Inteligencia emocional

Hormigas en la cabeza

18_image00001Hace un precioso día de sol, la naturaleza se manifiesta en todo su esplendor y decides tomarte un tiempo para disfrutar de ese momento. Encuentras un rincón especial, casi mágico, en el que decides parar. Extiendes tu manta de picnic, y te sientas a la sombra de un precioso roble. Estás dispuesta a tomar un delicioso bocadillo que sacas de tu canasta mientras disfrutas de la lectura de uno de tus libros preferidos…

Todo fluye… pero de repente, una pequeña hormiga distrae unos segundos tu atención. Pasados unos minutos, cientos de hormigas comienzan a invadir tu espacio. Molestan y te desconectan completamente de tu propósito inicial. Ya el día no te parece tan atractivo, el bocadillo no sabe tan bien y del libro ya te has olvidado…

18_image00002Cuando hablamos de cambios, del proceso de cambiar, sin darnos cuenta en más de una ocasión nos encontramos con muchas de esas “hormigas” que invaden nuestra mente y nos bloquean.
Uno de los últimos libros que he leído se adentra en este tema tan interesante: “En Cambio” es un libro de Estanislao Bachrach que profundiza en la manera en que funciona nuestro cerebro ante el cambio y cómo es posible que podamos cambiar.
Es allí donde me encontré con esta breve analogía que da inicio a este post y que Daniel Eman utiliza para explicar los Pensamientos Automáticos Negativos / Automatic Negative Thougts (ANT, que en inglés significa hormiga). Cuando estos ANTs aparecen magnifican las situaciones de modo que parezcan más graves de lo que en realidad son.
Podemos formular propósitos e intenciones de cambio, imaginarnos una situación ideal e incluso iniciar ese proceso. Sin embargo, de repente aparecen esas “hormigas” que dificultan el camino hacia ese cambio.
Un paso importante para evitar este tipo de obstáculos y restarles poder es reconocerlas. Para ello, Daniel Amen describe nueve maneras distintas en las que este tipo de pensamientos suelen aparecer y que transcribo en forma resumida del libro de E. Bachrach:

  • Los pensamientos siempre / nunca: asociados a conceptos como siempre, nunca, nadie, todos. Suelen aparecer cuando crees que algo que te sucedió volverá a repetirse o que nunca obtendrás lo que deseas.
  • Focalizar siempre en lo negativo: cuando tus pensamientos reflejan sólo lo malo de una situación, ignorando todo lo bueno. Es muy difícil cambiar si sólo te concentras en lo negativo.
  • Predecir el futuro: cuando predices el peor resultado posible de una situación. Acuérdate que cuando predices cosas malas, ayudas a que sucedan. Este tipo de ANT daña tus oportunidades de sentirte bien.
  • Leer la mente: cuando crees saber lo que otros están pensando, aún cuando no te lo dijeron. Leer la mente es una causa común de conflicto entre las personas. En general, es una proyección de lo que tú crees. Chequear estas suposiciones es esencial para una buena comunicación.
  • Desteñir tus pensamientos: cuando tus sentimientos previos negativos tiñen los nuevos pensamientos. Estos sentimientos, si vienen de situaciones del pasado, pueden mentirte.
  • Golpe de culpa: pensar en palabras como debes, tienes que, es necesario, es obligatorio. La culpa no es una emoción que ayude a cambiar. La culpa no es productiva. Elimina la turbulencia emocional que te abstiene de lograr tus objetivos.
  • Etiquetar: ponerte una etiqueta negativa a ti mismo o a otros. Cada vez que lo haces, frenas tu habilidad de mirar con claridad una situación.
  • Personalizar: cuando les agregas un significado personal a eventos inofensivos. Nunca sabes exactamente por qué los otros hacen lo que hacen. No personalices el comportamiento de los otros.
  • Culpar: culpar a otros por tus problemas es el pensamiento más tóxico de los negativos automáticos. Cuando culpas a alguien o a algo por tus problemas, te transformas en una víctima pasiva de las circunstancias. Cada vez que culpas a alguien por tus problemas, pierdes poder para transformarlos y cambiar. Tienes que hacerte cargo de tus problemas antes de creer en poder cambiarlos.

 

18_pexels-photo-103569Y en este final de enero, donde los propósitos del año tienen la intención de cobrar forma, es
importante detectar y reconocer
esas hormigas para sacarlas de nuestra mente y pasar a la acción y, finalmente, al cambio que queramos conseguir. Recuerda que estos ANTs tienen una lógica retorcida y que si los examinas a nivel consciente verás qué poco sentido tienen.

Que en este inicio de año, cargado de buenos propósitos, apartemos las hormigas y, en lo posible, disfrutemos del camino hacia el cambio que hemos elegido.


** Bachrach E. (2014), En Cambio. Aprende a modificar tu cerebro para cambiar tu vida y sentirte mejor.
Argentina: Editorial Sudamericana.
*** Amen, D. (2013), Use your brain to change your age: secrets to look, feel and think younger every day.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *