Inteligencia emocional

No somos terrones de azúcar, bailemos bajo la lluvia.

Sábado 1 de junio. Tropecientos grados centígrados en un Bilbao en ebullición. Mi cerebro a punto de licuarse de tanto calor… 49ª Feria del libro en el Arenal. ¡Qué gozada de espacio para compartir tiempo con escritoras y escritores locales! Esos seres misteriosos que con su magia hacen de nuestra vida un lugar más fascinante, más ameno. Literatura km.0. Consumo local.

Javier Sagastiberri presenta “Una tumba sin nombre”las nuevas aventuras y desventuras de las ertzainas Arantza e Itziar. También está Antón Arriola con “El caso Newton”A su lado, Toti Martínez de Lezea¡Qué mejor regalo para Carmen que su nuevo libro “Tierra de leche y miel”!

Un poco más allá, la portada de un libro atrapa mi atención. Su autora, Ana E. Arenaza, me pilla “in fraganti” leyendo la contraportada de ¡No eres de azúcar, baila bajo la lluvia!Y me sorprende con un cercano “Lo he escrito yo. Es la historia de un ejecutivo de alto nivel a quien despiden y se instala como polizón en el sótano de su ex empresa”. ¡Touché! Me atrapa el argumento. ¡Una nueva tentación en la que caer!

Salgo con el libro. Ana me regala su dedicatoria “espero que disfrutes de este baile literario y sonrías entre líneas” Inmediatamente, como por instinto, me pongo con esta nueva coreografía. Todo fluye.

Resulta inusual acumular el talento necesario para construir un relato divertido, y con sentido a partir de un hecho dramático. Y la autora lo consigue. Ser despedido (eufemísticamente, recibir una irrechazable “propuesta de desvinculación de la Compañía”) para el “eterno empleado del mes”, “ejemplo de entrega y compromiso” ahora y en la hora de la muerte profesional, lo es.

Humor y autoayuda bien hiladas. Con hilarantes triangulaciones de emails entre direcciones diversas (de RR. HH a financiera pasando por el CEO, siempre con múltiples y variadas CC’s -con copia-) creíbles, reconocibles, cotidianas. Inquietantes “asuntos” como el “Proyecto CADAV” -adivina que significa- dirigido a indagar quién debiera asumir los gastos de exhumación, a qué proyecto imputar los costes del obituario de un momificado “empleado del mes” en modo esqueleto …

¡No eres de azúcar, baila bajo la lluvia!, placer y propósito. Divertido, ameno, vacuna contra el aburrimiento. Buenas sensaciones. Y mucho sentido común. Y bien afilado en una inspiradora receta con 5 H’s: humildad, honestidad, humanidad. Y doble H de humor.

En síntesis: El momento es ya, ahora es el momento de construir tu nueva y mejor versión con más funcionalidades. Como con cada cumpleaños, como con cada nueva versión de las aplicaciones en tu móvil que prometen resolver los problemas y paliar los riesgos de las anteriores. Mira al futuro. No te ancles en el pasado. Mira por el parabrisas: facilita la visibilidad, te protege y ayuda a la aerodinámica de tu vehículo. No te obstines en mirar atrás por el retrovisor.

Baila bajo la lluvia. Como hacías de niña, de niño, cuando disfrutabas saltando en los charcos, mojándote hasta el estornudo. Lejos de la madurez, cuando te amarga el sonido de las gotas de lluvia al chocar con la ventana.

Bailemos bajo la lluvia. Con o sin katiuskas. No somos terrones de azúcar.

Lo que me hace levantarme cada mañana

Imparto la asignatura La comunicación humana en el Título Universitario en Cultura y Solidaridad. Es un grupo que me encanta. Lo componen personas que vuelven a la universidad, o que acuden por primera vez, después de unos cuantos años de camino por la vida. Tienen una avidez por aprender y compartir que es muy gratificante. Al comienzo de una de las clases un ‘alumno’ (lo entrecomillo porque en esa clase todas las personas somos alumnas y maestras) me pidió presentar un proyecto en el que está muy comprometido y que creía podía interesar al resto de la clase (https://jubilacionactiva.eus/). Su presentación me dio pie a hablar de un tema que me parece fundamental, independientemente del momento vital en el que se esté, el proyecto de vida.

Hace ya un tiempo escribí una entrada que llevaba por título El proyecto de vida y el sentido. Cada día veo más claro la importancia que tiene reflexionar y buscar el sentido de la propia vida. No podemos dejarlo al azar o las circunstancias, por más que éstas nos condicionen. Un proyecto de vida tiene que estar equilibrado y contemplar múltiples facetas: personal, social económica, familiar, laboral, etc.

Quiero compartir unas palabras de Viktor Frankl que nos invitan a replantearnos nuestra actitud ante la vida… La vida espera algo de nosotros y nosotras y nos corresponde aceptar el reto…

“Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud hacia la vida. Tenemos que aprender por nosotros mismos y después, enseñar a los desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros. Tenemos que dejar de hacernos preguntas sobre el significado de la vida y, en vez de ello, pensar en nosotros como en seres a quienes la vida les inquiriera continua e incesantemente. Nuestra contestación tiene que estar hecha no de palabras ni tampoco de meditación, sino de una conducta y una actuación rectas. En última instancia, vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea y cumplir las tareas que la vida asigna continuamente a cada individuo” (Frankl, 1991, p.46).

Me voy a centrar en una de las facetas del proyecto de vida, que no la única, ni necesariamente la más importante, la laboral. Es una faceta que nos ocupa mucho tiempo durante un gran periodo de la vida. Muchas veces lo reducimos a una ocupación para ganarnos el sustento. Pero eso responde al por qué trabajamos, no el para qué. Al por qué el ser humano puede responder con bastante facilidad. Somos capaces de justificar casi cualquier cosa. Sin embargo, la pregunta difícil es el para qué. Esta nos remite al propósito, al sentido.

En una conversación con un amigo, este comentaba que a veces se le hace duro ir a trabajar porque en la organización se dan situaciones complejas, a veces incluso injustas. Sin embargo, en esos momentos de bajón recuerda que gracias a su trabajo algunas personas han podido acabar sus estudios (trabaja en un departamento de becas) y eso le hace recobrar el sentido. ¡Qué importante es conectar con el sentido del propio trabajo!

Mi querida amiga Lumi me preguntó recientemente: “¿Qué significa ser profesora para ti?”. Mi respuesta fue prácticamente inmediata: “Para mí ser profesora es tocar almas. Es contribuir a que mi alumnado sean mejores personas. Es compartir lo que sé y lo que soy…”. En mi despacho está pegado en la pared el tarjetón que reproduzco abajo y que preparé para un curso para profesorado en un colegio. Lo tengo a modo de recordatorio para mí, ya que lo veo constantemente, y de compromiso hacia quien entra por la puerta.

Alguna vez he pensado lo que me gustaría que pusiera en mi lápida: Amó, vivió, sintió e hizo todo lo posible para dejar un mundo mejor. Fue una buena persona y una buena profesora.

Bibliografía

FRANKL Viktor E. (1991, 1ª ed. 1979): El hombre en busca de sentido. 12ª ed. Barcelona: Herder. Disponible en: http://www.vegadeljarama.es/documentos/el_hombre_en_busca_de_sentido_viktor_frankl.pdf   [Consulta 15.05.2019]

Véase el vídeo: Resetea tu vida y encuentra tu propósito 

100 minutos para ver pasar el tiempo, las emociones, y tal y tal (con la ayuda de Carvajal)

de fin de semana en esta primavera cálida que de pronto parece tomar calor, una pareja de amigos nos van a invitar a una barbacoa en su casa de campo, casa de sus abuelos antes que de sus padres, ahora suya,

en un pueblo en el que la mayor parte de las familias viven en casas, cosa común, que en otro día fueron cuevas, cosa no tan común, pero que también es parte de nuestra historia,

y visitamos esa cueva en casa de Amalia y de Julián, cueva encalada que utilizan como fresquera, cueva encalada que en su día tiene la utilidad de corral, sí, los animales atraviesan toda la casa para pernoctar ahí,

en un tiempo no tan lejano, en una práctica no tan anormal,

y disfrutamos esa historia en la que la casa crece, y lo que apenas era un patio y unas cuantas habitaciones, pequeñas y apiñadas, en la planta baja y en la primera, ahora acogen amplias estancias en sótano, planta baja, primera, buhardilla,

es la magia de la TRANSformación,

de la misma forma que disfrutamos del calor externo y de la sombra y fresquito del interior, de las 7 maravillas de este pueblo, que me van a hacer sonreír, 7 días de la semana, 7 colores del arco iris, 7 novias para 7 hermanos, 7 emociones,

en un paseo corto por este pueblo de menos de 2.000 habitantes que me hace pensar en las diferencias y semejanzas de los pueblos de interior y los de costa, siempre con el agua por ahí cerca, elemento tan necesario para la vida,

paseo que nos lleva a orillas del Tajo, sí, estamos en Fuentidueña, localidad en la que una extraña festividad se celebra el segundo sábado del mes de setiembre, no andará muy lejos de la fiesta del arrantzale de Bermeo, pueblo de mis padres,

extraña festividad en la que la virgen viaja sobre las aguas, rodeada de jóvenes bañándose, portadores de antorchas, en un paseo fluvial que llega hasta este pequeño desnivel que recoge la foto, en el que nos encontramos sentadas,

viendo pasar el agua, sintiendo el tiempo pasar, viendo cómo pasan los pensamientos, cómo viven las emociones, pensares y sentires que muchas veces parecen estar rayados en nuestro interior,

¿es éste un pensar nuevo o es un pensar de repetición?, ¿es esta una emoción nueva o es una emoción de repetición?, ¿es un pensar y un sentir fresco o es un mapa mental y emocional que me transita, y que me habita aquí y allá?,

no sé por qué creo que un día voy a seguir escribiendo de este 3ple mapa que nos habita, de mapas mentales seguro que has oído hablar, de mapas emocionales seguramente no, mapas que se conocen como temperamentos,

y de una tercera vía, la del hacer repetitivo, mapas inconscientes en muchos casos, conscientes y voluntarios en otras, repetitivo cuandos conseguimos la costumbre necesaria para repetir, hábitos que conforman carácter,

y viendo pasar el agua me pregunto sobre nuestra capacidad de revisar nuestros pensamientos (pienso y miento), nuestros sentimientos (siento y miento), nuestros movimientos (muevo y miento),

en un pensar – sentir – hacer involuntario, mecánico, inconsciente, muchas veces somos seres “pensados”, “sentidos”, “hechos”, quién sabe si consigamos reconectar con un pensar – sentir – hacer fresco.

   así lo vimos…

en este pequeño salto de agua, suficiente para marcar el fin de esta procesión de las antorchas, que va a tomar camino de vuelta al pueblo, de la virgen y nuestra, observo la placidez de las aguas altas, antes del salto, y la turbulencia de las aguas después,

con ese mochetón de cañas entre el arriba y el abajo, las aguas calmas y las aguas revueltas, la margen derecha y la margen derecha, en sentido de bajada o de subida, todo depende de tu dirección,

aguas arriba, a lo salmón, aguas abajo, en modo procesión,

y pienso en otro post que me gustaría escribir un día de estos, una entrada que habla de gestión emocional, y la relación que las emociones tienen con nuestra identidad, y con nuestro amor, la intención más allá de nuestras acciones,

una entrada que bien podría desarrollarse con base en esta conferencia de Jorge Carvajal, que es una de varias, tan interesante que merece la pena que evites las reducciones y las interpretaciones del intermediario.

¿qué te parece?,

¿tienes 100 minutos para ver pasar el tiempo?,

¿te animas a indagar cómo podemos auto-gestionar nuestro mundo emocional?,

y si quieres seguir viendo pasar el tiempo, siempre se puede seguir, aguas arriba, aguas abajo, a favor de la gravedad o contracorriente, en esta inagotable biblioteca de internet

mientras ese por-venir llega, puedes utilizar tus próximos 100 minutos para plantearte un ejercicio raro, de intentar no pensar nada, de intentar no sentir nada, de intentar no hacer nada, ¿te animas a probar este ejercicio de no pensar – no sentir – no hacer?

 

Cuando el doble de bueno -a veces- no es mejor: el Síndrome Apolo.

Convencido de que, si algo es bueno, más de lo mismo será mejor, duplico la dosis esperando un resultado pluscuamperfecto. Y después, lo elevaré a “N” potencia, y los efectos crecerán de forma exponencial…

Craso error. ¡Nada en exceso, par diez! Tampoco cuando hablamos de equipos. Pongamos un ejemplo: el síndrome de Apolo, en “Equipos directivos: el por qué de su éxito o fracaso” M. Belbin.

Situémonos en la Henley Business School, antigua escuela de negocios a medio camino entre Londres y Oxford. Son los 70’s. El hoy nonagenario Meredith se plantea una poderosa cuestión: ¿por qué unos equipos tienen éxito y otros fracasan?

Tiene una hipótesis: si los problemas complejos, difíciles, requieren de mentes analíticas, perspicaces, “preclaras” ¿por qué no crear un equipo con las/los más inteligentes, más analíticos y perspicaces para resolverlos? Si así lo hacemos, este equipo A – así aparece en la nomenclatura del experimento- obtendrá un rendimiento excelente, mejor que el resto de los mortales. Lógica aplastante ¿Alguien lo dudaría?

Dicho y hecho. Pongamos en marcha el experimento y veamos qué pasa. ¿Resultado? Los primeros -el equipo A- dejan de serlo en el reino de los equipos. ¡No puede ser! ¡Habremos medido mal! Seguro que hay algo que no hemos tenido en cuenta. Repitamos el experimento. Hasta 25 veces. Controlemos variables extrañas. Todo preparado ¿Resultado? El mismo. ¡Zasca!

¿Qué ha ocurrido? Al parecer, el equipo A original y los subsiguientes 24 “Aes”han invertido todo su tiempo en debates estériles, en esa dulce manía de “quítate tú para ponerme yo” en una pelea de carneros, cráneo contra cráneo. Siniestro total.

Se acaba el tiempo sin resultados. Es el momento de las recriminaciones. De hacer pública la agenda oculta de censuras. El talentoso club se ha reconvertido en la cofradía del reproche. Relatos de agravio y bilis. ¡Qué desilusión! Apolo XIII ¡Alunizaje abortado! ¡Objetivo no cumplido! …

¿Por qué ha ocurrido? ¿Dónde quedó nuestra tan bien construida hipótesis? ¿Cuáles han sido las razones de este sonoro fracaso? Belbin apunta algunos factores que nos pueden ayudar a comprender el funcionamiento de nuestro equipo A.

Sus miembros comparten la aspiración de dedicarse a los aspectos más difíciles e intelectualmente atractivos. Constantemente proponen y oponen, pero no comparten ni intercambian. Les han educado para ganar. Y en esa cancha, la moneda de cambio es la rivalidad; la complementariedad y el propósito colectivo quedan hipotecados.

La búsqueda del fallo, del error, del defecto en el argumento del otro, han crecido entre su pensamiento crítico como flores en la basura. Se han convertido en su “life motive” Y así les luce el pelo …

¿Elogio de la mediocridad? Para nada. Un grupo compuesto sólo por personas creativas puede no ser un equipo creativo; un equipo de gente con talento puede ser -o no- un equipo talentoso.

Diversidad de roles y equilibrio, esos son los ingredientes para que se produzca la magia.  El doble de lo mismo puede ser mejor. O no. O letal.

Cloto, Láquesis y Átropos

Paul Thumann: The three fates

Las moiras griegas – Cloto, Láquesis y Átropos – personificaban el destino. La creencia de la época era que se presentaban ante el recién nacido para determinar el curso que tomaría su vida. Su oficio era hilar, y el material con el que trabajaban eran los hilos de la vida de los mortales. Cloto, con la rueca y el huso, lo hilaba. Láquesis, medía y determinaba su longitud y Átropos era quien lo cortaba finalmente, eligiendo tanto el cuándo cuanto el cómo.

Años más tarde, los romanos denominaron parcas – Nona, Décima y Morta – a sus tres homólogas regidoras del sino de los seres humanos: nacimiento, vida y muerte, pero a diferencia de aquéllas, éstas, además, lo escribían de forma imborrable en una pared de bronce, usaban lana para la línea principal y entretejían en ella filamentos de oro o lana negra determinando así los momentos alegres o tristes de cada cual.

La tanatofobia es algo relativamente reciente y básicamente inherente a la sociedad occidental que, aferrada a la presunta omnipotencia de la razón y el conocimiento científico, se resiste a aceptar que una de las pocas certezas irrefutables es  que, tarde o temprano, la muerte llega, la vida acaba. Y mientras tanto  prefiere ocultarla, pretender que no existe, convertirla en tabú, utilizar todo lujo de eufemismos para referirse a ella evitando nombrarla (la parca, daños colaterales, víctimas, bajas, dormir el sueño eterno, pasar a mejor vida, hacer el último viaje…) o incluso trivializarla quitándole dramatismo mediante series, películas o videojuegos violentos y sangrientos. Vida y muerte son realidades inexorablemente inseparables y cuando pretendemos escindir la cara de la cruz de esta moneda, nos enfrentamos, entre otras, a dos consecuencias: la desesperación y el olvido. En nuestra cultura nos cuesta aceptar la muerte de alguien a quien queremos , y tras la pérdida, se pone en marcha un mecanismo de borrado o emborronamiento paulatino de la memoria para huir de esa sensación de malestar. (Recomiendo la lectura de Sobre la vida, la muerte y el duelo ¡Carpe Diem! y otras entradas de la Dra. Arantza Echaniz Barrondo en torno a este tema).

Aun siendo occidental, la cultura mexicana ha mantenido la tradición ancestral prehispánica de honrar a sus muertos. No se trata de una rememoración lúgubre, sino de una auténtica fiesta en la que quienes ahora recuerdan y ofrendan a los suyos, no olvidan que mañana serán quienes protagonicen esta celebración.

Llama la atención cómo la cultura cristiana, mayoritaria en occidente, no ha conseguido infundir esa relación sana y natural entre vida y muerte, dejándose arrastrar por el pesimismo existencial.

Hace unos meses caí en la cuenta de que, aunque están presentes el día de su aniversario, en cierta medida mis muertos estaban muy ausentes de mi memoria y empecé por hacer mentalmente una lista: Amaia, Conchita, Pedro Juan, Miren, Chito, Mayita, Fernando, Giulio, Lluís, Ricardo, Antonio, José Miguel, Antonio, Fernando, Milagros, Dionisio…

A base de recitarla diariamente, se han ido incorporando Alejandro, Carmen, Enrique, Emma, Piling, Purichu, Donald, Cecilio, Petra, María, Jesús Mari, Felipe, María Luisa, Virginia, Iñaki, Ramoni, Jesús y Marisa.

Es curioso que una práctica que lleva poco menos de un minuto reviva tantas experiencias y dé tanta paz. Hoy es la primera vez que redacto estos nombres. ¡Vaya por todas y todos…!

Cuando no hay nadie en el mundo de los vivos que te recuerde desapareces de este mundo. (Coco)
Recuerdame https://youtu.be/uydBppstlnk

Somos lo que hablamos, Luis Rojas Marcos.

Somos lo que hablamos es el título del nuevo libro del psiquiatra afincado en Nueva York, Luis Rojas Marcos.

Como en sus libros anteriores La fuerza del optimismo y Como superar la adversidad, se dirige a nosotros lectores en un estilo ameno, sencillo y claro, con muchos ejemplos y experiencias relacionadas con los distintos puestos que, desde 1992, ha ejercido en la Gran Manzana: ha sido Jefe de los Servicios de Salud Mental, Alcoholismo y Drogas de Nueva York, director del sistema de sanidad y de hospitales públicos de la ciudad y actualmente es profesor de Psiquiatría en la Universidad de Nueva York y miembro de la Academia de Medicina de la ciudad. Vivió en primera persona la catástrofe del 11-S en las Torres Gemelas, ofreciendo desde el primer momento atención médica y psicológica a victimas y familiares. Salvó su vida al dejar el puesto de mando en una de las torres para buscar un teléfono operativo. Esta experiencia en concreto, relatada, siempre con un estilo explicativo optimista, aparece en este libro, además de aderezar sus conferencias, a las que me confieso adicta.

 

¿Cuáles son las ideas principales en este libro, que refuerzan sus trabajos anteriores sobre el optimismo y la resiliencia?

 

En esta ocasión Rojas Marcos apela a la necesidad de aprender a hablarnos a nosotros mismos.

Mantiene la tesis de que las personas más habladoras y locuaces, extrovertidas, con una perspectiva optimista, con conciencia para razonar y con estabilidad emocional, viven mejor y durante más años.

Establece a través de diferentes estudios y muchos ejemplos la relación entre hablar más y la longevidad. Me llama la atención que aunque España es el segundo país con las personas más longevas tras Japón, la cultura y valores del país nipón son lo opuesto al planteamiento del libro, puesto que premian el silencio y la contención frente a una cultura española de contar y compartir, como la de las abuelas del propio autor, charlatanas y sermoneadoras, así que el libro abre la puerta a estudiar el lenguaje privado de los japoneses ¿se hablarán a sí mismos de la forma en la que nos recomienda este libro?.

En estas páginas, El poder terapéutico de hablar y hablarnos, Luís rojas Marcos repasa la importancia de nuestro lenguaje social, como nos expresamos ante los demás, y como nuestro acento, el tono de voz, el vocabulario que usamos, la comunicación no verbal que acompaña a nuestras intervenciones en público, en reuniones formales, en sociedad… afecta a la forma en las que nos perciben los demás. Como nos ven los demás afecta a nuestra autoestima.

Aunque son muchas las obras y autores que han estudiado la importancia del lenguaje verbal y no verbal, lo distintivo, para mi,  en este libro, es el énfasis en el lenguaje privado, lo que nos decimos y contamos a nosotros mismos, y como este resulta esencial para nuestro aprendizaje, nuestra memoria, nuestra gestión de las emociones y la toma de decisiones adecuadas para cumplir nuestras metas.

Este era mi primer resumen, reseña del libro, aunque no me resisto a hacerme eco aquí de algunas de notas recogidas durante mi lectura.

PRIMERA PARTE.

Hablar: medicina de la calidad de vida.

Son interesantes los apuntes sobre las barreras de la comunicación en el uso de un segundo idioma y la importancia del adecuado uso del lenguaje en su profesión, la de psiquiatra. Relata con humor sus dificultades iniciales con el inglés y como las barreras del uso de una segunda lengua en las consultas le llevaron a incorporar soluciones e interpretes para desarrollar de forma más eficiente las conversaciones y terapias con inmigrantes. Me parece interesante el hecho de que explicarnos en otra lengua reduzca la intensidad de las emociones, ¿Tienen más resonancia en nosotros las palabrotas o las palabras de amor y afecto en nuestra lengua materna?

Recoge estudios que avalan los beneficios para el cerebro de hablar más de un idioma. En un momento de la historia en el que muchos dirigentes parecen recuperar los prejuicios de la Torre de Babel, y la globalización parece imponer un lenguaje común, esta tesis nos habla de las ventajas de la diversidad.

Nos hace participes de las incógnitas sobre el Origen del lenguaje, de lo mágico, lo increíble que aún hoy es nuestra capacidad de hablar y como de niños podemos aprender por nosotros mismos el uso de las reglas universales de la gramática. ¿Es el habla un instinto? Así lo identifican Darwin, el psicólogo Steven Pinker o el filólogo Noam Chomsky.

Es extraordinaria la conexión entre las neuronas del habla, la gestión de emociones y la toma de decisiones. En la mayoría de las personas, las áreas responsables de la producción del lenguaje y las neuronas encargadas de transformar ideas, percepciones o sentimientos en palabras, están en el lado izquierdo del cerebro. “(…)aunque en un principio se pensaba que las neuronas del lenguaje estaban limitadas a dos áreas del cerebro, hoy sabemos que, en efecto, están íntimamente conectadas con las neuronas encargadas de razonar, de regular las emociones y de otras muchas funciones vitales.  (…) el lenguaje forma una parte esencial del centro de mando que dirige el destino del ser humano.”

Nacemos y nos hacemos habladores, nos damos instrucciones y generamos una narrativa acerca de cómo somos alrededor de los cuatro años.

Darwin: ¿Y qué es para ti estar contento?

Niño de 4 años: Reírme, hablar y dar besos. 

Charles Darwin, 1872.

Toda esta primera parte que termina con los trastornos del habla, afasia, tartamudez, etc.,  hubieran hecho las delicias de Baltasar, “Baltita”, protagonista de la última novela de Carmen Martin Gaite, Los parentescos, un niño que tardó mucho tiempo en lanzarse a hablar, fascinado con el funcionamiento de esa increíble orquesta de lengua, labios, dientes, alvéolos, paladar, faringe, laringe, cuerdas vocales… que juntos son capaces de transformar ideas, imágenes y conceptos en palabras.

 

SEGUNDA PARTE.

En ella Rojas Marcos repasa la importancia del lenguaje social, como nos presentamos, como las emociones están  presentes en nuestro lenguaje, nuestro tono, nuestras palabras, nuestra voz.

El estrés se hace manifiesto en nuestro lenguaje, y el estar estresado parece tener hoy en día una mayor aceptación social que estar triste, irritado, tener miedo…

El acento al hablar y la influencia en como nos perciben. Esta es una llamada a evitar prejuicios, a no juzgar a nuestro interlocutor por el acento, “sería como juzgar a una persona solo por el físico”. Confieso que mi me cautiva el acento de Luis Rojas Marcos, que aún mantiene un deje de su lugar de nacimiento en Sevilla, aderezado por su continuado uso del inglés.

 

La introspección. Aquí está, en mi opinión, el núcleo del libro, la importancia de los soliloquios para nuestra autoestima. Las explicaciones que nos damos a nosotros mismos y las comparaciones que hacemos con lo que les sucede a otros, son determinantes para sentirnos o no satisfechos, para nuestra felicidad, para creer que podemos hacer frente a los retos y problemas.

Hablarnos para gestionar la vida

La importancia de nombrar y decir en voz alta para retener, aprender, y para encontrar más fácilmente lo que buscamos.

Darnos instrucciones para mantener el autocontrol, animarnos, calmarnos, consolarnos, motivarnos… todo eso lo hacemos en nuestro lenguaje privado, a veces en primera persona, “yo lo he conseguido” y a veces en segunda persona “tienes que tener más paciencia”. Lo que importa es tener el centro de control en nosotros, sentirnos capitanes de nuestra vida.

Hace en esta parte un repaso de las terapias de conversación, psicoterapias y su evolución. El uso terapéutico de la palabra, que ya Viktor Frankl puso de manifiesto en El hombre en busca de sentido.  Rojas Marcos se hace eco del trabajo de este neurólogo austriaco preso en Auschwitz y también de la necesidad de incorporar el humor para hacer frente a situaciones extremas, aludiendo a los ejemplos de otro preso de los campos de concentración, Primo Levi, autor de Si esto es un hombre.

 

El lenguaje de los deportistas y el entrenamiento. Como corredor de Maratón, Luis explica la importancia del lenguaje interno para mantenernos en la carrera, el uso de la meditación, las repeticiones, la concentración, con referencias al libro De que hablo cuando hablo de correr, del escritor japonés Haruki Murakami, . Algo de lo que sin duda sabe muchísimo Juanjo San Sebastián, montañero del programa de TV Al filo de lo imposible, “Al filo”, protagonista de Cumbres y Bruma  en este Blog.

 

La relación entre hablar y la esperanza de vida. El autor termina esta segunda parte, señalando que además de la locuacidad y la extroversión, son necesarias otras tres condiciones: una perspectiva optimista, conciencia para razonar adecuadamente y estabilidad emocional, para que el hablar más con otros y con nosotros mismos mejore nuestra vida.

 

TERCERA PARTE

Aquí incorpora, a modo de resumen,  las lecciones prácticas.

Hablar y leer a los niños;  dejar que busquen por si mismos soluciones a los problemas refuerza su aprendizaje.

Hablar más de una lengua, ser bilingües nos protege frente al deterioro cognitivo y el Alzheimer.

Hablar al perro, al gato.
Aprender a hablarte en privado, abandonar el “debería” y el “Que sea lo que Dios quiera”.

Contar tus penas y tus miedos.

Celebrar tus alegrías, pero sin desmenuzarlas, preservando algo de su magia.

Reconocer tus fallos, y expresar arrepentimiento.

Perdonar en voz alta y en voz baja.

En público, el mensaje eres tú.

Utilizar el sentido del humor.

Preparar las conversaciones difíciles.

Hablar con aquellos que quieres sin esperar al final.

Entender cuando es “mejor callar”.

 

Para los que somos charlatanes este libro es un buen refuerzo, aunque no por ello mi lenguaje privado sigue dándome instrucciones:  “no tienes que contarlo todo, tienes que sintetizar mejor”…. Las notas y referencias bibliográficas al finalnos permiten ampliar información y el índice alfabético ayuda a localizar de forma sencilla autores, estudios y conceptos mencionados en el libro.

¿Hablas mucho?, ¿hablas a solas y a veces en voz alta?, ¿te regañas o te animas?, ¿te das instrucciones?

“Aprendimos a hablar (…). Hablar nos permite comunicar ideas y empezar a trabajar unidos (…). Los más grandes logros del ser humano vienen por hablar. Y los más grandes fracasos por no hablar. (…) Todo lo que necesitamos es seguir hablando.”

Stephen Hawking, declaraciones de 1993, recogidas en el libro de Luis Rojas Marcos.

No me digas que no soy capaz…

 

Hace unos días celebrábamos, como cada primer domingo de mayo, el Día de la Madre. Muchas personas pensarán que eso es un montaje para consumir más. Es más, hay quien dice que fue una invención de unos conocidos grandes almacenes. Parece que su origen se remonta a la Antigua Grecia (ver Ser Padres). Pero no es eso lo que quiero destacar. En torno a esa fecha vi en el muro de Facebook de una amiga el poema que abre esta entrada y que es todo un homenaje a la maternidad.  Me parece un reconocimiento y un recordatorio  de lo que cada una de nuestras madres han hecho por la humanidad. Nos han regalado el bien más precioso, la vida.

Hay una profunda frase de Lao Tse que dice que “El agradecimiento es la memoria del corazón”.  La psicóloga Valeria Sabater menciona cuatro pilares del agradecimiento:

  1. Apertura emocional, sin la que no es posible ser agradecido/a.
  2. La gratitud y el reconocimiento son los mejores regalos del ser humano, ya que constituyen una vía poderosa para crear y consolidar vínculos.
  3. Ser agradecido/a no significa estar en deuda. El agradecimiento tiene que ser sincero, libre y espontáneo.
  4. La importancia del agradecimiento a sí mismo/a, que no es algo egoísta sino una vía para reforzar la autoestima.

Yo estoy muy agradecida, y la llevo grabada en mi corazón, a mi madre (Maite) y también a mis otras dos madres (Milagros y María Jesús). Me explico… Tengo la suerte (porque es una suerte infinita) de haber contado con tres figuras maternas. Dos de ellas todavía me acompañan en esta vida. Milagros fue mi madrina y con quien viví (junto a Fernando, su marido) desde mi tierna infancia. A María Jesús la conocí en el ámbito profesional y también es una figura importante en mi vida. Las tres me han enseñado y de las tres he aprendido. En parte gracias a ellas soy la que soy y estoy “devolviendo” lo recibido en mis hijos. 

La maternidad es una vivencia muy personal y diversa. No hay una sola forma de ser madre. Hay quien tiene instinto hay quien no. Hay quien tiene hijos biológicos y hay quien los lleva tatuados en el alma aunque no los haya parido. Hay quien eligió el día y la hora y a quien le vino por sorpresa. No es una cuestión de número, de cuántos hijos o hijas has tenido.  Quizá lo más universal es que es una vivencia que te transforma, que te toca el alma. Yo misma durante mucho tiempo pensaba que no quería tener hijos. Hoy es el día que no concibo mi vida sin ellos. Sin duda me han hecho mejor persona porque me han enseñado el verdadero sentido de dar sin esperar nada a cambio.

Vuelvo al poema del inicio… “A mí no me digas que no soy capaz de algo. O de todo.”… Y añado… A mí, que he entregado mi vida y estoy dispuesta a hacerlo en cada momento por amor, solo por amor y nada más que por amor. Un amor incondicional.  Un amor eterno.

Por eso canto… Gracias a la vida

 

A vueltas con la educación emocional

Parece claro que las competencias socioemocionales, si no lo son ya, están llamadas a cumplir una función muy importante en las exigencias tanto laborales como sociales de este siglo. Si hacemos un repaso por algunas publicaciones sobre estas cuestiones observaremos rápidamente que, por ejemplo, a los trabajadores del futuro se nos van a pedir (además de los conocimientos técnicos) capacidades como la del trabajo en equipo, autonomía, creatividad, agilidad a la hora de resolver problemas complejos, etc… A nivel social nos encontramos con que hombres y mujeres vamos a tener que afrontar nuevos roles en la distribución de los cuidados y en las relaciones personales. Desde el punto de vista del aprendizaje se están produciendo cambios que suponen que los alumnos tenemos mucha más facilidad de acceder a la información pero ésta debe de ser a menudo complementada por la reflexión y la capacidad de análisis en la que los otros, especialmente las personas con más conocimientos, tienen un papel fundamental.

La realidad de la educación emocional en nuestro sistema educativo es insatisfactoria. Tomo prestadas palabras de Rafael Bisquerra (2014) que afirma: “De todos modos, en muchos aspectos, todo lo que se ha realizado es más sobre el papel (publicaciones, congresos, cursos) que en cuanto a la práctica real en las escuelas. Se requiere de un apoyo de la Administración pública y de entidades patrocinadoras para contribuir a su difusión y puesta en práctica generalizada.”

Permitidme algunas reflexiones:

1.- Incapacidad de los padres y de las madres para realizar esta labor. El foco de la educación emocional se pone en los centros educativos y así debe teniendo en cuenta que nuestros recursos económicos se dedican principalmente a ofertar unos servicios educativos de calidad. Pero esto jamás funcionará adecuadamente sin la cooperación y colaboración de las familias. Tengo la impresión de que los padres y madres no dedicamos tiempo y, sobre todo, esfuerzo a formarnos en todas aquellas cuestiones que son claves hoy en día en la educación de nuestros hijos. Entiendo que la principal responsabilidad, equivalente a la preocupación que se supone, corresponde a madres y padres. Pero la realidad indica que, en general, no priorizamos el aprendizaje sobre estas cuestiones. ¿Qué papel vamos a jugar padres y madres así en la educación emocional de nuestros hijos?

2.- Desconexión escuela – familias. Todos sabemos que cultivar relaciones supone una inversión. Ya hace tiempo que la relación entre el centro escolar y las familias se limita a unos básicos desde el que es difícil acometer colaboraciones eficaces como las que requeriría un abordaje serio de la educación emocional. No me cabe la menor duda que la escuela ha tirado la toalla a la hora de ejercer un liderazgo educacional de la comunidad educativa para la que trabaja. Como sociedad debemos reflexionar mucho sobre esta cuestión. La educación concertada muchas veces asume más el rol de vender imagen a los padres y madres que pasan a ser tratados como clientes, buffff!!!! La escuela pública que a priori no sufre de esta necesidad de “marketing” está sujeta a otros problemas como la falta de continuidad de los docentes, la débil estructura de liderazgo en sus equipos y, tal vez, la falta de previsión de recursos para trabajar más y mejor con las familias, no se…

3.- La falta de propuestas trasversales. Tal vez por lo novedoso de realizar este trabajo en el ámbito escolar, tal vez la presión de la moda de lo emocional, tal vez la necesidad de diferenciación de unos centros con respecto de otros, el caso es que los programas de educación emocional suelen ser acciones puntuales que no tienen continuidad en el tiempo. Habitualmente se limitan a actividades de reconocimiento de las emociones básicas, y cuando se evalúan se usan instrumentos subjetivos. En fin, un panorama desolador. Afortunadamente hay experiencias trasversales como las que llevan años trabajando en centros como el Calasanz de Santurtzi o la Ikastola Lauaxeta.

4.- Elementos clave de un programa de educación emocional. Después de todo lo dicho me veo en la obligación de explicar cuales serían esos elementos indispensables con los que construir un programa trasversal. En primer lugar tendríamos que formar a profesores, padres y madres, es decir, a los adultos de cada comunidad educativa con el objetivo de colaborar y que las acciones que se realicen con los menores tanto en casa como en el centro escolar tengan coherencia. En segundo lugar tendrían que implementarse programas en todos los ciclos y de manera trasversal, es decir nada de limitarlo al sistema de impartición de contenidos. Y por último estos programas deberían evaluarse con instrumentos de medición de inteligencia emocional para verificar la evolución de los alumnos en las diversas competencias emocionales. Ahí es nada.

De algún modo lo que trato de trasmitir es que la educación emocional no solo requiere de consenso social para ser incluido en el itinerario de nuestros hijos e hijas. Se trata de que todas las personas con responsabilidad en el acompañamiento educativo de las futuras generaciones estemos implicados en este proceso de debe ser trasversal y colaborativo o sencillamente no será. Como dice Begoña Ibarrola “el sistema educativo estará cojo mientras no incorpore la inteligencia emocional”.

guErreras dE la luz quE crEEN En las casualidad3s

estoy en uno de esos momentos de mi vida en los que no sé si voy o vengo, no sé si soy carne o pescado, tengo la impresión de que no sé ya a qué juego, y salgo a una jornada matutina de sábado, quién sabe por qué elijo este libro,

el manual del guerrero de la luz, de Paulo Coelho, un libro que voy a aprovechar para hojear en lo que llega el tren, quedan 12 minutos, un libro que me habla en la luz del andén, con el sol de cara, desde la página 43,

El guerrero de la luz medita.

Se sienta en un lugar tranquilo de su tienda y se entrega a la luz divina. Al hacer esto, procura no pensar en nada; se desconecta de la búsqueda de placeres, de los desafíos y de las revelaciones, y deja que sus dones y poderes se manifiesten.

Aunque no lo perciba en el mismo momento, estos dones y poderes están cuidando de su vida, y van a influir en su quehacer cotidiano.

Mientras medita, el guerrero no es él, sino una centella del Alma del Mundo. Son estos momentos los que le permiten entender su responsabilidad, y actuar de acuerdo con ella.

Un guerrero dela luz sabe que, en el fondo de su corazón, existe un orden que lo orienta.

y decido dejar de leer, al menos hoy no me voy a cargar de citas, con una y un poco de sol sobre mis párpados cerrados puede valer, y en eso estoy, pasan los minutos, entreabro los ojos, apunto el número de la hoja, 43, y paso a otra selección, en la página 107, que dice…

Escribe otra vez lo que ya te dije:

El guErrEro de la luz necesita dedicar tiempo para sí mismo. Y usa ese tiempo para el descanso, la contemplación, el contacto con el Alma del Mundo. Aún en medio de un combate, él consigue meditar.

En algunas ocasiones, el guerrero se sienta, se relaja, y deja que todo lo que sucede a su alrededor siga sucediendo. Mira el mundo como si fuera un espectador, no intenta crecer ni disminuir, sólo entregarse al movimiento de la vida.

Lentamente, todo lo que parecía complicado empieza a volverse sencillo. Y el guerrero se alegra.

Y dejó el libro sobre el banco en el andén, y cierro los ojos. El tren está llegando, qué bueno. Y me subo. Y una chica que acaba de bajar, tras cruzarse conmigo, vuelve al tren y me pregunta si el libro sobre el banco es mío, muchas gracias, va a ser que sí, este libro desde el que copio estas letras, que hoy me han servido, ojalá también te cuenten algo a ti.

así lo vimos…

saliendo del tren esta mañanita de primavera me regala en el camino una imagen rara, mañana de casualidadEs, una E, a la que tomo una foto, esta letra que se parece tanto al 3, mejor no tiento a la suerte y no vu3lvo a abrir el libro,

y pienso en todas las mujeres y hombres que están en este desarrollo de su mejor yo soy, ego en proceso de TRANSformación, guerreras de la luz.

en la mañana de paseo un ejercicio se cuela en una presentación de TRIBAL LEADERSHIP, una dinámica que también puedes realizar, dibujando de 7 a 10 acontecimientos significativos de tu vida, más también si quieres,

sobre la línea de la vida, una línea en la que trazas los intervalos de tiempo, 7 – 14 – 21 – 28 – 35 – 42 – 49 años, tal vez también puedes dibujar una escala decimal, 0 – 5 – 10 – 15 – 20 – 25 -, que te puede ayudar con momentos álgidos y de los otros, de los duros,

tal vez te encuentras con un mapa de cumbres y valles, altos y simas, eventos que puedes correlacionar con una colección de valores, uno o varios en cada acontecimiento, que te pueden hablar de cómo eres, de cómo sientes,

en este ejercicio de luz y sombra que llamamos vida, lleno de causualidad3s, más o menos extrañas, que nos ha traído hasta aquí.

Entre Cumbres y Bruma

“Si usted no recuerda a alguien es como si hubiera muerto. En cambio, hay personas que murieron en un plano físico y que -sin embargo- siguen paseándose por la avenida de su memoria. Bruma tiene a muchos vecinos a los que usted ha decidido mantener con vida. Muertos a los que amó y vivos con los que ni mantiene contacto, pero a los que sigue amando”

(“El hambre invisible” Santi Balmes, cantante de Love of Lesbian -2018-).

Algo de esto nos ocurrió ayer en Etxebarri.Brumaapareció en Eutsuna. Juanlu, y con él Atxo, Félix, Nissar Hussain volvieron a subir montañas gracias a la gente del Mendizale Eguna, Juanjo San Sebastian y Akhon Ishaq. Afortunadamente, nuestramemoria -además de en la cabeza- también está en otras partes de nuestro cuerpo: en nuestras piernas, en nuestros brazos, en nuestro corazón.

Como todos los años, desde hace algunos, el viernes también tuve la oportunidad de disfrutar con Igor, Txetxu, Sonia, Pilar, Txerra, Aurora, Luis, Nagore, Alberto … (barkatu, no me acuerdo de todos los nombres) y de sus andanzas.

De Akhon Ishaq, y sus guisos; sus confidencias y lecciones de vida que comparte generosamente desde hace tres años en Etxebarri (¿te empadronamos?) y que esperamos degustar otros tantos más.

¡Qué ilusión reencontrarme con Basharat Ali! Thank you! Por un rato volví al Valle de Hushé. Really a changemaker!!!!

Este año, hemos disfrutado de las experiencias entre grandes montañas de Juanjo San Sebastián (Eskerrik asko. Bihotzez!). Una suerte viajar por tierras colosales acompañado de personas gigantes.

Como si de una expedición se tratara hemos partido con Juanjo desde Gorbea, hemos transitado por la Karakorum Highway -si las y los moteros tienen en la Ruta 66 su “carretera madre”, esta es la madre de todas las “highways”-. Con Juanjo hemos ascendido al Makalu (su primer ochomil) y caminado por Alpes. Hemos alcanzado la antecima del Broad Peak, y fotografiado la anatomía de ese instante, al filo de lo imposible, cuando un joven se lanza en ala delta desde la cima del Chogolisa a 7.500 metros de altitud-. Hemos tenido una cita inevitable con el K2, una montaña digna, “de esos lugares de los que nunca te llevas nada. Lo único que puedes hacer es dejarte cosas”“donde cumplimos todos nuestros sueños y dimos todo lo demás a cambio” Alpinismo, emoción, pasión y drama.

Del Everest y de algunas ascensiones fallidas. De esta cumbre de8.839 m. entre Nepal y Tibet, la montaña más alta de la tierra a la que llegan muchedumbres ansiosas, de la que nos llegan imágenes de cientos de personas en su campo base haciendo colas para subir en un ejercicio de turismo masificado, dopado. Versión alpina de la cultura del selfie. La cara B de la moneda.

De las montañas como ventanas del alma y vínculo solidario. De valores. De compromiso con la gente de allí. De educación como palanca para el cambio y del cambio de la educación para transformar la sociedad. Del avance imparable de las mujeres.

De personas. “Cuando estás en un sitio de riesgo y soledad, con compañeros con los que tienes vínculos de afecto, ayudar a tu compañero es algo que no tiene nada de sorprendente”.

También del inevitable dolor.  Y de los por qués ¿Por qué subir a la montaña? “Porque es BONITO.  Es bonito porque -aunque puedas dejarte cosas- es auténtico e intenso. Porque allá arriba se vive diferente de aquí abajo.”

XV Mendizale Eguna. Un momento para la memoria y el compromiso. Entre emociones y cumbres.