Ojos más grandes hacia los polos

El volumen de las órbitas oculares humanas varía con la latitud. Cuanto más se alejan las poblaciones del Ecuador mayor es el tamaño de las órbitas. El tamaño de la órbita refleja con precisión el del globo ocular y, en definitiva, el del ojo. Por lo tanto, cuanto mayor es la latitud, la gente tiene los ojos más grandes.

Como es sabido, la latitud determina la intensidad lumínica. Cuanto más nos aproximamos a los polos, menor es la intensidad de luz incidente y mayor la duración de los periodos de penumbra. Bajo esas condiciones, para poder mantener la agudeza visual constante es necesario contar con corneas de mayor tamaño, que proyectan mayores imágenes retinales, de manera que la información relativa a una misma porción del espacio es recibida por un fragmento mayor de la retina, y de esa forma, por un mayor número de fotorreceptores.

Gracias a esa mayor densidad de fotorreceptores para recibir y procesar la información, es posible mantener la agudeza visual. De hecho, la agudeza visual de poblaciones humanas no varía entre latitudes cuando se determina bajo las condiciones lumínicas ropias de cada latitud. Por ello, lo más probable es que la ocupación por parte de los seres humanos de zonas cada vez más alejadas del ecuador conllevó la selección de ojos de tamaño progresivamente mayores, y esa es la razón por la que existe esa correlación entre latitud y volumen orbital.

Este fenómeno no se había descrito antes en la especie humana, pero era algo de sobra conocido en el reino animal. Los animales que se encuentran bajo condiciones lumínicas pobres, como las aves y los primates de hábitos nocturnos o adaptados a la penumbra del amanecer y el atardecer, o los que viven a grandes profundidades, como los calamares gigantes, son los que tienen los ojos de mayor tamaño dentro de sus grupos.

Fuente: Eiluned Pearce y Robin Dunbar (2012): “Latitudinal variation in light levels drives human visual system size” Biology Letters 8: 90–93 (doi:10.1098/rsbl.2011.0570)

2 pensamientos sobre “Ojos más grandes hacia los polos

  1. Io

    Se paga caro lo que es muy apetecido por ser valioso en sí mismo para el comprador, o lo que contribuye a destacar las diferencias entre los demás y el adquirente, a favor de éste (o así lo piensa quien invierte en ello su capital).
    Luego se pueden añadir matices pero mi impresión es que van por ahí las posibilidades.

    Y testado científicamente lo infundado del plus de excelencia de los Stradivaius sobre otros excelentes violines modernos, ¿cuales son las conclusiones?

    a) Se hundirá el mercado de los famosos y antiguos violines que hann sido citados.
    b) Se considerará una extravagancia científica la investigación realizada sobre esos violines y sobre la capacidad discriminatoria de los violinistas experimentados que participaron, sin la menor incidencia en el valor de los Stradivarius y demás.
    c) Ninguna de las anteriores.

    ¿Sabe? Estos días se le está dándo mucho bombo a lo de las tormentas solares que nos endilga el astro rey. ¿Le apetece contar algo sobre ese fenómeno?

    1. Juan Ignacio Pérez Iglesias Autor

      Hola Io
      Este comentario creo que corresponde a otro artículo, pero da igual.
      Ese estudio no va a tener ninguna consecuencia. Eso creo. Las cosas cuestan lo que la gente quiere pagar por ellas. Y se seguirán pagando caros los Stradivarius; da igual que otros suenen igual de bien. El estudio no pretendía que se dejen de cotizar tan alto. A mí me ha interesado porque me interesan mucho los sesgos cognitivos; estamos llenos de esos sesgos.
      Y lo siento. No sólo no sé casi nada de tormentas solares. Además, no entraría en el campo propio de este blog.
      Saludos.

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