Con unos pocos gestos puede bastar

Muchas veces, basta con unos pocos gestos de una persona a la que no conocíamos para que nos hagamos una idea acerca de lo amistosa o agradable que es. Lo llamamos intuición. Pues bien, al parecer, esa capacidad para detectar esos rasgos en los otros se vale de la emisión, por parte de esos otros, de señales, corporales o faciales, que tienen carácter espontáneo e involuntario. Esas señales son la manifestación externa de una tendencia de comportamiento que, en cierta medida al menos, está relacionada con el receptor de un conocido neurotransmisor, la oxitocina.

Como hemos visto aquí en numerosas ocasiones, la oxitocina es un mensajero químico que actúa como neurotransmisor en el sistema nervioso central y como hormona en determinados tejidos y órganos. Su actividad está relacionada con el comportamiento afiliativo y social en mamíferos. En concreto, la oxitocina está implicada en el establecimiento de vínculos afectivos, tanto de pareja, como entre el progenitor y las crías, o de otro tipo. En la especie humana una mayor actividad de la oxitocina produce un aumento de la confianza, la generosidad y la empatía y, en general, las actitudes que refuerzan el comportamiento sociable.

Oxitocina

El gen que codifica el receptor de ese neurotransmisor tiene carácter polimórfico; quiere esto decir que tiene variantes. En el caso del receptor de la oxitocina (OXTR), se trata de un polimorfismo de nucleótido único (rs53576) con dos alelos (formas o variantes) que se denominan G y A. Los individuos homocigóticos para el alelo G (genotipo GG) tienen, por comparación con los portadores del alelo A (genotipos AA y AG), menor riesgo de autismo, mayores niveles de empatía, más emociones positivas, mayor sociabilidad y mayor sensibilidad paterno-filial; en general, los individuos GG tienden a responder a las necesidades de los demás con una actitud más “prosocial” que los portadores del alelo A[1].

Un estudio de reciente publicación ha mostrado que los homocigóticos para el alelo G no solamente presentan una mayor tendencia a ser sociables, sino que además, esa tendencia es perceptible por terceros, sin necesidad de que medie comunicación verbal entre ellos; esto es, simplemente a partir de determinados gestos, como ciertos movimientos de cabeza o sonrisas, se puede percibir. En definitiva, ese estudio ha puesto de manifiesto que la información genética, relativa en este caso a un rasgo de carácter concreto, es comunicable mediante breves gestos y movimientos.

A partir de lo expresado aquí no debe concluirse que este sea el único factor genético que incide en algo tan complejo como el comportamiento “prosocial”. El polimorfismo rs53576 contribuye a moldear ese comportamiento, pero con toda seguridad las bases genéticas del carácter sociable de las personas son harto más complejas y además, seguramente hay un margen importantísimo para su modulación por factores ambientales. Es importante no perder eso de vista.

Fuente: Aleksandr Kogan, Laura R. Saslow, Emily A. Impett, Christopher Oveis, Dacher Keltner, and Sarina Rodrigues Saturn (2011): “Thin-slicing study of the oxytocin receptor (OXTR) gene and the evaluation and expression of the prosocial disposition” PNAS 108 (48): 19189-19192 (www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.1112658108)


[1] Hace aproximadamente un año traté aquí el tema del receptor de oxitocina (OXTR) y su polimorfismo y me referí a una curiosa diferencia entre occidentales (norteamericanos) y orientales (coreanos) en lo que a ese polimorfismo se refiere.

2 pensamientos sobre “Con unos pocos gestos puede bastar

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