EL REY ES RECTO

La palabra rey tiene el mismo origen que la palabra correcto, regla y recto.

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Las fiestas navideñas han pasado: la última fecha es el día “de reyes”. Por eso aprovechamos para indagar en el origen de esta palabra, hoy tan de actualidad, sinónimo de monarca, aunque sus raíces son distintas.

El vocablo rey es muy antiguo y proviene de las lenguas que se extendieron por Europa y Asia hace casi cuarenta siglos, la lenguas indoeuropeas. Concretamente, proviene de “reg-“, que se vinculaba al movimiento en línea recta. Metafóricamente empezó a usarse como  tener comportamiento correcto, cumplir las reglas.

Las palabras recta correcto y regla, justamente, nos vienen a partir del latín rectus, correctus y regula, que a su vez se formaron desde de esta raíz anterior, propia de los pueblos anteriores al imperio romano..

Los indoeuropeos eran pueblos que se congregaban en grupos no muy grandes dirigidos por un guía o jefe, que indicaba el camino recto. Más tarde los romanos llamarían rex a este guía y llega al castellano como rey.

La palabra monarca, que hoy se usa como sinónimo de rey, proviene del griego μονάρχης o monárkhēs; es decir, de monos “uno o único” y árkhō, “gobernar”. Es decir, el gobierno de uno.

4 pensamientos sobre “EL REY ES RECTO

  1. Lauri

    Me encanta la etimología, siempre es bueno saber de dónde vienen los vocablos o palabras, que muchas veces han derivado en significados o connotaciones muy diferentes a su origen.

  2. Llum

    El largo viaje que hacen las palabras es muy interesante a veces. Esta raíz pasó de las indoeuropeas al latín, y durante el trayecto sufrió modificaciones. Hoy, con todo lo que está pasando, no creo que la palabra rey nos suene a correcto o recto.
    Feliz año Lauri!!

  3. Txemi Sánchez

    Paradójicamente el significado etimológico cobra importancia cuando, como en estos momentos, está tan pervertido.
    Por otra parte, esta interesantes consideraciones etimológicas, me hacen pensar en la inconsciencia con la que muchos vivimos habitualmente. Tenemos un mundo de palabras con atinados significados y las utilizamos en vacío, sin disfrutarlas, pervirtiéndolas. El poder usa mucho esa manipulación y nosotros nos dejamos llevar. Ese atolondramiento embrutecedor me recuerda a la pérdida de conexión con la naturaleza. Ya no sabemos apreciar sensaciones animales, nuestra mente las ha suplantado por sucedáneos comercializables que sin embargo mantienen, robadas, las palabras originales, las que contienen la verdad que un día fueron, la silvestre, la que te vuelve animal y te hermana con la naturaleza de la que procedes.

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