Inteligencia emocional

Niveles de relación familar y comunicación emocional

Por Aitziber Barrutia Leonardo

Del mismo modo que durante el ascenso a la cima de un monte vamos atravesando diferentes etapas y debido al esfuerzo que supone sólo algunas/os llegarán a admirar el paisaje desde su cumbre, también nos relacionamos a diferentes niveles de comunicación. Siguiendo este paralelismo, sólo nos comunicaremos de forma íntima con aquellas personas que hayan sido capaces de acompañarnos y respondernos favorablemente durante todo el trayecto de relación.

  

1. Paseo por el valle: Nivel de cortesía. este es el nivel más básico de relación. Consiste en mantener unas normas de educación socialmente aceptadas . A este nivel nos relacionamos con la mayoría de personas.

Ejemplo: ¡Buenos días!, gracias, etc.

 

2. Fase inicial de ascenso, ladera: Nivel de información. Una vez superada la fase de cortesía, el siguiente grado de relación implica la exposición información objetiva. Es probable que no estemos dispuestos a compartir nuestra información con todas las personas con las que nos relacionábamos en la fase anterior.

Ejemplo: Me voy a pasar fuera el fin de semana.

3. Pendiente escarpada: Nivel de opinión. Con determinadas personas la relación adquiere un nivel profundidad que facilita el intercambio de opiniones personales. Supone por tanto abrir nuestro mundo racional interno. Al implicar una comunicación mucho más personalizada, estaremos reduciendo aún más nuestro círculo de relaciones con respecto al anterior nivel.

Ejemplo: No estoy de acuerdo con las ideas políticas de ese partido.

4. Cumbre: Nivel emocional. Este es el grado más íntimo de relación. A este nivel estamos dispuestos a expresar nuestros sentimientos a los demás. Debido a la vulnerabilidad emocional que esto implica, el número de personas con el que nos comunicamos de estas forma suele ser muy reducido.

Ejemplo: Me siento triste.

Por lo tanto, cuando alguien decide comunicarse con nosotras/os a este nivel, hemos superado previamente un exhaustivo proceso de selección en que se nos considera aptos para depositar su confianza plena. En estas situaciones es importante que aprendamos a valorar su valentía al exponerse emocionalmente y agradecer la confianza depositada en nosotras/os.

Recordemos, que las amistades las elegimos, pero, inicialmente, no así la familia. En este sentido, a fin de fomentar el bienestar emocional de los miembros que la componen, es importante cuidar los vínculos que generan a este nivel debido a que nuestra reacción será determinante para el su bienestar emocional.

¿Somos conscientes de la magnitud de las consecuencias emocionales –positivas o negativas- que podemos causar en los demás cuando nos relacionamos a este nivel?

6 pensamientos sobre “Niveles de relación familar y comunicación emocional

  1. oier

    Me ha gustado ese “ascenso” a la cima, aunque creo que las emociones van como una mochila con nosotros desde el principio, ayudándonos a la escalada. Está claro que en la cima sólo vamos a compartir nuestras emociones con los que han llegado con nosotros y en ese momento sólo queda mantener la confianza en que hemos subido con los mejores compañeros posibles. Sin embargo, el resultado nunca está asegurado y es posible que tanto nosotros como los demás no tengamos el acierto emocional adecuado para cada momento. ¿Significa esto que no vamos a arriesgarnos a subir? No creo que esa sea la solución, sino que debemos arriesgarnos, siguiendo nuestra intuición, a descubir nuestras emocines y a decubir las de los demás procurando ser lo más emocionalmente inteliegentes que podamos, intentando ser lo más humanos que podamos. Yo estoy dispuesto… ¿quién más quiere subir a la cumbre con nosotros?. Un fuerte abrazo Aitziber y ánimo con tu libro.

  2. Gotzon

    A mi también me ha parecido muy afortunado el relato. Si non e vero e ben trovato. También el matiz de Oier: vamos con el corazoncito siempre en su sitio, si bien funciona de acuerdo a un protocolo determinado.

    Para más abundamiento, el antropólogo E.T. Hall escribió de largo sobre la proxémica, el uso del espacio y el significado sociocultural que todos reconocemos en él, lo que nos permitiría interactuar de forma emocionalmente inteligente…si estamos despiertos, mostramos y ponemos interés en la comunicación.

    El párrafo final y la pregunta no termino de entenderlos. Sorry Aitziber!

  3. Aitziber-autora

    Gotzon, en primer lugar gracias por tus comentarios, son sinceramente muy enriquecedores.

    Respecto al último parrafo se refiere a lo importante que es prestar atención a las emociones de los demás, especialmente a las de los miembros de la familia. Teniendo en cuenta que cada una/o de nosotras/os buscamos amistades fuera de este ámbito que nos aporten la suficiente confianza como para abrirnos a nivel emocional, es importante saber valorar la determinación de hacerlo en la propia familia, donde, la comunicación se ve en ocasiones forzada (debido a que las relaciones se generan en base a vínculos generacionales y no libremente). La pregunta que planetaba, por tanto, hace referencia a que llegados a este punto de entrega mutua, la respuesta que nosotras/os tengamos hacia esa persona puede ayudar o perjudicar gravemente su situación emocional. Es decir, que si por ejemplo una/un niña/o ha confiado en nosotras/os para contarnos lo preocupado que está porque un compañero suyo le rechaza (en lugar de contárselo a otra/o amiga/o), nuestra respuesta puede influir en su bienestar de manera definitiva. Y no será lo mismo responderle “¡Gracias por confiar en mí, te escucho atentamente, cuéntame más cosas y veremos como podemos solucionarlo” que si respondemos “¡Eso son tonterías!Tengo mucho trabajo que hacer”. Espero haberme explicado mejor esta vez.

    Gracias, una vez más, por vuestras aportaciones.

  4. Jon

    Comparto las opiniones de Oier y Gotzon y por supuesto alavo el enriquecedor post que acabo de leer. Pero he echado de menos lo que para mi es lo esencial de este post: los amigos los elegimos y la familia nos viene más o menos en el lote. Por eso creo que las relaciones familiares son de diferente ínndole como las partes de escalada a la montaña. Cuanto más relación estrecha exista en la familia, madre-padre y hermanos más deberíamos cuidar las relaciones emocionales, esas que conllevan expresar y compartir emociones.

  5. Endeèr

    Es curioso cómo vamos avanzando hacia la cima de la comunicación, y cómo debemos pasar un tiempo en cada campamento para evitar el mal de altura. E incluso hay veces que una vez que hemos ascendido nos damos cuenta de que estamos subiendo demasiado rápido y nos vemos obligados a volver al asentamiento anterior para recuperarnos y no forzar. A veces no forzarnos nosotros, pero otras veces, a pesar de querer e incluso anhelar la ascensión con una compañera de viaje o un compañero, nos vemos obligados a parar, los ritmos son distintos.

  6. Gotzon

    Veamos, yo en la columna del debe, la parte menos maravillosa colocaría la falta de tiempo, paciencia, interés, la dificultad para escuchar…

    Y también esa costumbre tan poco recomendable que tenemos los padres consistente en protegerlos tanto, o creer que sabemos tanto, que ni les dejamos hablar, y quitamos importancia a todo lo que nos cuentan. Ahí se produce un cortocircuito que tiene difícil remendio y se consolida por los siglos de los siglos.

    Otro cantar es cuando les dedicamos tiempo, escuchamos, reflejamos sus palabras, recordamos historias nuestras parecidas, las expresamos con interés y buscamos juntos una salida más provechosa.

    Lo digo porque conozco de primera mano ambos itinerarios, nadie es perfecto, y los resultados saltan a la vista. Tampoco en el momento, hay que darles tiempo, y no esperar que te feliciten por lo que está bien hecho. Que esa es otra asignatura pendiente de la que también se ha hablado en otro momento

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