Inteligencia emocional

So happy …

Buscar “la felicidad” está sobrevalorado.

No me refiero a la Aristotélica, ni a la que combina placer, virtud y propósito. Me refiero a esa visión consumista y ramplona que se extiende por doquier como una plaga en diferentes formatos y ofertas.

“Happyfrívola” en lo social, de un individualismo supino.

“Happycrática” porque se fundamenta en que “tienes aquello que mereces porque tus actos son los causantes de cuanto te sucede”. Sin tener en cuenta las loterías que te han tocado -o no- a lo largo y ancho de tu vida: desde tus genes, hasta el país donde naciste por casualidad …

“Happyinsaciable” ya que, cuando consigues lo que deseas, pierde interés y produce frustración. Como viajar en una noria hedónica. Nuevamente “Insert coin”.

Así lo denuncian Cabanas e Illouz en “Happycracia” nuestra última lectura de la tertulia emocional que en septiembre cumplirá 14 años de lecturas-excusas para conversar sobre afectos y emociones.

“Sé feliz” al modo y manera de estas visiones “happycráticas” se ha convertido en obsesivo mandamiento. Un bien supremo a cuyas demandas debes adaptarte. El altar donde postrarse. Porque puedes y debes ser permanentemente feliz de acuerdo con los cánones establecidos. De lo contrario “sufrirás lo que mereces”.

Lástima que la felicidad soporte mal el imperativo. Aversión que comparte con otros verbos como amar, soñar, …Sé tú mismo.

Y, así como la obsesión por el tiempo nos hizo esclavos del reloj (tic tac tic tac tic tac) lo “happy” se ha convertido en idea persistente y recurrente.

Objeto de rumiación que regurgitamos para masticar una y otra vez sin hacer la digestión.

Y -como siempre hay un roto para un descosido- la “industria de la felicidad” te sugiere una amplia oferta de productos para “asaltar los cielos para robar el fuego”. Igual que Prometeo. Y, para ser feliz, te ofrece un perfecto cocktail de dopamina, serotonina, anandamida, oxitocinas, y endorfinas. En “román paladino”: 4 billones de dólares en distintos productos según estimaciones de Kotter and Wheal para 2016 en “Robar el fuego”.

Ser feliz es el anhelo de todo ser humano. No conozco adversarios de la auténtica felicidad. Como tampoco he visto enemigo declarados de la verdadera ciencia o de la verdadera democracia.

Pero -es mi opinión- esa visión de la felicidad, reduccionista, consumista.

las 3 llamadas

érase que se era una relación preciosa entre 2 hermanas, que crecen juntas, separadas por 4 años de edad, en una casa problemática, en la que hay varias enfermedades, la madre no tiene gran auto-estima, ya que su madre estaba enamorada de su hermano mayor, y su padre era marino en la época terrible del marino mercante de antaño, en el que pasaba una campaña de 11 meses fuera de casa, con 1 mes de vacaciones en casa, el padre no tiene gran auto-estima, mayor de 3 hermanos, huérfano de madre a los 7, con un padre que se muere de la pena y culpa, y des-aparece para sus hijos, tras un accidente en el domicilio familiar, tras una discusión,

ella ama de casa tradicional, como su madre, a la que quiere emular, se va a casar con un hombre marino, como su padre amado, qué curiosa es la vida, repetimos historia hasta que la sanamos, él marino, única carrera que se auto-financia con los periodos de práctica,

2 enfermedades de auto-estima de la mamá y el papá que se juntan, vaya, si son la misma, a la que se va a añadir la tercera, la de la distancia y los celos, que se agravan con el alcohol,

en este hogar crecen las 2 hermanas, no es de extrañar que en una época de su vida tengan una relación de uña y carne, casi simbiótica, un amor in-descriptible, un apoyo mutuo que va a mudar poco a poco,

cuando encuentran pareja, cada una la suya, que les van a separar a mundos bien diferentes, y la comunicación total va dando paso a la distancia, a la comunicación a ratos, y empieza a aflorar una especie de competición por qué vida es mejor, la tuya o la mía,

que opción de vida tiene más éxito, la tuya o la mía,

una de las dos, la mayor, es emprendedora como la madre, y va a fracasar en el intento, fracaso que se lleva su matrimonio por delante, cuando no entra el dinero por la puerta el amor sale por la ventana, y no sólo pierde la pareja, tmbn va a perder sus 2 hijas,

porque su pareja es mexicana, y se va a llevar a las niñas, 2, como las 2 hermanas, a un mundo de kilómetros de distancia, desde donde incumple como una campeona el convenio de separación que tienen firmado,

y empiezan a ocurrir cosas extrañas entre las dos, cuando una le pide a la otra que no se la salte, que no invite a sus sobrinos de vuelta a España sin su consentimiento, le pide expresamente que no los compre con regalos ni dinero,

y su hermana menor hace de la petición un burruño, y le invita primero a su sobrina mayor, pagándole el viaje, sin comunicárselo a su hermana,

primera llamada que no se hizo,

para invitarle después a la sobrina menor, repitiendo el proceso,

segunda llamada que no se hizo,

como no le llama cuando su madre está a punto de morir, cuando le llevan de casa a un geriátrico y llaman a un cura para la extremaunción, ama está a las puertas de la muerte, ya no respira, ella está próxima a su madre, su hermana mayor vive a 700 kilómetros de distancia,

tercera llamada que no se hizo,

3 llamadas que les van a separar para siempre, porque nadie está obligado a seguir relacionándose con una persona que no respeta las leyes del amor y del orden familiar, que no respeta los fundamentos de una relación ni en la vida ni en la muerte.

 

y tú, ¿qué haces cuando descubres que lo que sientes y vives a alguien, supuestamente cercano, le importa 3 pepinos?

 

así lo vimos…

3 pepinillos son el símbolo chiquitín de 3 pepinos,

uno de ellos representa la energía masculina de una de las 2 sobrinas, vamos a poner la mayor, perjudicada por alienación parental que su madre mexicana desarrolla hacia su madre española, la emprendedora, hermana mayor del cuento,

otro de ellos representa la energía femenina de una de las 2 sobrinas, vamos a poner la pequeña, igual de perjudicada o más que la mayor, le pilló el bollo cuando era más pequeña, y toda niña necesita a sus 2 madres,

y el tercero representa la energía de la madre muerta, la abuela que está de tránsito, la energía de la vida que se va y vuelve, en la forma de un nuevo ser, seguramente mujer, como todo el cuento, casi ausente de hombres, o lleno de hombres ausentes,

vamos a poner que la llamada primera que no se hizo habla de la repercusión del des-amor y del des-ordenen la energía masculina del ser adulto sano en formación, el que facilita una vida plena y consciente,

la segunda llamada que no se hizo habla de la repercusión que va a tener el des-amor y del des-orden en el crecimiento de la madre protectora nutricia, energía que permite que el amor y el cuidado aflore en nuestras vidas,

mientras que la tercera llamada que no se hizo habla de la repercusión del des-amor y del des-orden en la niña natural por venir, una energía que habla de nuestra capacidad de jugar y de dis-frutar en una vida plena,

tal vez por eso hoy esta historia la relaciono con 3 retos 4 us, en este mundo tan bueno, bonito y verdadero, en el que todas nosotras vivimos historias que nos van a costar comprender, asentar, mover,

historias que nos TRANSforman cuando cambiamos el por qué a mí por para qué yo, por qué me pasa esto a mí, pobrecita víctima, a para qué he elegido yo esta historia de vida, pregunta que nos abre las puertas de par en par hacia la responsabilidad personal,

tmbn al amor y al dis-frute en nuestra mejor opción por venir.

 

en este cuento en el que los hombres están ausentes dedicamos la historia de las dos hermanas a los dos abuelos José, al José carpintero, padre de Miguel el marino, y al José marino, padre de la mujer que eligió a un marino en su vida,

2 hombres ausentes más, no sé si conoces alguno, uno de los dos hablaba de “susedidos”, situaciones de vida que ocurrieron, son verídicas, aunque no te las puedas creer, porque en la vida, muchas veces, más de las que creemos, de eso hablamos en una vida de película,

la realidad supera con creces a la ficción.

Erótica de la negativdad

Foto de Adrian Swancar en Unsplash

En nuestra calidad de mamíferos superiores no podemos escapar, total y afortunadamente, de nuestros instintos. Es decir, no podemos dejar de ser, mal que nos pese, animales. ¡No queda otra que reconocerlo! Evolutivamente, nuestros cerebros están programados, entre otras cosas, para la supervivencia, para defendernos y/o protegernos de los posibles peligros que acechen nuestra vida o la de nuestra manada. Estamos genéticamente programados/as para sospechar, percibir, reconocer o intuir lo desconocido que podría hacernos daño o aniquilarnos individual o colectivamente. Es por esto que tendemos más a percibir lo negativo y lo peligroso que lo positivo.

Desde el aspecto meramente instintivo, todo lo que encaje en lo descrito en el párrafo anterior atraerá como un potente imán nuestra atención y, más que probablemente, nuestra acción. Nuestros cerebros necesitan la mayor información posible para mantenernos a salvo.

Por este motivo el cerebro humano no es amigo de la incertidumbre. Necesitamos esa información para mantenernos a salvo. Nuestro cerebro lo sabe, y moviliza ciertos recursos para obtenerla. Quizás sea el motivo por el que tenemos esa necesidad imperiosa de pararnos con el coche ante un accidente de tráfico en el carril contrario. O ver el siguiente episodio de nuestra serie favorita cuando se queda en mitad de la acción. Saber nos calma y da seguridad (Cardell, 2020).

Vivimos en la era de Internet, en la de la información global, pero sin claros referentes informativos. La llamada democratización de la información escasea de fuentes fiables y excede de informantes de dudosa legitimidad. Si a esto sumamos nuestro instinto natural para la búsqueda de información preventiva, podemos caer en lo que se ha denominado el doomscrolling (del inglés doom = muerte, fatalidad, maldición, destino y scroll = desplazarse por las pantallas de los dispositivos informáticos) y que podríamos definir como la búsqueda obsesiva de información que nos dé certezas para prepararnos para la defensa en un mar de informaciones negativas e inciertas. Los algoritmos de las redes sociales hacen su trabajo y nos ceban de lo que más se ajuste a nuestras preferencias. Y, tarde o temprano, nuestros cerebros se colapsan. Quedamos atrapados en un bucle de ansiedad y depresión en el momento actual (Cardell, 2020). En este sentido el doomscrolling puede llegar a convertirse en una peligrosa adicción: la dependencia nociva de recibir malas noticias.

El consumo de malas noticias nos provoca inevitablemente emociones negativas. Según Eduardo Torrecillas, las emociones negativas pueden convertirse en disfuncionales dependiendo de su intensidad. Las emociones son humanas, es decir, el humano está diseñado para crear, experienciar y en definitiva vivir todo tipo de emociones, tanto negativas como positivas. Y resulta que a veces, buscando el escapar del estado de ánimo desagradable, acabamos viviendo uno que nos daña aún más (Torrecillas, 2015). Así, la preocupación, exacerbada, se convierte en ansiedad. La tristeza en depresión. El enfado, si es con uno mismo, en culpabilidad, y si es hacia las/os otras/os, en ira.

Una vez más, ser conscientes de lo que hacemos y sus consecuencias es el primer paso para tomar las medidas necesarias para conseguir una relación saludable con las nuevas tecnologías y ayudarnos a mantener un cierto equilibrio emocional.

Como dice el antiguo proverbio chino: Si las cosas tienen solución, ¿por qué preocuparse? Y si no la tienen, ¿por qué preocuparse?

Bibliografía

Cardell, Fabián (2020, 17 de diciembre). Doomscrolling: el cortocircuito de nuestro cerebro. Recuperado de https://psicologiaymente.com/social/doomscrolling

Torrecillas Rivera, Eduardo (2015, 16 de noviembre) ¿Son las emociones negativas tan malas como parecen? Recuperado de https://psicologiaymente.com/psicologia/emociones-negativas-malas-como-parecen

 

Ante la ocupación

¡Cómo te puede cambiar la vida de un día para otro! ¡Y sin tú hacer nada!

Lunes 7 de marzo, sobre las 19.00, recibo una llamada de mi hermana, que vive en Zaragoza y tiene un piso en el barrio de Rekalde en el que ella y su familia están cuando vienen a Bilbao (un piso modesto, pero mono y suficiente para sus necesidades). Se encontraba completamente agitada porque le había llamado el administrador de la casa para decirle que los vecinos le habían dicho que creían que se la habían ocupado. Mi marido y yo fuimos a una comisaría de la Ertzaintza. Allí nos dijeron que había que comprobar que el piso estaba ocupado, a lo que respondimos que teníamos llaves, pero nos daba miedo entrar. Nos dijeron que fuéramos hacia allí y de camino llamáramos al 112.

Llegamos antes que las dos patrullas de la Ertzaintza y comprobamos desde la calle que había gente en el piso porque las persianas estaban abiertas y había luz. Subimos con los ertzainas y abrimos la puerta con la llave. Dentro había tres personas. Los agentes pidieron permiso para entrar y empezaron a hablar con esas personas. Transcurrió un tiempo cercano a una hora en el que los agentes intentaron convencerles de que se fueran. Como había signos de que habitaban la casa no les podían sacar. Mi marido y yo esperábamos en el descansillo de la escalera y nos iban informando. Se asomaron también los vecinos que viven puerta con puerta. Por teléfono, mi hermana me decía que las escrituras estaban en su habitación y me hablaba de algunas otras pertenencias importantes para ellos. Los agentes pidieron permiso y me dejaron entrar a buscar esas pertenencias. El impacto fue tremendo porque estaba todo sucio, revuelto, y no encontré lo que me habían dicho. Y todo había sucedido en 2-3 días, a lo sumo. Fui a la sala en busca de la documentación y una de las personas me miró a la cara y me dijo: “Por cierto, qué guapos son tus hijos…”. Afortunadamente, me contuve. Con el tiempo he llegado a la conclusión de que era un provocación para que reaccionara. De haberlo hecho violentamente la que hubiera salido esposada habría sido yo. En ese momento vi claro que esas personas estaban aleccionadas. Sabían lo que tenían que decir (aunque había muchas incoherencias y lo que decían era insostenible) y, lo peor, sabían que la ley estaba de su parte. Nos fuimos de la casa con el arpa folk de mi hermana (que era una de las pertenencias importantes para ella) y mucha tristeza, rabia e impotencia. Al llegar al juzgado de guardia nos dijeron que era mejor que la denuncia la pusiera mi cuñado que llegaba al día siguiente. Una vez en casa llamamos a una amiga abogada y nos dijo que pidiéramos una nota simple online para poder acreditar la titularidad.

A partir de ahí, asesorados por la abogada, iniciamos dos procesos: uno civil (para intentar un “desahucio express”) y uno penal (derivado de la denuncia). El 16 de mayo el Juzgado nos notificó que el lanzamiento (desalojo para entendernos, derivado del proceso civil) sería el 24 de junio a las 9.15. El juicio penal (Juicio por delitos leves… tiene lo suyo el nombre) tuvo lugar el 18 de mayo y hubo sentencia condenatoria para las personas demandadas. Dichas personas se presentaron al juicio y su abogada (de oficio) planteó a la nuestra que estaban dispuestas a pagar un alquiler, a lo que nos negamos rotundamente. El 24 de junio se produjo el lanzamiento y recuperamos la casa, que no es ni sombra de lo que fue.

Muchas y de diversa índole son las emociones que me han producido y me siguen produciendo estos hechos.

Incredulidad.  En un primer momento te cuesta creer lo que está pasando. Es algo sobre lo que has oído hablar, pero no lo has vivido de cerca. Produce incredulidad, también, y mucha indignación y rabia (entiendo que pueda haber a quien le provoque un ataque de ira), que legalmente no se pueda sacar inmediatamente de tu casa a quien la está ocupando ilegítimamente. Cae sobre los legítimos dueños el peso de la prueba. Más de tres meses y medio para sacarles legalmente. Parece mentira los plazos de los que estamos hablando. El tiempo se ha hecho eterno y la preocupación crecía día a día. Hay comentarios que hemos escuchado de forma repetida: “lo habéis conseguido rápido”, “conozco quien ha tardado incluso años”, “si llega a haber niños no les echáis”. Es muy sorprendente ver el estado en el que hemos recuperado la casa. Hay destrozos, daños y cosas que faltan que no se pueden entender. Que hacen incluso pensar que se han hecho por maldad o con la intención de causar más daño.  Nunca había vivido en primera persona una violación de la intimidad tan grave. Además, el gasto de luz y agua (que no se pueden cortar porque se puede entender como amenazas, lo que se puede volver en tu contra) ha sido completamente desorbitado. No solo te han quitado algo que es tuyo, sino que han vivido a tu costa gastando mucho más de lo que tú gastas.

Son muy profundos los sentimientos de injusticia e indefensión que tengo en este momento. La constitución española recoge la inviolabilidad del domicilio (art.18.2), el derecho a la propiedad privada (art.33) y el derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada (art.47).

Artículo 18. 2. El domicilio es inviolable. Ninguna entrada o registro podrá hacerse en él sin consentimiento del titular o resolución judicial, salvo en caso de flagrante delito.

Artículo 33. 1. Se reconoce el derecho a la propiedad privada y a la herencia. 2. La función social de estos derechos delimitará su contenido, de acuerdo con las leyes. 3. Nadie podrá ser privado de sus bienes y derechos sino por causa justificada de utilidad pública o interés social, mediante la correspondiente indemnización y de conformidad con lo dispuesto por las leyes.

Artículo 47. Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.

Sin embargo, lo que es a todas luces injusto es que el derecho a una vivienda digna, cuyas condiciones de posibilidad las deben facilitar los poderes públicos, sea a costa del derecho a la propiedad privada, usurpada de forma ilegítima. Y cuando quieres hacer las cosas bien para recuperar lo que es tuyo, la vía es lenta y con un altísimo coste económico y personal. Y no quiero ni imaginarme lo que puede ser una situación así para personas que no tienen ni los recursos ni los conocimientos para seguir los pasos adecuados. Afortunadamente, nosotros hemos contado con una buena amiga abogada que nos ha ayudado a darlos. Mi impresión es que, tal y como está la legislación, anima a ocupar ilegalmente, fomenta que haya una especie de ‘mafias’ que entra en pisos y ‘vende’ las llaves a personas que están en situación vulnerable y no tienen nada que perder. Asimismo, da pie a que aparezcan negocios para el desalojo de viviendas ocupadas que, bajo mi punto de vista, están al límite de la legalidad, y cuyo número se duplicó durante la pandemia. Y, por supuesto, ha supuesto un espaldarazo al negocio de las alarmas.

Después de estos meses siento mucha tristeza y desolación, por cómo está mi hermana y su familia, por lo duro que está siendo todo, por cómo está la casa, porque hay unos daños y pérdidas irrecuperables… Siento miedo y desasosiego. Me hace sentir una indefensión y una vulnerabilidad que nunca había sentido. Algunas noches me despierto con pesadillas de que entran en mi casa y me hacen daño a mí y a mi familia (no me quiero imaginar las pesadillas que tendrá mi hermana). Y me ha suscitado un recelo y desconfianza que no tenía. Confío en recuperar la tranquilidad y la esperanza, y que mi hermana y su familia superen esta situación tan dolorosa.

 

Referencias

Burgos, Rafa (2022, 24 de marzo). Se ofrece okupa con experiencia para desalojar inquilinos. El País. https://elpais.com/espana/comunidad-valenciana/2022-03-24/se-ofrece-okupa-con-experiencia-para-desalojar-inquilinos.html

Millán Alonso, Santiago (2022, 27 de abril). Movistar Prosegur Alarmas busca vías de crecimiento en la actividad de freno a la ‘okupación’. Cinco Días. https://cincodias.elpais.com/cincodias/2022/04/27/companias/1651051736_489384.html

Negro, Merche (2021, 12 de agosto). El número de empresas ‘desokupas’ se dobla desde la pandemia. El País. https://elpais.com/espana/madrid/2021-08-12/el-numero-de-empresas-desokupas-se-dobla-desde-la-pandemia.html

¡Afila tu curiosidad!

Nacemos curiosos. No es un extra. Traemos esa característica de serie. Pero mantener sus prestaciones exige cuidados. Precisa tiempo y dedicación. 

Insaciable en tu infancia, este sistema operativo necesita ser permanentemente actualizado. Adolece de obsolescencia programada. 

Demasiado sensible al refranero “curiosicida” que advierte de “la curiosidad que mata al gato”. Primo hermano del “creaticida” “déjame hacer de abogado del diablo”. Ambos forman un tándem letal.

Nacemos científicos y como tales operamos en este gran lab que es el mundo. ¡Cuánta razón tenía G. Kelly! Nos pasamos media vida construyendo hipótesis con las que anticipar un desconocido futuro (que mal lo llevamos). Y, la otra media, refutándolas. Ensayo y error. y ensayo. “Con inclinación por aprender lo que no conoces”. Absolute beginners!

Curiosidad agradable como la alegría, te contagia seguridad. Te atrae y atrapa como la sorpresa. Como la admiración. Acertada combinación de dopamina y serotonina. Energizante como super ratón. 

Y dejamos de serlo cuando olvidamos afilar este sentido. Todo pasa. Golpe a golpe, la vida cincela tu curiosidad hasta hacer de ella su caricatura. Y nos dejamos llevar por “lo de siempre”. ¡Viva la zona de alcanfor! 

Y justificamos nuestra discreción en la moderna “economía de la atención” y sus mandatos del “focus”: sé cuidadoso en qué centras tu valiosa atención y tendrás más control sobre tu vida. ¡Estate a lo que estás! ¡No te disperses!

Y, ese día, nos parapetamos en certezas que afilados algoritmos confirman una y otra vez. Y confundimos ventanas con espejos. Y renunciamos a la duda, “la más sutil ganzúa de la curiosidad para saber cuánto quisiere” (Baltasar Gracián).

Y, entonces, nos toca afinar la escucha. Para no volver a caer en el edulcorado dulzor de lo ya conocido. Y buscar al afilador de la curiosidad.

porque el maltrato sutil sigue siendo MAL TRATO

entro en las instalaciones de las Naves tras perderme con el coche camino del campus de la Universidad de Valencia en los Tarongers, y acabar en comiendo en una playa al norte de Valencia, antes de lo que pensaba,

tiempo cambiado que sirve para que me vea entrando a eso de las 3 en Valencia en medio, otra vez, de un atasco, si es que no me pierdo un atasco para entrar o salir cada vez que me acerco a esta gran ciudad, demasiado grande ya para mí,

voy a llegar un poco justo, tras devolver 5 libros que tengo en préstamo ya demasiado tiempo, es el problema de vivir a 180 km del campo base de la uni, que no es fácil hacerlos en bici o en patinete, ni acercarse en medio periquete, mira que pasaba por aquí,

y en ese justo de tiempo en el que estoy, me habría gustado llegar aquí para comer con Daniela, saco un hueco para sacar un par de fotos al cartel de la entrada, que me recuerda mucho a Paula, la hija militante de Silvia, que me explica lo que es un micro-machismo,

estoy entrando en un espacio seguro y libre de machismo (mano verde) y libre de odio hacia la comunidad LGTBI (mano arco iris), muy interesante, aunque me pregunto cómo lo han conseguido, más allá de poner el cartel,

pregunta que va a quedar en suspenso por un rato, al menos hasta dar por terminada la cosecha SANNAS de hoy, una jornada que empieza muy bien con 3 presentaciones impecables, por parte de Daniela, de Nora y de Francisca Hipólito, 3 chicas,

pero que se va a torcer con la actuación de Nando como maestro de ceremonias en la presentación de 9 proyectos SANNEROS, no todos de nuestra comunidad, tenemos agentes externos de proximidad, como es el caso de Raul Contreras y Nittua,

porque el tono cambia con Nando, que me recuerda mucho a Fernando, hasta en el nombre coinciden, hermano menor de Silvia, tío de Paula, hijo consentido de un matrimonio raro, él llega con una hija y ella con otra, y el niño se va a convertir en el rey de la casa común,

un niño majete pero sin mucho fundamento, con muchas ideas pero sin mucho poso, que trabaja para más INRI como gestor de una empresa de trabajo temporal, esa tipología de organización tan curiosa, que co-ayuda en gran medida a la precariedad laboral actual,

y en esa comparación mental debo estar que observo una pregunta improcedente del maestro de ceremonias a Raúl, esta persona tan profunda a la que Mikel (yo) le debe tanto, Raúl es un cariño joven e íntimo,

sin él seguramente no existiría el estudio de la confianza en organizaciones en España y LATAM, ya que es él la persona que me contacta con Antonia Sajardo, hoy directora de mi tesis doctoral y del desarrollo del estudio,

una pregunta, voy intentar retomar el hilo, im-prococedente, en la que le cuestiona su modelo de negocio, modelo de negocio que Raúl no ha presentado, Raúl ha presentado un poyecto, seguramente el que tiene más calado conceptual de los que se presentan hoy,

una pregunta im-procedente en la que le cuestiona directamente y le castiga, en un espacio en el que la persona que presenta no es libre, ya que le está corriendo el reloj, tiene una ronda de 4 minutos para presentar y 3 para preguntas y respuestas,

ante la que yo intervengo desde el fondo, Raúl acaba de lanzar un juego de mesa, Consortium, para promover la conciencia co-laborativa en entornos rurales, un juego del que puede hablar que está al hilo de la pregunta,

y Nando me mira mal, como diciendo “Mikel, ¿quién eres tú para intervenir?”, mira que ya me está cayendo mal, primero se mete con mis amigos y luego conmigo, y va a seguir así, cuando hace la introducción a mi presentación,

porque Nando, en vez de ayudar a las personas que ahí estamos, en esa actuación de ser majete sin gracia, hostiga aquí y allá, a que no eres capaz de terminar con tus slides, en vez de ayudar en la preparación de las presentaciones,

dando pautas sensatas y concretas, positivas, relajando en vez de tensando la situación, qué más dan 7 o 9 minutos, ¿acaso estamos en masterchef?, ¿es esto una fiesta de la co-laboración o de la competición?,

pero no, Nando está aquí para demostrar en las NAVES que un cartel no es más que un cartel, y que las Naves no están exentas de la bestialidad que puebla el mundo, en forma de cultura patriarcal dominante, dominadora y opresiva,

algún día te tengo que agradecer en persona la clase de micro-machismo, Paula,

en forma de facilitaciones que dificultan, y de locutores, normalmente hombres, que creen que lo más importante es su figura y su opinión, más allá de las personas de una asociación, SANNAS, a las que deberían representar,

sí, mi sensación va creciendo con el tiempo, el viernes de vuelta a casa, ya solo en el coche, el sábado, en el que decido dedicarme a otra cosa, y no escribir estas líneas desde el cabreo, mejor las dejo posarse, sí, ya estoy a domingo,

y siento que mi sensación ha crecido, creo que Nando debería pedir disculpas a Raúl, a SANNAS y tmbn a las Naves, porque no es capaz de convertir en comportamiento lo que este espacio del ayuntamiento quiere acercar, con buen criterio, a la sociedad,

se llama simplemente buen trato.

 

así lo vimos…

Nando, si quieres ser presidente de SANNAS algo hay que cambiar en las formas, pero tmbn en el fondo, creo que como bien dijo Nora SANNAS se merece un comité de dirección con mujeres, para escenificar un mundo nuevo,

o con hombres que tengan integrado su ideal o arquetipo femenino,

más cuidador, más cariñoso, más atento y amable, en el que la madre cuidadora da un paso adelante, y pone en valor tmbn la figura del niño, tan denostada en la sociedad, a ver si entre todas, madres y niños sacamos con delicadeza de escena al perseguidor,

o le invitamos a echarse a un lado, puedes quedarse ahí y observar, cómo el ser adulto sano que mora en todas nosotras emerge completo y SANNO, 1000 años de patriarcado no han sido suficientes para borrarlo.

en el discurso incial de Nando hay una crítica profunda al señor Vicent, nombre genérico de cualqueir empresario valenciano, que me llama la atención, porque este mundo no se va a construir desde una confrontación entre ELLOS y NOSOTRAS,

ésa es la historia que nos han propuesto, y si no salimos de ésa, Nando, somos más de lo mismo, porque no vamos a ganar criticando al que que es el mastercher (puto amo) criticando, sino desde otro ejemplo y otros comportamientos,

que traigan el cartel y todo lo aspiracional entre nosotras, el respeto al diferente, al que hace diferente, tipo GUSTOK, al que siente diferente, al que es diferente, todas lo somos, y ya te digo, Nando, en mi particular sentir el del viernes no fue el mejor ejemplo.

y tú, ¿qué haces con el cartel de la puerta y con tus micro-machismos tan bestias?

como cuento en las Naves, AMETS surge de by O3, el taller de creaCtividad de OEC, organizaciones con espíritu y corazón, un espacio en el que valoramos mucho a la madre, casi tanto como al niño natural que todas somos en origen,

casi tanto como al ser adulto que venimos a desarrollar, por eso hablamos en by O3 de organizaciones innovadoras, saludables y conscientes, por eso promovemos 3 retos 4 us, 3 retos aplicables a todas nosotras en cualquier entorno, 

3 retos que voy integrando de a poquitos en mi vida, es por eso que hoy decido ocupar mi espacio en el lado activo del infinito, y como Paula y muchos adultos sanos hoy no me voy a callar, diga lo que diga el perseguidor.

tienes más información más allá de AMETS en el árbol de OEC.

No a la inversa

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Nos informa el Diccionario de la Real Academia de que comunicar, además de provenir del latín communicare, presenta once acepciones de las que cinco de las seis primeras hacen referencia a acciones que implican compartir, informar, transmitir o consultar entre congéneres de la especie homo sapiens.

Todo ese proceso de comunicación requiere alguien que emita, alguien que reciba, un mensaje, un canal ­—medio por el cual se transmite—, un código y un contexto. Entre los distintos medios artificiales —el natural es el aire— encontramos los audiovisuales, los radiofónicos, los impresos y los digitales. Y entre los tipos de comunicación tenemos principalmente la verbal —oral o escrita—, la no verbal —lenguaje corporal— y la gráfica.

No es necesario hacer hincapié en la influencia que la publicidad ha tenido y tiene sobre las decisiones de compra y consumo de la población, por no mencionar, además, las múltiples evidencias de manipulación informativa que venimos padeciendo y de las que hemos sido conscientes muy recientemente, amén de las adicciones tecnológicas desarrolladas y diagnosticadas en las últimas décadas.

Resulta paradójico que herramientas que fueron ideadas para el acercamiento y la comunicación de y entre personas, mediante su uso malintencionado e interesado lleguen a convertirse en sutiles armas de manipulación, aislamiento e incomunicación.

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Pero, ¿todo el enemigo se halla oculto tras el anonimato de las redes sociales o de las campañas publicitarias?

— ¡Perdona! Es un momentito…
— ¡Dame un segundo!
— ¡Es urgente!
— ¡Ya termino!
— ¡Voy, voy, voy…!

Estas u otras expresiones similares son las que nos dicen —o decimos—, cada vez más frecuentemente, mientras estamos con alguien en nuestro tiempo libre, tomando un café, en una comida, dando un paseo, viajando en un tren, autobús o avión, sentados en la sala de nuestra casa o en un parque y llevamos “cosido” en nuestra mano un teléfono inteligente que, como un niño caprichoso y maleducado, reclama constantemente nuestra atención. No nos damos cuenta, pero en muchas ocasiones dejamos con la palabra en la boca a quien está con nosotros y, tras nuestra “desconexión” no recordamos cuál era el tema de conversación o ni tan siquiera quién estaba hablando.

Cuando esto se produce, inconscientemente entramos en dos procesos. Uno de actitud multitarea e hipervigilancia personal obsesiva, respondiendo mensajes que se encadenan con otros mensajes, pasando por la revisión de mis otras redes sociales “por si hay algo”, etc. y un segundo de ninguneo para con la/s persona/s que nos acompaña/n: no son tan urgentes ni importantes como lo que tenemos que ver, oír, leer y/o contestar mediante nuestros smartphones y, consecuentemente, la/s ignoramos.

Este fenómeno ha generado un neologismo que lo describe: ningufonear (acrónimo de ningunear y telefonear. Adaptación del inglés phubbing  —de phone y snubbing— con igual significado). Descrito ya como fenómeno social por algunas investigaciones realizadas entre 2012 y 2016, lo definen como una conducta que responde a una adicción a internet y su uso desmesurado comparable a la ludopatía (Macedo, s.f.).

Al producirse cada vez con mayor frecuencia en nuestros entornos sociales, la asumimos como normal y aceptable en nuestras relaciones interpersonales. Como seres sociales que somos, reaccionamos con reciprocidad: unas veces soy ignorado por ti y otras soy yo quien te ignora. Finalmente, terminamos por ignoramos simultánea y recíprocamente. Esta normalidad y aceptación no nos permiten percibir cómo se va minando nuestra autoestima y aumentando nuestra insatisfacción.

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Y de nuestros ambientes sociales vamos trasladándola a nuestros entornos más íntimos: nuestras relaciones familiares o de pareja.  Sin apenas darnos cuenta, el número de conflictos provocados por la falta de atención debida a las interrupciones generadas por el phubbing acaban mermando gravemente las relaciones, afectan a la calidad de vida y crean un entorno propicio para la aparición de síntomas depresivos.

Si en algún momento percibimos que estamos ningufoneando a alguien, o que estamos siendo ningufoneados, quizás sería ese el momento de replantearnos cómo gestionamos nuestro autocontrol, qué uso estamos haciendo de nuestro teléfono y cuánto valoramos nuestras relaciones. No se trata de abandonar el uso de las nuevas tecnologías, sino de ponerlas en su sitio: al servicio de la humanidad. No a la inversa.

Bibliografía

FundeuRAE (2016, 11 de agosto).  Phubbing puede traducirse como ningufonear. Recuperado de https://www.fundeu.es/recomendacion/phubbing-puede-traducirse-como-ningufonear/

Macedo, Joaquín (2016, 29 de septiembre) ¿​Qué es el “Phubbing” y cómo afecta a nuestras relaciones? Recuperado de https://psicologiaymente.com/social/phubbing

Sobre los talentos

Recientemente he impartido una conferencia en un encuentro de jóvenes del Movimiento de los Focolares con edades comprendidas entre 13 y 17 años. Llevaba por título: “Descubrir mis talentos y ponerlos al servicio de los demás”. Comparto aquí las ideas principales de la misma.

La pregunta de fondo era: ¿Cuáles son mis talentos? La respuesta a esta pregunta es de vital importancia cuando la persona está planteándose qué hacer con su vida, qué estudiar, a qué dedicarse. Hay otra pregunta muy relacionada con la anterior que conviene hacerse primero: ¿Qué es la inteligencia?

Howard Gardner y sus colaboradores (Universidad de Harvard), revolucionaron la visión sobre la inteligencia con su Teoría de las Inteligencias Múltiples. Identifican la inteligencia con la capacidad de resolver problemas o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas. Describen distintos tipos de inteligencia, más allá de los dos tipos a los que el sistema educativo ha dado prioridad, lingüístico-verbal y lógico-matemática (basta ver el tiempo destinado a esas materias en los planes de estudio de las distintas etapas preuniversitarias). Además de las mencionadas inteligencias incluyen la corporal-cinestésica, musical, visual-espacial, intrapersonal, interpersonal (que unida a la anterior constituiría lo que se conoce como inteligencia emocional) y la naturalista. No hay personas más inteligentes que otras, sino que hay diferentes inteligencias y unas personas destacan más en unas que en otras. Los talentos son diversos: cada persona brilla con una luz única e inigualable. Aunque, es innegable que algunas de las inteligencias lucen más que otras en Instagram (y esto es algo que preocupa mucho a la juventud).

María Belón, médico y psicoterapeuta, es mundialmente conocida porque inspiró la película Lo imposible. En ella se cuenta la experiencia que vivió con su marido y sus tres hijos en 2004 en el tsunami que arrasó el sudeste asiático. “Me veo sola y, de repente, dices: «¿Y por qué? Y, sobre todo, ¿para qué? ¿Para qué la vida me ha dejado sola?». En ese momento, me acordé de esa pregunta que yo tantas veces me había hecho en la vida de: «¿Para qué? ¿Cuál es el sentido de la vida?». Leyendo tantos libros, buscándolo en tantos lugares. Y en un lugar tan extraño y complejo, la vida te responde. La vida te responde: «Pues el sentido de la vida es amar»” (AprendemosJuntos, 2021). En las encrucijadas de la vida se nos presenta con fuerza la pregunta sobre el sentido de la vida. Coincido en que el gran sentido de la vida es amar. Y el amor se traduce en obras. Es importante descubrir los talentos que tenemos. Y más importante aún ponerlos al servicio de otras personas. Los dones que cada persona ha recibido no son para atesorarlos, sino para compartirlos.

Hay un concepto japonés muy interesante que tiene mucho que ver con los talentos: el Ikigai, que podríamos traducir como la razón por la que me levanto cada mañana, el sentido de propósito. Sería ese punto en el que confluyen aquello que me gusta, aquello que el mundo necesita, aquello que se me da bien y aquello por lo que me pueden pagar y puedo obtener un medio de vida. Es importante que confluyan las cuatro variables (Hara, 2020). Si falta aquello que me gusta puede ser muy aburrido; si falta aquello que el mundo necesita no tendríamos propósito; si no se me da bien puedo sentirme fracasado o fracasada; y si no me pueden pagar por ello seré feliz, pero muy pobre.

Seiiti Arata señala cinco pasos importantes para que cada persona encuentre su Ikigai: 1) Empezar pequeño (centrándote en un área de tu vida, poco a poco y de forma constante); 2) Liberarse de ideas preconcebidas que no estén alineadas con lo que quieres; 3) Buscar armonía y sostenibilidad; 4) Sentir alegría por las cosas pequeñas (condicionar la felicidad a grandes logros genera mucha insatisfacción); 5) Vivir en el momento presente, el aquí y ahora (es importante disfrutar del viaje, no solo de alcanzar la meta).

Hace unos años, escribí una entrada titulada A un hijo que empieza la universidad, cuando mis hijos entraban en esa fase. Lo allí recogido se podría aplicar también si la opción es otra, formación profesional, por ejemplo. La primera, y principal idea, era que había llegado su momento. Hay unos versos del poema Invictus, de William Ernest Henley (1849-1903), que reflejan a la perfección esta idea: “soy amo de mi destino, /el capitán de mi alma”. Este es un lema para grabárselo a fuego. Cada uno tiene que coger las riendas de su vida y responsabilizarse de la misma. Terminaba la entrada diciendo: “si te equivocaras, si por el camino vieras que ahí no está tu futuro, no tengas miedo en rectificar. Yo te apoyaré, aunque refunfuñe un poco… Lo más importante para mí es que seas una buena persona y estés a gusto con lo que haces…”. En la transición al mundo adulto, en el camino de la vida, normalmente no estamos solos, no estamos solas. Siempre suele haber alguna persona a la que poder acudir y con la que poder contar. Hay momentos en los que vamos a necesitar del consejo, apoyo, incondicionalidad y aliento de otras personas.

Alvin Tofler (citando a Herbert Gerjuoy, en El shock del futuro) señala que: “Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer ni escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender”. En la vida tenemos mucho que aprender y también que desaprender. En ocasiones tenemos instalados pensamientos, ideas, sentimientos o conductas de los que tenemos que deshacernos, y eso no es nada fácil. “Para aprender hay que querer. Para desaprender hay que querer mucho más… hace falta humildad” (March Cerdà, 2019).

Encontrar el Ikigai, que puede cambiar a lo largo de la vida, es un proceso. No es algo a lo que se llegue de forma inmediata. Es este proceso es clave: Observar (mirarse de forma sincera, compasiva y profunda) y preguntarse (sin buenas preguntas no puede haber buenas respuestas; no cuestionarnos nos narcotiza). Y también es necesario, por un lado, hacer silencio (para mirar dentro y lejos) y también interactuar con personas que nos conocen y nos quieren bien (nos pueden ayudar a poner en valor lo que somos y lo que hacemos). A continuación, incluyo una ficha que puede ayudar en este importante trabajo personal.

Ficha para el trabajo personal (Adaptado de Alcolea, 2020)

A continuación, encontrarás 10 preguntas que te pueden ayudar a encontrar tu Ikigai. Es importante que contestes de forma exhaustiva (apunta cualquier idea o actividad, aunque te parezca extraña). Olvídate de los límites de la vida real (creencias limitantes, expectativas de otras personas, etc.). Cuanto más sincera/o seas contigo misma/o más información valiosa para ti recogerás.

Ten presente dos cosas: 1) Te puede llevar tiempo encontrar tu Ikigai, es un proceso; 2) Es importante encontrar el equilibrio (pasión – misión – vocación – profesión)

  1. ¿Sobre qué acciones recibes elogios de los demás?
  2. ¿Qué actividades te hacen disfrutar?
  3. ¿Qué haces para conectar contigo misma/o?
  4. ¿Con qué crees que puedes aportar, en mayor medida, a otras personas?
  5. ¿Qué actividades realizas con las que pierdes la noción del tiempo?
  6. ¿Qué cosas harías gratis cada día?
  7. ¿Qué actividades no te quitarías jamás en tu vida?
  8. ¿Qué cosas crees que has hecho siempre bien sin darte cuenta de ello y sin pararte a pensar que no todo el mundo las tiene?
  9. ¿Sobre qué temas investigas más en Internet o hablas con otras personas?
  10. ¿Qué crees que has venido a aportar al mundo?

Añadido: Piensa en personas que tienes como modelo. ¿Qué talentos tienen y qué aportan al mundo?

Referencias

 

 

 

El camino de Santiago, el camino de las emociones.

El Camino de Santiago, el Camino de las emociones.

 

Desde adolescente convivo con la sensación continua de que la vida se me va, que se me escapa como granos de arena entre los dedos, así que me gusta coger unos días y hacer una ruta antes de que se me vapore

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Agarro mi mochila, mis zapatillas, mi palo y un camino para andar. Y entonces entro en conexión con la naturaleza y con una parte de mí que me lleva a estar muy cerca del cielo. Es como si de repente, recibiera una transfusión de amor que me expande y me transporta a una sensación serenidad y amorosidad difícilmente descriptible.

Me gusta ir sola, poniendo consciencia a todo lo que sucede cada día. Observar quien se acerca a mí, quien se queda para hablar, que me cuentan, quien me busca, que parte de mi comparto, que parte de los demás me dejan y se produce una bella sincronicidad.

En el camino se comprende que necesitamos muy poco para simplemente Vivir, ser felices. Procuro poner atención en agradecer el momento, en poner en valor lo sencillo, que se convierte en mágico a cada instante. El olor de la colza, la lluvia cayendo por las mejillas, los campos de trigo verde coloreados con amapolas, el brezo morado de las veredas. Poder observar como el sol se despereza dando la bienvenida al día, escuchar la sinfonía sin director de los pájaros celebrando el día al compás del ruido de mis propias pisadas.

Caminando he descubierto que la alegría lava a carcajadas lo cotidiano, que llevas tanto peso en la mochila como miedo tengas en la vida, que hay grandes personas que están librando grandes batallas, que un desconocido te puede lavar tus pies y curar tus ampollas, y que somos el palo de sostén de algunos y en que nos apoyamos nosotros.

Un día después de seis horas andando, cuando las piernas flaquean y el calor es insoportable apareció mi mente tirana con su discurso “Ya no puedo más, que cansada estoy, no puedo más”. En ese momento descubrí que las hojas de los arboles cantan, que no suenan igual los olmos, las encinas o los fresnos y que los cipreses son los que cantan más bajito para no molestar a los pensamientos.

 

El camino es

siempre un tiempo conmigo.

 

Un tiempo sin tiempo.

 

Tiempo de parar y reparar,

de ser, sólo ser.

 

Puedo recorrer

miles de montañas y valles

de oriente a occidente

pero sino he encontrado

la libertad de ser yo misma,

no he llegado a ningún sitio.

Ultreya!!

Cristina Zurita.

 

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¡Excelencia ahora!

 

Tom Peters siempre es fuente de inspiración. Su última propuesta, no podía ser menos. “Excelencia ahora: humanismo extremo”. Podrás estar acuerdo, compartir o no sus reflexiones, pero nunca te dejan indiferente. No hay “medias tintas”

Dos son los axiomas que toma como punto de arranque y describen sus principios: 

1. Te pasas más de media vida “consciente” trabajando. Por tanto, las empresas donde trabajas no sólo forman parte de la comunidad, sino que conforman tu propia comunidad. Siendo esto así, y haciendo suya la sentencia del psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi “Las empresas existen para mejorar el bienestar humano” Radical corolario. ¡Toma allá!

2. La excelencia no es una aspiración. Ni siquiera es un trabajo. Excelencia es lo que haces en los próximos cinco minutos. Aquí y ahora. El mail que vas a escribir. La llamada que estás procrastinando. El post para el blog que te cuesta escribir … “Crear excelencia es un acto moral” Como dioses y demonios, también la excelencia habita en las pequeñas cosas. En todo lo que hacemos y decimos. Maneras de vivir. ¡Guauuuu!

Sería más sencilla si la cualidad excelente fuera sinónimo de Excel. También más aburrido. Pero es más compleja. Necesitas medir, claro (sin evaluar no es posible mejorar, amigo mío) pero no la puedes sujetar en una hoja de cálculo. El tamaño de sus celdas es demasiado estrecho para encerrar la excelencia.

Ni es un organigrama, ni un sumatorio de descripciones de puestos de trabajo. Tampoco ese viejo catálogo de productos por vender. Es cuidar a las personas. Es comunidad que vive y respira. Que crea servicios inspiradores. Que hacen del mundo un lugar un poco mejor. Se trata de cambiar el mundo. ¡Ahí es nada!

Ni soporta el superlativo. No se lleva con la arrogancia de “su excelencia”. Ni con la soberbia en el sufijo “excelentísimo”. Es compasiva. Es humilde. 

Ni “hard” ni “high tech”. Aunque de ambas fuentes bebe. Habita en el núcleo duro de las habilidades blandas. No “en las virtudes del curriculum” sino “en las del panegírico. De las que se habla en tu funeral: si fuiste amable, valiente, honesto ..:” (David Brooks.”The road to carácter”) 

Que ya va siendo hora de volver a poner las personas con sus emociones en el centro del ring. “Si aquí solo hay personas intentando ser personas” (León Benavente). Con quienes trabajamos y a quienes servimos. A quienes convencemos -o no-. A quienes, si no comprendes, es que no has entendido este juego …

La revolución de la excelencia es -para Peters- humanismo extremo. Un humanismo que recorre en 15 temas que conforman el cuaderno de bitácora de su viaje durante cuarenta y tres años investigando las organizaciones. Excelente propuesta.

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