Inteligencia emocional

“Que, en este mundo traidor, nada es verdad ni mentira …”

Conversaban dos curtidos roedores en la cálida intimidad del laboratorio. El más bregado en la investigación, paciente sujeto de infinidad de experimentos de condicionamiento operante, se dirigió al novato en estos términos:

“Fíjate qué bien le tengo enseñado al investigador. Cada vez que presiono la palanca, me trae la comida”

Y es que siempre hay diferentes miradas para una misma realidad. O distintas versiones para describir la secuencia Estímulo – Respuesta. Incluso en el mundo ratonil con el que compartimos gran parte de nuestra carga genética.

Antonio Machado, lo tradujo a verso, fuera del laboratorio y con mayor nitidez.

¿Tu verdad? No, la verdad; y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela.

En “¿Es real la realidad?” P. Watzlawick nos advierte de una de las más peligrosas maneras de engañarse a uno mismo: creer que sólo existe una realidad -la propia- cuando, de hecho, existen innumerables versiones. Todas ellas resultado de la comunicación.

Sin embargo, aún somos capaces de perfeccionarnos en el autoengaño. Veamos.

Confundir nuestra visión de la realidad con la realidad misma, está bien, pero está al alcance de cualquiera. Ahora bien, imbuirnos en la “mesiánica misión de explicar y organizar el mundo de acuerdo con esa visión propia, sin que nos importe si el mundo lo quiere o no”, eso no lo hace cualquiera. Requiere talento y esfuerzo para alcanzar la excelencia.

Y vivimos tiempos de confusión. Y emerge la contra imagen de la comunicación. Y nos abruma la incertidumbre. Y necesitamos poner orden en lo que nos ocurre.

Habitamos territorios “VUCA” (volátiles e inciertos, complejos y ambiguos). Terrenos abonados y fértiles para el cultivo de “fake news”

“La incertidumbre creada por la confusión desencadena una inmediata búsqueda de orden”. Y preferimos cualquier explicación a carecer de ella. Y abrazamos la superstición con la fe del recién converso. Como las palomas y roedores de los laboratorios de B.F. Skinner, tampoco las personas toleramos la incertidumbre.

Y nos aferramos a falsas certezas.

Reconozcámoslo. Somos vulnerables. Y antes de caer en estas tentaciones, recordemos a Ramón de Campoamor …

“En este mundo traidor,

nada es verdad ni mentira,

Todo es según el color,

Del cristal con que se mira”

Un pensamiento sobre ““Que, en este mundo traidor, nada es verdad ni mentira …”

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