Inteligencia emocional

Dignos de ser amados

¡¡Hola Gente del mundo!!
No hace mucho, durante una animada tertulia sobre jueces, víctimas y verdugos salió a relucir un libro sobre cómo ser más amable con uno mismo. Y dicho sea de paso es una de las palabras que más me agradan ya que según la R.A.E significa: digno de ser amado.
Así que cuando somos amables con otras personas, mas cuando estas son desconocidas les estamos indicando que para nosotros son dignos de ser amados.

Cuanta belleza en tan pocas palabras…Ya que no hay nada más bello que nos reconozcan como seres amados.

Quizás por eso cuando somos perceptores de dicha amabilidad nuestra actitud cambia. Cuando nos tratan bien, ya sea en la cola de supermercado, en la calle o fuera de nuestro entorno más cercano y nos sentimos queridos por extraños, nuestro nivel de estrés baja notablemente.
Esto puede ser porque no tenemos que mantenernos en alerta ante posibles agresiones físicas o verbales y la propia incertidumbre de una situación que se puede escapar de nuestro control.
Sin embargo, ser amable con personas que no conocemos nos suele resultar más fácil que trátarnos a nosotros mismos con la misma amabilidad en ciertas ocasiones.
Somos por lo general más permisivos, empáticos o condescendientes con los demás que con nuestra propia persona.

¿A qué creéis que se debe esto?

Una posibilidad puede ser la existencia de un juez interior sin sentido del humor e implacable que no permita los errores y que siga las reglas al pie de la letra.

¿Pero acaso no tenemos derecho a equivocarnos?

Otra posibilidad es la de tener un ego debilitado por las críticas internas, incapaz de hacerle frente al juez.

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Entonces nos podríamos preguntar ¿A quién sirve este juez?
¿Por qué es tan duro con uno?

Puede ser que en su origen el ego fuese el que dictase las normas y el juez el que las ejecutase, en aquel instante de la historia aquellas normas cumplían con su cometido y los resultados de juzgarse así eran los más idóneos.

Pero resulta que las personas maduramos, crecemos, aprendemos, nos desarrollamos como individuos y como resultado, las normas que antes cumplieron su función ahora están obsoletas. Además durante todo ese tiempo a nadie se le ha ocurrido establecer unas nuevas normas que se adapten a mi yo actual y claro está, ponerlas en conocimiento del juez que sigue haciendo su función desconociendo que las cosas han cambiado.
Esto provoca un malestar interno de difícil entendimiento… me siento mal a pesar de actuar bajo mis propias normas…

Como cuando al estar jugando en el patio lo divertido era pasarlo bien con mis amigos, ahora el patio es un lugar donde se pueden hacer daño mis hijos. Mismo lugar, diferentes perspectivas.

Para poder mejorar esta situación y ser más amables con uno mismo deberíamos de hacer una reunión entre las partes para ponerse al día de cómo queremos disfrutar de la vida, como van a ser las cosas a partir del momento en que se firme el acta y de establecer un mecanismo de control que no permita mantener una norma cuando ésta ya ha perdido su para qué.

Puesto que todos somos dignos de ser amados y el tiempo pasa inexorablemente, no veo ninguna justificación para posponer el día de la reunión- si no la has hecho ya- y empezar a ser más amable contigo mismo.

Pero si encuentras alguna justificación de por qué no debería de celebrarse esa reunión estaré encantado de poder leer cuales son los motivos….

Un abrazo

 

 

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