De cómo Marcelino Oreja quiso ahorrarse un engorroso 18/98

Nunca sabes cuándo es un momento bueno para contar estas cosas. Siempre lo dejas para cuando “hagas” las memorias y a lo mejor entonces no te apetece o no tiene ninguna importancia ya. Tendrá siempre una importancia relativa, o sea, pequeña, pero menor que ahora. Además, ¿acaso no es el blog un invento contra falsos pudores?

Todo esto viene a cuento de muchos cuentos. Allá por el primer ochenta, nos reuníamos los directores de diarios vascongados con cierta asiduidad y buena, por interesada seguramente, armonía. Esa vez nos reuníamos en Donostia, en Igeldo, en Akelarre. Y pagábamos los giputxis, es decir, Miguel Larrea por El Diario Vasco, y yo, por Egin. Concurrían además Antonio Petit Caro por La Gaceta del Norte, Antón Barrena por El Correo Español y tal vez Félix Olano por Deia.

  

Por cierto, y aprovecho que pasa el Ibaizabal por Iurreta para recordarlo, fuimos nosotros los que grabamos el primer programa de ETB, como recogen Jose Mari Otermin y José Ramón Díez Unzueta en su “EiTB 1982-2007, Hegaldi-kronika”. Nos entrevistó Luis Mendizabal y tuvimos que esperar, maquillados ya, a que trajeran una alfombra y una mesa de centro -no sé a santo de qué, pienso ahora- para empezar la solemne y nerviosa grabación.

No sé si en esta ocasión o en otra, y sigo con el encuentro de ese Igeldo que ha dado para tanta reunión discreta, también estuvo Eduardo Sotillos, por Tribuna Vasca, aquella efímera tentativa del PSOE por tener un medio afín en Bilbao. Aseguraría así mismo que estaba Antonio Petit Caro, esposo de Charo Zarzalejos, porque Cayetano González, con quien fundaron luego Vasco Press, estaba de Jefe de Prensa con Marcelino Oreja, a la sazón Delegado del Gobierno de España en Vitoria.

Lo de Cayetano no viene a cuento por ajuste de cuentas, que bien podría. Viene a cuento porque él había sido el encargado de convocar, en días previos a nuestra reunión políticogastronómica, a una reunión en palacio, en el palacio del virrey en Vitoria, en la sede del Delegado del Gobierno español en la Comunidad Autónoma Vasca, a todos los directores de diarios, vascos. Ustedes (me) entienden.

Me lo contó Antón Barrena, que hablaba con la libertad que da saberse guapo y apoyado, que no sé si es una expresión venezolana o vaya a saber de dónde. Ustedes la entienden, con seguridad, en todo caso. Me contó Barrena, que se presentaba ante mí siempre como bermeano, que estaba siempre empeñado en explicarme Bizkaia, dando por supuesto que era yo guipuzcoano, me contó, digo, que habían sido llamados ante Marcelino Oreja para anunciarles que iban a cerrar Egin.

“Evidentemente, a ti no te convocaron”, me dijo regocijado tras sus gafas de sol, compañeras inseparables desde que algunos matones -hay más de una versión al respecto- le dejaran un ojo sin visión. “¡Cómo te iban a citar a ti!”, añadió con picardía o con lo que fuera. “Y vosotros qué dijisteis”, le respondí. “Nosotros le dijimos a Marcelino que a ver si estaba loco. A ver si era consciente de que todas sus policías iban a ser insuficientes para proteger nuestros periódicos”. “¡O sea que no era por defender la libertad de expresión!”, le apostillé yo. Y se rió, para dentro.

Luego comimos estupendamente, como siempre con Pedro Subijana, en armonía. Como gentes civilizadas. Hay muchas situaciones que fueron posibles entonces, en los primeros ochenta, que serían inimaginables hoy. También en cuestiones de superioridad moral y de buena y mala conciencia había entonces una correlación de fuerzas muy distinta a la de hoy. (Escrito el día en el que concluye en la Audiencia Nacional de Madrid el 18/98 que empezó hace 16 meses).

0 pensamientos sobre “De cómo Marcelino Oreja quiso ahorrarse un engorroso 18/98

  1. maite

    Hacer un blog es una forma de escribir nuestras memorias. Siempre podrás imprimir tus post, ponerles una grapa y llevarlos a Kirikiño. Mientras tanto sigue contándonos cosas.

  2. Javi V

    Me sumo a la propuesta de Maite: pon ya esa grapa y publica las memorias, querido ex-director. Aunque sea una traición a Dani Álvarez, cuando lo hagas, resérvame la primera entrevista. Un abrazo.

  3. iñaki anasagasti

    Guapo y apoyado es mas venezolano que la arepa.Aqui sería algo asi como,de Gernika y en EITB……
    A Marcelino Xabier en Getaria lo declaró persona non grata a cuenta de la pescaY lo de las Memorias,no saben que no las escribirás nunca porque lo que puedes decir,no es interesante y lo que es interesante,no lo puede decir.Como Sabino.

  4. jfa

    Me fregaste, Iñaki. Con lo de las Memorias. Es verdad que lo más interesante no pasa de ser comentario entre panas.Entre pana-burdas. Lo sabrás por ti, también. Y ya sabía que lo de guapo y apoyado es venezolano: era auna manera de decirlo. Hay cosas que no se olvidan. Por cierto, lo de mi aportación a la iconografía de Simón Bolívar, lo contaré. Ciao!

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