Inteligencia emocional

Una nueva emoción

Una nueva emoción ha nacido en mí, a la cual hoy por hoy soy incapaz de darle un nombre. Quizás porque es la primera vez que siento algo parecido o quizás porque sea una emoción que todavía no comprendo. Esa es la emoción de ser un futuro aita.

Muchas veces había hablado con mi mujer de la ilusión que nos haría ser padres y a su vez lo precioso que sería compartir nuestro amor con nuestro hijo…Hablábamos del futuro como una familia y nos sentíamos felices, pero nada comparable a la pura emoción que sentimos el día que supimos de veras que íbamos a ser padres.

 Antes de ese día hablamos de ello desde un punto de vista racional, es decir, nos imaginábamos lo que íbamos a sentir por todo lo que habíamos escuchado y asimilado de las personas de nuestro alrededor y de los medios audiovisuales.Y aunque en este proceso sentíamos un pequeño hormigueo en el estómago, nada es comparable a lo que ocurrió el día que supimos que una nueva vida estaba en camino. Ese mismo día, desde ese primer momento un cúmulo de emociones de alta intensidad fluyeron por mi cuerpo, se mezclaron varias emociones en un solo momento: nerviosismo, ansiedad, miedo, alegría, satisfacción, felicidad,…En mi vida había percibido tantas emociones en tan poco espacio de tiempo.

Era como estar subido en la montaña rusa más grande el mundo, no paraba de subir, bajar, ponerse boca abajo, girar sobre sí mismo,…Fue un breve momento pero de una intensidad altísima, lo cual me dejó por momentos descolocado…mi mujer me hablaba… y yo era incapaz de contestarle ya que estaba invadido por la emoción… estaba sintiendo lo que se denomina un “secuestro emocional”.

En esos momentos el cerebro emocional rige al cerebro racional. Se basa en que una parte de la información recibida por la noticia de ser padre, se coló desde el tálamo directamente a la amígdala y tomó la decisión sobre la respuesta a dar antes de que mi cerebro racional y el neocortex pudiesen procesar la información.

Una vez pude llegar al final del trayecto de la montaña rusa en la que me veía envuelto, mi mujer me comentó: “Pero… ¿Es que no vas a decir nada?” En ese momento sólo pude poner una etiqueta al mare mágnum de emociones que sentía…miedo y ansiedad.

Una vez recuperé el control, una vez que logré respirar hondo unas cuantas veces y una vez que logré reevaluar lo acontecido desde un punto de vista más positivo, me sentí feliz, orgulloso, ilusionado…le abracé a mi mujer y le dije que le quería con locura.

¿Alguna vez os habéis sentido de esta manera?

10 pensamientos sobre “Una nueva emoción

  1. Rebeca

    ¡¡¡FELICIDADES!!! La paternidad es algo increible… disfruta de cada paso del camino, registralo con fotos, vídeos, diarios… porque es maravilloso pero pasa muy deprisa.
    Muchos besos para los tres.

  2. Arantza Echaniz

    Zorionak Jon. Ciertamente creo que en esto, y de momento, es diferente ser padre o madre. Tu mujer ya es madre, ya tiene un vínculo vital, y siente a vuestro hijo en todo momento. Seguramente tú lo vivirás todavía de forma bastante racional hasta que le veas las orejitas, las manitas, etc.

  3. Judith

    No me imagino como os podeis sentir porque todavía no he sido madre, pero de lo que estoy segura es de que lo vais a hacer muy bien, ya que sois dos grandes personas.
    Un abrazo para los tres.

  4. Rogelio

    Si no le conociese a tu mujer estaría convencido de que el niño no es tuyo!!!!!!… pero como os quiero mucho a los dos solo me queda daros la enhorabuena pareja!!!!

  5. rosalia

    A disfrutar cada momento que es único, irrepetible. Puedo entenderte, Jon: los hijos son un regalo.
    Cariños,
    Rosalia.

  6. Edu J.

    Me alegro un montón por tí Jon!!! Disfruta al máximo el momento!!!No me cabe ninguna duda de que serás un papa genial!! Un abrazo enorme!!!

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