Inteligencia emocional

Un ejecutivo enfermo (a mis compañeros de trabajo)

Por Rogelio Fernández Ortea.

Llevo varios días en los que el estrés es un estado en el que vivo completamente sumergido toda la jornada, y tengo una emoción de fondo que prevalece sobre todas las demás: la ira.

La ira o cualquiera de las emociones que pertenecen a esa familia pero que, sea cual sea su definición, me está afectando a la salud y a mi bienestar en general. Estas emociones están irrigando en mi flujo sanguíneo una cantidad de sustancias estimulantes que me preparan para la lucha que me están dejando el cuerpo baldado. Pero eso no es lo peor… lo peor son los pensamientos consecuentes a la ira, los pensamientos negativos y recurrentes que ella misma produce y que además retroalimentan, desde el sentimiento, esta sensación de la emoción de ira como telón de fondo de mis actos cotidianos. Pensamientos que, lejos de ser positivos, envuelven tu vida en un halo de negativismo y enfado continuado que marca todos tus actos, tus conductas, tus relaciones y tus toma de decisiones.

Además, esta emoción tiene una serie de emociones relacionadas como son las que corresponden con el miedo, siendo el resultado de esta mezcla una sensación de ansiedad constante que tiende, entre otras consecuencias, a tener un efecto desastroso sobre mi sistema inmunitario. También despiertan emociones sociales como los celos o la envidia, lo que hace que las relaciones con nuestros semejantes se tiñan de ese color gris ceniza que venimos comentando desde el comienzo.
Si a esto le añadimos los daños físicos derivados de una vida estresada como son una mayor ingesta de bebidas estimulantes como el café o las colas (yo, por fortuna o por desgracia, tengo que decir que no tomo bebidas alcohólicas); una alimentación desequilibrada (también tengo que decir que, por suerte o por desgracia, estoy soltero), y poco descanso tenemos que llegar a la conclusión que este estado es malo para mi salud y para mi bienestar subjetivo ya que el resultado fisiológico de esta situación es una sensación corporal de estar viviendo en un estado permanente de resaca.

Y es justo en este momento, con esta sensación de malestar en mi cuerpo, y preguntándome cómo puedo mejorarla cuando me he dado cuenta de que el manejo inteligente de estas emociones podría ayudarme a mejorar, a salir de este círculo viciosos y tornarlo por uno más virtuoso, más saludable.

Soy consciente de que haber percibido estas emociones, haberlas identificado, haber usado esas emociones en mi forma de pensar. Haber comprendido todo esto junto con los motivos que las estaban causando, me hace pensar en el hecho de que tengo que gestionar dichas emociones y sus sentimientos correspondientes. En definitiva, regular este estado emocional.

Para ello, me he acordado de un consejo que me dieron en un curso de Inteligencia Emocional y era que una emoción se contrarresta con una emoción de sentido opuesto y de mayor intensidad. Esa emoción que me va a ayudar a salir de esta es la esperanza. Para que esta emoción, la esperanza, haga que la ira y sus compinches vayan cediendo fuerza para yo poder mejorar  mi bienestar y mi salud, tengo que potenciarla con un buen análisis de la situación actual para averiguar mis puntos fuertes, mis fortalezas, que son las que, en definitiva van a ser mis mejores aliadas. Con ellas, y con un sentido renovado y revisado de lo que estoy haciendo, de por qué lo estoy haciendo y que quiero conseguir con ello, me preparé a bombardear cognitivamente mi mente. Con esta ilusión renovada y este optimismo realista de cara al futuro me propongo orientar mis pensamientos de tal forma que las emociones que generen vayan contrarrestando el torrente de emociones negativas que me estaba dejando el cuerpo y por lo tanto la mente maltrecha.

Todo esto, cómo no, con una mejora en mis hábitos de salud. Procurando hacer algo de deporte todos los días, un deporte suave. Disminuyendo (iba a poner dejando pero me ha dado pánico!!!) el tabaco, los cafés y las colas. Comiendo más sano, durmiendo algo más y, muy importante, buscando relaciones positivas para los momentos de cultivar la amistad.

Y esto es lo que voy a hacer desde la aplicación de mi inteligencia emocional, de unir la razón y la emoción inteligentemente. Lo que no se es que ocurrirá, si lo conseguiré o no… pero yo estoy convencido de que sí… y ustedes…

¿Qué opinan?

¿Consideran se puede aplicar la Inteligencia Emocional en estos casos?

¿Tienen alguna sugerencia?

3 pensamientos sobre “Un ejecutivo enfermo (a mis compañeros de trabajo)

  1. Endeèr

    Me asombra la sinceridad con que hablas de ti mismo, Rogelio. Es muy generoso por tu parte poner en este espacio sentimientos que parecen ser tan importantes para ti ahora. Te lo agradezco, sobre todo porque no hay miedo en tus palabras, quiero decir, no hay miedo a que nadie lea esa información tan importante y personalo que pueda utilizarla. Muchas veces a la gente nos da pánico pensar en abrir un poco el corazón, aunque sea positivo. También me alegra leer que no quieres aliarte con la mala sangre. Creo que la mitad de la solución de cualquier problema, de cualquiera, es confiar en que las cosas pueden cambiar. ¡Ánimo!

  2. Inma Hernández

    Que razón encierran tus palabras Rogelio! No se como, pero de alguna manera, yo también he llegado a esa conclusión. Algunas de mis emociones, siempre las que me hacen sentir mal, terminan convertidas en enfermedad o dolor. Si la emoción ha sido intensa pero de duración relativamente corta, lo que me sobreviene es un catarro, un dolor de cabeza, garganta o similar. Si lo que he tenido es un grandísimo disgusto, lo que recojo es una semana de gripe con 40ºC de fiebre. Si lo que me acontece descubro que viene de lejos y que lo llevo cargando desde hace años, lo descubro cuando me diagnostican una hernia o una disfunción en la glándula tiroides. Puede parecer una paranoia el pensar así de las dolencias y enfermedades, pero no recuerdo ningún mal físico en los últimos 10 años que no haya pasasado previamente por una situación de estrés, disgusto o similar.
    ¡Que suerte haber descubierto la inteligencia emocional! ¡cuanto dinero me estoy ahorrado en aspirinas!

  3. Pingback: Inteligencia Emocional » Cómo puede fracasar la inteligencia.

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