¡Idiota!

Los griegos nos han legado, entre otras, la palabra idiota que para los antiguos tenía más relación con la no participación democrática que con las connotaciones que tiene actualmente  esta palabra, usada por lo general como un insulto.
Gato griego participando en el ágora.

Gato griego participando en el ágora.

ἰδιώτης  (idiótes) está formada por la raíz “idio-” que significa “lo privado, lo particular, lo personal” y el sufijo “-tes” que indica “el que hace la acción”. Por tanto, en principio, el idiota era aquel que se preocupaba solo de sí mismo, de sus intereses privados y particulares, sin prestar atención a los asuntos públicos y/o políticos. Pronto esta palabra se convirtió en un insulto, ya que en la Antigüedad grecorromana la vida pública, la democracia, era de gran importancia para los hombres libres.

Con “idio”, gatomedievalla raíz del adjetivo idiota, también encontramos “idiosincrasia” (rasgos, cualidades, temperamento distintivos y propios de un individuo o de una colectividad) o “idioma” (lengua propia de un pueblo o nación)

En la Roma clásica, en latín, “idiota” ya se usa como sinónimo de ignorante.

En la Edad Media, se le llama idiota a la persona que no cree en el dios cristiano.

Hoy en día “idiota” es una palabra que se refiere a alguien “engreído sin fundamento para ello”, “tonto, corto de entendimiento” o bien, aunque más en desuso, como sinónimo de ignorante, persona “que carece de toda instrucción”, según el diccionario de la RAE que también define idiota como “que padece de idiocia.”

Idiocia, idiotez o idiotismo es un término médico que indica una enfermedad mental, “una deficiencia profunda de las facultades mentales”.

2 pensamientos sobre “¡Idiota!

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