Inteligencia emocional

Uno y trino: distintas percepciones y emociones en el deporte.

Me encanta “padelear” (*) con mis amigos. Disfruto de su compañía mientras jugamos-perpetramos partidos eternos. Partidos que ni comienzan ni terminan en la pista. Nos ilusionamos con el siguiente. Nos recreamos recordando cada lance del último. Asumimos algunos riesgos, pero … dejémoslo estar.

Viernes tras viernes he comprobado una hipótesis: No son sólo canchas deportivas, son verdaderos “assessment centres” donde cada uno se expresa según su personalidad.

Detrás de cada cancha hay un laboratorio donde experimentamos todo el abanico emocional. Toda una paleta de percepciones.

En una versión actualizada del “nunca nos bañamos en el mismo río”, podríamos decir que jugamos, pero nunca jugamos el mismo partido que el resto. Juntos, pero no revueltos. Diversidad químicamente pura. Cada cuál juega y recuerda según su modo de ver la vida. Pendular, siempre igual y siempre diferente.

Positivo o negativo. Cándido o desconfiado. Perfeccionista o soñador. Nos movemos entre Funes el Memorioso condenado a recordarlo todo y la amnesia de Dory en Nemo. Entre la meticulosidad forense y el nuevo Tales cayendo al pozo absorto en la observación de las estrellas. Impulsor o huidizo. Organizador, retador, indeciso. Jugamos o nos vamos … Diferentes tendencias, distintas contribuciones, múltiples ángulos …

Imaginamos un partido, jugamos otro y recordamos un tercero diferente de los dos anteriores. Antes – Durante – Después. Tres en uno. Uno y trino. Pura vida.

Hay días que soñamos jugadas, imaginamos toques magistrales, diseñamos estrategias. Días gloriciosos. Decía Pepe Risi (Burning) que “cuando un tipo sube a un escenario debe creer que es el mejor. Si no, mejor que no se suba”. Y en la pista. Correcto.

En cuanto la pelota entra por la puerta, la estrategia salta por la ventana. El territorio se come el mapa. Obsolescencia programada. En el pádel, como en las organizaciones. No hay plan que soporte el primer embate del potencial cliente. La verdad no está en la calidez del vestuario. Ni en la oficina. La verdad está ahí fuera.

El más jugoso de todos es siempre el partido recordado. El más rico en matices. El más diverso y plural. No hay coincidencias. No hay consensos. No hay VAR que lo resuelva. Cada cuál recuerda uno diferente. Aquí se mezclan todos los partidos anteriores creando una nueva realidad. Un reto para la psicología del testimonio.

Compartimos espacio y tiempo. Y propósito. Y en este proceso de variaciones con repetición e incluso contradicción, generamos infinitas versiones de un mismo tema. Versiones que crecen de manera exponencial.

Uno y trino. Tres en uno. Tres por cada uno de sus cuatro implicados. Demasiada diversidad, demasiadas versiones para el escueto espacio de este post.  

(*) Inexistente verbo derivado del sustantivo pádel.

Una sencilla historia

Esta es la historia de dos jóvenes que no se conocieron. Él tenía veintisiete años. Ella veinte. Aunque vivían en la misma ciudad, nunca se habían visto. Ni estudiaron en el mismo colegio, ni compartieron amigos, ni sabían de sus gustos y aficiones… Sin embargo, de niños, sin saberlo ninguno de los dos, habían sido casi vecinos.

Él se quedó huérfano a los 15, y a los 17 tuvo que ponerse a trabajar para pagar sus estudios, su casa, su comida… No fueron años fáciles. Afortunadamente, encontró buenos amigos y amigas que estuvieron a su lado y lo adoptaron, arropándolo y apoyándolo en su camino.

Ella se había criado con sus tíos. No tenían hijos. Él era un buen médico, y decidió cuidar de ella al haber nacido con una delicada enfermedad que requería cuidados constantes. Creció con él y su mujer, superó la enfermedad y, durante los fines de semana y las vacaciones, convivía con sus hermanas y sus padres.

Más allá de las circunstancias, los dos habían crecido suficientemente felices y recordaban con mucho cariño y admiración los primeros años de sus respectivas vidas. Junto a esto, tenían algo más en común: ambos habían sido formados por sus familias en los mismos valores y principios, con los mismos objetivos, y ambos llegaron a la adolescencia como jóvenes convencidos, comprometidos y entregados a distintas causas por las que luchaban con sinceridad y dedicación.

Seis años después, él ya tenía dos hijos – un niño y una niña. Ella se vestía de blanco. Habían decidido sus caminos y, siguiendo sus convicciones, habían decidido hacer realidad su sueño: formar cada uno su propia familia. En estas aventuras embarcaron, mientras seguían desarrollando sus carreras académicas y profesionales y, podríamos decir, que con éxito.

Pasaron dieciséis años más para ella hasta que su sueño se rompió en mil pedazos. El de él quedó hecho añicos un año más tarde. A esas alturas, ella ya tenía dos hijos y él era padre de un muchachote y de tres niñas. Los dos sabían que ahora tocaba seguir adelante intentando no perder el norte y asumiendo que, por encima de todo, tenían que estar de pie para sus hijos.

Aconteció que los dos trabajaban en la misma empresa. Por esas casualidades de la vida, un día llegaron finalmente a conocerse sin buscarlo, casi sin querer… Han compartido mucha vida en los últimos seis años… En enero decidieron unir sus vidas para siempre en el mes de marzo. ¡Felicidades y suerte! Os lo merecéis…

 

Algunas preguntas éticas sobre el final de la vida

El martes 5 de febrero participé en una tertulia de Radio Popular conducida por Ramón Bustamante que llevaba por título “La vida es un derecho, no una obligación”. Me acompañaban en la misma: Alberto Agirrebeitia, Iosu Joven y Txema Lorente, quien ha iniciado una petición en Change.org para despenalizar la eutanasia y el suicidio médicamente asistido.  En el blog SOS amatxu se puede conocer la historia que está detrás de esta petición que está cobrando mucho eco en los medios de comunicación. He de reconocer que me conmovió la serenidad y la sonrisa de Txema.

En las siguientes líneas quiero compartir algunas opiniones sobre un tema que está generando mucho debate y que despierta emociones encontradas. Un tema que, además, en los últimos meses está muy presente ya que el 20 de diciembre se aprobó la Proposición de Ley 122/000051, 2018 (Proposición de Ley de derechos y garantías de la dignidad de la persona ante el proceso final de su vida).

¿Qué es la muerte digna? ¿Es la muerte digna un derecho? Parece que existe unanimidad en la idea de que el acceso a cuidados paliativos de calidad es un derecho. Sin embargo, hay confrontación en el hecho de que elegir el momento y la forma de la propia muerte sea un derecho. Esto conlleva hablar de deberes en los demás (profesionales de la salud, sobre todo), implicaciones jurídicas (constitucionales, penales, civiles, etc.), límites en el ejercicio, y necesidad de evitar abusos [9]. Como señala el Institut Borja de Bioética,  “toda reflexión sobre la eutanasia debe enmarcarse en una clara apuesta por la vida de toda persona, y por una vida humana de calidad” [5].

Empecemos aclarando conceptos. Según la OMC, Organización Médica Colegial de España [7]:

Eutanasia: Es la provocación intencionada de la muerte de una persona que padece una enfermedad avanzada o terminal, a petición expresa de ésta, y en un contexto médico”.

Suicidio médicamente asistido: Es la ayuda médica para la realización de un suicidio, ante la solicitud de un enfermo, proporcionándole los fármacos necesarios para que él mismo se los administre”.

Parece que no procede el uso de otros nombres (eutanasia activa, directa, voluntaria o a petición) [2][7][9], y que tanto en un caso como en el otro debe darse la petición libre y repetida en el tiempo [3][4][5][9]. Respecto a la legalidad, según datos de 2017, la eutanasia solo es legal en Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Canadá y Colombia; y el suicidio asistido lo es en Suiza y algunos estados de EE.UU. [3]. Actualmente en Holanda hay un médico procesado por eutanasia aplicada a una mujer de 74 años que había dejado por escrito que ese era su deseo, aunque en otras ocasiones había manifestado lo contrario. Dicho médico dio un sedante a la mujer  con el café sin avisarle y ésta despertó cuando le iba a poner la inyección letal. Su familia tuvo que sujetarle para que pudiera aplicársela [3].

Quienes están a favor de la eutanasia y el suicidio asistido argumentan que socialmente existe un amplio acuerdo al respecto (véase el pantallazo que se muestra a continuación). Habría que matizar qué significa ese apoyo a la eutanasia, ya que el modo de preguntar puede condicionar la respuesta. El Dr. Bátiz, reconocido experto en cuidados paliativos, señala al respecto: “Al ciudadano se le ofrecen dos alternativas a elegir: por un lado, vivir las últimas fases de una enfermedad incurable con dolor grave y sufrimiento de todo tipo y generalmente abandonados; por otro lado, solicitar un final lo más rápido posible. Ante este dilema no es raro que se opte por la eutanasia” [2].

El Dr. Bátiz nos recuerda que “hay que abordar al paciente que se muere en sus cuatro dimensiones, la física o biológica, la psicológica o emocional, la dimensión familiar o social y también la espiritual o trascendental, que no religiosa. Espiritual se refiere al sentido vital” [1]. Así mismo,  señala cómo la medicina paliativa, frente a la eutanasia, propone humanizar el proceso de morir, en las que las siguientes pautas son obligatorias desde la ética de las profesiones sanitarias [2]:

  • “No abandonar al enfermo”, hay que explicarle lo que le va a pasar sin engaños pero con mucha sensibilidad.
  • “Aliviarle el dolor”, que no es algo opcional. La persona enferma es quien sabe sobre la eficacia de la analgesia en su caso.
  • “Limitar tratamientos inútiles”. La obstinación terapéutica también puede hacer morir mal. Saber cuándo parar porque ya no hay cura posible es una buena práctica médica.
  • “Sedar cuando lo necesite”. En los momentos finales se pueden dar síntomas que pueden provocar un sufrimiento insoportable, y que no han respondido a las intervenciones paliativas. En esos casos disminuir la conciencia de la persona para garantizar una muerte serena puede estar indicado y ser una buena práctica.

Diego Gracia, uno de los grandes expertos en bioética en España, señala que “los cuidados paliativos han sido desde sus orígenes un movimiento con profundas raíces éticas y humanizadoras”, cuya filosofía puede resumirse en tres puntos: a) control de los síntomas, actuando por adelantado; b) comunicación abierta y c) apoyo emocional [4].

Me parece muy interesante la propuesta que hace el Institut Borja de Bioética, que no pasa por un legalización indiscriminada sino por una despenalización (que “no implica el reconocimiento de un derecho exigible”) en determinados supuestos en los que entren en conflicto valores que puedan se equiparables a la misma vida y que evidencien la conveniencia de no prolongarla indefinidamente. En estos casos deberían concurrir los siguientes requisitos imprescindibles [5]:

  1. “Enfermedad que conducirá próximamente a la muerte”, lo que hace que los profesionales de la medicina sean interlocutores necesarios.
  2. “Sufrimiento insoportable”, que siempre tiene una connotación subjetiva pero que hay elementos objetivos para valorar.
  3. “Consentimiento explícito del enfermo”, debe ser una opción voluntaria expresada por la persona que se encuentra en esa situación.
  4. “Intervención médica en la práctica de la eutanasia” para garantizar la ausencia de dolor y sufrimiento. Debe darse un asesoramiento sanitario en sentido amplio e interdisciplinar (medicina, enfermería, psicología clínica, trabajo social).
  5. “Revisión ética y notificación legal”, previamente debe contar con el visto bueno de un Comité de Ética Asistencial y posteriormente se debe notificar a la autoridad pertinente.

A la vista las obligaciones éticas de los profesionales de la salud en el final de la vida (véase la foto anterior) me parece muy pertinente la pregunta que se hace el Dr. Bátiz: “¿El médico puede ser el cuidador de la salud de las personas y ser capaz de producir, al mismo tiempo, su muerte intencionada?” [2]. El debate sobre la eutanasia tiene muchas dimensiones y va más allá de si cada uno tenemos derecho a decidir cuándo y cómo morir.

Para terminar un vídeo con una breve entrevista al Dr. Bátiz. Pinchar aquí.

 

Referencias

[1] Apezteguia, Fermín (2018, 21 junio ). No estudié Medicina once años para quitar la vida a un paciente [Entrevista a Jacinto Bátiz]. El Correo. Recuperado de: https://www.elcorreo.com/bizkaia/estudie-medicina-once-20180621120610-nt.html

[2] Bátiz, Jacinto (2009). ¿Y si desea la muerte? Hermes: pentsamendu eta historia aldizkaria = revista de pensamiento e historia; 31: 4-9.

[3] Bomford, Andrew (2019, 31 enero). La polémica sobre las personas que eligen la eutanasia para no sufrir por demencia senil. BBC News. Recuperado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-47062242

[4] Gracia, Diego (2006). Ética y toma de decisiones en el final de la vida. Eidon; 21: 24-29.

[5] Institut Borja de Bioética (2005). Hacia una posible despenalización de la eutanasia: Declaración del Institut Borja de Bioética (Universitat Ramon Llull). Recuperado de:  http://www.ibbioetica.org/eutanasia/euta_cast.pdf

[6] OMC – Organización Médica Colegial de España (2011). Código de deontología médica: Guía de ética médica. Recuperado de: https://www.cgcom.es/codigo_deontologico

[7] OMC – Organización Médica Colegial de España (2016). Atención médica al final de la vida. Documentos del grupo de trabajo. Recuperado de: https://www.cgcom.es/sites/default/files/GT_atencion_medica_final_vida/

[8] Proposición de Ley 122/000051. Proposición de Ley de derechos y garantías de la dignidad de la persona ante el proceso final de su vida. Boletín Oficial de las Cortes Generales. Congreso de los Diputados. 20 de diciembre de 2018.

[9] Simón Lorda, Pablo et al. (2008). Ética y muerte digna: propuesta de consenso sobre un uso correcto de las palabras. Rev. Calidad Asistencial; 23(6): 271-85.

Esquivar la mediocridad, de Xavier Marcet

Esquivar la mediocridad, de Xavier Marcet

Notas sobre management: complejidad, estrategia e innovación.

En esta entrada me permito escribir notas a vuela pluma a medida que voy repasando el libro. No es una síntesis ni un resumen, en todo caso una invitación a leer a Marcet a quien sigo hace tiempo en redes sociales. Sus afamadas síntesis del  Global Peter Drucker Forum, con conceptos como la empresa ambidiestra, la necesidad de explorar y explotarson una inspiración para muchos de nosotros.

Hay muchas afirmaciones en su libro que hemos repetido una y otra vez en el proyecto de equipos de innovación que en diferentes entradas os he contado en este blog.

El reto de liderar equipos de innovación en pymes

Quiero quedarme con : “Evitar el gap entre lo que se dice y lo que se hace”, o, como hemos repetido una y otra vez durante los tres años del proyecto de liderar equipos de innovación, tiene que existir coherencia entre los valores declaradosy los valores practicadosen la organización, sin ella la confianza no es posible. Si sólo adornan las paredes no nos sirven.

Asumir más riesgos, la necesidad de desaprender son algunas de las características que señala Marcet en su libro, y hace énfasis en la necesidad de Autenticidad…“llegarán los ISO de la autenticidad”.

Cuando las personas y equipos se reúnen llega la prueba del algodón,  de ahí que nos insista a Innovar en las reuniones, descartar a los sospechosos habituales, a instalar radares de reuniones inútiles, a controlar la intervención de egos, pesados, rencorosos y vengativos… Esto me recuerda al trabajo desplegado junto a Juanjo Goñi en equipos de I+D en Gipuzkoa cuando hablábamos de no convocar en las reuniones sólo a “los de siempre”, que no hacían sino enquistar los problemas y que desde luego no favorecían la aparición de nuevas ideas. Cuando leo a Marcet siento que sus palabras son de sentido común, que cualquiera que trabaje con personas y equipos se siente identificado. Entonces ¿por qué cuesta tanto?

Xavier Marcet consigue en este libro compilar, agrupar y sintetizar muchas de las ideas sobre innovación y estrategia que en estos últimos años están en boca de todos, y que ya ha ido destilando en sus artículos. Este es un libro de listas, como el mismo dice una de sus tesis favoritas gira en torno a la síntesis y la brevedad. (Me llamó la atención el artículo que Amalio Rey, después de un desayuno con Xavier Marcet, dedicó a La síntesis: esa habilidad tan descuidada y como mejorarla. )

En la introducción de Esquivar la mediocridad, Xavier Marcet sintetiza sí las ideas más destacadas de su libro:

  1. Necesitamos un nuevo management para gestionar la complejidad. El mundo siempre ha sido complicado. Ahora, además, es complejo. Debemos saber gestionar los problemas de lo complicado y enfrentar los dilemas y las paradojas de un mundo complejo.
  2. Esquivar la mediocridad, empeño personal o compartido para escapar de la vulgaridad, de la superficialidad, de la tontería. La mediocridad ni nos inspira ni genera satisfacción diferencial a los clientes. Esquivar la mediocridad es un reto cotidiano.
  3. La autenticidad es la nueva core competence diferencial.Necesitamos empresas con buenos productos o servicios y con buenos relatos. Pero, en un mundo de transparencia total, sin esa autenticidad que hace que lo que decimos y lo que hacemos no diverja, estamos abocados a la mediocridad.
  4. Necesitamos más estrategia, pero menos planificación(el mundo cambia más rápido que nuestra capacidad de planificar)
  5. Estrategia e innovación son arenas que se mezclan. Explotar y explorar. Se imponen las organizaciones ambidiestras.
  6. La innovaciónfracasa la mayoría de las veces porque requiere otra forma de gestionar las empresas y de una agenda propia entre los lideres, que deben tomar riesgos de innovación en primera persona. La innovación no se puede delegar como se hacía con la I+D.
  7. La innovación no está en la tecnología. Está en la mirada. La innovación abierta requiere una mirada abierta.
  8. La agilidad es la condición de cualquier estrategia.
  9. En un mundo de complejidades y de big data, no hay comunicación sin capacidad de síntesis.Gestionar la comunicación es superar la necesidad de decirloy saberlo todo para tomar decisiones.
  10. Es mucho más difícil crear una cultura corporativa que valga la pena que un negocioque de beneficios.
  11. Respetamos a la gente de la que aprendemos. A partir de ahora también deberemos respetar a la gente que nos ayuda a desaprender. Para poder aprender hay que desaprender.
  12. Cuando crees una start-up, intenta tener diez clientes. Después de tener diez clientes ya sabrás de qué va la start-up que has creado. Aléjate de las subvenciones que no coincidan con tu camino.
  13. La autocomplacienciano es una patología de los muy grandes, puede afectar a empresas muy pequeñas. Pero la autocomplaciencia vive en y del pasado. La humildad nos prepara mejor para el futuro. Es más inteligente.
  14. Los directivos que saben delegar multiplican, el resto, si acaso, suman.
  15. Talento llama talentoigual que mediocridad llama mediocridad. Solamente con talento se puede hacer más estrategia y menos planificación.
  16. ¿Cómo vamos a cambiar constantemente las organizaciones sin gente muy comprometida?Los comprometidos vienen motivados de casa y el trabajo de los directivos es no desmotivarlos.
  17. Ser buena persona, preferir la honestidad,continúa siendo algo fundamental, en la vida, en la empresa o en los negocios. Que los arrogantes, los resentidos y los corruptos no nos impidan identificar y trabajar con buenas personas.

 

 

La comunicación no es un aditivo, tiene que ser un ingrediente principal y estar ahí desde el principio. No puedo estar más de acuerdo. En cuanto  a la necesidad de síntesis, también Amalio Rey dedica una entrada a esta competencia imprescindible. Es curioso como hace años al trabajar con equipos, llevaba una anotación “NO tienes que saberlo todo”, en las palabras de Marcet, en mis aprendizajes de estos dos últimos años tomo conciencia de que tampoco tengo que decirlo todo. Sintetizar requiere seleccionar y adaptar a personas y equipos lo verdaderamente significativo a comunicar.

 

Lo verdaderamente difícil es que un proceso de transformación, que hoy tiene que ser integral y acelerado, logre cambios reales. Pasar de los discursos a los hechos. Autenticidad en la conexión. Liderazgo no retórico, liderar desde el ejemplo. Si la innovación o la transformación es algo que sucede los martes por la tarde, esporádico, desconectado del negocio real, del proceso, entonces no tendrá resultados. Me acuerdo de un blog de hace años “los consultores vienen los viernes”….

Tiene que haber cambios en las agendas,cambios en las reuniones, compromiso auténtico. Los cambios no son profundos si no afectan individualmente a las personas de la organización. (En varios de sus artículos profundiza en la importancia de las agendas, Liderar es llenar las agendas de sentido. Si pudiéramos investigar en las agendas de los directivos de las empresas que cerraron, encontraríamos la razón de sus quiebras, la agenda es el espejo de nuestra sensatez)

https://www.sintetia.com/la-agenda-es-el-espejo-de-nuestra-sensatez/

Las nuevas oportunidades difícilmente encajan en estructuras pensadas para oportunidades pasadas, hay que producir, aprender, cambiar, entender, aceptar, explorar nuevas oportunidades. ¿Cómo es realmente el mundo?, tenemos que preguntar para aprenderno para reafirmarnos.

 

Hay que atraer, cultivar y homenajear a los buenos, al talento.

La organización tiene que huir de gruñones, quejicas, pesados y sabelotodos, el oxigeno de la empresa está en las cadenas de inspiración, aquellos que tienen pasión por los detalles, por la innovación, la inocencia, los que construyen alegrías, pequeños ilusionistas, esforzados e inteligentes. Personas fantásticas que nos hacen sentir especiales por pertenecer a comunidades de las que vale la pena participar.

 

Necesitamos novatos, que hagan preguntas de una ingenuidad radical, necesitamos buena gente, que de soporte a los equipos, con paciencia, agilidad, urgencia (los que leen la letra pequeña, los que aseguran la Calidad), los que contagian sueños que no estaban escritos. Personas flexibles, que crean el relato, describen la visión para que se entienda y culmine en trabajo diario, arduo, necesario para construir cadenas de inspiración. Redes invisibles tejidas desde el ejemplo, la humildad del viajero comprometido.

 

Marcet nos habla de la empresa como comunidad, personas, equipos y organizaciones más líquidas, más planas, menos jerarquizadas…, empresas con más transversalidad, menos burocracia, jerarquías lean, responsabilidad distribuida. Encuentro ecos de la de Laloux : “Hace años que escucho a Hamel, a los Birkinshaw, más recientemente a Laloux con su obra magna Reinventar las organizaciones.

(Aunque el libro de Laloux se ha reeditado en una versión más gráfica y resumida, en este caso creo que lo de menos es más no se cumple y prefiero el texto de 400 páginas con el que trabajé en 2017, para contrastar ideas os dejo también los artículos que Julen Iturbe ha escrito sobre el mismo, atentos a : el Blog como recurso en las organizaciones teal)

Una comunidad es el espacio en el que te reconoces sin perder tu identidad.Transitar de empresas basadas en el control, la disciplina, la jerarquía, que actúan como comandos, a empresas en las que lo liquido, Lean, la agilidad, la apertura, las convierte en comunidades donde prima el esfuerzo, la resiliencia, la humildad.

Lideres que desbloquean la energía emprendedora permiten explorar a la vez que explotar.

Nos habla Marcet de una Nueva Cultura de Empresa, basada en la autenticidad, en los resultados (ni todo son ventas, ni todo Happy flowers), equilibrando todos los stakeholders, (usuarios, empleados, accionistas, la sociedad)

La cultura corporativa , cuando nadie nos ve, incluye automatismos, patrones de respuesta, éxitos y fracasos en la memoria colectiva. La forma de leer los contextos, los flujos de comportamiento, las formas de improvisar… La voz auténtica está en los detalles. La cultura de la organización es un mix entre los rasgos que nacen de experiencias memorables y las formas de actuar en los momentos importantes. Muchas de nuestras empresas que hablan de lo importantes que son las personas, centro de la organización, no son coherentes en los momentos de crisis, y por ello no son creíbles, dignas de confianza. La cultura se cuece dentro, pero se juega su valía fuera.

El respeto es un hilo frágil, que nace de la coherencia entre lo que digo y lo que hago. Respetamos de verdad a aquellos de los que aprendemos, nos permiten crecer gracias a explorar caminos que nos insinúan, ejemplos que nos regalan.

 

Abrir este libro por cualquiera de sus páginas es una invitación,un reto, una bofetada, una sugerencia a recorrer nuevos caminos. Hay una selección de pensamientos inspiradores, titulares, conceptos para tuitear y compartir en redes, listas y check list, y sobre todo, muchas ideas para salir de la autocomplaciencia, para cuestionarnos y explorar. ¿Te atreves a probar?.

“HIJO, CUANDO SALGAS NO TE DROGES MUCHO”.

Cada día somos más los compañeros y compañeras psicólogos que estamos alarmados por la gran cantidad de jóvenes que viene a las consultas aquejados por diferentes problemáticas y que en mucha ocasiones tienen un elemento en común, que si bien, no siempre es el origen del problema, si forma parte del mantenimiento del mismo. Me estoy refiriendo al consumo de drogas.

Voy a poner hoy el acento y la reflexión sobre este tema, a través de varios comentarios con adolescentes que consumen y con los que en este momento estoy trabajando.

Uno de los casos es el de una adolescente que estaba, cuando acudió a la consulta, en un proceso de depresión grave con varios intentos autolesivos. También es consumidora de marihuana y hachís de forma habitual. En una de las sesiones que dedicamos a hablar sobre las drogas, ella me lanzó una idea que me hizo pensar de otra manera en este particular.  En esta reflexión me decía que la gente adulta cuando tiene depresión  toma pastillas para no estar mal y evitar de esta manera sentirse de “bajón” (es de todo punto conocido el aumento de las prescripciones de ansiolíticos y antidepresivos que se dan como si se tratasen de caramelos) y que a ella, igual que  a los adultos que se empastillan, si le hace estar mejor emocionalmente el consumo de los porros  porque no lo va a hacer. Esta primera reflexión le llevó a una segunda donde exponía que, por otro lado, no entendía porque si hay algo que le hace sentirse bien emocionalmente y no hechos polvo, no se puede tomar. Aquí tenemos la consecuencia del sempiterno mensaje de nuestra sociedad en la que siempre debemos estar bien y felices, sin necesidad de sufrir por nada.

Como profesionales y educadores tenemos que ser, al menos de momento, firmes en el tema de la prohibición del consumo de drogas, pero si al final se normaliza y se acaba instaurando de forma regulada como sucede ya en países como Canadá, creo que la posición inicial por nuestra parte tendría que ser diferente.

Pensemos por un momento en esta imagen: unos padres hablando con su hijo o hija de catorce años que va a salir de fiesta un fin de semana cualquiera y que le aconsejan sobre un consumo razonado de alcohol en plan: “hija, cuando salgas, no bebas mucho, controla”. Seguramente podamos pensar que no hay nada extraño en este proceder  y que son unos padres coherentes que quieren asegurarse de que su hija o hijo no se pase y venga alcoholizada total o en su peor deriva con un coma etílico. Pero pensemos por un momento en que es el alcohol.

El alcohol es un toxico que produce adicciones y está detrás de la muerte prematura de un  porcentaje no desdeñable de la población.  Pero ya tenemos asumido que el alcohol forma parte de nuestra cultura y ofrecemos la posibilidad a nuestros hijos de consumirlo asumiendo que es algo habitual que no podemos erradicar y por lo tanto, desde esta perspectiva lo que nos queda es aleccionar a los jóvenes en un consumo razonable y “sano”. Ahora Imagínenos por un momento esta otra escena.

Los mismos padres diciendo a su hija de catorce años: “cuando salgas no te droges mucho. Intenta controlas los porros que fumas, un par de ellos te dejamos y las rayas de cocaína solo una que es una droga más fuerte. Y si alguien te ofrece speed acuérdate de no mezclarlo nunca con la cocaína. Cuando ya os vengáis para casa acuérdale de llamarnos para ir a buscarte con el coche que parece que va a llover bastante esta noche.” ¿Qué sentimos ante esta recreación? Puede llegar algún día en que lo hagamos con absoluta normalidad como hacemos hoy en día con el alcohol. ¿Pensáis que estoy siendo muy exagerado?

 

sociocracia y solidaridad, vasca y andaluza, en las montañas

es sábado por la mañana, y nos acercamos de nuevo a este espacio en el que un grupo de personas nos reunimos, para atisbar las claves de las organizaciones del futuro, en este ejercicio que denominamos reimaginando,

donde me voy a encontrar nada más llegar con Marta San Martín, que me presenta a Nora Plaza, otra vasca en Madrid, residente ocasional en Cádiz, ya son 10 añitos, la que va a ser la ponente de este taller de sociocracia práctica,

en esta conversación que abre la mañana, con el taller al que Marta acaba de asistir, un taller de 4 días en el que NER explica cómo aplican los fundamentos de esta forma de trabajar, ellos lo llaman Nuevo Estilo de Relaciones,

una forma de hacer que tiene todo que ver con el taller de hoy, en el que Nora nos introduce en la historia, las figuras se Auguste Compte, padre del positivismo y la sociología, de Kees Boeke y del movimiento quacker,

así como de la escuela que funda, “De werkplaats” (the workshop), un espacio que se rige por la educación social y creativa, el desarrollo comunitario, la automotivación y la satisfacción por aprender haciendo,

una escuela en la que tratamos a los niños como personas adultas, en relación de igualdad con sus profesoras y maestras (on first-name terms with their teachers), qué fácil de enunciar y qué complejo de desarrollar,

una escuela en la que estudia Gerard Endenburg, trabajador de Philips que va a hacer la traslación en el negocio de sus padres de los principios que aprende de niño en su cole, qué curioso, para transformar la organización en un caso de éxito,

por medio de un método de toma de decisiones para gobernar y administrar organizaciones y sociedades basadas en la equivalencia y que se inspira en la cibernética,

qué interesante, si podemos gobernar máquinas, quizás, sólo quizás, alguna de las reglas que apreHendemos para las máquinas, eso de la señal de ida y la de vuelta, por ejemplo, nos sirvan para las personas,

y Nora nos introduce los 3 principios que rigen este ejercicio para cambiar la estructura de poder en las organizaciones, porque cambiando las relaciones de poder estamos cambiando las reglas que rigen este mundo,

  1. la equidad (en procesos en los que todas las voces cuentan, por medio de rondas de palabra),
  2. la transparencia (porque la información es poder),
  3. y la eficiencia (porque estamos aquí, entre otras cosas, para alcanzar una serie de objetivos que nos benefician a todas como comunidad),

3 principios que se articulan por medio de 4 reglas,

  • la estructura de círculos,
  • con una dinámica de representación en el nivel superior de doble enlace,
  • con los procesos de consentimiento, con la objeción como regalo,
  • y de la elección abierta, ese proceso en el que no hay una campaña de un canditado, sino que el grupo se autoregula, y nombra a las 4 personas que pueden ejercer en el siguiente periodo en las funciones de coordinadora, representante, facilitadora y secretaria,

y ahí seguimos un rato, jugando, con un juego de rol, en este ejercicio que parece fácil, pero que tiene tela marinera, en el que vamos a observar nuestra reacción inicial, que se puede traducir o no en una objeción,

cuando la decisión implica ir en contra de los objetivos o del propósito del grupo, o en contra de las tareas que yo misma desempeño,

una objeción que puede moverse hacia el consentimiento, cuando no estamos fundamentalmente de acuerdo, pero podemos vivir temporalmente con ello, tal vez hacemos más corto el tiempo de aplicación y la evaluación de los resultados,

cuando aceptamos por unanimidad, en una decisión que nos vincula, ahí está el reto, que la propuesta es “Good enough for now“, suficientemente buena por ahora, y “Safe enough to try”, suficientemente segura para darle un tiento.

   así lo vimos…

si quieres saber más de sociocracia, 2 enlaces como recomendación,  www.sociocracyforall.org, www.sociocraciapractica.org

y me quedo charlando al final de la reunión con Nora y Mónica, su amiga de infancia, su amiga vieja, otra forma de llamar a nuestra primera amiga, ellas se conocen desde los 11 años, como me pasa a mí con Gidor, mi amigo viejo,

en esta conversación en la que 3 chicas nos juntamos en Madrid, Nora se ha acercado desde Cádiz, su amiga desde Bilbao, yo resido aquí, en el centro del imperio, y la amiga de Nora me comparte su actividad ayer noche,

en esta escuela de vida que se convierte en proceso de voluntariado, ella ha estado anoche en la Cañada Real, ese espacio en el que también es voluntaria mi amiga Eva, y su pareja, Fernando,

y me comenta, radiante, cómo muchas veces, ella, que supuestamente se acerca a dar, con un viaje de 400 km de ida y vuelta por medio, se siente acogida, aceptada, por la persona que es destinataria de lo que ella viene a compartir,

en una dinámica que repite de vez en cuando, y que hoy aprovecha para estar aquí, junto a su amiga vieja, en un sitio a medio camino entre Bilbao y Cádiz, pongamos que hablo de Madrid.

en esta conversación final, Nora nos cuenta por encima las diferencias que observa en la forma en la que las personas se reúnen y se forman los grupos, y hace la diferencia de los grupos con los que colabora en Cádiz, con un liderazgo más personalista,

y los grupos que se forman en otras latitudes, y ahí nos volvemos al norte, con un movimiento más horizontal, más comunitario, dotado también de sus iconos, el padre Arizmendiarrieta, o Kodo Saratxaga, por poner dos ejemplos,

y hablamos de cómo nos influencia la orografía, el clima, la cultura y la historia, en este proceso de desarrollo del liderazgo y de la comunidad, del impulso vertical y del impulso horizontal en cualquier proceso de progreso, social y económico,

de la mano de nuestros valores, acompañadas por nuestras emociones, en este ejercicio tan interesante de bajar los valores a la tierra firme, convertidos en comportamientos, observables y observados, y ojalá cada día más compartidos,

como esta historia que me llega al móvil, y que nos habla de lo vertical y lo horizontal, el ser humano y la naturaleza, valores, emociones y comportamientos, y de la solidaridad de un pueblo.

Y tan bonito le pareció el niño a la montaña, que al verlo correr y reír por su ladera lo quiso sólo para ella. Así que sin pensarlo dos veces, abrió un camino en forma de agujero que se tragó al pequeño.
Al ver qué cada vez había más personas intentando sacar al niño de sus entrañas, la montaña, enfadada, se endureció. No quería dejar de sentir el calor del pequeño acurrucado en su interior.
Más de trescientos valientes lucharon día y noche sin descanso hasta vencer a la montaña.
Hoy, la montaña no es la misma, ya no tiene a Julen, está desierta, vacía.
Los trescientos ganaron la batalla, pero se sienten derrotados.
Hoy nadie sonríe, todos tenemos un nudo en la garganta. Todos, excepto Julen, que de la mano de un ángel hoy observa, y sonríe al ver que él solo ha conseguido sacar la bondad de las personas, la mejor cara de todo un pueblo, de todo un país.
Nadie va a olvidar lo que ha pasado en la montaña. Nadie va a olvidar a Julen.

 

You Never Know …

En algún sitio leí que decidir es un momento de locura. Puedes tener millones de datos, tropecientos mil antecedentes, todo “atado y bien atado” pero -al final- tu decisión es emocional. Para muestra, un botón. Este post.

Camino al trabajo, escucho una historia interesante de una de mis bandas de Rock favoritas. Con final feliz.

2003. Una banda americana digamos de punk rock (cómo nos limitan las etiquetas …) graba la maqueta de lo que está predestinado a ser su séptimo álbum de estudio y nuevo peldaño en su escalera a la fama: “Cigarettes and Valentines”. Ninguna de sus pistas vio la luz. Inédito por la intervención de unos vecinos molestos: los cacos.

Imagino la rabia, la ira de los tres componentes de nuestra banda cuando descubren que meses de trabajo van al traste por una broma del destino.

¿Qué hacer? Su productor -de manera inteligente- les plantea una pregunta poderosa como forma de resolver el dilema: preguntaos a vosotros mismos si en las pistas grabadas está lo mejor que puede dar la banda.

Una ilusión y un proyecto truncados por un acontecimiento imprevisto (un robo) la entrada en escena de unos protagonistas incómodos (cacos), un dilema y una decisión. Operístico …

En un momento de ¿locura? nuestros tres personajes toman una difícil decisión: no recorrer un camino ya andado; explorar otros nuevos. Salir del confort. Y dedicar los siguientes tres meses de su vida a crear “algo totalmente nuevo”.

¿Quiénes eran y son? Billie Joe Armstrong, Mike Dirnt y Tré Cool. Green Day. Les disfruté con César en 2013 en Kobetamendi.

¿Su nueva propuesta en 2004? “American Idiot”20.000.000 de copias vendidas, Grammy, 79 puntos sobre 100 en Metacritic. Un antes y un después.

No valoramos lo suficiente lo azaroso, la casualidad, el impacto de “los cisnes negros” en nuestras vidas. Abrazamos heurísticos, certezas entrecomilladas y con ellas interpretamos la realidad. Nos gustan los atajos mentales. Y -rehenes del atajo- así como vemos el universo, actuamos en él. Predecibles adictos a las predicciones.

O ¿Frutos del azar en un universo repleto de incertidumbre y potencialidad, sin límites, sin fronteras?

Abrazamos el racionalismo. Y, sin embargo, decidimos desde la emoción y racionalizamos “post hoc” como obsesivo compulsivos tras realizar nuestro particular ritual. Luego nos justificaremos. Nos disculparemos … Eso sí, infoxicados.

El futuro -ese apartamento en el que nos vamos a instalar para el resto de nuestra vida- no está escrito. Quizá nos guíe hasta allí algún caco al robarnos parte de nuestro ego. Quizá ese caco se apellide serendipia. Quizá se lo tengamos que agradecer. Quizá ese futuro también tenga forma de canción.

You never know …

Disonancias

Algunas veces, quizás más de las que pensamos – al menos a mí me pasa -, las circunstancias de la vida, nuestra educación, nuestra profesión, nuestras creencias y conocimientos, nuestras tendencias y razonamientos, nuestra familia y círculo de amistades, la salud, el género, nuestras costumbres y nuestro propio carácter nos hacen afrontar algunos episodios vitales concretos pensado que somos capaces de superar cualquier cosa o, por el contrario, sumiéndonos en un cierto desánimo: nos venimos arriba o nos venimos abajo. Cómo los resolvamos y cuánto tiempo estemos en una u otra posición dependerán de la gravedad, duración, intensidad e implicación emocional del episodio en cuestión e, inexorable y curiosamente, de todos y cada uno de los factores mencionados al comienzo de este párrafo. Como dijo Ortega y Gasset, yo soy yo y mi circunstancia.

Además de estos episodios vitales concretos, diremos que especiales, si hemos llegado hoy hasta aquí es porque hemos ido viviendo cada fase de nuestra vida – cada año, mes, semana, día, hora, minuto y segundo – y con mayor o menor éxito hemos sabido y podido sobrevivir.

Así de feliz, alegre, satisfecho y seguro de mí mismo y de mis capacidades para la supervivencia estaba yo, hasta que hace unos días recibí un informe de unas pruebas psicotécnicas que realicé recientemente en el que se me decía, entre otras cosas muy positivas – por desgracia acabamos fijándonos siempre casi exclusivamente en aquello que no nos gusta, que nos baja la puntuación o que no queremos que nos digan -, que tenía que

ganar en autoconfianza y autoestima, aprendiendo estrategias de resolución de conflictos y de comunicación adecuadas para ser más asertivo, con objeto de aprender a gestionar y resolver los conflictos en las relaciones afectivas y controlar la necesidad de aprobación por parte de los demás y así intentar evitar situaciones de abuso hacia mi persona y vías de escape inadecuadas, con objeto de establecer vínculos afectivos duraderos y sanos

Echando la vista atrás y recapacitando sobre estas últimas palabras, he caído en la cuenta de que ciertamente ha habido experiencias vividas que han sido particularmente conflictivas y dolorosas, de larga duración y que, si bien he salido de ellas porque hoy estoy aquí escribiendo, los daños colaterales durante y después de su paso podrían haberme pasado desapercibidos, y no solo, sino que las estrategias de resolución de las mismas quizás no hayan sido las más adecuadas, prolongando innecesariamente en el tiempo los efectos negativos y condicionando mi conducta incluso a día de hoy.

Tras tomar la decisión de poner manos a la obra para afrontar este nuevo reto de aprendizaje, he comenzado a buscar documentación, para profundizar en este tema, y a poner en práctica algunas técnicas básicas para intentar automatizar mi comunicación asertiva. Obviamente, a la mayor brevedad buscaré también la colaboración de alguna persona experta con la que contrastar tanto la búsqueda como la puesta en práctica, no vaya a ser que el remedio con el intento de autoterapia resulte peor que la enfermedad

¿Quién no ha oído hablar de la asertividad? Ahora bien, ¿sabemos qué es? Es más, ¿somos capaces de ser asertivos de forma proactiva, consciente y operativa? Me temo, y ojalá me equivocara, que la respuesta no es muy halagüeña. Basta ver un rato – mejor corto que largo – alguna tertulia televisiva o escuchar durante menos tiempo todavía algún debate o discurso político… O más cerca de nosotros: las discusiones con nuestra pareja, hijas o hijos, amistades, familiares, vecinos, responsables laborales, colegas, amistades, etc.

Nos han hecho creer que ser asertivo consiste en defender lo que pienso, empezar a decir que no y exigir que me respeten. Pero, ¿refleja esto una verdadera comunicación asertiva?

Experimentamos que defender nuestros derechos con firmeza nos hace sentir que hacemos que se respeten nuestras  opiniones y convicciones, nos da seguridad en nosotros/as mismas/os, pero muchas veces, confrontados con las exigencias de quienes nos rodean, acabamos tirando la toalla y claudicamos adoptando una actitud pasiva, incoherente e incómoda que, tarde o temprano, cuando ya no podemos más acabará haciéndonos estallar.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua nos dice que disonancia, del latín dissonantia, es bien un sonido desagradable, o la falta de la conformidad o proporción que naturalmente debe tener algo o, en música, un acorde no consonante, esto es, no armónico. En cualquier caso, algo que no encaja, que llama la atención por distanciarse de lo esperado y que puede ser desagradable.

Leon Festinger en los años cincuenta del siglo XX propone su teoría de la disonancia cognitiva refiriéndose a esos momentos o situaciones en los que tenemos la sensación de no actuar coherentemente con relación a nuestras creencias, ideas, conocimientos o pensamientos y que se manifiesta a través de sentimientos de incomodidad y de conflicto interno que instintivamente buscamos resolver. Y en muchos casos, resolvemos claudicando.

La comunicación asertiva consiste en afrontar estas disonancias sin olvidar que nuestros derechos terminan donde comienzan los de las demás personas, esto es, de forma empática y, como afirmó el Dr. Marshall B. Rosenberg, no violenta, reconociendo que detrás de cada uno de nuestros actos hay una necesidad no satisfecha (Pau F. Navarro, Desarrolla Tu Comunicación Asertiva: Guía Paso a Paso).

De momento, la técnica que estoy intentando aplicar es la que, como fruto de la lectura, he denominado obsenepe. Es una regla mnemotécnica para recordar los cuatro elementos que componen una fórmula para ejercitar la comunicación asertiva:

Ob: Observar sin juzgar. De la manera más objetiva posible sin evaluar.
Se: Identificar cómo me siento, qué me hace sentir lo que observo.
Ne: Identificar mi(s) necesidad(es) no satisfecha(s), esto es, qué es lo que me hace sentir así.
Pe: Formular una petición clara. Expresar claramente lo que se quiere o espera de los demás.

Ejemplos de comunicación asertiva (Navarro, Op. Cit.)

Si unimos las 4 etapas de la comunicación asertiva quedaría algo así:
1- Observación: Cuando veo/oigo [tu observación]
2- Sentimiento: Siento que [tu sentimiento]
3- Necesitad: Porque necesito [tu necesidad no satisfecha]
4- Petición: ¿Podrías/Te importaría hacer [algo concreto]?

Imagínate que quieres pedirle a un compañero de trabajo que deje de presentar los proyectos en equipo como si él fuera el único responsable. Sí, un día puedes perder la paciencia y decirle “¡Estoy harto de que nunca me reconozcas nada!”.

O también puedes usar este esquema asertivo y decir:

Las dos últimas veces que has presentado el proyecto no has mencionado mis aportaciones (tu observación) y eso me desconcierta (tu sentimiento) porque me gustaría que se reconociera mi trabajo (tu necesidad). ¿Te importaría mencionar de qué forma yo también he colaborado la próxima vez que lo presentes? (tu petición)

Ahora supón que tu pareja se pasa varias horas al día viendo series en la televisión y lleváis meses sin hacer algo juntos.

Puedes decirle: “Está claro que ya no te importo porque nunca salimos juntos”

O usar la comunicación asertiva y decirlo así:

Llevamos varios meses sin salir a hacer algo juntos (la observación) y eso me entristece (tu sentimiento) porque me gustaría sentir que me quieres (tu necesidad). ¿Podemos salir este sábado a cenar a nuestro restaurante favorito? (tu petición)

A menudo no será necesario que menciones todos los componentes del proceso porque ya quedarán claros, pero al principio es buena idea que te acostumbres para no dar pie a otras interpretaciones.

Tras varios días ejercitándome con el obsenepe he de reconocer que mi percepción de la realidad circundante se ha enriquecido, que me siento más relajado, que percibo que mi actitud de diálogo con las demás personas se va modificando  poco a poco y que he descubierto a un interlocutor al que casi no prestaba ninguna atención y con el que necesitaba poner en práctica mi asertividad: yo mismo. Pero como toda técnica, hay que seguir practicando.

¿Por qué nos enamoramos de la piedra?

Hace tiempo que me ronda por la cabeza una pregunta, por qué nos enamoramos de las piedras que encontramos en el camino. Tropezar no es malo, encariñarse de las piedras sí. Las relaciones son una gran fuente de alegría y felicidad pero también de dolor y sufrimiento, y más si no aprendemos y cometemos una y otra vez los mismos errores. Y da lo mismo que hablemos de amistades, familia o pareja.

Hace unos meses le escribía el siguiente correo a una persona muy querida que estaba pasando por un problema de pareja.

 

Asunto: Quiero compartir esto contigo…

 

No sé si te van a gustar mis palabras pero no puedo quedarme indiferente ante lo que te está sucediendo porque me duele verte sufrir.

 

Sé que estás enamorada. Sé que la lealtad a los que quieres es muy importante para ti. Sé que tu nivel de compromiso con las personas es muy elevado. Sé cuánto valoras la amistad, la familia y la pareja.

 

Quiero compartir contigo lo que me preocupa. Sé que puedes y quieres perdonar. Ten en cuenta que se puede perdonar y a la vez acabar con una relación que te hace sufrir. Cuando no se coincide en los proyectos de vida y en los planteamientos vitales eso es una fuente inagotable de sufrimiento (y eso es válido para amistades, familia, etc.). Te lo digo con conocimiento de causa. Es terrible estar en pareja y sentirte absolutamente sola.

El problema es que para cuando te das cuenta ya tienes cicatrices muy profundas que tardan en curar. Porque el corazón se te rompe con cada traición, decepción, falta de amor, etc. Tú tienes muchas personas que estamos dispuestas a recoger los trozos pero cada vez los pedazos son más pequeños. Y, además, seguro que cada vez te vas sintiendo más pequeña y acabas convencida de que el problema está en ti. A mí me costó salir de eso. Sé que el padre de mis hijos no es malo, pero sí que era incapaz de darme lo que yo necesito. Y no lo he comprendido por completo hasta que me he encontrado con mi actual pareja. Cuando ves la vida de una forma parecida y miras en la misma dirección todo es diferente y merece la pena superar cualquier contratiempo.

 

Espero no haberte molestado. Te quiero y puedes contar conmigo.

Es cierto que nos resulta mucho más fácil ver el camino del fracaso en carne ajena que en la nuestra propia. Pero no es menos cierto que a menudo nos obstinamos en el error y no aprendemos, repetimos una y otra vez las mismas conductas y los mismos errores de concepto. Muchas veces se debe a un exceso de ingenuidad y de confianza… ¿Cómo vamos a desconfiar de esa persona tan ‘maravillosa’ que tenemos enfrente?… ¿No será culpa nuestra? Algo habremos hecho mal… Nuestro amor seguro que le hace cambiar… ¿Cómo no le voy a dar otra oportunidad?… Lo peor de esto es que poco a poco mina la autoconfianza, el autoconcepto y la seguridad de quien siempre está dispuesto o dispuesta a dar… Las decepciones, la desilusión, la sensación de fracaso es cada vez mayor y el corazón se rompe en pedazos cada vez más pequeños lo que hace más difícil repararlo. Y cómo duele  ver a alguien a quien aprecias y valoras caer en esa espiral autodestructiva sin poder hacer nada más que recoger y guardar los pedacitos…

Probablemente el gran problema es que queremos y nos quieren mal. Todo empieza por amarnos y respetarnos sin olvidar nunca a la persona más importante de nuestra vida, que es quien nos mira todos los días en el espejo. Como escuché hace mucho tiempo… Nadie da lo que no tiene.

La hora de despertarnos juntos

Inicio el año en este blog con el repaso de La hora de despertarnos juntos, novela de Kirmen Uribe que leí a finales de 2016. Un libro que de nuevo, como lo hizo Bilbao-New York-Bilbao, me llevaba a las salas del Museo de Bellas Artes de Bilbao, puesto que uno de sus primeros capítulos le dedica casi 4 páginas a la descripción de la obra “Noche de artistas en Ibaigane”, pintada por Antonio de Guezala y adquirida por el Museo hace diez años.

Vuelvo a las emociones que generó en mi esta novela gracias al regalo que estas navidades nos ha hecho el museo bilbaíno. Durante todas las fiestas la entrada era gratuita y el propio Kirmen Uribe ha prestado sus textos para dar forma a una nueva exposición que conmemora el 110 aniversario del Museo. El título de la muestra es sugerente:  El alfabeto del museo de Bilbao, una reordenación de las obras de su colección permanente en 31 letras, 31 salas, 31 palabras, tanto en Euskara, inglés, francés o español, que se convierten en una invitación a mirar de nuevo, a mirar más despacio.

En el cuadro de la fiesta en Ibaigane, las caras de los asistentes son apenas una mancha, una invitación a imaginar, y tal vez es ese detalle el que me devuelve a la historia de Txomin Letamendi y los sueños de un trompetista transformado en espía, en plena Segunda Guerra Mundial.

Kirmen Uribe pinta con palabras, por lo que adentrarse en su obra tiene algo del deleite de contemplar una obra de arte. Guezala, no sólo es el autor del cuadro descrito en este libro, también es personaje del mismo, y tiene algo de Alter Ego del propio Kirmen Uribe, como el , mezcla diferentes técnicas artísticas, pintura, escenografía… viaja, mira hacia el exterior “Gezala se volcó en el potencial de la ciudad, en clara sintonía con la sensibilidad de los jóvenes de entonces, quienes se persuadieron de que el verdadero renacimiento de la cultura vasca provendría de las ciudades, del progreso, y no de una mirada nostálgica al pasado”. (…)Bilbao transformada en París: los colores, el movimiento, la sonoridad.”

Ya me había ganado la forma de narrar, la sutileza, la poesía de Kirmen Uribe en Lo que mueve el mundo, del que ya escribí en este blog. En La hora de despertarnos juntos vuelve a ahondar en nuestra historia reciente, la historia de una familia vasca en la preguerra, la guerra civil, el franquismo….

A través de la historia de amor entre el músico Txomin Letamendi y  Karmele Urresti, que le sigue por medio mundo, Kirmen Uribe interroga al lector, se interroga a si mismo ¿cuánto quieres saber de esta historia, de tu historia, de tu pasado? El propio autor cuenta en una entrevista  que muchos lectores le han escrito para hablarle de relatos similares en sus familias, para preguntarle por la veracidad de algunos datos,  como el listado de agentes nazis en Bilbao…

Atrevernos, estar dispuestos a conocer, a conocernos, indagar, contrastar, encontrar muchos más matices de los que habitualmente se nos muestran, muchos más detalles, más ideas, más argumentos, más experiencias. Parar, mirar, escuchar, leer, me parece más necesario que nunca en unos tiempos de tanto ruido mediático.

Hoy me parece un buen día para viajar  de nuevo  con La hora de despertarnos juntos, para reconocer y recuperar el valor de tantas personas que soñaban con un mundo más justo.

Lucharán contra los totalitarismos y por la libertad. Algún día Franco caerá. Eso creen. Eso les prometen los aliados. Aunque nunca ocurrirá.” 

¿Qué más tiene que suceder?¿Cuánto vamos a esperar para volver a despertarnos juntos?