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CROACIA: Récord Guinness en el Parque Natural de Velebit

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Ivan Trifonov, un austríaco de setenta años de edad, con pasaporte croata, se ha convertido en el primer hombre en descender con un globo aerostático a una cueva y volver a salir. El escenario de esta hazaña ha sido la cueva Mamet, situada en el monte Velebit, en Croacia. Esta acción se ha registrado en el libro Guinness de los Récords, sumándose a otras anteriores que este piloto de globos ya tenía, gracias a travesías en este medio sobre el Polo Sur, el Polo Norte y el Mar Mediterráneo.

La cueva Mamet es conocida sobre todo por los aficionados a los deportes activos. Se trata de una sima de 206 metros de profundidad con forma de embudo invertido: su boca de entrada es estrecha (60 metros de diámetro) y, a medida que desciende, sus paredes se ensanchan, creando una especie de olla con vistas espectaculares. Está ubicada en la cima Obrovac, dentro del Parque Natural de Velebit.
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Viaje al centro de La Tierra
Esta aventura sin precedentes protagonizada por el piloto de globos aerostáticos, Ivan Trifonov, está inspirada –según sus palabras- en la novela de Julio Verne “Viaje al centro de la Tierra”. Aunque la idea se la dio el gran aventurero: Felix Baumgartner, conocido deportista de salto base, que en 2013 fue el primer hombre en lanzarse en caída libre desde la estratosfera terrestre y que hace diez años, eligió esta misma cueva para realizar uno de sus espectaculares saltos.

Para llevarla a cabo su idea, Trifonov tuvo que diseñar un globo más pequeño de lo habitual, que cupiera por la abertura de la cueva. Además, en lugar de cesta, el globo portaba un armazón de acero que servía de arnés donde iba sentado el piloto y donde se han alojado los cilindros de gas para la propulsión del aparato.

La acción, que ha supuesto un nuevo récord Guinness, es de gran dificultad, como reconoce Trifonov: “Es muy complicado. Hay que llevar el globo derecho, con un timing preciso y un apoyo adecuado… será difícil que esto vuelva a ser repetido”. En total, el piloto empleó 25 minutos, desde que despegó desde la superficie, entró en la caverna, tocó el suelo de la misma y volvió a salir. En el fondo de la cueva, Trifonov depositó un recuerdo: una escultura del pez de San Pedro, símbolo del Patronato de Turismo de Pula (Istria), la ciudad que ha patrocinado el proyecto.

El video realizado de esta aventura puede verse en el canal de Youtube:

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