Inteligencia emocional

Lecturas de Otoño, subir a hombros de gigantes

Cómo me apetece leer A hombros de gigantes, de Umberto  Eco, una recopilación de artículos de sus conferencias durante 15 años en el festival la Milanesiana. Para mi el si que es uno de esos gigantes a hombros de quienes miramos, uno de esos precursores, que han estudiado el mundo por nosotros y nos han dado claves, conceptos, pistas, interrogantes, dilemas. El título, muy adecuado proviene de esa frase tan citada de Bernardo de Chartres:

“Somos como enanos que están a hombros de gigantes, de modo que podemos ver más lejos que ellos, no tanto por nuestra estatura o por nuestra agudeza visual, sino porque, al estar sobre sus hombros, estamos más altos que ellos.”

Desde que estudié Semiótica en la carrera, admiro a Eco como erudito, un sabio que a la vez tiene increíbles dotes de divulgación, y que además de su trabajo académico encontraba tiempo una vez al año deleitando a los espectadores de un festival, la Milanesiana, en el que cada año era un tema el elegido, filosofía, literatura, estética, ética, medios de comunicación…

Su obra publicada es muestra de esa facilidad para cambiar de registro, saltando de la novela al ensayo, capaz de transportarnos a la Edad Media con El nombre de la Rosa y sus múltiples capas de lectura; para de forma paralela  ofrecernos uno de más lúcidos análisis de nuestra sociedad, Apocalípticos e Integradosque aunque fue publicado en 1961 tiene aún vigencia. Después de ventas de bestseller, demuestra que el lector tiene que esforzarse más para entender  El Péndulo de Foucault; nos divierte con Baudolino y vuelve a conquistarme con El cementerio de Praga, o con ensayos como Historia de las tierras y los lugares legendarios. Sus tratados sobre la Belleza y la Fealdad son libros para bibliófilos.

Ahora mis dudas surgen (sólo en cuál será el primero en mi lista) puesto que de forma casi simultanea llegan a las librerías su último libro y también la última recopilación de artículos periodísticos de Gabo, García MárquezEl escándalo del sigloun título anacrónico sin duda, en un momento en el que las noticias, incluso las más impactantes, no tienen ni siquiera esos “15 minutos de gloria para cada individuo” que pronosticaba  Andy Warhol..

 

Gabriel García Márquez es otro de mis escritores iniciáticos; leí de forma voraz todas sus publicaciones, coleccioné todo cuanto escribía y se escribía sobre él, para abandonarlo durante años, dejando apartadas y a la espera sus memorias en Vivir para Contarla, que he disfrutado recientemente. Cambiamos nosotros y por eso ha sido una gran sorpresa recuperar las sensaciones, la fuerza en la que Macondo, el hielo del capitán Aureliano Buendía, los gallinazos y todo el exotismo del realismo mágico se convirtieron de pronto en parte de mi alfabeto y mi mapa literario, y regresan ahora despertando recuerdos dormidos.

Quiero volver a los textos del colombiano, que siempre se sintió reportero, y cuya colaboración habitual en periódicos y publicaciones le dio el oficio y el impulso hasta el Nobel, como lo muestran Noticia de un secuestro o  La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile,  escrito en el estilo de un reportaje periodístico. Me cuesta imaginar como se integraría Gabo en un medio digital, incluso cuando su obra ha sido objeto de tantas adaptaciones transmedia. ¿Qué lecciones suyas serían asumidas en una redacción digital?

Las novedades editoriales pasan hoy a tal velocidad que apenas hay tiempo de reflexión, incluso aquellas que tienen vocación de explicar nuestra realidad y los cambios que se avecinan como los ensayos del mediático historiador israelí Yuval Noah HarariHomo Sapiens, Homo Deus, y el último: 21 lecciones para el siglo XXI,. En su obra encontramos claves y análisis de nuestra historia como especie, nuestra sociedad, la inteligencia artificial, la postverdad, las noticias falsas, la resiliencia… ¿seguirán leyéndose y reeditándose tanto como las obras de Umberto Eco y García Márquez ? En cualquier caso, merece la pena iniciar el viaje, disfrutar y contrastar las tres formas de comunicar de estos autores y si es posible, mirar desde un poquito más arriba, subirnos a sus hombros ¿Quiénes son tus referentes?, ¿serán los mismos en el futuro?

Estudio sobre la empatía en el maltrato entre iguales

Llevamos tiempo compartiendo en este espacio web varios artículos sobre una iniciativa en la que hemos estado trabajando Igor Cortón y yo desde hace un par de años.

Aquí podeis consultar las distintas referencias que hemos dejado escritas en torno al Programa
Empathy
, que es el objeto del estudio que vamos a realizar:

  1. Domadores de ogros. Post sobre algunos elementos clave de la metodología del Programa.
  2. Prevenir el maltrato desde la inteligencia emocional. Post sobre las bases teóricas del Programa.
  3. Prevención del maltrato entre iguales. Post derivado de un curso de formación del Programa PECI para Deusto Alumni en Septiembre/Octubre de 2017
  4. CIEsare: Save the Children Euskadi. Crónica del comienzo de este trabajo de la mano de esa ONG en Noviembre de 2016.

Durante el primer trimestre de 2019 realizaremos un estudio para validar el sistema de evaluación de la respuesta natural de empatía de los menores como indicador de riesgo de maltrato entre iguales. Los participantes serán docentes y/o padres/madres de alumnos de 4º de primaria de centros escolares de la Comunidad Autónoma del País Vasco. Mucho mejor si están conectadas entre sí, es decir, profesores y padres/madres de los mismos menores.

 

El estudio tiene varios objetivos:

  • Validar las herramientas de evaluación del riesgo de maltrato entre menores generadas desde el programa.
  • Estudiar el impacto de una intervención de 10 sesiones en el riesgo de maltrato en el aula.

 

Los participantes:

  • Tendrán acceso y/o formación sobre los últimos contenidos desarrollados del Programa Empathy.
  • Realizarán unos cuestionarios iniciales con los que establecer una línea base de su relación con el maltrato, así como de la situación de los menores que tutoriza.
  • En un plazo de un mes tendrán que realizar en el aula/casa 10 actividades sencillas para la observación de la respuesta empática natural de tus alumnos/hijos. Básicamente se trata de dos tipos de actividades: uno relacionada con el juego natural y el otro de estimulación a través de contenido audiovisual.

 

Ciertamente queda mucho trabajo por delante pero creemos que es importante estudiar el impacto de este tipo de programas con el objetivo de poder aportar soluciones validadas científicamente a un problema que afecta a los miembros más vulnerables de nuestra sociedad. Esperamos aportar un resumen de resultados para mediados del año que viene.

DOMADORES DE OGROS

Antes de empezar, quería agradecer a uno de los asistentes al curso de formación que dimos dentro del programa Empathy para Save The Children, la idea del título de este post. Dicho lo cual, comienzo.

Cogiendo el testigo de mi compañero de aventuras y desventuras varias en el CIE Pablo Cueva, paso a hablar del programa que llevamos a cabo desde hace un tiempo, para la prevención de la violencia entre iguales. Hoy escribiré sobre la parte que hace referencia al Juego el Reino de Em.

Uno de las razones que nos llevó a empezar con el proceso de búsqueda de una herramienta que pudiese ayudar a prevenir el maltrato entre iguales, fue el dato que encontramos, entre otros muchos, en el estudio realizado por el Gobierno Vasco: El maltrato entre iguales en Euskadi informe 2012.

El dato que nos sorprendió reflejaba que había habido un aumento considerable, el doble de niños y niñas que observando una situación no adecuada, no actuaban.  La pregunta era: “creo que debería impedirlo, pero no lo hago” la evolución había sido esta: 2005: 6%, 2008: 6,6%, 2009: 5,9% y en 2012:12,7%. Este aumento significativo nos llevó a reflexionar sobre que hacía que los alumnos del tercer ciclo de primaria, sabiendo que lo que estaban presenciando no estaba bien, no intervenían para impedirlo.  Por lo que en 2016 nos juntamos, junto con otros compañeros, para empezar un estudio que acabó conformando un proyecto de formación e intervención que denominamos PECI (Preveintervención Emocional del Conflicto entre Iguales). Dentro de este proyecto, uno de los elementos particulares es el programa Empathy.

Ya comentaba Pablo en un post anterior que llevaba por título: Prevenir el maltrato desde la Inteligencia Emocional, las bases teóricas y prácticas de nuestro trabajo en este proyecto. En este artículo completaré ese previo con algunas de las características de la herramienta que estamos desarrollando y que bautizamos como el Juego del Reino de Em.

El juego es una herramienta metodológica pensada para dinamizar una serie de datos que nos  permiten poder prever y por tanto intervenir, antes de que los conflictos entre los menores lleguen a más, se cronifique y como consecuencia puedan aparecer situaciones de acoso escolar en todas sus variantes.

Una de las características de esta herramienta es que es intuitiva y no invasiva dentro del contexto escolar, pudiéndose utilizar sin que los alumnos y alumnos se den cuenta de ello. De esta menara se evita, entre otras cosas, la aparición en las respuestas que tienen que ver con la deseabilidad social. Esto es algo que ocurre con relativa frecuencia  en las respuestas tradicionales a diferentes cuestionarios: como por ejemplo los sociogramas.

Por otro lado, permite a los padres y madres observar el comportamiento de sus hijos para de igual manera prevenir estas situaciones de violencia e incluso pudiendo detectar si sus hijos están sufriendo o pueden sufrir algún tipo de acoso o agresión.

Los elementos básicos del juego son: el Mapa del Reino de Em, Los Ogros, La búsqueda de la Heras, los Garantes y el Cofre de los Garantes.

El Mapa es el resultado final de la observación previa de los menores en el contexto escolar y familiar. Los datos recogidos en esas observaciones guiadas, son traducidos a un código de color que establece el comportamiento natural de activación/desactivación de la respuesta empática en los mismos menores. Estos datos se pueden traducir para ver la mayor o menor probabilidad de que pueda ocurrir situaciones de violencia, conflicto grave o acoso.

Con los Ogros queremos simbolizar las cinco razones que están detrás de que alguien se meta con alguien. Estas fueron recogidas de las respuestas de niños y niñas entre los 6 y 16 años. Simbolizar esas razones en estos personajes nos permite poder trabajar de una manera mucho más sencilla con los menores, e intervenir para modificar  los procesos que tienen que ver con la utilización de la conducta violenta como resolución de los diferentes conflictos.

Las Heras representan aquellas virtudes, talentos y características de personalidad positivas, que nos permiten fortalecernos ante la adversidad y poder gestionar de una forma más adecuada, los conflictos con las personas. Este elemento de intervención lo utilizamos tanto con las “victimas” o que potencialmente puedan serlo y con los agresores o que potencialmente puedan serlo.

Los Garantes son todos los adultos de referencia, principalmente padres, madres y educadores que pueden generar cauces, ejercicios y dinámicas para ayudar a los niños a gestionar de forma adecuada estos conflictos y de conformar  espacios seguros de convivencia. El Cofre de los Garantes seria “el lugar” donde se ponen en común y se vuelca toda la información que nos permite prever y posteriormente  diseñar las estrategias más eficaces para hacer frente a esas situaciones potencialmente problemáticas.

El siguiente paso previsto es realizar una investigación más amplia en el ámbito escolar, después de haber pasado por la consulta clínica y el trabajo formativo con educadores, menores y familias que pertenecen a entornos sociales complejos.

lo siento, perdóname, te amo, gracias

En

el proceso de conectar la teoría U con 7 emociones, y la didáctica aparejada, por medio de la cual compartimos el modelo en diferentes entornos, por medio de las 3 visiones, la visión nocturna, de la mano de la luz difusa de infinito, se va haciendo grande.

Me despierto de madrugada con un sueño, que va a tomar un extraño nombre, el futuro emerge, una adaptación del subtítulo de la teoría U de Otto Scharmer, liderar desde el futuro a medida que emerge.

Y empiezo a encadenar noches en las que me despierto a las 5 de la mañana, a las 4, a las 2 y media, y encadeno un trimestre en el que este extraño proyecto va tomando forma, desde el sueño inicial, en el que un infinito enlaza el mundo social y el mundo corporativo, en un proceso y un evento que trata de aquellos temas, convertidos en preguntas, que las personas que se acerquen al proceso aporten, y que puede vincular ámbitos de nuestro interés, tan separados de forma sistemática, la educación y la salud, el desarrollo de los negocios y el desarrollo del ser y de las comunidades, la economía y el bien común.

El formato inicial, que pretende atraer a ponentes de referencia, en el formato convencional, el del speaker, incluye personas como César Bona, en la educación, Christian Felber, padre de la Economía del Bien Común, Christian Fleche, padre de la biodescodificación, Otto Scharmer, padre de la teoría U, Luis Espiga, Miriam Subirana, Albert Espinosa, una serie de personas que pueden y tienen algo que aportar a este futuro nuevo que construimos entre todas.

Este formato, tan tradicional, se va a ir transformando en un formato mixto, en el que las ponencias se van a ver acompañadas por conversaciones grupales, en un proceso que denominamos conversaciones Goetheanas, inspiradas por este famoso naturalista, al que muchas personas conocen como dramaturgo, gracias a Fausto, es curioso observar cómo cuando Goethe muere es la teoría del color la obra de la que más orgulloso se siente, qué curioso que sea tan diferente lo que el mundo aprecia de nosotras y lo que tiene verdadero sentido en nuestro interior.

Y en este proceso de compartir el sueño, que tiene forma de U, en principio vamos a lanzar este proyecto en Bilbao, Madrid y Barcelona, con la formación de 3 grupos que experimentan con esta nueva forma de conversar, contactando con la energía del mejor futuro que se quiere hacer presente entre nosotras, el mejor potencial posible, observo cuán difícil es compartir un formato nuevo en los ámbitos en los que este infinito enlaza. A las dificultades que podemos imaginar en el mundo corporativo se unen las dificultades que van surgiendo en mundo social, en los grupos de conversaciones.

Contactos con el mundo corporativo se suceden, en paralelo con los contactos con los ponentes, con las conversaciones en los 3 territorios, y el sueño parece ralentizarse. Este proyecto que inicia el último trimestre del 2016, y que tiene salas reservadas para su realización en 2017 Caixaforum, en Madrid y en Barcelona, lo vamos a posponer un añito, para empezar, mientras los grupos siguen tejiendo conversaciones, e investigando qué es eso del liderazgo colaborativo, en relación con la sostenibilidad de las relaciones humanas, esa línea que se hace evidente en el grupo de Bilbao, cuánto interés hemos puesto en la sostenibilidad del medio ambiente, y qué poquito hemos hablado de la sostenibilidad de las relaciones humanas, no sé si te da algo que pensar, a mí sí.

Y voy a tardar todavía un semestre más, déjame que avance la película del tiempo, hasta el 2018, ya casi estamos en tiempo presente, para enlazar una serie de procesos en los que rozo de forma brutal, y repetida, con personas desconocidas, con personas entrañables, familia y amigos.

En torno a mi cumpleaños, en un fin de semana en el que asisto a un taller de Dragon Dreaming, una trifulca se entabla a mi alrededor, con la inestimable ayuda de la facilitadora, Beatriz, que decide hacer caso omiso de los fundamentos de la facilitación, y se dificulta terriblemente el taller, en un proceso en el que no soy el centro, pero en el que participo de forma singularmente activa. Una o dos semanas más tarde, otro tanto ocurre con Montse, que va a participar en un proceso de facilitadores de 7 emociones, que yo promuevo en el Urdaibai, tan cerca de la casa de mis padres, qué bonito es volver a casa por Navidad, y también por primavera, y observo cómo la lista de relaciones difíciles, que inicia mi hermana meses atrás, antes de navidad, se va haciendo grande, con Beatriz, con Montse, con Mery, con Lilian, con Alberto, con Pablo, no todas son mujeres, como puedes observar. Con mis hijos también, Gorka y Maitane, cómo duele ahí.

De alguna forma observo cómo me retraigo en mi proceso de comunicar. Doy un paso atrás e intento darme el tiempo y el espacio necesario para volver a contactar con estas personas desde un sitio nuevo.

Han pasado 4 meses desde finales de abril, y he vuelto a hablar con Lilian y Montse, espero poder hablar con Alberto y con Pablo en fechas por venir. A los madrugones para desarrollar esta visión que denomino el futuro emerge se le suman en estas fechas desvelones, en los que no me levanto de la cama, y conecto con alguna de estas personas con las que no he podido restablecer la relación, familia y amigas, personas entrañables a las que me gustaría cuidar en mi vida, como me gustaría cuidarme yo mismo.

   así lo vimos…

Y en vez de contar ovejitas, muchos días practico con unas extrañas frases que dicen:

Lo siento,

perdóname,

te amo,

gracias.

En este tiempo reciente, he sido capaz de observar qué ocurre con mis relaciones cuando me retraigo, cuando dejo de comunicar lo que siento, cuando no abro el espacio para que la otra persona, aquella con la que ha existido una fricción, me cuente cómo se ha sentido. Y he dado un paso atrás con el futuro emerge. Si quiero que el mundo evolucione no está de más si doy un paso, o dos, en estricta primera persona, y sigo indagando en la sostenibilidad de las relaciones humanas, empezando con las personas más cercanas en mi vida, mi pareja, Silvia, mis hijos, Gorka y Maitane, mi madre, María Pilar, mi hermana y mis amigos, esa familia que desarrollamos en nuestras relaciones, nuestra segunda familia.

Mientras, sigo practicando estas extrañas frases, inmerso en la luz difusa de infinito, con la ayuda del Ho’oponopono:

Lo siento,

perdóname,

te amo,

gracias.

Cuando nosotros decimos “Lo siento” estamos reconociendo que algo (no importa saber el qué) ha penetrado en nuestro sistema cuerpo / mente / emoción.

Buscamos el perdón interior por lo que aquello nos trae. Al decir “Perdóname” no estamos pidiendo que nos perdonen, estamos pidiendo que se nos ayude a perdonarnos.

“Te amo” transmuta la energía bloqueada (que es el problema) en energía fluyendo, y nos vuelve a unir a la fuente.

“Gracias” es la expresión de gratitud que nos conecta con nuestra fe en que todo será resuelto para el bien mayor de todas las personas involucradas.

Si el liderazgo colaborativo existe y existe algún interés por las conversaciones goetheanas y por el futuro emerge en los grupos de Bilbao, de Madrid, de Barcelona o Zaragoza, lo que tenga que ser será, observo cómo el futuro emerge continuamente, alrededor nuestro, y en nuestro interior.

esta entrada, titulada “lo siento, perdóname, te amo, gracias”, corresponde con el capítulo 21 del libro digital de “escuchar es amar”, el futuro emerge continuamente, pero mi día a día no debería ser así (o sí)

tienes más información del proyecto escuchar es amar (la app) en el siguiente link.

Gracias amigo por llamarme; amigo.

Allá por el mes de junio mi buen y querido amigo, Ismael Pantaleón, de Ideas Infinitas, me envió un correo, llevábamos tiempo sin hablar y contarnos cosas y quería saber cómo estaba y como me iban las cosas en lo profesional y en lo personal, se lo agradecí muchísimo, me hizo mucha ilusión.

Nos contamos cosas vía correo, yo le hablé sobre el gran cambio que iba a dar a mi vida (escribiré sobre esto en un próximo post, paciencia pues), el me transmitió un esbozo de sus proyectos en México y nos emplazamos a provocar una ocasión para vernos los tres, él, Txus y yo y compartir cosas de nuestras vidas, me dijo que después del verano me llamaba para hablar, en la mañana del pasado lunes 3 de septiembre cumplió su palabra, como siempre, y me llamó por teléfono.

Me hizo muy feliz hablar con él durante un largo rato, saber de sus proyectos y de su vida, compartimos algunas ideas y preocupaciones, le hice saber que estaba muy agradecido por su llamada y por su colaboración en una de las fases de mi proceso de cambio vital y que me había dado energía para todo el día. Después, durante una ruta en bicicleta a la que dediqué el resto de la mañana, me acordé mucho de él.

Desde las corrientes teóricas de la Sociología de las Emociones, sobre todo las relacionadas con el Interaccionismo se establece que la mayor parte de las emociones humanas son sociales pues se producen en la interacción con otras personas, es necesaria la presencia de otras personas, es necesario el “cara a cara”, tal como expone E. Goffman, para que se produzca el contagio emocional; y le otorgan un papel fundamental a la comunicación, al lenguaje, al habla, como factor determinante en la transmisión emocional. Dejando aparte las redes sociales, soy de la opinión que también en la distancia y sin el cara a cara aparentemente necesario, se produce el contagio emocional que permite la conexión (o rechazo) entre las personas.

En una conversación por teléfono el tono y la inflexión de la voz, las palabras que se utilicen y el sentido que se les dé, actúan como un potente estímulo emocional. Incluso, diría yo, que el mero hecho de escuchar el tono de llamada y ver quién te llama, ya produce una determinada emoción y (pre)dispone a pensar en la persona que se encuentra al otro lado del hilo de una u otra manera, de este detalle, aparentemente nimio, dependerá al tono y palabras que se utilicen en la charla. Desde que suena el teléfono hasta que se pronuncian las primeras palabras, hay tiempo suficiente para regular – o no- ese estado emocional influyendo en el resultado y las consecuencias de la conversación.

Así fue con mi amigo Ismael, en cuanto vi en la pantalla del teléfono su nombre, se produjo en mi cara una gran sonrisa, a mi mente vino la imagen de su cara sonriente, y en cuanto escuché su voz que, dicho sea de paso, transmite bondad, experimenté una intensa emoción de felicidad. Recuerdo que una de las primeras palabras que ambos dijimos fue la de amigo.

Una llamada de teléfono a tiempo, coup de telephone, que dirían en Francia, puede cumplir un amplio abanico de funciones. Desde la distancia, puede ayudar a establecer un diálogo y solventar un conflicto, o agravarlo, puede aclarar situaciones, puede dar información, puede transmitir y declarar amor. ¿Cuántas relaciones quedan rotas por que ninguna de las partes se decide a llamar por teléfono?, ¿cuántos problemas podrían ser resueltos?

Unas de estas funciones más importante es la de acortar distancias. En estos días de tanto debate sobre las personas migrantes, pensemos en el shock emocional que sufren y cómo lo atenúan, en cómo resuelven sus rupturas, separaciones y alejamientos familiares, ¡con llamadas y conversaciones por teléfono!

El mero echo de escuchar la voz de una persona querida, imaginemos una madre que escucha la voz de un hijo o una hija de la que está separada por miles de kilómetros de distancia, transmite y contagia la vivencia emocional del momento, congoja, alegría, enojo, rabia, tristeza, preocupación, miedo, de inmediato surgen las lágrimas a uno y otro lado de la línea.

Por eso de la importancia de poseer un teléfono móvil para estas personas, de ahí la importancia de los locutorios que en los últimos tiempos han proliferado, incluso es un elemento vital para las PSH, personas en situación de exclusión social extrema. Para estas personas es imprescindible disponer de teléfono móvil pues es el único medio de contacto con sus personas queridas, o no queridas, y de contacto con las emergencias.

Volviendo sobre los efectos emocionales de una conversación telefónica, mi amigo Ismael aprovechó para halagarme, valorarme y reconocerme, y yo a él, pero lo haremos presencialmente próximamente porque nos hemos emplazado, obligado, a reservar un par de días el mes próximo para estar juntos. A través del teléfono nos hemos emocionado mutuamente y hemos sentido el impulso de viajar para vernos, de los viajes hablaba en el anterior post, uno de los grandes motivos de emprender un viaje es el de abrazar a un amigo, o amiga, y satisfacer la humana necesidad del contacto físico, de la interacción cara a cara, de consolidar una amistad, auténtico valor humano.

Mientras eso ocurre, bienvenidas y emotivas sean las llamadas por teléfono.

Y tú, ¿Tienes pendiente alguna llamada telefónica?, si es así, no lo dudes, emociónate a distancia.

Carta abierta a un libro que no me apetecía leer (y leí…)

Prometí y volví a prometer que no te leería. Quizá porque el verbo leer no tolera las recomendaciones vehementes y soporta mal el imperativo. Demasiada gente me lo había sugerido. Encarecidamente. “Tienes que leerlo” “No te lo puedes perder”

¿Resultado? Ninguno.

Bueno, sí. Te condené al almacén de mis libros ¿olvidados?, a compartir estantería / nicho con algunos otros. Hoy, termino tu última página y con ella mi autoenmienda. Una palabra tuya bastó para que abjurara de promesas previas. ¿Por qué no desdecirse? Practicando mi particular ritual, evitaba reseñas, saltaba comentarios, elevando mi desapego hasta la caricatura. ¿Por qué empeñarse en revivir una realidad dolorosa? ¿Por qué revolver tiempos de hierros y plomo?

Demasiados temores: que leerte fuera un acto de puro masoquismo como quien lee y se regodea en los puntos rojos de su analítica, en los debes de su balance; que los recuerdos-pesadilla actuaran como “bombas racimo”, como cerezas en el frutero de la memoria del que nunca salen solas.

Me equivoqué. Y abjuré. Y te leí. Y me alegro.

Hoy siento un regusto agridulce al desdecirme. No me gusta equivocarme, aunque es un ejercicio que practico con profesionalidad.

¿Recompensa? Disfrutar de horas de lectura. Devorarte. Aprender/desaprender contigo. A “darme permiso” no sólo a abandonar una lectura, sino también a darle una oportunidad a la próxima. Sin prejuicios.

Y que, para cicatrizar, tenemos que limpiar la herida. De lo contrario, cerrará en falso.

Y que, leer (además de hablar) también es útil para deshollinar la chimenea de nuestras pesadillas y encender nuevos sueños.

Y que, para pasar página, tenemos que leer la previa para no perder el hilo argumental, la lógica del relato.

Y que, … “Nos esforzamos por darle un sentido, una forma, un orden de la vida y -al final- la vida hace con una lo que le da la gana. Y que lo digas”

Y que “no podemos fabricar miel sin compartir el destino de las abejas”.

Y que, nunca y siempre son adverbios temporales demasiado categóricos para un tiempo afortunadamente impredecible. Demasiado rotundos.

Adverbios con obsolescencia programada para un presente y un futuro no escritos. Por escribir. Y por leer.

Del Arenal al Orinal

Perdón por citarme a mí mismo, pero ya había tratado algo relacionado el pasado 16 de febrero en Civismo: educación y emociones. Hoy quiero gradecer a mi amigo Javier Rubio Mercado, director de la Revista Ciudad Nueva, por la sugerencia respecto del título que encabeza esta publicación.

Ayer terminó la Semana Grande bilbaína (Aste Nagusia) 2018. Nueve días de fiesta durante 24 horas diarias. Y digo 24 horas porque las cuatro personas – amigas y familiares – que habían pedido para estos días cobijo en mi casa, sita en el corazón del Casco Viejo bilbaíno, han seguido un horario fuera de cualquier control racional. Aún así, puedo dar fe de que han resistido y sobrevivido el envite.

La fiesta, y a su vez la villa, celebraba su cuadragésimo aniversario. Recuerdo aquel agosto de 1978… Tenía 17 años y toda una vida por vivir… Este 2018, con la participación de un millón y medio de personas – 4,35 veces la población de Bilbao -, ha habido una amplísima oferta lúdico festiva para todas las edades con una media diaria de 30 actividades, actos, desfiles, danzas, conciertos, etc., completamente gratuitos, desde las diez de la mañana hasta las tres de la madrugada siguiente. Durante el día y la noche las Txosnas completaban los huecos dejados por la programación municipal. Según los organizadores, ha sido un éxito, empañado desgraciadamente por cuatro denuncias por tocamientos a mujeres y los consabidos hurtos de carteras, bolsos y teléfonos tristemente inevitables en grandes concentraciones humanas.

Si bien es cierto que a lo largo del día lo más incómodo era el gentío yendo y viniendo, la noche traía un desagradable complemento. Resulta que este año el Ayuntamiento ha surtido el recinto festivo con abundancia de contenedores de basura y urinarios de distintos modelos para uso de todos los géneros imaginables. Sin embargo, el regreso nocturno a mi hogar resultaba cada día un peregrinaje hostil sorteando ríos de fluidos diversos, cascos de botellas de plástico o cristal, amén de bolsas, vasos, papeles, servilletas y todo tipo de excrementos diversos. Junto a esto, he podido presenciar en las calles anejas al Arenal (parque y muelle de la ribera de la ría de Bilbao junto al Casco Viejo, cobijo y albergue del corazón de la fiesta) largas filas de jóvenes, de todo género, en tiendas, comercios, monumentos y portales de viviendas aligerando sus necesidades fisiológicas perentorias sin el menor rubor o recato. En muchos casos, sin el más mínimo respeto ni a su persona, ni a quienes estábamos en su entorno inmediato.

El perímetro de este tipo de actuación se extendía también, aunque en menor medida, al otro lado del Arenal, en la zona de Abando, en los aledaños de las plazas Circular y Jardines de Albia. Esto es, un espacio con un diámetro total de unos mil metros.

La encomiable actuación de los servicios de limpieza del ayuntamiento conseguía que por la mañana todo apareciera limpio, desinfectado y oliendo a limón. Sin embargo, el espectáculo nocturno ofrecido a propios y ajenos resulta grotesco y repugnante. ¿Qué necesidad hay de hacer que nuestro Arenal pase a ser un Orinal?

 

Primero el caballo y después el carro

Es una suerte conocer a un autor y en este caso más. Hace unos meses Enrique Pallarés me regaló un ejemplar del libro cuya imagen abre esta entrada. El título es sugerente y la foto de portada más. Un vaso ¿medio lleno o medio vacío? Es un libro muy fácil de leer que propone pautas para afrontar problemas comunes y promover el bienestar personal. Es difícil no verse reflejada en sus páginas. Me voy a apoyar para esta entrada en el capítulo 6 que enseguida captó mi interés, “El caballo delante del carro”.

Conozco muchas personas que, por muy diversos motivos, pasan o han pasado por momentos difíciles (yo misma) y que poco a poco van aislándose, dejan de hacer aquello que les gusta y entran en lo que Pallarés (2013: cap.14) explica como espiral descendente: cuando la relación entre dos factores, hechos o fuerzas hace que una de ellas aumente la intensidad de la otra dando lugar a unas consecuencias cada vez más negativas. Hay muchos ejemplos de espirales descendentes: dolor y tensión muscular (yo que sufro bastante de lumbago sé de esto); culpabilidad o vergüenza e ira; insomnio y dormir durante el día; insomnio y preocupación por no dormir (no puedes dormir y no dejas de calcular las horas que te quedan para levantarte); ponerse colorado y advertirlo (esto es muy habitual al hablar en público); atracón y ayuno; estereotipos y prejuicios y distancia (actualmente está muy vivo el miedo a los inmigrantes). También hay espirales ascendentes (funcionan igual pero sus efectos son positivos): positividad y apertura mental o positividad y confianza.

Para romper la espiral descendente que se activa con un estado de ánimo bajo o con la depresión es bueno recordar que el caballo siempre va delante del carro. Hay que retomar o iniciar las actividades en vez de esperar a que el ánimo mejore. Dejar las actividades cuando uno tiene el ánimo bajo puede producir un alivio pasajero, pero agrava la situación a medio o largo plazo. Pallarés (2013: 37) ofrece una serie de orientaciones para salir de esa situación de ánimo bajo o depresión, para poner el caballo delante:

  • Elaborar una lista de las actividades que te resultaban agradables antes de esta situación.
  • Priorizar dichas actividades, clasificarlas para ver cuáles serían más fáciles de retomar.
  • Hay que empezar, sin dilación, por aquello que resulte más accesible. La procrastinación puede ser uno de los peores enemigos para salir de un bache.
  • Aplazar el sentir gusto o interés, al menos por un tiempo. Igual que cuando tenemos un problema de salud nos tomamos la medicina prescrita porque es eficaz para superarla, debemos retomar la actividad porque es bueno, aunque ahora no nos satisfaga.
  • Esperar pacientemente a los efectos positivos. No serán inmediatos y probablemente nos costará verlos. Perseverar y no ceder. Una pequeña historia personal: Tengo el menisco interior izquierdo roto. La traumatóloga me dijo que en lugar de operar íbamos a probar con rehabilitación. No fue hasta la sesión 28, de 30, que noté la mejoría. Y de momento no he necesitado la operación. Renegué mucho, sufrí cada sesión de rehabilitación, pero la mejoría llegó. Y me alegro de haber esperado. Pallarés (2013: cáp. 24) nos recuerda que al hablar de recuperación ( y también de crear un hábito) no debemos pensar en una línea ascendente y recta, sino en una ondulada y con mesetas. Los avances y retrocesos forman parte del proceso.
  • Ir paso a paso, sin forzar la marcha. No se trata de que el caballo vaya siempre al trote o al galope, basta con que no se detenga.

Escribiendo esta entrada he recordado un cuento de Anthony de Mello (La oración de la rana). Me parece una bonita imagen a recordar en los momentos bajos. A veces puede ser bueno dejarse llevar por la música.

“Los judíos de una pequeña ciudad rusa esperaban ansiosos la llegada de un rabino. Se trataba de un acontecimiento poco frecuente, y por eso habían dedicado mucho tiempo a preparar las preguntas que iban a hacerle.

Cuando, al fin, llegó y se reunieron con él en el ayuntamiento, el rabino pudo palpar la tensión reinante mientras todos se disponían a escuchar las respuestas que él iba a darles.

Al principio no dijo nada, sino que se limitó a mirarles fijamente a los ojos, a la vez que tarareaba insistentemente una melodía. Pronto empezó todo el mundo a tararear. Entonces el rabino se puso a cantar y todos le imitaron. Luego comenzó a balancearse y a danzar con gestos solemnes y rítmicos, y todos hicieron lo mismo. Al cabo de un rato, estaban todos tan enfrascados en la danza y tan absortos en sus movimientos que parecían insensibles a todo lo demás; de este modo, todo el mundo quedó restablecido y curado de la fragmentación interior que nos aparta de la Verdad”.

Para terminar quiero dejar una melodía que muchos días me pongo para comenzar el día y empezar la actividad más allá de si estoy bien o mal de si me apetece o no hacer algo… Es un buen mantra “éste es el mejor momento”…

Bibliografía

Pallarés Molíns, Enrique (2013). Cómo sentirse mejor con la ayuda de anécdotas e imágenes. Bilbao: Ediciones Mensajero.

Prevenir el maltrato desde la inteligencia emocional

Somos una sociedad cada vez más preocupada por el fenómeno de la violencia. Bueno sería más exacto decir que nos preocupa la violencia que se da dentro de nuestra propia sociedad. Violencias hay muchas tantas como relaciones entre seres vivos, pero no todas nos mueven de la misma forma. Hoy en día la violencia de género, la intrafamiliar, la que se ejerce contra los menores, el “bullyng” en el ámbito educativo, o el “mobbing” en el entorno laboral son las formas de maltrato que más ocupan tanto la atención mediática como la movilización ciudadana.

Teniendo en cuenta la enorme dimensión del problema estas líneas solo pretenden aportar algunas pinceladas sobre el trabajo que Igor Cortón y yo hemos realizado en los últimos años en materia de prevención del maltrato entre iguales desde la perspectiva de la inteligencia emocional.

 

Egoismo versus altruismo.

El ser humano se ve obligado a atender constantemente dos necesidades que en muchas ocasiones requieren acciones contrapuestas. Por una parte nuestro deseo y/o necesidad de supervivencia hace que prestemos mucha atención y concedamos mucha importancia a nuestras necesidades expresadas a través de las emociones. Por otra parte somos seres sociales, que se construyen en contextos relacionales, lo que nos obliga a estar alerta a las necesidades del entorno donde me desarrollo y al cual pertenezco. Esto tiene unas implicaciones muy importantes en lo que tiene que ver con lo que aprendemos y luego consideramos que está bien o mal. La moral hace un papel de organizador de ese tráfico a veces caótico y siempre complejo entre mis necesidades y las de los demás. No sería del todo justo decir que estas dos visiones se presentan siempre como alternativas incompatibles. De hecho la mayor parte de nuestro aprendizaje se basa en ajustar nuestras tendencias egocéntricas a las necesidades colectivas. Y la verdad es que muchas veces los seres humanos somos muy capaces de desarrollar nuestras vidas en comunidad respetando ambas tendencias o necesidades vitales.

 

¿Qué es maltrato?

Los seres humanos tenemos enormes capacidades. Muchas de ellas intervienen en nuestras relaciones con los demás y se manifiestan desde los primeros momentos de nuestra vida. Somos seres sociales no solo porque nos desarrollamos en la interacción social sino porque ésta forma parte de nosotros. Nos relacionamos constantemente con nuestro entorno en el que encontramos a otras personas y estas interacciones son el espacio donde aparecen comportamientos de maltrato, violencia y/o maldad.

Maltrato es una interacción en la que una de las partes sale perjudicada de manera intencionada por la otra parte. Hablaríamos de violencia cuando en esa interacción se produce un daño físico o psicológico derivado del empleo de la fuerza o del poder. Por último la maldad sería el proceso que permite que un ser humano maltrate a otro.

Nos parece interesante pararnos en algunos de los elementos que forman parte de las definiciones que hemos aportado:

  • Intencionalidad. Es evidente que en el mundo de la interacción social hay multitud de ocasiones en las que nuestras necesidades o nuestros intereses no se ven atendidos por los demás de la forma que nosotros desearíamos. Cada individuo se comporta defendiendo los suyos y eso supone entrar a menudo en conflicto. Estos podriamos describiríamos como choques fortuitos que se dan de forma natural en los espacios de convivencia humana. La cuestión es que hay ocasiones que tenemos la intención de perjudicar al otro, que ese maltrato forma parte principal o necesaria de nuestro objetivo, de nuestro interés. Este es el contexto en el que describíamos el concepto de maltrato.
  • Daño. En este caso hablamos de la intensidad del perjuicio. Tradicionalmente la violencia ha estado vinculada con la agresión física cuyo extremo es la de ocasionar la muerte del otro. Hoy en día es difícil entender que este daño, que la violencia no incluya el dolor psicológico, que es necesariamente de naturaleza emocional.

 

Conexión, activador de la empatía.

A veces pensamos que la empatía se activa a voluntad de cada persona y me temo que la cuestión no es tan fácil. Por eso no considero que el maltrato tenga que ver con la fatiga de la empatía sino un juego de conexión y desconexión selectiva en función del grado de vínculo que establezcamos con el otro. Es decir, la empatía se activa de serie cuando tenemos delante a una persona con la que tenemos una fuerte vinculación emocional. A medida que la conexión es menos intensa, o cuando no lo reconocemos como miembro de nuestro grupo (en el amplio sentido de la palabra) nuestros objetivos y la emociones que se vinculan con ellos hacen que podamos actuar obviando o minimizando las consecuencias que va a sufrir esa persona. Las personas que maltratan tienen, en general, capacidad de empatizar pero sencillamente no lo hacen porque no consideran al otro como un igual, lo infravaloran o lo deshumanizan. Por ejemplo, cuando a un menor agresor se le pregunta si la acción le parece bien si la víctima hubiese sido su hermano su respuesta instantánea está inspirada en la empatía.

Hasta aquí la parte puramente psicológica pero ¿qué sucede cuando la educación, los adultos, los medios de comunicación nos trasmiten la idea de que tal grupo de personas es una amenaza, tienen malas intenciones o son los responsables de ciertos problemas que nos preocupan? La comunicación del siglo XXI se basa en mensajes sencillos, de consumo rápido, que resultan fáciles de hacer llegar a la población a conclusiones incorrectas por incompletas. Revisemos nuestras filias y nuestras fobias, así como la forma en las trasmitimos a los más pequeños, si queremos prevenir el maltrato en nuestra sociedad, claro…

 

El problema de la doble moral.

La verdad es que este tema tiene muchas aristas pero creo que en un primer acercamiento hay que hablar de ética y emociones. Puesto que si bien en el apartado anterior hemos vislumbrado el proceso por el cual puedo maltratar a otro sin sentirme mal por ello, hay un componente moral que es también determinante. Y éste no es otro que el que diferencia la moralidad de la moralización, es decir la aplicación de una moral a otros. La primera establece lo que está bien y lo que está mal en un contexto grupal determinado, en una cultura concreta. Pero la moralización consiste en la aplicación de los principios morales a otras personas y es aquí donde empezamos a encontrar serias diferencias. Veamos, uno de los mandamientos de la Bilblia cristiana dice “no matarás”. Pero la moralización permitiría hacerlo con aquellos que sean “enemigos”. Es decir la aplicación de una doble moral facilita el maltrato.

 

Inteligencia emocional para prevenir el maltrato

Para nosotros resulta evidente que el conocimiento de la mecánica psicológica del maltrato es clave. No es el único factor que considerar pero si el primero del que hablaré. Debemos saber qué elementos son concretamente los que en cada caso nos desactivan la empatía, la conexión con los demás. Para ello hemos desarrollado “El juego de EM” en el que evaluamos y enseñamos a los menores (y a los que no lo somos tanto) a identificar a los ogros, es decir, a aquellas causas que justifican para nosotros el maltrato. Os presento a algunos de ellos:

  • OGRO KAEM. Aparece cuando alguien me cae mal y desactiva mi empatía con respecto de esa persona.
  • OGRO PERFI. Aparece cuando alguien es diferente (no es de mi grupo) y esa diferencia no me gusta.
  • OGRO EN. Aparece cuando siento envidia de alguien.
  • OGRO HOG. Aparece cuando tengo problemas, cuando estoy mal.
  • OGRO POW. Aparece cuando soy consciente, cuando se que tengo el poder para maltratar a alguien.

Como el tema y nuestro trabajo da mucho más de si prometemos profundizar en próximas fechas.

 

EL MOVIMIENTO EMOIN

En este post quería profundizar más en un constructo teórico-práctico que diseñe y que utilizo en las formaciones con las familias para explicar de una manera algo más sencilla y practica, cómo tomamos decisiones.  Esto lo trabajo en concreto en relación a las decisiones que tomamos respecto a los hijos e hijas, pero se puede generalizar a otros ámbitos.

Como profesional de la psicología Infanto juvenil siempre busco la manera de simplificar los elementos que tienen que ver con las relaciones entre las personas y con ellos mismos. Este elemento me permite poder trabajar de una forma mucho más concreta las emociones que están detrás de esa toma de decisiones y que muchas veces nos hacen sentir que no acertamos, nos dejan un sabor agridulce de culpabilidad y constante sensación de examen.

Nos debemos imaginar el Movimiento Emoin como un péndulo que se mueve entre dos polos o extremos. En uno de ellos, situaríamos las emociones, sensaciones y sentimientos. Este a su vez está alimentado principalmente por dos fuentes. Una seria la que se relaciona con nuestra infancia, más concretamente, con las emociones asociadas a los recuerdos que tenemos como hijos e hijas. La otra fuente de este polo surge de las emociones y sentimientos que tenemos en la actualidad, es decir en el momento en el que tomamos la decisión.

En el otro extremo de este péndulo, se encontraría la información que disponemos a la hora de tomar esa decisión y que, también en este caso, la alimentan dos fuentes: una es la información que tenemos sobre los niños y niñas (en este caso en particular sobre los hijos e hijas) y la otra sería la que nos aporta la experiencia, los programas de televisión, internet, otros progenitores, los profesores, etc. En mi experiencia utilizándolo, he observado que cuanto más desequilibrio hay en el Movimiento Emoin, más carga de conflicto y tensión aparece.

Podría parecer, por como lo he expuesto aquí,  que tardaríamos mucho tiempo en valorar este flujo informativo, pero en realidad tardamos unos pocos milisegundos  para tomar una decisión.

Después de presentar los dos polos de este movimiento, paso a comentar como lo utilizo en la práctica con algunos ejemplos reales. Ahora que nos encontramos en la estación estival, voy a empezar por uno precisamente que tiene que ver con estas fechas.

Un padre divorciado tenía el objetivo de llevarse a su hijo de seis años de camping unos días de vacaciones. Él, de pequeño, había ido siempre de acampada con su familia y tenía unas experiencias y recuerdos muy satisfactorios. Momentos en los que había disfrutado muchísimo de esta experiencia. Por lo que quería que su hijo tuviese la oportunidad de “vivir” lo mismo. Se encontraba con grandes resistencias por parte de su vástago a tener esta experiencia y por mucho que insistía, no lograba convencerle para que accediera a pasar estos días en un camping. El único final que el padre intuía, si le forzaba a llevarle, es que no serian unos días muy “tranquilos”. Analicemos esta situación desde este elemento del Movimiento Emoin.

Le pregunte al padre que emociones y sentimientos (polo emocional) tenía asociadas a esos recuerdos y aparecieron emociones como: alegría, libertad, satisfacción, disfrute, amistad, aventuras… y cuáles eran las que tenía en la actualidad en relación a querer que su hijo tuviera esa experiencia. Me dijo que era el deseo de que viviese esas mismas emociones y que él, como padre, fuese el que le transmitiese esa especie de “legado”.

Después pasamos a analizar el otro extremo, el de la información. Que teníamos aquí, principalmente la negativa de su hijo a ir de acampada. Al niño no le gustaba especialmente la naturaleza, decía que no quería dormir rodeado de insectos y bichos. Y que él lo que quería era ir a un parque temático, a un hotel y pasar esos días con su padre allí.

Después de tener sobre la mesa los dos polos, comenzamos a analizar donde se quedaba más ese péndulo del movimiento Emoin. En este caso está situado más en el polo emocional basado en sus recuerdos y no tanto en la información aportada por su hijo. Por lo tanto, con este desequilibrio del Movimiento Emoin se puede prever una situación con bastante carga de conflicto.

Al trabajar sobre ello y ver donde estaba basado su movimiento, tomó una nueva perspectiva.  Esto le llevo a modificar su planteamiento inicial. Tuvo en cuenta más la información basada en el estilo y gusto de su hijo de ir unos días a un parque temático y planificaron entre los dos un sitio de acampada durante un fin de semana, no más días, donde el padre le explicó a su hijo que experiencias él había tenido y abordaron juntos como resolver las situaciones incomodas que le planteaba su hijo en un camping.

En este ejemplo hablo de un padre separado, donde resolvemos un Movimiento Emoin, pero en una familia con dos progenitores tenemos que trabajar con dos Movimientos, con lo que se hace más compleja esta toma de decisiones adecuadas respecto a los más pequeños. Pongo otro ejemplo:

Un padre que se desvive por llevar a sus dos hijos a todos los lados: a clase, a extraescolares, con los amigos, a recogerles después…y esto le supone a él personalmente, un gran gasto de energía física y mental lo que le hace estar en muchas ocasiones irascible y con poca paciencia. Por el contrario, su pareja le insiste en que no es necesaria tanta atención y observa que les está haciendo demasiado dependientes y cómodos. Este punto de vista diferente les hace tener a ellos también momentos de tensión como pareja. Cuando analizamos esto desde el Movimiento Emoin vemos que surge un desequilibrio y por tanto conflicto.

En el análisis, cuando nos pusimos en la parte de las emociones de su infancia, surgió un sentimiento de soledad, tristeza y algo de enfado. El padre del padre, es decir el abuelo paterno, no estaba muy pendiente de su hijo y no solía acompañarle a los sitios. Este padre actual ha decidido que no quiere provocar esos sentimientos en sus hijos y se vuelca totalmente en ellos, llegando a provocar en él un estado emocional de tensión que repercute, como digo, a su familia y a él mismo. Luego pasamos a analizar la parte de la información. En este polo aparecía que sus hijos se estaban volviendo demasiado comodones y algo tiranos con el padre. Que por otro lado, eran capaces de hacer algunas de esas cosas por sí mismos y que eran niños que se sentían queridos por él, aunque no les llevase a todos lados. Cuando fue consciente que su desequilibrio  del Movimiento Emoin estaba más en el lado emocional y no tanto en el informativo y las repercusiones que eso tenía, pudo sentirse más tranquilo y tomo otra actitud diferente. Es decir, se quito el peso de esa emoción que tenía que resolver y se baso más en la información. Por lo tanto, pudo optimizar mejor el tiempo que dedicaba a sus hijos. Es decir, encontró un Movimiento Emoin más equilibrado. Esto llevo a disminuir las situaciones de conflicto en casa y para sí.

Espero que este post, os pueda servir de ayuda y al menos tener un punto de referencia para ser más conscientes de donde está principalmente la base de vuestra toma de decisiones. Si os apetece os animo a que “juguéis” con vuestro propio Movimiento Emoin, a descubrir durante estos días de descanso donde se sitúa más ese péndulo imaginario. Seguro que os sorprendéis.