeros datos revelan que en nuestro territorio esa noche durmieron en la calle 435 personas, 390 hombres y 26 mujeres, en 19 casos no se pudo determinar el sexo. Se trata de personas que, o bien se encuentran viviendo literalmente sin techo, o bien permanecen temporalmente en algún recurso con alojamiento.

La cuestión es que estas personas no sólo sufren exclusión residencial grave; sin techo, sin vivienda, con vivienda insegura y con vivienda inadecuada, sino que además y esto es lo que no se analiza suficientemente, sufre exclusión del bienestar emocional y por tanto, exclusión de la felicidad.

Esta es una cuestión que Eduardo Bericat (2016) ha estado analizado en los últimos años y que ha plasmado de manera magistral en su libro Excluidos de la Felicidad. La estratificación social del bienestar emocional en España en el que me inspiro para escribir este post. Bericat en este extraordinario estudio sienta las bases para una teoría de la felicidad, y por lo tanto de una teoría sociológica de la infelicidad.

Nos viene a decir que todas las sociedades constituyen en diferentes épocas unas condiciones existenciales características de tal manera que la felicidad de cada cual está íntimamente ligada tanto a las condiciones del entorno como a la felicidad de los demás.

Ésta es una época postmoderna que no sólo ha generado gran malestar colectivo y compartido, sino que ha establecido los mecanismos para que sea considerado como un malestar personal. De esta manera, las personas recurren a múltiples tipos de terapias para tratar de resolver cada cual a su manera. El problema político derivado de esta cultura estriba en que, si el individuo es el único responsable de su felicidad, también es el único culpable de su sufrimiento.

Cualquier sociología de la felicidad ha de partir de la siguiente premisa; la voluntad y la capacidad de las personas para labrarse por sí mismas la felicidad está sujeta a muchos límites. El bienestar subjetivo no depende exclusivamente de cada cual, sino también de las condiciones sociales que afectan a cada sujeto. Por eso es por lo que han de estudiarse los problemas causantes del malestar emocional de la población para diseñar políticas públicas orientadas a su erradicación (Bericat 2016).

Eduardo Bericat incluye en su obra el índice de bienestar socioemocional (IBSE) que constituye un nuevo modelo de medición de la felicidad. Se trata de un indicador compuesto, de medida multivariable y multidimensional, está basado en un modelo hedónico puro para observar los estados emocionales, y es compatible con la concepción del buen ánimo.

La exploración, validación e interpretación del modelo analítico (basado y contrastado con la Encuesta Social Europea), ha llevado al descubrimiento de este modelo analítico de la felicidad compuesto por cuatro dimensiones que muestra que el grado de bienestar socioemocional experimentado por un individuo está condicionado fundamentalmente por estas cuatro dimensiones; cantidad de Estatus que disfrute en el contexto de sus redes e interacciones sociales, el grado de Poder social que ostente (cantidad de recompensas que adquiera de los demás en función de sus recursos y del grado de control que ejerza sobre las distintas situaciones de su vida), la naturaleza de las Situaciones de su vida, es decir, los rasgos que las caracterizan objetivamente, y por ultimo, el factor Personal, la fortaleza del yo determinada por todas sus capacidades personales, aptitudes, actitudes, valores, experiencia pasada, sabiduría existencial, o de su resiliencia.

Tal como Bericat expone, estas cuatro dimensiones o factores son capaces de captar una buena parte de las estructuras afectivas que pueden llegar a configurar el buen ánimo o la felicidad de los seres humanos. Así, los sentimientos de depresión y soledad están muy vinculados al estatus del individuo; los de tranquilidad y energía emocional a su poder, la felicidad y disfrute de la vida reflejan las condiciones objetivas de la situación; y el orgullo y optimismo son indicios y fundamentos de la fortaleza y de las capacidades de la persona. A cada dimensión le corresponde un determinado tono vital.

En suma, en contra de la idea popular sustentada en el sentido común y en determinadas ideologías interesadas en subrayar que todos los individuos, independientemente de su posición social, pueden si así se lo proponen ser o llegar a ser igualmente felices, los datos obtenido por el estudio demuestran, fuera de toda duda, que la felicidad está muy desigualmente distribuida. Esta conclusión nos enfrenta a la necesidad de analizar y conocer en detalle la estratificación social de la felicidad.

Según este estudio, en España, la puntuación máxima de felicidad alcanza una puntuación de +96,7, sin embargo, la mínima desciende hasta -186,5, lo cual significa que se puede sufrir profundamente y caer en la depresión y la infelicidad mucho más que permanecer alegres y felices.

Si tenemos en cuenta los datos del recuento al que aludo en este post (435 personas que duermen en la calle) y sumamos todas aquellas personas y familias que se encuentran en situación de precariedad y vulnerabilidad social (35.500 hogares vascos tienen en paro a todos sus miembros), podemos hacernos una idea sobre la cantidad de personas que se alejan de las condiciones de felicidad ideales.

Sobre todo, si ponemos el foco en la infancia, en Euskadi, la tasa de pobreza infantil es superior a la de la población general, y la tasa de pobreza infantil relativa sigue siendo muy alta, un 20% mayor que la general.

No cabe duda de que la pobreza y todas aquellas situaciones de precariedad a las que se ven abocadas miles de familias, tiene un fuerte impacto negativo en la vida y las oportunidades de desarrollo de los niños y niñas a largo plazo. Quedarán excluidos y excluidas de la felicidad.

Volviendo al estudio de Bericat, tengamos en cuenta que la situación socioeconómica de los países evoluciona a tenor de sus avatares históricos y cambios en las circunstancias políticas, económicas o morales que les afectan. El bienestar emocional que disfrutan los ciudadanos de un país no es un hecho casual, sino que depende de muchos factores y de los rasgos característicos de cada sociedad.

Personalmente estoy de acuerdo con Eduardo Bericat en que nuestra perspectiva social no se identifica con una concepción individualista y psicoterapéutica que trata de convencernos de que si las personas se lo proponen pueden alcanzar la felicidad. Creemos que hay problemas sociales reales que provocan infelicidad y que la voluntad individual tiene sus limitaciones, puesto que, aunque las personas somos agentes activos con gran capacidad de acción, con voluntad y fortaleza, nos topamos muchas veces con obstáculos insalvables que exceden con mucho a todas esas capacidades y fuerzas.

Potenciar la fortaleza del yo para enfrentarse a las duras condiciones de la vida es muy deseable, pero creer que las personas pueden resolver por sí mismas sus problemas, es creer que la felicidad está siempre al alcance de la mano, constituye un discurso social peligroso de dudosa verosimilitud e intencionalidad ideológica que responsabiliza al individuo de todos sus males.

Partiendo de esta teoría sociológica de la infelicidad existen tres dimensiones fundamentales que relacionan los rasgos característicos de una determinada posición social y los niveles y estructuras afectivas de la felicidad; la falta de dinero y carencia de todo tipo de recursos, la falta de respeto y mala calidad de las relaciones sociales y la falta de sentido, el vacío funcional que una persona experimenta en función de su actividad social.

En cuanto al colectivo de Personas sin Hogar, o Personas en Situación de Exclusión Residencial a las que me refería al comienzo del post, constituyen un grupo de población en el que resulta difícil analizar sus condiciones de vida y más aún sus niveles de bienestar emocional y de felicidad. Si atendemos a los factores en los que se fundamente el estudio de Eduardo Bericat, nuestra sociedad no trata ni valora con respeto a todas estas personas, tienen un mínimo novel de integración y de participación social, sus actividades son únicamente aquellas que les permiten subsistir y satisfacer las mínimas necesidades vitales, y no siempre, no podemos decir que su actividad vital pueda dar sentido a sus vidas personales, son pobres, tienen una permanente carencia de recursos económicos con los que afrontar la vida, la imposibilidad de poseer una vivienda digna les enfrente a mil y uno avatares, además de no poder realizar un proyecto vital.

En definitiva, el problema moral y humano que plantean determinadas ideologías, políticas y decisiones socioeconómicas que promueven unos determinados modelos de exclusión/integración social y sus penas emocionales asociadas, que una sociedad permita que miles (por no decir millones) que niños y niñas no sean felices en su temprana edad, y que por tanto posiblemente tampoco lo sean de mayores no es ética ni moralmente aceptable.

“Sisifeando” … (gerundio del inexistente verbo “sisifear”)

Me atrae el mito de Sísifo. No sé si por la insolencia del personaje, por la crueldad del castigo que sufrió o por la versión de Tiziano en el Prado. Me seduce esa silueta de perdedor, condenado por atentar contra el orden de las cosas …

Alguien que se atrevió a desafiar a los dioses, de entrada, merece respeto. Pero … ¿Quién fue Sísifo? ¿Cuál fue su atrevimiento? Y, reconozcamos el lado morboso del relato, ¿Sufrió lo que debía? ¿Fue merecido su castigo?

Al parecer fue un personaje astuto, sagaz, “vivillo”. ¿Cuál fue su delito? ¿Por chivato? ¿Por impío? ¿Quizá por irreverente?

Según leo, Sísifo engañó a Tánatos -sí, tuvo la astucia de engañar a la muerte-, consiguiendo que nadie muriera por un tiempo. Seguramente no era consciente de los desastres que esta opción produciría.

En aquellos tiempos lejanos este logro provocó quejas. Encabezadas -una vez más- por los dioses: la muerte de la muerte provocó la ira de Hades que veía empobrecer su reino sin nuevas almas que llevarse al inframundo. Caronte, el barquero, no le fue a la zaga: su modelo de negocio basado en óbolos por un transporte en barca entró en crisis.

Sísifo engañó y maniató a Tánatos hasta que otro dios (ay, esa divina solidaridad entre poderosos …) le liberó. Y puso a Sísifo a buen recaudo de Tánatos en el inframundo. Y allí, Sísifo fue obligado a cumplir su castigo: empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada. Piedra que antes de alcanzar la cima de la colina rodaba y rodaba hacia abajo. Y Sísifo tenía que empezar de nuevo. Una y otra vez.

Imagínate qué desesperación. Qué aburrimiento. Qué frustración. Qué absurda. Qué condenada vida …

“Sisifear”… No existe en el diccionario de la RAE (lo he comprobado) pero bien merecería una nueva entrada. Imagino su definición: de Sísifo. Verbo. Dícese de la acción de cumplir condena mediante una actividad sin sentido, sin placer, ni propósito, sin recompensa ni estímulo, eternamente frustrante …

Un eterno día horribloso que diría el Pajarero Loco de Alicia en el País de las Maravillas.

Verbo imperativo (no podría ser de otra manera, es un castigo de dioses), padecido en silencio, invisible. A ratos puedes reconocerte en él. A ratos que se hacen eternos. Momentos infinitos como una condena, empujando rocas que van cayendo a su valle una y otra vez, a lo largo y ancho del día. Ratos en los que te ves a ti mismo en streaming.

Ratos y rocas que parecen inmunes a la erosión, pero también vulnerables. Cuestión de buscar su dinamita.