Chiloé, Una experiencia Ultratrail

Un recorrido por los mejores espacios naturales de Israel

Recorrer Israel es una experiencia única e irrepetible. Cada rincón permite componer un mosaico con las huellas de la historia que transporta al pasado.  Este patrimonio de Israel se localiza en ciudades como Jerusalén, Tel Aviv o Haifa, pero también en enclaves naturales de gran belleza que, a su vez, han sido escenario de momentos de relevancia histórica. Lugares como Ein Gedi, Masada o Timna permiten reencontrarse con la naturaleza y con el pasado.

Reserva natural Ein Gedi
Próximo al mar Muerto, este parque es un auténtico oasis. Caídas de agua, riachuelos y manantiales que emergen de las montañas del desierto de Judea, un paraíso para multitud de especies animales que habitan su territorio. Sorprende su exuberante vegetación en medio de una zona desértica, el contraste del paisaje arenoso de sus alrededores con los colores verdes y vivos de su interior. Estas diferencias resaltan más si cabe la belleza del enclave.

Parque Timna
Timna es un paraíso geológico. Este enclave está situado cerca de Eilat y ofrece a los visitantes un compendio de formas curiosas y llamativas, formadas gracias a la acción de la erosión y del tiempo en sus rocas. Así, se pueden observar arquitecturas creadas por la acción de la naturaleza como el “Champiñón”, la “Montaña espiral” o los “Pilares de Salomón”. Durante las visitas nocturnas estos caprichos de la naturaleza están iluminados.

Tel Arad
Aunque no sea el lugar más reconocido de Israel, Tel Arad guarda una historia apasionante en su interior. Posee varios puntos de interés como los restos reconstruidos de la fortaleza levantada entre los reinados del rey David y su hijo Salomón para vigilar las rutas hacia Egipto desde Judea o la colina que rodea la amplia muralla donde se encuentran los restos del pueblo que habitó esta zona hace miles de años. En definitiva, Tel Arad es todo un paseo por la historia bíblica.

Masada
Es uno de los enclaves naturales más relevantes del país y, probablemente, uno de los más reconocidos en todo el mundo. Supone, además de una gran atracción turística, todo un símbolo nacional para Israel por la historia que allí se ha escrito.
Su conjunto de palacios y fortificaciones, que se sitúan en lo alto de una montaña aislada en pleno desierto de Judea, es una auténtica maravilla. Para acceder a ellos se puede usar un teleférico o caminar por un serpenteante camino. En cualquier caso, ambas opciones regalan unas vistas únicas ya que desde lo alto se puede divisar el mar Muerto y todo el esplendor del desierto.

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