De nuevo al corazón

“El recuerdo es el perfume del alma” decía la escritora George Sand. Antiguamente se creía que en el corazón residía la memoria. 
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Inicio de “El libro de los abrazos” de Eduardo Galeano.

El verbo recordar tiene corazón. Proviene del  latín recordare, compuesto por el prefijo re- , que significa ‘de nuevo’ y cordare formado a partir de  cor, cordis, que signifia ‘corazón’.

En francés se dice apprendre par coeur (literalmente, ‘aprender de corazón’) y en inglés know by heart (lit. ‘saber de corazón’). En catalán usamos la expresión  veure’s amb cor  como sinónimo de atreverse, decidirse y en castellano seguro que sabemos más dichos y refranes.

La raíz latina “cor, cordi” aparece en más palabras: acordar, discordia, corazonada…

La escritora George Sand aseguraba que “el recuerdo es el perfume del alma” y Shakespeare “conservar algo que me ayude a recordarte, sería admitir que te puedo olvidar”

“El yo pasado, lo que ayer sentimos y pensamos vivo, perdura en una existencia subterránea del espíritu. Basta con que nos desentendamos de la urgente actualidad para que ascienda a flor de alma todo ese pasado nuestro y se ponga de nuevo a resonar. Con una palabra de bellos contornos etimológicos decimos que lo recordamos —esto es, que lo volvemos a pasar por el estuario de nuestro corazón—. Dante diría per il lago del cor .” José Ortega y Gasset: El espectador, II,.

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