Pedir ir a la luna (casi)

¿Quién es Antonia Gutiérrez? Pista: libros.

Con su carta de 20 líneas, Antonia Gutiérrez Bueno, cuyo nombre casi nadie recuerda hoy, consiguió en 1837 que la Biblioteca Nacional (BNE)permitiera la entrada a las mujeres. Desde su fundación en 1713, la Biblioteca Nacional vetaba la entrada a las mujeres, que solo podían acceder a las salas de lectura de visita los días festivos y siempre con el permiso del bibliotecario mayor. Las autoras no podían consultar sus propias obras.

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Antonia Gutérrez escribió a la reina regente María Cristina solicitando algo parecido a ir a la luna. La regente ordenó que se autorizada la entrada libre y la consulta de libros “a ella y a todas las mujeres que lo deseen”.

Esta mitad del pueblo tiene cientos de conventos donde encerrarse y no bibliotecas donde instruirse.
María Cristina, regente de Isabel II.

El entonces director de la Biblioteca Nacional, José María Patiño, se opuso. Una sala para mujeres dispararía el presupuesto, pues se debería montar una sala cómoda y “con la decencia que corresponde”.

Cuando se sentó a escribir su carta, Antonia Gutiérrez (Madrid, 1781-1874) tenía 56 años, un hijo diplomático y dos obras impresas. En 1835 había publicado el primer volumen de un Diccionario histórico y biográfico de mugeres (sic) célebres, bajo seudónimo de varón por supuesto, y en 1832, un librito con artículos que ella había traducido del francés sobre la salud pública.

Antonia era hija de ilustrados. Su padre fue boticario mayor del rey. Educó a sus hijas para que pensarán más allá de las tareas domésticas y de actividades de entretenimiento. Así que creció rodeada de libros, diccionarios, gramáticas de distintos idiomas, piano y pocos prejuicios.

Hasta la muerte de su marida, Antonio Arnau, vivió en París. Al quedar viuda acometió esta empresa, la de conseguir llegar a la luna, sin amedrentarse. En el expediente que se conserva en el archivo de la biblioteca no figura el histórico día en que Antonia entró finalmente en una institución donde antes que ella había ingresado su obra, se sentó en una sala separada de los lectores masculinos y reclamó todos aquellos libros que siempre había deseado consultar. Después de esa fecha no publicó más que artículos, algunos en defensa del derecho a la educación de las mujeres.

Ángela García Rivas se convirtió en la primera bibliotecaria de la BNE, hace un siglo. Alicia Girón, en 1990, ha sido la primera mujer que ha dirigido la Biblioteca Nacional.

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