Inteligencia emocional

Sobreprotección y autonomía emocional

Por Aitziber Barrutia Leonardo

A menudo los adultos, anteponiendo nuestro criterio al de nuestras/os hijas/os, decretamos opciones que convenimos beneficiosas para su bienestar emocional (decidimos sus estudios, interferimos en sus elecciones de pareja, sus amistades, etc.). Sin embargo, esto puede resultar nocivo para el desarrollo de su autonomía, y por lo tanto, su satisfacción.

Una de las situaciones características a este respecto es la de ocultarles una información que suponemos no estarán capacitados para asimilar.

Ejemplo. No decirles que alguien está enfermo.

  

Las/los niñas/os tienen una capacidad mental de adaptarse a las circunstancias de la que, en ocasiones, los adultos no somos conscientes. Tratamos de evitarles enfrentarse a situaciones dolorosas o exponerles a diversas emociones desagradables con el fin de facilitar su bienestar.

Sin embargo, como no podremos eludir constantemente este tipo de situaciones, es conveniente que gradualmente, ayudemos a nuestras/os hijas/os a desarrollar sus propios recursos y potencial personal que les favorecerá en situaciones futuras.

El proceso educativo es el momento idóneo para enseñarles a gestionar esas situaciones de manera progresiva y segura mediante el apoyo de las/los madres/padres. De esta forma les ayudaremos a estar preparados para afrontar situaciones de mayor impacto emocional, ineludibles en el futuro.

Recordemos que la caída de la altura de un niño es menor que la de un adulto, duele menos cuanto más abajo y permite interiorizar un aprendizaje y herramientas personales para evitar impactos emocionales mayores a posteriori.

 

¿Qué consecuencias consideráis que puede tener para nuestras/os hijas/os negarles parcialmente la realidad a la que tendrán que estar expuestos en el futuro?

10 pensamientos sobre “Sobreprotección y autonomía emocional

  1. Endeèr

    A colación de lo escrito hay quien habla de “niños tiranos”, y me pregunto si quien hace esta afirmación se ha parado a observar lo que hacen los niños para conseguir lo que quieren. Sus mecanismos son muy sencillosy siguen leyes muy básicas: lo quiero ya, y no me importa de qué manera. La empatía, el ser capaces de ponerse en el lugar del otro, se empieza a desarrollar mucho más tarde, a través de la regulación de los deseos y la frustración en compañía de otros, pero sobre todo a partir del aprendizaje sobre cómo conseguir aquello que quiero. No me parece justo culpar al niño, aprendiz, de no saber hacer lo que el adulto, maestro, no está dispuesto a enseñarle. Un saludo

  2. Jon

    Muy adecuado este artículo en los tiempos que corren hoy, en los cuales estamos poniendo colchonetas alrededor de nuestros hijos POR SI SE CAEN. (es para crear un pequeño debate)
    Por otro lado, hace unos meses una vecina me preguntó: ¿Se acaba de morir la madre del mejor amigo de mi hijo, (tiene 5 años) cómo se lo explico? Llevo tiempo evitando el tema pero soy consciente que tarde o temprano va a surgir. Qué hago?

    Yo sin conocer a fondo la situación, le sugerí que mediante un símil (alguna vez se le habrá muerto un animal o por lo menos lo habrá visto) o un cuento con los adornos que ella le quisiese dar pero claro y real.
    Así lo hizo, y lo que más le sorprendió fue con la naturaleza que su hijo lo entendió y como lo habla con su amigo.
    A veces le damos mil vueltas a nuestro cerebro adulto, sin entender que el crerebro infantil, no tiene tantos prejuicios, miedos,… adquiridos. Gracias y un beso fuerte aitziber

  3. Mai

    Muy interesante lo que explicas. Los niños asimilan todo mucho mejor. A veces se lo complicamos nosotros con tanto tabú y ocultismo.

    Cuando en casa se nos murió amama estabamos muy preocupados por como se lo iba a tomar el más pequeño. Desde que nació habia visto a la amama sentada en su silla de ruedas en el mismo rincon de la sala a diario. Cuando le dimos la noticia su respuesta nos sorprendió: “claro, amama estaba malita” y lo dijo de la forma mas natural y sincera que un niño lo puede decir.

  4. Gotzon

    No pienses en el elefante. Si la memoria no me traiciona este es el titulo de un libro que da cuenta del suspense y la expectacion que genera lo que no puede ser dicho, lo que no termina de decirse. Y llama tanto la atencion, tambien de los niños, que no son adultos, pero tampoco son tontos.

    Sucede lo mismo con los clasicos que alguien definio como aquellos que no terminan de decir lo que dicen…y de ahi su permanente actualidad.

  5. oier

    Hay que aprender a vivir viviendo, y no creo que la sobreprotección sea la mejor forma de hacerlo. También considero de que hay cosas en la vida que vienen solas, sea en la niñez, juventud o madurez y no para todas podemos dar formación, orientación a nuestros hijos. Es evidente que debemos educarles en la realidad de la vida, pero también es evidente que ellos deberán aprender algunas cosas por sí mismos. Las consecuencias por las que preguntas es que, probablemente, las vivirán en un futuro.. ¿cómo?… eso no sabria responderte ya que les falta demasiado tiempo y demasiadas experiencias por vivir como para saber qué les pasará o cómo se lo tomarán.

  6. Jorge Madariaga

    Antes de nada dar las gracias por crear un espacio como este de debate de cosas que poco tienen que ver con política, economía o deporte.

    Respecto al texto de referencia, el que hace mención a la SOBREPROTECCIÓN Y LA AUTONOMÍA, sólo quisiera hacer una pregunta: Cuando se apela al posible sofrimiento de la criatura, cuando se cuestiona si serán capaces de encajar el dolor de una pérdida o la enfermedad de un ser querido, incluso cuando justificamos nuestra cesión ante la presión de nuestros hijos y nuestras hijas para que no sufran o no se frustren “ya tendrán tiempo para sufrir…” ¿no es cierto que lo que estamos primando en nuestro sentir? ¿no será que no estamos dispuestos y dispuestas, o no nos sentimos capaces, de soportar sus muestras de sufrimiento? ¿qué es lo que prima: que no sufran o no sufrir porque ellos o ellas sufren? sería interesante que nos lo mirásemos, ya que en ocasiones depositamos en las demás personas cuestiones que tienen mucho más que ver con nosostros y nosotras y que responsabilizándonos de ellas podremos emprender el camino hacia su afrontamiento.
    Eskerrik asko, eta laster arte.

  7. Inés de Uruguay

    Jorge Madariaga, estás hablando de si los sobreprotegemos de los que sería una proyección nuestra y no un real sufrimiento del niño/a, no?

    Bueno, yo soy madre de una chica de 24 y uno de casi 22, y el 2 de Junio pasado fue el cumpleaños de su padre y también el de su pareja (la del padre). Este, ha sido un padre indiferente y muy ausente, de esos que jamás se los llevó en 13 años de separación, un fin de semana, su pareja -muy afín con él- también se ha encargado de que los hijos de él no molestaran, pero no es ella la que está en cuestión pues él es quien decide, y resulta que este sábado pasado hicieron una gran recepción festejando el doble cumpleaños a la que asistió toda la familia de ella, y de él solo los padres.
    Yo me enteré sin preguntar, por un amigo de mi ex, y decidí no comentárselo a mis hijos (mi hija está viviendo en NYork, pero mi hijo está en Montevideo)por haber sido una vez más, excluídos de cualquier fecha conmemorativa de su padre, y por sentir que es un flechazo más a sus corazones de hijos.
    Tal vez se enteren por sus abuelos, o por otro lado, o nó, pero, luego de leer este artículo, me he quedado pensando si estoy sobreprotegiendo a mis hijos, no importa su edad, o tratando de evitarlos un dolor más, total, qué ganarían sabiéndolo, y yo diciéndoselos ???
    Hago la aclaración que no me extrañan ni me afectan este tipo de actitudes del padre porque por eso me separé, aunque las repudie en cualquier padre/madre.
    Sus opiniones son muy valiosas para mí.

  8. Jorge Madariaga

    Hola Inés, trataré de responderte:
    Cuando yo hablo de que probablemente lo que nos empuje en muchas ocasiones a sobreproteger a nuestras criaturas es más nuestro dolor (de verles sufrir) que el hecho mismo de que sufran, realmente no me refiero tanto a una proyeccción (¿o sí?) sino a algo muy humano y natural, que es dejarnos llevar por nuestros sentimientos inmediatos y no tanto por las razones que puedan suponer el que pensemos en su autonomía o su beneficio futuro. Con esto no quiero decir que sea lo correcto, pero tampoco quisiera demoniezar ni siquiera enjuiciar ese tipo de comportamiento; quizás apelo a la toma de consciencia de este proceder, que será la única manera de que nos cuestionemos si estamos actuando correcta o incorrectamente. Creo, sinceramente, que ser conscientes de las últimas razones o motivaciones de nuestro procder para con nuestras criaturas, nos ayuda a mejorar y también plantearnos, más consciente y coherentemente retos educativos tales como el desarrollo de la autonomía.
    Respecto al caso que tú planteas, quizás incluso desde el reconocimiento de que la mayor resistencia a informarles a tus hijos de la actuación de su padres, pudiera no ser lo que él o ella sufriese, sino tu mal sentir por ello … ¿qué más da? Quizás cabe otra pregunta, que sólo nos la podremos plantear desde la DUDA de si estamos actuando correctamente (y un obstáculo para “dudar” y que nos puede llevar a justificar SIEMPRE nuestro comportamiento es pensar que lo hacemos por y para ellos, para que no sufran). Pues bien … esa pregunta podría ser ¿para qué?, ¿qué es lo que ganan (o pueden ganar) y qué es lo que pierden (o pueden perder)?. Si somos honestos y honestas con la respuesta a estas preguntas, seguro que actuaremos correctamente (ya optemos por “hacerles pasar el mal trago” o por no hacerlo).

    Eskerrik asko eta laster arte.

  9. alejandro

    Tengo 22 años, y hoy me doy cuenta de que tengo todo el perfil de un hijo sobreprotegido, soy inseguro, miedoso, me siento inutil, incapaz, realmente creo que los padres deberian de conocernos mas a fondo desde que crecemos, no todos somos iguales, hay unos que necesitamos mas libertades que otros, a mi nunca me mandaban ni siquiera por las tortillas no tenia obligaciones, yo recuerdo que queria sentirme libre de chico pero no me dejaban, ahora realmente no se que consejo me pueden dar, pienso en asistir con un psicologo, pq la verdad me siento muy mal, el unico consejo que les doy a los padres es que conozcan bien a sus hijos primero y sepan que necesidades tienen de acuerdo a su perfil.

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