Inteligencia emocional

Saldremos diferentes: sobre la solidaridad, la compasión y la confianza

Estos días de recogimiento, de limitación de movimientos, de distancia física están suponiendo un gran reto. Para quienes nos dedicamos a la educación han supuesto un adaptarnos a la docencia en remoto de un viernes para un lunes… Vamos, hemos salido de la zona de confort de una patada… Pero también están sirviendo para buscar nuevos materiales, asistir a más conferencias y seminarios de lo habitual y poder dedicar un tiempo a la reflexión. Una pregunta me ronda constantemente y aparece en muchos foros y entrevistas: ¿Saldremos diferentes de esta situación?

Como señala Javier Melloni, SJ, lo que nos pasa a uno nos pasa a todos. Somos “una sola humanidad ejemplificada en múltiples individuos”. Nuestras vidas se parecen mucho. Tal vez, en lugar de poner nuestras fuerzas en salir las tenemos que poner en entrar más. Entrar en profundidad para que la sociedad que salga sea diferente. Y utiliza una imagen muy sugerente. En esta crisis nos pasará como a las plantas, que tienen un crecimiento isométrico; las ramas crecen en primavera en función de lo que las raíces han profundizado en invierno. Corremos el peligro de salir demasiado pronto y que no nos haya transformado lo suficiente. Hay varias lecciones importantes que podemos aprender: 1) Vulnerabilidad; 2) Podemos vivir más recogidos de lo pensado (lo que amplía nuestro espacio interior); 3) Solidaridad, nos hemos cuidado y atendido más unos a otros; 4) Tenemos que hacer una sociedad más austera. El reto está en asumir libremente lo que nos ha sido forzado, que convirtamos cualquier forma de confinamiento en un ejercicio libre de profundidad.  [Ideas tomadas de su charla La desescalada interior para una nueva vida].

Adela Cortina, en una entrevista  concedida al Centro de Ética Aplicada de la Universidad de Deusto, que lleva por título “Reflexiones sobre la crisis del Covid-19” aportó algunas ideas que van en la misma línea. En esta crisis nos hemos dado cuenta de gran cantidad de carencias de las que no nos habíamos percatado. Hay grupos que han actuado bien, hemos descubierto un gran fondo de solidaridad, pero también se han visto actuaciones que dejan mucho que desear, como la ‘gerontofobia’ que ha aflorado… ¿Cómo puede ser que miremos con prevención a los ancianos y se diga que se mueren las personas mayores y no pasa nada? Hay algo que ha cambiado. Esta crisis ha generado un dolor y un sufrimiento muy grande que perdurará. Además, se ampliarán las desigualdades que son injustas. Aquí las empresas pueden jugar un papel fundamental y generar aliados como nunca si actúan con lucidez, prudencia y justicia. La más elemental enseñanza de esta crisis, y su gran oportunidad, es retomar la enseñanza que está presente en tradiciones como la anarquista, la cristiana o la ilustrada: Las especies que sobreviven son las que viven del apoyo mutuo. Somos individuos en relación que nos necesitamos unos a otros porque somos vulnerables. Hay que recuperar la virtud de la compasión (padecer con) y evitar el sufrimiento de las otras personas comprometiéndonos con ellas. El compromiso mutuo es indispensable para la vida. Es una fuente de justicia, pero también de felicidad.

Esta idea de la solidaridad y la compasión me recuerda unas palabras de mi colega de ESADE, Josep M. Lozano (Facebook, 27 de abril): “Basta ya de hablar de distancia social. De lo que se trata es de distancia física. Distancia social ya la había antes del coronavirus, en nuestra pandemia de indiferencia y exclusión (que subsiste). Sólo nos falta legitimar ‘distancia social’ como algo positivo, que nos protege”.

Quiero terminar con una llamada a la confianza en palabras de un buen amigo, Jesús García.  La confianza alude a encordarnos, enlazarnos, ponernos de acuerdo. Cuando confiamos depositamos la seguridad en la otra persona. Y si va mal, confiaré en ella, no la juzgaré, no pensaré que me ha querido traicionar. Desarrollemos dinámicas de confianza. Este es un momento para confiar entre nosotros y en nosotros, como individuos y como sociedad.

 

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