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Pastas de limón

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Estas pastitas de limón son un bocado delicado y exquisito. La verdad es que no será la última vez que las haga. Las masas para estas pastas tienen que ser algo blandas debido al hecho de que han de escudillarse, o sea, darles forma con boquillas de diferentes diámetros y formas, pudiendo además ser lisas o rizadas.

Un detalle de gran importancia es que requieren un especial cuidado para evitar que cojan nervio cuando se les mezcla la harina. En caso de que llegasen a tomar nervio serían muy difíciles de escudillar, además de que, por lo general, resultarían encogidas y aceitosas.

Es recomendable no llenar demasiado las mangas, pues ello podría dificultar la labor de escudillado, lo que impediría la realización de unas bonitas pastas.

Al contrario que las masas duras, éstas deben escudillarse en cuanto están amasadas para que no se endurezcan más y se formen con más facilidad.

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PASTAS DE LIMÓN

 

INGREDIENTES:

· 200 gr. de mantequilla

· 160 gr. de azúcar glas

· 2 cortezas de limón ralladas

· 1 huevo

· 50 g. De leche tibia

· 340 g. De harina

· 6 g. De levadura tipo Royal

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ELABORACIÓN:

En primer lugar, trabajar en la batidora de varillas la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar glas y la ralladura de limón. Hacerlo durante un buen rato, hasta que la mantequilla quede muy esponjosa y todos los ingredientes unificados.

Seguidamente añadimos el huevo y continuamos batiendo hasta que se integre perfectamente en la masa. Después, añadir la leche y seguir trabajando la masa en la batidora.

Tamizamos la harina y la levadura en polvo. Se la añadimos a la masa, esta vez poco a poco a cucharadas, sin castigar demasiado el batido. Mezclando, NO batiendo, hasta que esté la harina perfectamente mezclada con la masa de mantequilla.

Echamos la mezcla resultante en una manga pastelera con boquilla rizada. Formamos las pastitas sobre papel de hornear, dándole la forma deseada. Se hornean en horno precalentado a 200º bien caliente. Cuando introducimos la bandeja con las pastas, bajamos la temperatura a 180º con calor abajo-turbo, las tenemos unos 10 minutos, hasta que comienzan a dorarse las partes más sobresalientes de las pastas.

Una vez cocidas, se sacan y se colocan sobre rejillas para que se enfríen.

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*** Estas pastas son muy delicadas tanto de sabor como en el manejo una vez terminadas.

***El secreto para obtener unas pastas finas y blanditas por dentro es batir concienzudamente la mantequilla con el azúcar.

***Para aumentar el sabor a limón, se puede añadir unas gotas de extracto de limón.

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Helado de limón

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Tenía ganas de preparar helado de limón, me parece refrescante y muy útil para presentar como parte de un postre. así que mirando por la red las diferentes opciones para hacerlo, me quedé con la versión que nos da Goizalde, aunque lo he modificado un poco a mi gusto. Ella lo prepara en Thermomix, yo lo he adaptado al modo tradicional. Para hacerlo algo más cremoso, le he añadido un poco de nata montada y la verdad es que me ha gustado el resultado final.

La elaboración del helado casero de limón es fácil, pero algo laboriosa, ya que hay que estar pendiente de él tres o cuatro veces, para removerlo y romper los cristalitos que se forman en la congelación. Pero si queremos estar orgullosos de nuestro superhelado de limón, merece la pena hacerlo.

En mi caso, forma parte de un postre que os mostraré más adelante. También os quiero enseñar los limones que tiene mi limonero. Con esa materia prima, tengo que buscar recetas dónde el limón sea el auténtico protagonista, ya que es un material de  lujo…jejeje…

HELADO DE LIMÓN

INGREDIENTES:

· 125 gr. de agua

· 250 gr. de azúcar

· 250 ml. de zumo de limón

· la piel de 1 limón

· 500 ml. de leche

· 2 claras montadas

· 200 ml de nata montada

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ELABORACIÓN:

En primer lugar, elaboraremos un jarabe de limón, para ello, trituraremos la piel de 1 limón (solamente la parte amarilla), con una cucharada de azúcar en una picadora o molinillo de café hasta dejarla convertida en polvo, lo más fina posible. Reservamos.

En un cazo, ponemos al fuego, el agua y el azúcar y dejamos hervir suavemente hasta obtener un almíbar a punto de hebra flojo (necesitaremos unos 10 minutos al fuego). Dejamos entibiar y añadimos el azúcar con la ralladura de limón y el zumo de limón, removemos hasta que se mezcle todo bien y dejamos al fuego otros 10 minutos aproximadamente. No habrá que llevarlo a ebullición, solamente que se caliente bien y que se disuelvan los ingredientes.

A continuación, añadimos la leche y seguimos removiendo, al principio parecerá que se corta, pero con el calor y mezclando adecuadamente con las varillas se queda bien.

Se deja enfriar totalmente esta crema. Se montan los 200 ml. de nata y una vez que la crema está fría, se le añaden poco a poco, con movimientos suaves y envolventes, para que no se nos baje la nata.

Se coloca la crema en un recipiente apto para el congelador y se mete a congelar.

Al cabo de un par de horas, se saca el helado, se remueve con la batidora de varillas y se vuelve a meter al congelador.

Se deja otro par de horas y se repite la misma operación, sólo que esta segunda vez, una vez removido, se le añaden las dos claras montadas a punto de nieve y se vuelve a guardar.

Se remueve otras 3 ó 4 veces más. Esto se hace para romper los cristalitos de la congelación y lograr un helado más cremoso.

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