Maltrato infantil y volumen del hipocampo

El maltrato o abuso infantil es la principal causa evitable de enefermedades mentales graves, tales como depresión, esquizofrenia y desórdenes de diferente naturaleza. Al maltrato infantil cabe atribuir fracciones de un 54% del riesgo de sufrir depresión, 64% del de drogadicción y 67% del de intento de suicidio a lo largo de la vida. También se asocia con aumentos muy importantes de la probabilidad de tener que recurrir a fármacos antipsicóticos (x10) y estabilizadores del estado de ánimo (x17). Y al parecer, el hipocampo tiene bastante que ver con estos efectos o, al menos, con algunos de ellos.

En el artículo anterior a este ya me he referido a esa estructura encefálica, y al modo en que su volumen se ve afectado por el cuidado materno en edades tempranas. También indiqué en ese artículo en qué área encefálica se ubica y con qué funciones mentales se asocia. Añado aquí que el hipocampo propiamente dicho se encuentra íntimamente asociado con dos estructuras neuronales con las que configura la denominada formación hipocampal, que son el giro dentado y el subículo. El hipocampo propiamente dicho también recibe la denominación de Cornu Ammonis[1], en el que se diferencian cuatro áreas, CA1, CA2, CA3 y CA4.

El caso es que el maltrato infantil, en general, está considerado un factor de riesgo para casi todos los desórdenes psiquiátricos asociados con volúmenes reducidos del hipocampo. Y de hecho, se asocia con una reducción en su volumen, y en especial el del lado izquierdo.

Una investigación realizada recientemente ha determinado el volumen de diferentes áreas del hipocampo en individuos jóvenes (alrededor de 22 años de edad) y ha relacionado los resultados con los de un test de experiencia infantil adversa, que es un test considerado indicador fidedigno del grado de maltrato o abuso sufrido en la infancia. Se sabía ya que las condiciones de estrés provocan la supresión de la neurogénesis en el giro dentado y una remodelación dendrítica del Cornu Ammonis, y en concreto, del área CA3. Por ello, a los jóvenes estudiados (193) se les midió el volumen de diferentes áreas del hipocampo mediante técnicas de resonancia magnética.

Los individuos con altas puntuaciones en el test presentaban, por comparación con los de bajas puntuaciones, reducciones ligeramente superiores a un 6% del volumen de las áreas CA2, CA3, CA4 y del giro dentado (todas ellas en el lado izquierdo), y ligeramente superiores al 4% en el subículo y presubículo izquierdo[2]. Al parecer, el efecto de las condiciones de estrés durante la infancia está relacionado con la densidad de receptores de glucocorticoides, un grupo de mensajeros químicos (hormonas) cuya concentración sanguínea se eleva bajo condiciones de estrés. Y como parece lógico, son las áreas del hipocampo con mayor densidad de esos receptores las más afectadas por el maltrato y, en general, por el estrés.

Variación porcentual del volumen de las diferentes áreas del hipocampo estudiadas, en función de los valores obtenidos en el test de experiencia infantil adversa

Como se ha señalado antes, el maltrato infantil aumenta el riesgo de todo un conjunto de desórdenes psiquiátricos y está asociado con una más temprana aparición de los mismos, un curso más severo de las enfermedades mentales, y una peor respuesta al tratamiento. Estos efectos son atribuibles, al menos en parte, a las alteraciones inducidas por el estrés temprano en las trayectorias del desarrollo encefálico.

Investigaciones como esta tienen un interés indudable, y ese interés es doble. Por un lado está la vertiente sociosanitaria; una mejor comprensión de los mecanismos que subyacen a los efectos patológicos que ejerce el maltrato infantil sobre el desarrollo neurológico, puede ser de gran ayuda a la hora de diseñar estrategias eficaces para el tratamiento de los desórdenes producidos. Y por el otro está un interés más teórico, pero muy importante, como es el que reviste el conocer el modo en que factores de diferente naturaleza actúan sobre el desarrollo encefálico y, por ende, sobre el desarrollo cognitivo. Al fin y al cabo, este es un claro ejemplo de la importancia que tienen los factores epigenéticos y, por lo tanto, de la importancia de las condiciones ambientales en el desarrollo mental de las personas.

Fuente: Martin H. Teicher, Carl M. Anderson y Ann Polcari (2012): “Childhood maltreatment is associated with reduced volume in the hippocampal subfields CA3, dentate gyrus, and subiculum” Proceedings of the National Academy of Sciences 109 (9): E563-E572 (doi/10.1073/pnas.1115396109)


[1] CA, cuerno de Amón, en referencia a la figura mitológica egipcia, por su forma.

[2] En el derecho también se observaron reducciones de volumen, pero menores; las reducciones eran del orden de la mitad.

Un pensamiento sobre “Maltrato infantil y volumen del hipocampo

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