Inteligencia emocional

Inteligencia ¿emocional?

Hay situaciones que nos superan, que nos tocan tan de cerca que perdemos la perspectiva… ¿Cómo diferenciar “la realidad”, lo que está pasando de manera más objetiva, y el estallido de emociones que tiñe esa realidad? Tanto en momentos “calentón”, donde el enfado o la ira nos invaden, como en momentos de “subidón” o de euforia hace que veamos una realidad, la nuestra, que pasado un tiempo y rebajada la intensidad emocional, nosotros mismos nos extrañamos de nuestra propia actuación… Pero, ¡si no era para tanto!. ¿Os suena?

Pues cuando hablamos de inteligencia emocional, hablamos precisamente de la capacidad de percibir y expresar emociones, de asimilar emociones en el pensamiento, de comprender y razonar con las emociones, y de regular las emociones en uno mismo y en los demás. Es decir, como lo define Pablo Fernández-Berrocal, se trata de percibir, comprender y regular nuestras propias emociones y las de los demás.

Pero veamos qué implica todo esto. Daniel Goleman, define la inteligencia emocional como la suma de 5 esferas o habilidades:

Basado en Inteligencia Emocional
de Daniel Goleman.
  • Conocer las propias emociones. ¿Qué emoción se está levantando en nosotros en una determinada situación? Me reconoceréis que a toro pasado es más fácil darnos cuenta, pero la clave está en ser consciente de ello, en vivo y en directo, mientras ocurre, porque es gracias a ese momento de consciencia, que vamos a ser capaces de reaccionar sobre la misma.
  • Manejar las emociones.  Queremos ser conscientes de la emoción que nos embarga, no para recrearnos en ella, sino para poder ser capaces de transformarla. Si en una discusión, yo me doy cuenta de que la ira se ha adueñado de mi, podré hacer algo con ello: tratar de relajarme, callarme para evitar decir cosas que luego pueda lamentar, pedir un kitkat para rebajar intensidad,…. Estrategias que puedo utilizar para elegir, en la manera de lo posible (para esto la práctica también ayuda, y mucho) qué emociones quiero que me embarguen. Un desarrollo adecuado de esta habilidad no te exime de vivir momentos negativos, pero te ayuda a recuperarte con mucha mayor rapidez de los reveses y trastornos de la vida.
  • La propia motivación. Una determinada emoción impulsa una determinada acción. Por ejemplo, el miedo me paraliza, la ilusión me impulsa a dar un paso,… Por tanto, la emoción y la motivación están estrechamente ligadas, y podemos dirigir las emociones, y las motivaciones, hacia la consecución de los objetivos que nos planteemos. Cuando tenemos capacidad de autocontrol emocional, podemos gestionar el demorar las gratificaciones y dominar la impulsividad, lo cual suele estar presente en el logro de muchos objetivos. Aquí un simpático vídeo que demuestra el cúmulo de emociones y tentaciones a los que debemos hacer frente.
 

  • Reconocer emociones en los demás. La empatía, es la capacidad de entender a la otra persona. No necesariamente compartir su punto de vista, pero sí la capacidad de entender qué es lo que está viviendo, de entender su punto de vista, y por supuesto, está íntimamente relacionado con entender el conjunto de emociones que le acompañan en ese momento. En otras palabras, es la habilidad que alimenta la conexión entre las personas.
  • Manejar las relaciones. El arte de las relaciones es, en gran medida, la habilidad de manejar las emociones de los demás. No hay buena relación que valga si las emociones que se generan entre esas personas no son positivas. Una buena intención expresada de manera inadecuada levanta en nosotros emociones negativas y recelos hacia la persona, mientras que reaccionamos mucho mejor a una idea no tan estupenda expresada de manera amigable, donde percibimos respeto, sinceridad, interés genuino….

¿Consideras que puede serte útil trabajar en el reconocimiento, comprensión y gestión de tus propias emociones? 

Desde el Consorcio de Inteligencia Emocional trabajamos en generar recursos para ser, cada día, un poquito más inteligentes emocionalmente.

¿Qué te sugieren estas ideas? 

¡Nos encantaría oirte!

3 pensamientos sobre “Inteligencia ¿emocional?

  1. Itziar Urkijo

    ¡ Muy de acuerdo con las palabras de Pablo Fernández-Berrocal, eso es! En cuanto a Goleman, ¿realmente podríamos hablar de trabajar en la inteligencia emocional desde su perspectiva de rasgo de la inteligencia emocional?

    Un abrazo

  2. Pingback: Inteligencia ¿emocional? - OAZ Coaching para el cambio

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