Apoyo emocional en la aflicción: ¿genético o cultural?

Se sabe que las gentes del extremo oriente no son proclives a solicitar el apoyo emocional de otras personas en situaciones de aflicción, mientras que los occidentales sí lo somos. Se trata, en ambos casos, de “normas” sociales. Tendemos a pensar que esa es una diferencia puramente cultural, y sin embargo, no debe descartarse que exista, además, alguna base genética para ella. Los genes cuya expresión afectan a la comunicación entre neuronas y, en particular, los que determinan los niveles de actividad de unos u otros sistemas neuronales, pueden estar implicados en esas diferencias. Bajo ese supuesto ha trabajado un grupo que decidió investigar si existía alguna relación entre la tendencia a demandar o solicitar apoyo emocional en situaciones de aflicción y un polimorfismo en un gen que codifica el receptor de la oxitocina.

La oxitocina, aparte de ser una hormona, es un neurotransmisor, del que se sabe que está relacionado con los vínculos y relaciones sociales y emocionales. Sabemos, por ejemplo, que la inhalación nasal de oxitocina aumenta la capacidad para inferir el estado emocional de las otras personas y también aumenta la confianza en los otros. Sin ir más lejos, aquí mismo hemos visto que las personas con elevada actividad en los sistemas neuronales basados en ese neurotransmisor tienden a ser personas imaginativas, empáticas e igualitarias, y tienden a poseer habilidades sociales. También hemos visto aquí que la oxitocina, a la vez que promueve la cooperación y apoyo a los miembros del propio grupo, favorece el comportamiento agresivo de defensa frente a los de otros grupos. Y por otro lado, aquí vimos que está implicada en el establecimiento de vínculos entre individuos en diferentes contextos (relación de pareja, madre e hijo y otras) y que sus niveles corporales se elevan en respuesta a caricias o voces reconfortantes.

El gen por el que se interesó el grupo de investigadores al que he hecho mención es el denominado OXTR rs53576, que es el que codifica el receptor de la oxitocina. Es un gen polimórfico, y al respecto, se sabía que los individuos con el alelo G, por comparación con los del alelo A, presentan un comportamiento más paternal, afirman sentirse menos solitarios, son más empáticos y sufren menor incidencia de autismo. [¡Ahí es nada!]

En el estudio a que hago referencia se estudió en qué medida norteamericanos de origen europeo y coreanos buscan apoyo emocional en condiciones de aflicción, y cómo se ve afectado el grado de demanda de apoyo por la condición genética (en relación con el polimorfismo citado). Resultó que los individuos portadores del alelo G muestran, bajo condiciones de aflicción, una mayor conformidad con la norma social en cada caso: en estado de aflicción los norteamericanos buscan apoyo emocional en mayor medida que los coreanos cuando ambos son portadores del alelo G. Expresado de otro modo: los norteamericanos con el alelo G buscan apoyo emocional en mayor medida que los norteamericanos sin ese alelo, mientras que los coreanos se asemejan a estos últimos y no hay diferencias entre coreanos con uno u otro alelo.

Así pues, el gen OXTR es uno de esos genes cuya expresión fenotípica se ve modificada de forma sustancial por el entorno social, aunque este caso aporta una interesante novedad. Hasta ahora se sabía que la expresión de determinados genes se ve influenciada por factores de carácter social relacionados, principalmente, con el grado de adversidad del entorno. En este caso, sin embargo, el factor social que incide en la expresión del comportamiento es una norma cultural. Esto es, la decisión de recabar o no apoyo emocional está condicionada por dos factores, el cultural relativo a la norma social y la propensión psicológica a hacerlo que está, a su vez, determinada por una variante genética.

Un aspecto de este estudio del máximo interés es el hecho de que el alelo A se encuentra en una frecuencia mayor en los coreanos que en los norteamericanos de origen europeo y lo contrario ocurre con el alelo G. Es posible que sea el resultado de un fenómeno de coevolución genético-cultural; esa interpretación es acorde con la hipótesis de que los rasgos culturales tienen valor adaptativo e interaccionan con el entorno físico y social bajo el que opera la selección genética. Y de esa interacción se derivaría tanto una norma cultural como una distribución de alelos diferente en un grupo humano y en el otro.

Lo anterior puede recibir explicaciones causales alternativas, pero una bien sencilla consistiría en suponer que bajo determinadas circunstancias ambientales se hubiera favorecido un alelo en particular, y dado que ese alelo promueve una forma determinada de comportamiento, finalmente esa forma es la que se convertiría en la norma. Insisto, esta es una explicación sencilla, pero no excluye, de ninguna manera, que sean otras las relaciones cauales que han operado para llegar a esa situación.

La cuestión tiene mucho interés, -a mi juicio, claro-, pero reconozco que todo este discurso se queda cojo si no sabemos cuál es -o podría ser- la razón por la que la búsqueda de apoyo emocional se convirtió en norma en un grupo humano y ocurrió lo contrario en el otro. Pudo ser simple casualidad -por deriva genética, quizás-, pero más bien creo que ocurrió porque efectivamente en cada caso ha sido un comportamiento distinto el que tuvo valor adaptativo. Y me fastidia no saberlo, o ni siquiera tener una idea. 🙁

Fuente: Heejung S. Kim, David K. Sherman, Joni Y. Sasaki, Jun Xu, Thai Q. Chu, Chorong Ryu, Eunkook M. Suh, Kelsey Graham, and Shelley E. Taylor (2010): “Culture, distress, and oxytocin receptor polymorphism (OXTR) interact to influence emocional support seeking”. Proceedings of the National Academy of Sciences, vol. 107 (36): 15717-15721.

2 pensamientos sobre “Apoyo emocional en la aflicción: ¿genético o cultural?

  1. Spentamanyu

    Genial artículo, y sobre todo perfectamente documentado. Si quieres conjeturas, podria ser que la evolución primara a aquellos menos “empaticos” por defender más sus propios intereses y salir asi adelante (en oriente) y por otra parte, premiara a los más empaticos por hacer más fuerte al grupo al no perder tantos miembros. No recuerdo donde escuche que la desaparación de los nehandertales tenia que ver con su poco afecto por el grupo, no se ayudaban lo suficiente (no sé si sera cierto).

    Yo veo ventajas en las dos posturas llevadas al extremo. Ayudar a demasiados te debilita a ti mismo, pero también fortalece al conjunto al que perteneces.

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