Lo que buscan las mujeres en los hombres

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Al parecer, las preferencias de las mujeres por unos u otros rasgos en la pareja masculina varían en función de su inteligencia. Las mujeres más inteligentes otorgan menos valor que las menos inteligentes a aquellos rasgos que están relacionados con la capacidad del varón para proveer recursos económicos a largo plazo. Las mujeres más inteligentes son -y se consideran a sí mismas- más capaces de valerse por sí mismas sin tener que estar a expensas de los recursos que pueda proporcionarles su pareja. Esa mayor capacidad se relaciona con mayores posibilidades de formación y de desarrollar una carrera profesional exitosa. Además, las mujeres más inteligentes son más proclives a mantener relaciones sexuales ocasionales que no impliquen un compromiso a largo plazo.

Esas son algunas de las conclusiones a las que, -con las debidas reservas-, han llegado dos psicólogas norteamericanas en una investigación realizada con jóvenes estudiantes universitarias. La investigación pretendió aportar elementos que puedan explicar las diferencias observadas en las preferencias de emparejamiento por parte de las mujeres.

Tiene amplia aceptación la idea de que las diferencias que hay entre hombres y mujeres en sus tácticas y preferencias de emparejamiento están relacionadas con la gran diferencia en el esfuerzo que unos y otras tendrían que hacer si, tras mantener relaciones sexuales, se produce un embarazo y posterior alumbramiento. Para el varón las consecuencias podrían ser prácticamente inexistentes, mientras que la mujer se enfrenta a la perspectiva de sacar adelante a una criatura, con lo que ello comporta en términos de esfuerzo prolongado en el tiempo. Y sin embargo, ambos, mujer y hombre, obtendrían la misma recompensa en términos evolutivos: la transmisión de sus genes a la siguiente generación.

En consecuencia con lo anterior, está bastante aceptada la idea de que los varones son más propensos que las mujeres al sexo ocasional, y también que tienden a seleccionar pareja con características físicas (salud y morfología corporal) indicadoras de su capacidad para proporcionar recursos adecuados (sobre todo durante el embarazo y la lactancia) para el desarrollo de la progenie. Las mujeres, por el contrario, tenderían a seleccionar varones con rasgos que indican una mayor disposición al compromiso a largo plazo, así como un mejor estatus socioeconómico, ya que recursos económicos y compromiso son los rasgos que más garantías ofrecen de cara a la crianza de la progenie. También serían menos propensas al sexo ocasional y las relaciones de corta duración.

En el estudio al que hago referencia no se han examinado las diferencias entre hombres y mujeres. La explicación anterior sólo ha pretendido poner estas cosas en su contexto. En ese estudio han sido las diferencias observadas entre las mujeres las que han sido objeto de análisis. Las propias autoras del trabajo son conscientes de algunas de las limitaciones de su investigación, pero creen, no obstante, que aporta datos relevantes de cara a esclarecer las bases del comportamiento de emparejamiento de las mujeres. Como he señalado al principio, la conclusión global del estudio es que la inteligencia, al proporcionar a las mujeres de nuestras sociedades una mayor capacidad económica futura, hace que las tendencias y criterios de emparejamiento estén menos condicionados por las restricciones que imponen las necesidades derivadas de la crianza de la prole. Las de menor inteligencia otorgan mayor valor a los rasgos que indican mayor garantía de provisión económica futura.

Para terminar, no me resisto a reproducir el peso relativo (en una escala de 0 a 10) que, en función de su inteligencia, otorgan a una serie de características masculinas las jóvenes estudiantes a las que se encuestó en este trabajo. A los efectos de esta comparación, las investigadoras dividieron a las mujeres en dos grupos, las que estaban por debajo de la mediana en uno y las que estaban por encima en el otro (baja inteligencia vs. alta inteligencia). [Conviene precisar que se pidió a las encuestadas que asignaran a cada rasgo un valor pero de manera tal que la suma total del valor asignado a todos los rasgos no excediera un límite prefijado; hago esta precisión porque las conclusiones principales del estudio se obtuvieron utilizando una metodología de análisis diferente.] Se da en primer lugar la media correspondiente al subgrupo de baja inteligencia y después la del otro subgrupo, y entre paréntesis se incluye la desviación estándar:

Ética del trabajo: 5’08 (1’90) vs. 4’21 (1’62); atractivo físico: 4’69 (2’03) vs. 4’07 (1’89); creatividad: 2’12 (2’2) vs. 2’40 (1’85); carácter amistoso/sociabilidad: 4’77 (1’88) vs. 4’58 (1’63); inteligencia: 5’83 (1’8) vs. 5’90 (1’72); personalidad interesante: 4’62 (2’5) vs. 5’1 (2’02); romanticismo: 3’79 (2’19) vs. 3’43 (1’95); sentido del humor: 4’97 (2’17) vs. 5’24 (2’28); talentos especiales: 1’41 (1’69) vs. 1’52 (1’46).

Sólo en la valoración de la “ética del trabajo” fueron significativas las diferencias entre mujeres de mayor y menor inteligencia. Por eso, me he permitido combinar los datos de los dos subgrupos, salvo en el caso de la ética del trabajo (en el que he mantenido los dos datos diferenciados) y me ha salido este orden (es una pena que no lo hayan hecho las autoras, pues hubiesen dado las desviaciones estándar de cada valor):

Inteligencia: 5’86; sentido del humor: 5’1; ética del trabajo (menos inteligentes): 5’08; personalidad interesante: 4’86; carácter amistoso/sociabilidad: 4’67; ética del trabajo: 4’64; atractivo físico: 4’38; ética del trabajo (más inteligentes): 4’21; romanticismo: 3’61; creatividad: 2’26; talentos especiales: 1’46

Que cada cual interprete la secuencia como mejor le parezca, pero ¿no queda demasiado atrás el atractivo físico?

Referencia: Christine E. Stanik y Phoebe C. Ellsworth (2010): “Who Cares About Marrying a Rich Man? Intelligence and Variation in Women’s Mate Preferences”. Human Nature (2010) 21: 203–217. DOI 10.1007/s12110-010-9089-x

5 pensamientos sobre “Lo que buscan las mujeres en los hombres

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  2. Karlosnake

    Pues sí que parece que queda muy atrás, algo que a priori interpreto como que es una cualidad que conscientemente no quieren que sea tan relevante pero que en la práctica sí lo es, aunque bueno, a la hora de elegir pareja sí que podría concordar con la realidad, la atracción física es más para el primer contacto.

  3. Juan Camaney

    Hola, Quiero expresar lo siguiente: La mujer actual esta menos comprometida que nunca, ya que cree que al no contraer obligación es libre para seguir buscando al principe azul, el cual nunca va a aparecer, debido a que es irreal encontrar a alguien 100% perfecto. Y con la liberación fenemina solo se ha vuelto igual de degenerada que el hombre, de tal forma que la sociedad esta en decadencia y al caer en un papel de proveedora ha descuidado la atención a la familia, lo cual ha creado pandilleros y jovenes sin eduación civica, de facil acceso para el crimen organizado, no es que sea culpa de la mujer sino, que se ha enfocado mal. Y pero aun la mujer ya no sabe si quiere al hombre macho, protector, proveedor o al Hombre desobligado, vanidoso y dejado en el que se ha convertido al día de hoy, quiere lo que le conviene, pero debemos recordar que nada es gratuito.

  4. Ilovethe80's

    @Juan Camaney

    Tan degenerada como el hombre? ignoraba que hubiera que disculparse por amar la vida y amar el amor. Yo soy hombre y no pido ningún perdón por ello(no sé tú), de manera que no veo porqué habrían de hacerlo en cambio las mujeres.

    Y encuanto a lo de los pandilleros, esos pandilleros precisamente arrastran consigo los valores rancios que arrastran gente como tú, te puedo asegurar que están más relacionados con tus valores como no te imaginas. Un vástago que crece conociendo la igualdad de sexos y el valor de la autonomía es absurdo que acaba de tal forma.

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