De California a Nueva York pasando por 11 estados


Se acabaron los Oscars, regresamos sin el galardón pero habiendo dejado el pabellón muy alto. Suena a tópico pero me lo creo. A las 7 de la mañana suena el teléfono. Anoche me acosté tardísimo porque tuve que mandar la última crónica para el Crónica de Euskadi de la 1. Es Natalia Serrano y escuchar su voz hace más llevadero el brusco despertar. Me pide que entre en directo en media hora, a las 4:30 de la tarde hora de Euskadi con ella y con Félix Linares. Me levanto y todavía medio dormido preparo la intervención. En media hora me llaman y cerramos la que, al menos hasta el próximo viernes, supongo que será la última crónica sobre los Oscars.

  

Antes de salir hacia el aeropuerto, me voy a comer a Santa Mónica (en la foto) y a dar un pequeño paseo por la playa. Por casualidad encuentro un restaurante italiano donde me como un salmón a la parrilla delicioso.

Me habían avisado de que el aeropuerto de Los Angeles era un desastre y así es. Hago el checking en uno de los kioskos preparados para ello, en los que no tienes que tratar con ningún empleado de la línea aérea; llevo la bolsa a los de la TSA (Transportation Security Administration), el organismo federal nacido tras los ataques de 11S y hago cola para pasar a través del escáner, asunto que me pone nervioso por los mil cables, micrófonos, cassettes, Mini Discs, etc, que llevo encima.

Una chica joven guapísima se pone a la cabeza de la cola a la que me ha costado llegar más de media hora. Le pregunto con cara de pocos amigos que a ver de dónde ha salido y me contesta que ella es high security risk. Le contesto que eso me pasa por preguntar sin creerme una palabra de lo que ha dicho pero en cuanto veo el interés que despierta entre los funcionarios federales y el nivel de cacheo al que la someten me doy cuenta de que decía la verdad. Observándola mejor, veo que tiene rasgos iraquíes o iraníes, con lo que ahora entiendo todo. Va muy bien vestida, lleva una pulsera que podría ser de oro macizo y otra de plata, un BlackBerry y una bolsa de una cara tienda de moda colgada del hombro. Le quitan la botella de agua que lleva en la mano, le pasan el detector de metales una y otra vez. Yo me pongo el cinturón, los zapatos, meto los cables, el ordenador y la cámara en la bolsa y una hora después la veo en mi avión camino de Nueva York.

En el avión otra chica guapa y muy simpática (como dice un amigo mío “Dios da pan a quien no tiene hambre”) se sienta a mi lado y me pregunta a ver si he estado trabajando en Los Ángeles. Le digo que sí, que he ido de enviado especial de Radio Euskadi, la radio pública del País Vasco y me contesta: “¿eres vasco?”. Aunque vive en Nueva York -según ella tiene un trabajo muy aburrido en el mundo de las finanzas- nació en San Francisco y está familiarizada con la cocina vasca, que solía comer cuando era pequeña. Me comenta que hay varios restaurantes vascos en SF. Le digo que esa cocina la trajeron los pastores de Iparralde y de Navarra a la costa oeste y que ahora existe una nueva cocina vasca en la que el pescado es el rey. Le cuento que nunca he comido un pescado tan bueno como se cocina en Euskadi. Se muestra muy interesada y me “promete” que probará la “nueva cocina”.

Sobrevolamos Arizona y Nuevo Méjico, rozamos Colorado y Oklahoma, cruzamos Kansas, Misuri, Illinois, Indiana, Ohio, Pennsylvania, New Jersey, y justo 4.300 kilómetros después, estamos en Nueva York. Desesperado, buscando su maleta en el mar de equipajes de la cutre terminal de Delta veo al Willem Dafoe, el actor de “Mississippi Burning”. Es mucho más bajito de lo que aparece en el cine aunque no tan feo.

Me ha quedado una cosa pendiente en California. Tenía que haber quedado con Julen Abio, un bakiotarra que lleva muchos años viviendo en Nueva York. Julen, que solía aparecer en el programa “La Peña” de ETB2 viajando en su moto, trabaja para el programa de la cadena ABC “Regis & Kelly”, que estos días se ha grabado en Los Ángeles.

Habíamos quedado en vernos con una amiga suya directora de cine, de origen vasco, pero con nuestros horarios ha sido imposible. Lo dejamos para otra ocasión. Hace unos cuantos años cuando Iñaki Perurena era harrijasotzaile, acudió al programa de televisión para el que trabaja Julen. Se celebraba la “Semana vasca de Nueva York” e hicieron una demostración en directo en el plató. No se ha celebrado otra semana vasca desde entonces.

El 20 de agosto de 2004, Regis Philbin entró en el “Libro Guiness de los Récords” al convertirse en el presentador estadounidense que más horas ha estado delante de las cámaras. El 14 de septiembre del año pasado había estado 15,662 horas "en el aire". Su contrato con la ABC no termina hasta septiembre de 2009.

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  1. Iturralde

    Tus comentarios son toda una invitación para coincidir contigo a la hora de viajar, para que todo sea provechoso…, aunque tanto control y tanta paranoia desaniman al más pintado.

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